jueves, 23 de octubre de 2008


YO, A LOS VEINTICINCO AÑOS, ANONADADA ANTE UNA DOCTORA INGLESA: ME ACABAN DE DIAGNOSTICAR SIDA. ME DAN 8 AÑOS DE VIDA. LA DOCTORA ME DICE, QUE TENGO QUE RENUNCIAR AL SEXO Y NO EMBORRACHARME PUES PUEDO CONTAGIAR LA ENFERMEDAD.

TENDRÍA QUE HABER MUERTO A LA EDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, PERO NO HA SIDO ASÍ.

ES POSIBLE QUE ESTUVIERA TAN BIEN COMO TÚ, SI NO ME HUBIERAN ENVENENADO DURANTE QUINCE AÑOS CON MEDICAMENTOS QUE, AHORA LO SÉ, MATAN.

AL POCO TIEMPO DE DIAGNOSTICARME SIDA, COMIENZAN A MEDICARME (1991): RETROVIR (AZT) A DIARIO Y SULFAMIDAS EN DIAS ALTERNOS. DEJO DE TOMAR EL AZT PORQUE ME ENCUENTRO MUY MAL. EN EL PRIMER MES DE TRATAMIENTO, ME HINCHO TANTO QUE MI TALLA AUMENTA EN TRES NÚMEROS. NO PUEDO ANDAR, NI TRABAJAR NI PENSAR. SOLO VEO UN TUNEL Y, AL FINAL, LA NADA. PIENSO: MEJOR MORIR BONITA Y CON LOS PIES EN EL SUELO QUE INFLADA COMO UN GLOBO. ABANDONO LA QUIMIOTERAPIA MALDITA Y EN SEGUIDA ME SIENTO MEJOR. AUNQUE NO LLEGUO A RECUPERARME DEL TODO HASTA PASADOS DOS O TRES AÑOS. MEDICOS, FAMILIARES Y AMIGOS, TODOS, PIENSAN QUE ESTOY LOCA POR ABSTENERME EN EL USO DEL AZT. CREEN QUE HE DEJADO DE LUCHAR.

ENTIENDO POR "LUCHAR" EL PERMITIR QUE LA NATURALEZA HAGA SU TRABAJO, EN LUGAR DE LAS COMPAÑIAS FARMACEÚTICAS.

ESPERO LA MUERTE CON LOS OJOS CERRADOS PERO NO VIENE.

HOSPITAL DE LA PRINCESA, PLANTA 9. TODOS MUEREN ALLI, ANTES DE CUMPLIR LOS 30. COMPAÑEROS DE INSTITUTO, EX-AMANTES, EX-NOVIOS, MI PAREJA, AMIGOS, FAMILIARES, NIÑOS, VECINOS; EL PELUQUERO MARIQUITA, ELENITA, DESIREÉ, URCO Y SU HERMANO FLORO, ENRIQUE Y SU HERMANO JUAN; EL PALMERA, EL FÓRMULO, EL ALEMÁN, ADOLFO, ALBERTO, SANCHO, LUIS Y CRISTINA Y SU BEBÉ, Y MUCHOS OTROS QUE DEJARON DE PASEAR POR MI BARRIO: PROSPERIDAD, MADRID, A MEDIADOS LOS 90. ALGUNOS, MUEREN ESPOSADOS A LOS HIERROS DE LA CAMA MIENTRAS DOS POLICÍAS CUSTODIAN LA PUERTA. LOS SACAN DE PRISIÓN EN EL ÚLTIMO MOMENTO PARA NO ENGROSAR LAS LISTAS DE MUERTOS INTRAMUROS. MUCHOS DE AQUELLOS RECLUSOS YA TIENEN EL ROSTRO TAPADO POR UNA SÁBANA CUANDO SE AVISA DE SU ENFERMEDAD A LOS FAMILIARES. HE VISTO SÍNDROMES DE ABSTINENCIA BRUTALES QUE, JUNTO CON LA EXPERIENCIA DE LA MUERTE, DEBE SER EL INFIERNO. A LOS YONQUIS LOS DEJAN MORIR SIN PALIAR SU DOLOR. EN LA PLANTA 9 DE LA PRINCESA HE VISTO MUCHAS COSAS... HE VISTO MORIR A MI GENERACIÓN TRAS AQUELLAS PUERTAS SOBRE LAS QUE HAN COLGADO UN CARTEL CON UNA CALAVERA NEGRA. " ¡PELIGRO. CONTAMINACIÓN!".

AHORA SÉ, SOSPECHO, INTUYO, LEO QUE EL AZT LOS MATÓ O AYUDÓ A MORIR A TODOS.

EL TEMOR A LA MUERTE, LA MARGINACIÓN, EL ESTIGMA Y LA FALTA DE AMOR TAMBIEN MATAN.

UN EX-PRESIDIARIO ME DICE QUE, EN LA CARCEL ENSAYARON EL AZT ANTES QUE EN LA CALLE Y EL RESULTADO DE LA PRUEBA ES MUERTE SIN REMEDIO A CORTO PLAZO, INCLUSO EN PERSONAS QUE PARECEN SANAS. LOS PRESOS SON LOS PRIMEROS EN EXTENDER EL RUMOR DE ALARMA...

HE VISTO MORIR A TODO MI BARRIO EN UNA PROCESIÓN SILENCIOSA. LOS MÉDICOS ESPERAN DE NOSOTROS QUE REVENTEMOS COMO UN REBAÑO DE OVEJAS EN EL MATADERO, SIN GRITOS NI ACTITUDES POCO ELEGANTES.

CUANDO LAS ANALÍTICAS ANUNCIAN EL FIN CERCANO, ALLEGADOS Y MÉDICOS TE MIRAN COMO UN PERDEDOR, INCAPÁZ DE CUIDARTE NI DE LUCHAR, HASTA QUE EXPIRAS RODEADO DE LOS QUE, AÚN, TE ACUSAN DE HOMOSEXUAL, DROGADICTO, GOLFA.

