jueves, 26 de febrero de 2009


Entrevista con Peter Duesberg
La polémica sobre las causas del Sida y el fin de la ciencia

El Pequeño Periódico Edición No. 51 de Noviembre/Diciembre de 1998

"AÚN HAY MUCHAS PREGUNTAS SIN CONTESTAR"

La siguiente entrevista fue concedida por el Doctor Peter Duesberg al Director de EL PEQUEÑO PERIODICO, Angel Galeano, en el marco del I Congreso Internacional "Sida sin VIH: ¿mito o realidad?", realizado en el Auditorio Luis A Calvo, de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga, Colombia (Octubre de 1997), donde el Doctor Duesberg y otros investigadores de varios de países se reunieron para compartir sus trabajos científicos.

El Doctor Duesberg es miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos y candidato a Premio Nobel de Medicina. Fue el primer científico que en la década de los 80 postuló al SIDA como una enfermedad adquirida por el abuso de drogas. A su alrededor se fueron aglutinando investigadores de diferentes países que han generado una valiosa hipótesis que hoy pone en entredicho toda la formulación oficial, al plantear que el SIDA no es una enfermedad infectocontagiosa ni se transmite sexualmente. El Doctor Duesberg ha sido censurado en los Estados Unidos por su teoría y ha sufrido la persecusión y sus trabajos han sido ignorados por la gran prensa. El gobierno norteamericano, por intermedio de las entidades oficiales de salud, le ha quitado todo apoyo financiero a sus investigaciones, por lo cual el doctor Duesberg ha tenido que proseguir sus trabajos con sus propios medios.

P. Doctor Duesberg, ¿cree usted que la ciencia ha llegado a su fin?

R. No, yo no creo que la ciencia haya llegado a su fin. Pienso que hay algunas disciplinas como la física o la química inorgánica, que han alcanzado ciertos niveles que pueden señalar una terminación, pero en la biología, por ejemplo, aún hay preguntas fundamentales que no han sido contestadas. Hay unas leyes como aquella del dogma central, DNA-RNA-PROTEINAS, que son muy básicas, Sin embargo, no sabemos, por ejemplo, la causa del cáncer, todavía no la podemos explicar, tampoco del Alzheimer. Quiero decir que se han formulado muchas hipótesis, pero son aún muy simples, como lo es la del SIDA. No es que crea que el SIDA sea tan complicado, en mi opinión, el SIDA es sólo drogas, pero la mayoría de científicos corrientemente piensan que la causa es el VIH. Entonces, hasta que los científicos no logren un consenso y puedan curar el SIDA, no podremos decir que la ciencia haya llegado a un nivel superior. Hasta que las grandes preguntas no hayan sido contestadas, no podemos pensar que el papel de la ciencia haya terminado. Al contrario.

P. ¿Qué importancia tiene para su trabajo científico el Simposio de Bucaramanga?

R. Creo que es más importante de lo que todos piensan por la magnitud, el hecho de que se realice en un país como Colombia, la calidad de las personas asistentes y por el tremendo problema que se plantea en éste, alrededor de la integridad científica, abierta a diferentes puntos de vista. Aquí se delinea el SIDA de una manera completamente abierta. Todos los otros significados del SIDA desde 1984 han sido conducidos bajo la hipótesis de que el VIH causa el SIDA. Pero esa hipótesis no ha producido nada, nada. Si tenemos que curar un sólo paciente con SIDA por quince mil millones de dólares, no tenemos nada. No tenemos vacunas, no tenemos drogas, no tenemos nada. Nada se produce de eso. Sin embargo, existe una ortodoxia tan fuerte que insiste en afirmar que lo sabe todo. Se realizan encuentros internacionales anuales alrededor del SIDA, a los cuales no se invita a nadie que no crea en el VIH y eso es extremadamente grave para la ciencia. Eso puede ser religión, puede ser política, pero no ciencia. La ciencia es tradicionalmente abierta a otras posibilidades, especialmente cuando no se tienen resultados. Actualmente no se tienen resultados. No sabemos cómo tratar el SIDA. No sabemos cómo prevenirlo. No sabemos cómo curarlo. No hay vacunas. No hay nada. Entonces, en este caso, el método científico debe abrir las puertas a todas las posibilidades, dejándolas competir como en un mercado libre. Eso es lo que ha hecho este Encuentro de Bucaramanga, lo cual muestra que aún es posible, en un área en donde todo está controlado por la plata, por las grandes compañías y por la mega-ciencia. Este es un evento muy importante que genera confianza a personas como yo, pues encuentro a un grupo de científicos que están pensando lógicamente y si descubren que algo es erróneo, pues lo dicen. No obtenemos resultados, no obtenemos tratamiento, no obtenemos cura, entonces es necesario hacernos algunas preguntas, y eso no es posible en la mayoría de lugares. La mayoría de las grandes universidades de norteamérica no permiten un seminario sobre este aspecto. Están todas cerradas porque si usted habla, ellos podrían perder sus fondos, podrían perder a sus amigos, las grandes compañías les quitarían su apoyo y podrían quedar sin sus tremendos megabyte de entradas.