LOS DIAGNOSTICADOS CON SIDA, AÚN NO TIENEN DERECHO A TRASPLANTES DE HIGADO.

FUI ESCÉPTICA CON LOS DISIDENTES DE LA TEORÍA OFICIAL SOBRE EL SIDA. ELLOS, DICEN QUE EL VIRUS DEL SIDA NO MATA; QUE EL SISTEMA INMUNE PUEDE ESTAR DAÑADO POR OTRAS CAUSAS: DROGAS ADULTERADAS, DIOXINAS, VENENOS INSECTICIDAS, MALA HIGIENE VITAL, MEDICAMENTOS ANTIRRETROVIRALES, ANTIBIOTICOS, ETC.

AHORA, EMPIEZO A VER LAS COSAS DE OTRA MANERA Y ME PREGUNTO POR QUÉ ESTOY VIVA Y MIS AMIGOS NO LO ESTÁN. YO, DEJÉ DE TOMAR EL AZT. ELLOS, NO.

HE DEJADO DE ACUDIR A CONSULTAS DONDE LOS FACULTATIVOS TE MIRAN TRAS SUS GAFAS CON EL DESPRECIO QUE SE MIRA A UNA MOSCA A PUNTO DE SER APLASTADA BAJO EL PULGAR.

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DESPUÉS DE UNOS CINCO AÑOS DE ALEJARME DE TODO, ES DECIR, DE ESPERAR A LA MUERTE, ME HABLARON DEL NUEVO COMBINADO DE TRES ANTIRRETROVIRALES, MUCHO MÁS SUAVES PARA EL ORGANISMO Y MÁS EFECTIVOS CONTRA EL VIRUS. SEGUÍ LOS TRATAMIENTOS CON EL NUEVO COMBINADO DURANTE UNA DÉCADA, HE TOMADO A DIARIO 9, 10 O MÁS PIRULAS. EL VIRUS SE ME NEGATIVIZÓ EN LA SANGRE. ¿PERO NO SERÁ ESTE BICHITO MENOS PELIGROSO QUE SU ANTÍDOTO?

AHORA TENGO TAN POCO VOLUMEN CORPORAL QUE SÓLO ME PUEDO VESTIR EN LA SECCION INFANTIL DE LOS GRANDES ALMACENES. MI CUERPO, ANTAÑO REDONDITO, SE HA CONVERTIDO EN UN SACO DE ENTRAÑAS Y HUESOS DOLORIDOS.

MIRO HACIA ATRÁS EN EL TIEMPO Y OBSERVO QUE TODOS LOS INGRESOS HOSPITALARIOS QUE HE SUFRIDO FUERON A CAUSA DE LA MEDICACIÓN. EN REALIDAD, NUNCA HE PADECIDO NINGUNA ENFERMEDAD CAUSADA POR EL HIV.

HACE UN PAR DE AÑOS, CUANDO AÚN ERA TONTA, ENTRÉ A SER COBAYA DEL ENSAYO DE UN MEDICAMENTO NUEVO: TENOFOVIR, JUNTO CON EL CÓCTEL HABITUAL. HOSPITAL DE SANT PAU, BARCELONA. ME VENDIERON QUE ERA MUY BENEFICIOSO PARA MI. LO CREÍ. A LOS DOS MESES NO ME PODÍA LEVANTAR DEL SOFÁ. ADELGACÉ TANTO QUE DABA MIEDO. POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA PENSÉ EN EL SUICIDIO COMO UNA POSIBILIDAD DULCE, UNA LIBERACIÓN. LA DOCTORA ME DIJO QUE MI PROBLEMA ERA QUE ESTABA PREOCUPADA POR MI ESTÉTICA Y QUE TENÍA QUE DAR GRACIAS DE ESTAR VIVA. ME MANDÓ AL PSIQUIATRA Y, ÉSTE, A TOXICOMANIAS PORQUE FUMO HACHIS... DURANTE ESE AÑO, ME RECETARON 30 KILOS SEMANALES DE BATIDOS NESTLÉ PARA GANAR PESO. LA COMPOSICIÓN PRINCIPAL DE ESTOS MEJUNJES ES GLUCOSA LO QUE ME PROVOCÓ UNA CANDIDIASIS BESTIAL. POR SUPUESTO, NI ENGORDÉ UN GRAMO NI ME SUBIERON LAS DEFENSAS. AL CABO DE UNOS MESES DE FINALIZADO EL ENSAYO, ME LLAMARON DEL HOSPITAL UNIVERSITARIO GERMAN TRIAS I PUJOL, BADALONA Y ME OFRECIERON 6O€ PARA HACERME UNA PRUEBA, PUES SOSPECHABAN DE QUE EL ENSAYO TENOFOVIR JUNTO CON EL COCTEL DE TRES ANTIRRETROVIRALES PRODUCEN TOXICIDAD PELIGROSA PARA LA VIDA.

A LA RABIA, ELLOS, LOS MÉDICOS, LA LLAMAN NERVIOS.

HOY MISMO, UN CONOCIDO, ME HA DICHO QUE HA PERDIDO UN OÍDO DE FORMA IRREVERSIBLE. LOS PROPIOS MÉDICOS LE HAN RECONOCIDO QUE ES A CAUSA DE LA MEDICACIÓN ANTIRETROVIRAL. TOMÁS, UN BUEN AMIGO, TOMABA LOS MISMOS MEDICAMENTOS. PRIMERO SE QUEDÓ SORDO, LUEGO TONTO Y DESPUÉS, MURIÓ. ENERO 2003. ESTÁ CLARO QUE ESTAS DROGAS NO CURAN Y PRODUCEN DAÑOS SIN SOLUCIÓN.

UNO DE LOS EFECTOS INDESEADOS DE LOS COCTELES ANTISIDA ES LA ENFERMEDAD MITOCONDRIAL, QUE TE DEJA SORDO PERO TAMBIÉN MATA. SÉ QUE LA DECISIÓN DE DEJAR DE TOMAR ESTOS FÁRMACOS ES DURA Y DIFÍCIL. PERO CREO QUE ES LA MEJOR SOLUCIÓN: CUANTO MÁS LIMPIO ESTÉ EL CUERPO MÁS SALUD Y VIDA.

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LOS LABORATORIOS FARMACÉUTICOS SE HAN LUCRADO CON EL MIEDO A LA MUERTE QUE ELLOS HAN CREADO SIRVIÉNDOSE DE CAMPAÑAS TAN POTENTES QUE, AÚN AHORA, SON INCUESTIONABLES OTRAS REALIDADES FUERA DE LA VERSIÓN OFICIAL SOBRE EL SIDA. ADEMÁS, HAN SERVIDO PARA CREAR ALARMA SOCIAL Y RECHAZO HACIA CIERTOS COLECTIVOS QUE SUPONEN LA CARGA AMARGA PARA CUALQUIER ESTADO QUE ASPIRE A LA LIMPIEZA DE LACRAS:

O SEA,

MARICONES,
NEGROS,
PRESOS,
DROGADICTOS,
PUTAS,
NINFÓMANAS,
PERVERTIDOS SEXUALES,
INDIGENTES
Y
HEMOFÍLICOS ( POBRES, ESTOS ÚLTIMOS... INOCENTES...)

HE VISTO MORIR A MI GENERACIÓN. SI EL AZT FUE LA CAUSA DE TANTA MUERTE, PODEMOS HABLAR DE GENOCIDIO.

EL GENOCIDIO ES UNA ESTRATEGIA DEL ESTADO PARA DESHACERSE DE ELEMENTOS INDESEABLES O PARA EL CONTROL DE POBLACIÓN. LOS GENOCIDIOS LOS PERPRETAN AQUELLOS PAÍSES QUE GANAN LAS GUERRAS Y LOS QUE LAS QUIEREN GANAR.

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YA NO.
HE TARDADO DEMASIADO TIEMPO EN TOMAR ESTA DECISIÓN. A PARTIR DE AHORA, SOY LA DUEÑA DE MI VIDA Y NO LA GLAXO-WELLCOME U OTRAS EMPRESAS INOMBRABLES QUE TRAFICABAN CON EL MIEDO A LA MUERTE COMO CUALQUIER SECTA RELIGIOSA. HE TIRADO TODOS LOS MEDICAMENTOS A LA BASURA. ESPERO QUE SEAIS TESTIGOS DE MI EVOLUCIÓN.

EN UN AÑO SIN TOMAR NINGUN FÁRMACO, HE GANADO CUATRO KILOS Y OTRA VEZ TENGO GANAS DE VIVIR. SE ME FUE LA TRISTEZA PERMANENTE DE MI CUERPECITO INTOXICADO. ME CUIDO TODO LO QUE PUEDO AUNQUE TAMBIEN SALGO A DIVERTIRME. AHORA SOY LIBRE. NO TENGO PROBLEMAS PARA HACER EL AMOR CON QUIEN ME APETECE. CASI SIEMPRE INFORMO DE MI CONDICIÓN Y LOS HOMBRES QUE ME DESEAN NO TEMEN AL CONTAGIO. LA VIDA EMPIEZA TODAS LAS MAÑANAS.

LA MEDICACIÓN, EL MIEDO, EL DOLOR POR LA MUERTE DE MI GENTE, LA SOLEDAD Y LA LOCURA NO HAN PODIDO CONMIGO, AÚN.


SIENTO QUE QUIZÁ HE LLEGADO UN POCO TARDE AL ESCEPTICISMO Y AL USO DEL SENTIDO CRÍTICO. LA VERDAD, ES QUE INTERNET ME HA AYUDADO MUCHO EN ESTE VIAJE... PUEDES CREER O NO LOS ARTÍCULOS QUE SE REDACTAN SOBRE EL TEMA PERO CUANDO HAS LEIDO CIENTOS DE PAGINAS SOBRE EL SIDA, TE DAS CUENTA QUE ALGO HUELE MAL... MUY MAL...

Por Labiennacida

miércoles, 22 de octubre de 2008

sida en africa

la farmaindustria asesina ha contribuido a diseminar el pánico a un virus que ha resultado ser la base de la mayor estafa de todos los tiempos:

- El VIH nunca ha sido aislado siguiendo los procedimientos habituales (postulados de Koch) de laboratorio para identificar y estudiar los virus normales. Ahí está la primera trampa: han utilizado un sistema totalmente nuevo y exclusivo para explicar el peligro de un virus que no es dañino, tal y como dice Peter Duesberg, el mayor experto en retrovirus del mundo. El VIH no infecta las células: en personas que han muerto de SIDA apenas se encontraban células infectadas. Montaigner, premio Nobel por el "descubrimiento" de la relación VIH/SIDA afirma en declaraciones de hace no mucho tiempo, que "nunca aislaron el VIH en laboratorio". Si no se aisla un virus apropiadamente, es imposible estudiar su funcionamiento.