Este Encuentro muestra cómo deben funcionar las cosas en la ciencia. Si tenemos un problema, tenemos que hablar de ello. Cualquier persona puede hablar de ello. Algunos dicen que el VIH no existe, otros que el VIH es un virus, y, claro está, aquí, en este Encuentro, la mayoría sugiere la no existencia de tal virus. Y esa, yo creo, es la dirección correcta. Aquí se han presentado muy buenos documentos, no solamente los míos, sino muchos otros, donde se plantea que ésta es posiblemente el único camino a seguir. En la dirección del virus hemos ido durante quince años, con este resultado: ni una sola persona ha sido curada.

P. ¿Qué lo impulsa a seguir adelante en el estudio del SIDA?

R. Soy feliz de estar en el tema, porque he trabajado con retrovirus la mayor parte de mi vida y un retrovirus ha sido postulado como la causa del SIDA y en nombre de esa hipótesis no se ha hecho ningún progreso. Mucha gente ha perdido su vida, intoxicada con AZT. Hay una cantidad de gente que está sufriendo en nombre de esta hipótesis. Tengo una larga lista en esta historia para mostrar. Yo hice toda mi carrera en retrovirus. Hubo una época en la que, me gustara o no, como era un científico reconocido, tenía que decir si había algo erróneo con respecto al VIH-SIDA. Si usted piensa en la integridad científica, no trabaja solamente por plata ni reconocimiento, sino también por la dignidad. Había que decir si la ciencia estaba en lo correcto, y resulta que no lo estaba. Entonces, me involucré más de lo que inicialmente esperaba. Planteé mi punto de vista. Dije: aquí hay algo erróneo, consideren ésto y denme una respuesta, pero nadie me respondió. Desde entonces fuí esencialmente excluído.

Esta es la razón por la cual estoy en el trabajo del SIDA. He encontrado una cantidad de personas sufriendo de una manera innecesaria porque resultaron VIH positivos, y cientos de miles de ellos están siendo tratados con AZT para matar un virus que puede no ser la causa del SIDA. El AZT es una droga extremadamente tóxica, desarrollada hace trece años sólo para la quimioterapia. Esta es, de alguna manera, la razón que me mueve, algo así como el sueño de un estudiante de la ciencia. Tan romántica como suena, pero la lleva cada científico a donde quiera que va. Esa fue mi causa. Yo tengo que decir que a pesar de que fuera impopular para mi carrera, y lo fue, ésta es una excepción.

En los últimos años nadie quiere invitarme a ningún encuentro porque estoy cuestionando el VIH, y cuestionando la gigantesca inversión, la gigantesca industria. La industria de cincuenta billones de dólares que se han gastado. En nombre de la tecnología científica no podemos tener toda esa gente sufriendo y muriendo innecesariamente. Y lo digo porque la están matando con AZT. La droga no sólo no les ayuda, sino algo peor, el AZT realmente los está matando. Usted debe haber visto como se ponen las personas cuando se les aplica quimioterapia: pierden peso, se les cae el pelo... ¡cómo se vuelve la vida de la persona! Y todo en nombre de una hipótesis que hasta ahora no ha curado a nadie. Esto es lo que quiero decir. El precio es alto pero, este Encuentro es una recompensa. Esta es una gratificación. Muchas personas esta noche, en este mismo instante, no están tomando la droga y están vivos. Este es probablemente el mejor objetivo posible. Mostrarle a la gente que éste es el camino correcto a seguir, y que prosigan su vida sin drogas y se sientan felices.

NOTA: La transcripción y traducción de la grabación de esta entrevista estuvo a cargo de OLGA LUCIA HERRERA. Los títulos son nuestros (La Red.)

Roberto A. Giraldo
www.RobertoGiraldo.com

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