- El VIH no provoca SIDA. El SIDA es un conjunto de enfermedades que han existido siempre (tuberculosis, sarcoma de kaposi, demencia, neumonia, etc...) y que afloran cuando el sistema inmune no funciona bien a causa de factores tales como abuso de drogas, medicamentos inmunodepresores, mala alimentación, contaminación de las aguas, etc.
El recuento de linfocitos T4 que ellos utilizan para medir la progresión de la enfermedad tampoco en un baremo válido pues hay muchas personas no son seropositivas que también tienen pocos T4. Hay muchos seropositivos que se encuentran perfectamente sanos a pesar de tener pocos T4 (siempre que no tomen antiretrovirales, claro).
Otro medidor de la progresión del SIDA es el recuento de carga viral (conteo de copias del virus, las copias son las huellas del virus en las células, ya que jamás se ha identificado una sola célula realmente infectada por VIH , sólo su paso a través de ellas). Para medir la carga viral se utiliza una máquina llamada PCR, cuyo inventor, Kari Mullis (premio Nobel) dice que no sirve para medir la progresión del SIDA ni nada parecido.

- El VIH no se contagia pues no es infeccioso. Es habitual encontrar parejas donde uno de los dos partenaires fue etiquetado como seropositivo y no han contagiado al otro.

- Los niños nacidos de madres seropositivas (abusadoras de drogas, con hepatitis, etc) negativizan al poco de nacer sin necesidad de fármacos antiretrovirales.

- Los tests no son fiables. Pueden reaccionar positivo por otras razones como embarazos multiples, vacuna de la gripe, la gripe misma o por haberte emborrachado la noche anterior. Los prospectos que se adjuntan con los tests oficiales, explican que los resultados positivos no son suficientes para determinar que una persona desarrolle el SIDA. En cada país se utlizan métodos diferentes de diagnóstico del VIH: puedes resultar positivo en España y negativo en Gibraltar. Normalmente, se utliza el test Eliza y si éste da positivo, usan el test Western Blott para confirmar. El Western Blott no se utliza en Inglaterra por la gran cantidad de falsos resultados positivos.

El mismo día que Robert Gallo dio al mundo la noticia del descubrimiento del VIH como causa del SIDA, ese mismo día, él mismo patentó los tests Eliza. El Doctor Roberto Giraldo demostró que estos tests están amañados para que cualquier persona con el sistema inmune un poco dañado resulte positivo.

En muchos paises de Africa no se utilizan los tests pues no tienen dinero para ello. La definición de Bangui sirve para diagnosticar SIDA sin tests en Africa. Si pierdes el 30% de peso corporal, tienes tuberculosis o diarrea y eres africano de piel oscura, ya te diagnostican SIDA. Estos síntomas son típicos de poblaciones de paises subdesarrollados que padecen malas condiciones de vida.

- Los antiretrovirales son unos medicamentos muy peligrosos que causan enfermedades similares a las llamadas enfermedades del SIDA. El AZT, por ejemplo: fue el primer medicamento contra el SIDA. Unos años antes fue prohíbida su venta por la cantidad de efectos secundarios peligrosos que causaba. Es posible que el AZT haya matado a cientos de miles de personas cuya muerte se enmascara como SIDA.
Los nuevos cócteles antiretrovirales, en uso desde 1996, no matan tan rápido pero sí a la larga. Actualmente muchos seropositivos mueren por fallo hepático o renal que no son enfermedades SIDA sino intoxicación aguda causada por los fármacos.

Estamos pues ante una de las mayores y más genocidas mentiras que flagelan la humanidad. Los inventores de esto son buenos discípulos de las teorías nazis.

martes, 21 de octubre de 2008

DECLARACION OBLIGATORIA. EL COLMO

Casabona añadió que el VIH será de declaración obligatoria en 2009. Ello permitirá elaborar un registro con datos fiables sobre el alcance de la enfermedad, lo que aún no se ha logrado a nivel estatal.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/test/VIH/sera/gratis/farmacias/Barcelona/elpepisoc/20081018elpepisoc_7/Tes

domingo, 19 de octubre de 2008

Existe el sida?

¿Existe el sida?

El 23 de abril de 1984, Robert Gallo, junto con una inverosímil secretaria de Salud (Margaret Heckler), los dos con peluca, convocaron a una rueda de prensa para dar a conocer al mundo el descubrimiento de la “causa probable” del sida, un virus entonces considerado una variante de un virus cancerígeno que Gallo denominó HTLV-III.

Por Daniel Link



Daniel Link


El 23 de abril de 1984, Robert Gallo, junto con una inverosímil secretaria de Salud (Margaret Heckler), los dos con peluca, convocaron a una rueda de prensa para dar a conocer al mundo el descubrimiento de la “causa probable” del sida, un virus entonces considerado una variante de un virus cancerígeno que Gallo denominó HTLV-III.

El escandaloso anuncio (en ese momento no había publicación científica alguna que lo respaldara) despertó las iras al otro lado del Atlántico. Luc Montagnier se atribuyó, al mismo tiempo, el descubrimiento y acusó a su competidor norteamericano (con razón, según se comprobó más tarde) de apresuramiento y deshonestidad (Robert Gallo habría utilizado fraudulentamente muestras de VIH del Instituto Pasteur para realizar su anuncio).

La corporación médica aceptó sin titubeo la disparatada declaración de la funcionaria de Reagan, que estableció una correlación causal irrefutable entre el virus y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. “Hoy agregamos un nuevo milagro a la larga carrera de honores de la medicina y la ciencia americanas”, dijo. La larga carrera, se olvidó de decir, por las patentes y las regalías.

En 1990, Luc Montagnier comenzó a disentir con las estrategias de investigación dominantes. Según su punto de vista, el VIH es incapaz de producir enfermedad alguna por sí solo (necesita de “cofactores”). En la Conferencia Internacional de Sida de San Francisco de ese mismo año, sus argumentos (el hecho de que nunca, ni aun en el caso de pacientes en estado terminal, se haya observado más de uno de cada quinientos linfocitos T infectados, y la incapacidad del virus de VIH para matar esas células) le valió que el impresentable Gallo lo acusara de avalar las posiciones disidentes en lo que a la causalidad virus-síndrome se refiere.

Difícil es saber si la posición hoy hegemónica es más verdadera que la disidente (a la que adhieren varias eminencias mundiales en la materia), pero en todo caso el reciente reconocimiento con el Premio Nobel de Medicina (compartido) a Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, profundizará un debate impostergable.

UNA CRETINA LLAMADA ELISA

Le acaban de dar el más importante premio de periodismo de Colombia a Carol Ann Figueroa, por su artículo "Una cretina llamada Elisa"
http://www.revistanumero.com/web//index.php?option=com_content&task=view&id=353

Qué opción de vida le queda a una joven escritora cuando su examen de VIH da positivo?


Por Carol Ann Figueroa
Ilustraciones de Nicolás Lozano

Carol Ann Figueroa (Bogotá, 1978). Periodista de profesión, escritora por necesidad, guionista por mutación, redactora de libros de investigación y del desaparecido periódico cultural Suburbia; ha colaborado en varias publicaciones, entre las que se destacan el «Magazín Dominical» de El Espectador y la revista Kinetoscopio.

Me estoy muriendo.
Image Y ahora que un papel doblado en mi agenda me lo dice, reconozco que nunca creí realmente que fuera cierto. Me doy cuenta de que nunca creí que me pudiera morir y, sin embargo, al parecer es una de esas cosas que sí suceden. Uno se muere. Y yo me estoy muriendo.
El médico dijo «El resultado de su prueba de VIH es positivo» y desde entonces me fue difícil escuchar lo que decía. Sus labios se movían pero sólo producían cierto eco.

La manera lastimera en que esquivaba mi mirada me hizo comprender que sí era cierta la noticia. Pesaba tanto el aroma de mi muerte que el tipo se apresuró a pedirme que me realizara un segundo examen, llamado Western Blot, para verificar el resultado, y me indicó el camino de salida.

Eso fue todo. Cinco minutos le tomó darme la noticia.

«Mi vida se acaba prematuramente», pensé mientras me levantaba de la silla.

Mi vida se acaba sin el goce de orgasmos múltiples producidos por drogas intravenosas o la orgía de amantes confusos, variados y sucesivos; se acaba sin amaneceres de deshidratación y resaca en apartamentos desconocidos y, no obstante, ya mis padres lloran sobre el ataúd mientras la familia cuchichea la causa del deceso, mi dramática pérdida de peso en los meses anteriores, mis pómulos pronunciados y mis ojos ahogándose en sus esferas; mi diarrea, mi inapetencia, mi fiebre, mi depresión.

Todos los aviones que viajan a Venecia despegarán sin mí. Todos los amigos, toda la familia, los vecinos y los desconocidos, abrirán sus ojos sin que yo esté aquí, y lo cierto es que no les haré falta. No tendrán que saludarme y no notarán que no me despido.

¿Quién pudo haber sido? ¿Me arrepiento si es esa la razón? De arrepentimiento no se hacen los remedios y, total, el papel que guardo en mi agenda dice que no hay remedio.

Nadie debe enterarse. Necesito mantener un em-pleo, conseguir dinero para costear los medicamentos, resistir el mayor tiempo posible antes de no tener más soporte que la lástima de aquellos que me van a ver morir. ¿Tendré tiempo de ordenarlo todo antes que un demacrado rostro evidencie lo que me está sucediendo?


¿Qué me está sucediendo?
Escribí la palabra «sida» en la barra del buscador con la sensación de estar buscando mi propio nombre en la red, como si me lanzara a la cacería de mi otro yo, ese que había olvidado en un rincón de la cotidianidad pero que siempre estuvo al acecho, listo para escaparse en cuanto el llamado de la muerte hiciera posible nuestro encuentro.

Más de 38 millones de personas en 126 países han vivido con él durante cinco o diez años antes de poder darse la vuelta para abrazar al otro, ese que forma parte de los 2,8 millones de nuevos compañeros, los que se mueren de sida1.

Una mujer de Guatemala resultó VIH positiva hace doce años por cuenta de la infidelidad de su marido y todavía no tiene sida. Tuvo tiempo de cuidar al hombre, enviudar, quedar a cargo de tres hijos y ver graduar a los dos primeros, sin presentar un solo síntoma. Un muchacho gay de Costa Rica, de veinticinco años, cumple siete de preguntarle cada tres meses a su doctor si su conteo de células T2 ya delata inmunodeficiencia progresiva, y un argentino heterosexual, diagnosticado a los treinta como VIH positivo y que a los cuarenta recibió su diagnóstico de inmunodeficiencia adquirida, a los 45 publicó su fotografía en la red exhibiendo una demacrada sonrisa como prueba de su honestidad cuando escribe «Soy feliz y tengo sida».

Activistas canadienses, brasileños, surafricanos, mexicanos y norteamericanos; enfermos consagrados que cargan quince años de sida; drogadictos arrepentidos, homosexuales pervertidos y heterosexuales seropositivos me invitan a esperar con entusiasmo suicida la aparición del síndrome siguiendo con disciplina las instrucciones de mi doctor, tomando los medicamentos que cubre mi EPS, acercándome a cuanta asociación homosexual y ONG se me cruce en el camino para consultar los derechos y deberes de mi nueva vida en este mundo paralelo, el de los VIH positivos, los futuros muertos de sida.

¿Qué me pueden ofrecer? Diez, quizás veinte años más de vida, sintiendo en la nuca la respiración de la muerte, tomando medicamentos para fingir que no la siento, que puedo enviarla de vuelta a su rinconcito en la rutina, transformada ahora en la rutina de un paciente enfermo de sida.

La rutina de consumir de por vida —o hasta que se acabe la vida— un tratamiento llamado terapia retroviral altamente activa o «coctel combinado», según la cual se deben consumir treinta pastillas diarias en promedio, en horarios que cubren las veinticuatro horas, algunas con las comidas, otras con el estómago vacío, siempre temiendo que sin un estricto apego a las dosis y horarios, el virus mutará en uno nuevo, más poderoso, más resistente a la medicina.

Pero yo no tengo sida. No tengo el Síndrome de Inmuno-deficiencia Adquirida. Incontables páginas en la web me lo decían.

Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una categoría creada por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos para agrupar un conjunto de signos y síntomas de diversas enfermedades bastante conocidas, que atacan en forma simultánea un mismo sistema inmunológico, resultando particularmente resistentes a los medicamentos que se utilizan para combatirlas.

Herpes, neumonía, tuberculosis y varios tipos de cáncer forman parte del grupo de veintinueve enfermedades que se han agregado con los años a la familia del sida, haciendo que la palabra enfermedad le quede pequeña.

El sida no es una enfermedad, es un síndrome; de modo que, técnicamente, nadie puede estar enfermo de sida.

«Una persona es diagnosticada con sida si presenta uno o más de los veintinueve estados físicos oficiales que definen al sida y si también resulta positiva a los anticuerpos asociados con el VIH. En otras palabras, la neumonía en una persona VIH positiva es sida, mientras que la misma neumonía en una persona VIH negativa es sólo neumonía. Las manifestaciones clínicas y los síntomas pueden ser idénticos, pero uno se llama sida mientras que la otra se llama neumonía»3.

Se leía tan claro, que me pareció la información más confusa de mi vida. Un resultado médico por el que me entregué al pánico parecía no ser el que yo creía.


Image«Si todavía hace falta una prueba para confirmar el diagnóstico, posiblemente ni siquiera soy seropositiva», pensé.

Entré al segundo consultorio al que acudí para que mi Plan Obligatorio de Salud me suministrara el examen probatorio, el Western Blot, dispuesta a resolver todas las preguntas producidas por mis pesquisas, pero sólo obtuve respuestas monosílabas.

Cuando le pregunté al doctor sobre las posibilidades de que la segunda prueba resultara negativa y mi Elisa fuera una falsa alarma positiva, esquivó con un dejo de molestia mi mirada, como si yo no tuviera derecho de hacer de la duda mi esperanza, y se limitó a decir: «Hacemos la segunda prueba por rutina, porque la verdad es que el resultado rara vez cambia».

Rutina. El momento más ansioso de mi vida es… rutina. ¿Qué clase de difamador del juramento de Hipócrates me habla así y pretende que lo visite con mi segundo resultado para «comenzar el seguimiento médico correspondiente»?
¡Maldito gusano de escritorio, indigno de manejar lo que pase con mi vida; inconsciente, animal, bruto, cobarde, incapaz de hablar sobre la muerte con gallardía!

No soy seropositiva confirmada y ya me enlista para el seguimiento médico correspondiente: visitarlo trimestralmente para que una muestra de sangre determine si mi conteo de células T —término que no me explicó— está por encima o debajo de las doscientas4; empezar a consumir de manera preventiva pequeñas dosis de AZT5 y, según las reacciones de mi cuerpo —sobre las cuales no me habló—, reducir la dosis y combinarla con didanosina (DDI) o zalcitabina (DDC), esperando que éstos mantengan el conteo de mis células en niveles seguros el mayor tiempo posible, lo que en cualquier caso no significa una cura.

Medicamentos que no curan pero que debo tomar. Eso me ofrece la medicina.

Y no sólo no curan sino que al respaldo de sus etiquetas exhiben una escalofriante lista de efectos colaterales que incluyen salpullido, agotamiento severo, pérdida de apetito, náusea y vómito, dolor en los músculos y articulaciones, neuropatía, disfunción sexual, fiebre, diarrea, vértigo, dolor abdominal, depresión, desorden del sueño y demencia6, además de serias afecciones que resultan mucho más letales que la amenaza de comenzar a desarrollar el sida. Las reacciones adversas documentadas en la actualidad incluyen diabetes, falla hepática, arenillas renales y muerte súbita.
«El 30% de los pacientes que toman la terapia combinada padecen de lipodistrofia, un desorden en la distribución de la grasa y desorden metabólico, que puede resultar en ataques al corazón y apoplejía»7.

El argentino que exhibe su fotografía en la red, la gente que aparece demacrada en las noticias, no lo está por un herpes o una tuberculosis causada por el sida. Luce así por tomar las medicinas que evitarán que ellos desarrollen el síndrome.
Me alejé del laboratorio, dejando caer así en las alcantarillas mis esperanzas sobre el resultado que me entregarían en diez días, hasta que la pregunta de cierta campaña institucional saltó de mi memoria a la pupila: ¿conoces a Elisa?
Habérmela hecho no significaba que la conocía, así que ocupé los diez días de angustia que me obsequiaba la rutinaria medicina en buscar toda la información que no había leído o escuchado sobre Elisa.

Lo primero fue leer que los falsos positivos existen en grandes cantidades, contrario a la severidad con que los había descartado la desidia de mi incompetente doctor.

Existen más de cincuenta condiciones inofensivas que pueden hacer que una prueba de VIH resulte falso positiva8. Haber tenido gripa, tener o haber tenido herpes o hepatitis, haber sido vacunado contra la hepatitis B, haber estado expuesto a los microbios que causan tuberculosis y malaria, estar embarazada o haberlo estado9. Cincuenta posibilidades de equivocación sobre las que el doctor no me habló.

«Personas que nunca han estado expuestas al VIH pueden tener reacciones falso positivas durante años o por el resto de sus vidas, debido a que la producción de anticuerpos generados por varias infecciones virales comunes, puede continuar durante años después de que el sistema inmunitario ha vencido al virus, e incluso durante toda la vida»10.

¿Cómo es posible que la prueba que me tiene al borde de reorganizar mi vida sea tan imprecisa?
Elisa, la llamada prueba para detectar el VIH, no detecta el virus que pregona en ninguna medida. Detecta anticuerpos que reaccionan a ciertas proteínas que se aplican a la muestra de sangre, las cuales se han producido en un laboratorio11.

En la página web de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos12, responsable de controlar la seguridad y eficacia de las pruebas y los fármacos, se puede consultar el texto del inserto que acompaña a la prueba de VIH/sida, Amplicor HIV-1, de laboratorios Roche, el cual hace una increíble aclaración: «La prueba Amplicor HIV-1 no ha sido creada para ser utilizada como prueba de monitoreo del VIH o como prueba de diagnóstico para confirmar la presencia de la infección del VIH». Otra etiqueta, que encontré citada en el documental El otro lado del sida13, aclara que «en la actualidad no existen estándares establecidos para determinar la presencia o ausencia de anticuerpos frente al VIH en sangre humana».

Ni antes de pedir que me ordenaran la prueba, como tampoco cuando me tomaron la muestra de sangre, ni aun hoy después de recibir su respuesta, tuve la oportunidad de ver la caja de la cual provenía, ni los insertos que la acompañan, ni las dudas que la rodean a pesar de ser una prueba capaz de determinar el curso de millones de vidas.

No. No conozco a Elisa. Y, la verdad, no creí que se tratara de tamaña cretina.

El doctor Robert Da Prato, especialista en pruebas de VIH, no recomienda a nadie que se haga la prueba porque él mismo no entiende qué significa y no cree que alguien más lo sepa. «Nunca he visto ninguna evidencia que demuestre que esta prueba muestre lo que dice que va a mostrar: la presencia del virus, la presencia de un virus exógeno14. Realmente me gustaría ver en un microscopio esta evidencia pero aparentemente no existe. No existe porque no se ha realizado un riguroso protocolo de aislamiento»15, a pesar de que el aislamiento es la única prueba directa e inconfundible de la existencia de un virus, y el aislamiento de un virus, a partir del plasma sin cultivar de un paciente, es la única prueba de que una persona tiene una infección viral activa.

Desde que el doctor Robert Gallo anunció el VIH como la causa probable del sida, en 1984, junto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, el virus nunca ha sido aislado16.

Tres de la mañana del sexto día de esos diez que me dio la prueba de rutina y un despeñadero de contradicciones se abrió bajo mis pies. Mi afán de entender se llenaba de desconcierto, mi alivio de odio, mis esperanzas de desasosiego mientras leía una y otra vez lo que varios documentos me decían sin conseguir descreerlos: el virus más famoso del mundo no ha sido aislado. No hay prueba alguna que demuestre que el VIH exista.

Miles de cientos de personas han entregado su vida a una rutina de padecimientos por fe en Elisa, la cual los ha timado en la forma más cruel, bajo la mirada cómplice de la Food and Drug Administration, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos; los laboratorios que se lucran esparciendo por el mundo sus pruebas y sus medicinas, y los gobiernos y sistemas médicos que difunden campañas para obedecer ciegamente paradigmas, pero no para cuestionarlos y llegar al fondo de sus teorías.


¿Verdad? ¿Mentira?
Si creo que el VIH sí existe y es la causa del sida, daré un paso al frente para ingresar en las estadísticas de los enfermos tratados con medicamentos para luchar contra el VIH/sida. Entregaré mi vida, sin más, a lo que ordene la medicina.

Si creo que el VIH no existe, que no tengo nada a pesar de mi prueba positiva, sentirán lástima de pensar que me niego a aceptar que se me acaba la vida, me tacharán de loca y me compadecerán por contradecir paradigmas, pero seré dueña absoluta de cada uno de mis días.

Deliraba. ¿Cómo contradecir lo que más de diez mil millones de dólares invertidos17 durante casi treinta años y un resultado positivo me decían? ¿Cómo encontrar la valentía de Copérnico y Galileo cuando se atrevieron a sostener que el Sol era el centro del universo y no la Tierra , como todos creían, corriendo el riesgo de ser quemados vivos en la hoguera?
Incluso en pacientes que sufren casi todas las enfermedades severas del sida, el VIH nunca se detecta en cantidades que pudieran causar la reducción drástica de las células inmunes18. Con la hepatitis o un resfriado común, por ejemplo, el virus que produce el resfriado se encuentra fácilmente en cantidades de millones o miles de millones por mililitro de sangre. El VIH, el virus que supuestamente produce el sida, se encuentra en cantidades de diez por cada mililitro de sangre19, lo que lo convierte en el virus más inofensivo e indetectable, en palabras de Peter Duesberg, el primer científico que logró aislar la estructura genética de un retrovirus (y el VIH es un retrovirus).

En un intento por acabar con los cuestionamientos sobre la imposibilidad de aislar el virus, es decir, encontrarlo en cantidades consideradas en una muestra de sangre, en 1995 comenzó a emplearse sobre muestras de sida una tecnología conocida como Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), descrita por Duesberg como tecnología diseñada «para encontrar una aguja en un pajar».

El doctor David Rasnick20, investigador y revaluador del sida, la explica así: «Si usted toma una muestra de un paciente no puede encontrar el VIH allí, pues todo lo que tiene son células blancas. Pero cuando usted cultiva estas células junto a otras que Robert Gallo generó hace algunos años, y las expone a ciertos químicos, puede forzarlas a hacer cualquier cosa. La idea es estimular las células del paciente para que empiecen a producir ácido ribonucleico (ARN) y este ARN nuevo capte las proteínas y partículas del virus, de modo que éstas infecten a las células que usted estimuló. Esta ampliación se realizará mediante cocultivo durante el tiempo que usted estime. Pero esa nueva cantidad de partículas del virus no existen en el paciente, no estaban en su muestra. Usted las recreó en el laboratorio, lo que llamamos in vitro»21.
El ganador del premio Nobel de química por inventar la PCR y detractor de la teoría VIH/sida, Kary B. Mullis, ha desvirtuado completamente la utilidad de usar su invención en las investigaciones sobre sida, declarando que « la PCR hace posible identificar una aguja en un pajar, transformando esa aguja en un pajar»22. De hecho, el 99% de lo que contabiliza la PCR no es infeccioso23.

Mullis revisó además todos los documentos de la investigación de Gallo y no encontró «nada, ningún hecho científico que demuestre que el VIH es la causa del sida. Ni siquiera la causa probable del sida, que era lo mínimo que esperaba; una causa probable para el sida, remotamente probable. Pero no es así. Es una causa posible, pero no probable. Y desde esa perspectiva no estamos siquiera cerca de lo que podríamos llamar un hecho»24.

«La idea básica de que el sida es infeccioso, de hecho, nunca se ha puesto a prueba, nunca se ha cuestionado, nunca se ha probado. Es algo que han asumido popularmente los doctores y científicos que estudian microbios y virus (…) la mayoría de los doctores son felices acusando a microbios de causar nuevas enfermedades cuando no saben por dónde buscar», recalca Duesberg25.

El codescubridor del VIH, doctor Luc Montagnier, quien afirmó en 1990 que el VIH no era capaz por sí solo de provocar sida; el Grupo por la Revaluación Científica de la Hipótesis VIH /sida, fundado en 1991 por cuarenta científicos de todo el mundo, entre los que se cuentan ganadores al premio Nobel y nominados de éste26; el presidente surafricano Thabo Mbeki, que en abril del 2000 invitó a Peter Duesberg a Sudáfrica y pidió que el Ministerio de Salud de su país subraye la toxicidad de los antirretrovirales; la organización norteamericana Rethinking Aids27; el disidente colombiano, doctor Roberto Giraldo28, y la Corporación Autonomía en Salud, que se encarga de organizar y difundir las conferencias que dicta en Medellín29, y la fundación Alive and Well Aids Alternatives30, cuya fundadora, Christine Maggiore, seropositiva desde 1992, se ha negado a consumir antirretrovirales y tuvo una hija sana después del diagnóstico31, me invitan a cuestionar todo lo que había escuchado sobre VIH y sida. Me invitan a decidir por mí misma si sigo o no las indicaciones de la medicina ortodoxa, a escuchar cuanta información disidente se me cruce en el camino cada vez que quiera cuestionarme sobre los derechos y deberes de esta nueva vida, la de los que no creen que el VIH exista, pese a recibir una prueba positiva.


ImageDiez días después de aceptar que durante años creí sin fundamento en el VIH y el sida, una mezcla de miedo e ira se retuerce en mi pecho mientras espero que la enfermera me llame para entregarme el resultado de mi segunda prueba.

¿Tendré la fuerza para no dejarme apabullar del matasanos si la segunda prueba es positiva?
He visto la marea del otro lado de la cima y no puedo regresar. Dudo hasta la médula de que el VIH exista y por supuesto dudo de que sea la causa del sida. No podría tragar ni una sola pastilla sin la sospecha de estar ayudando a que un sistema corrupto me destruya la vida.

Aun si creyera que eso que llaman VIH realmente es un virus, aun si mi segundo examen resultara positivo y me dieran diez años antes de que el sida empezara a desfigurar mis días, ¿por qué pasar esos diez años padeciendo los insoportables efectos secundarios de una combinación de medicinas que lo único que hacen es convertir una espera en agonía? ¿Qué clase de vida es esa que prolongaría? Ciertamente, no es la mía. Es un remedo macabro que las aberraciones del mercado médico se han atrevido a llamar vida.

De repente, no entiendo de dónde surge este afán por permanecer en el mundo, aun a costa de mi propia vida.

Tras la puerta entreabierta del consultorio, el médico pronuncia mi nombre en voz alta.

Me levanto de la silla, arrastrando el peso de una conciencia desmedida, y camino con dificultad. Sudo. Aprieto los puños y tensiono las rodillas. Avanzo con la mirada clavada en el suelo, sabiendo que ha llegado el momento de pelear en la arena.

Entro al consultorio y me planto desafiante ante el doctor. El hombre me sostiene la mirada y yo no se la retiro. Suspiro.

El papel dice negativo.

La pelea ya no tendrá la urgencia de salvar mi vida.



Notas: 1. Informe sobre la epidemia mundial de sida 2004. Onusida.
http://www.onu.org.ni/noticia?idnoticia=60.
2. Para causar daño, un virus necesita infectar por lo menos un tercio de todas las células que ataca —las que en el caso del sida son las células T del sistema inmunitario—, y matar esas células más rápido de lo que se pueden remplazar.
3. What if Everything you Thought You Knew About Aids Was Wrong?, Christine Maggiore, 2004, p. 17.
4. El 1o de enero de 1993, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) amplió la definición del sida, para incluir a las personas con un conteo de células T de doscientos o menos, aunque no tuvieran síntomas o enfermedad alguna. Esta nueva definición fue la causa de que el número de casos de sida en Estados Unidos se duplicara.
5. Llamado clínicamente zidovudine, pero denominado AZT por sus componentes, se creó inicialmente para la quimioterapia del cáncer, pero fue arrinconado y olvidado por ser excesivamente tóxico, de fabricación muy costosa e ineficaz contra el cáncer. Poderoso pero indiscriminado, el fármaco no era selectivo en su destrucción de las células. «El nacimiento escandaloso del AZT», en Medicina Holística, No 41, Asociación de Medicinas Complementarias (AMC). Celia Farber, periodista de investigación.
http://free-news.org/farber02.htm
6. «The Morning After», POZ Magazine, febrero de 1997, en Christine Maggiore, op. cit., 2004, p. 63.
7. Ibid., p. 65.
8. Christine Maggiore, op. cit., p.31.
9. Ibid., p. 26.
10. Ibid., p. 25.
11. David Rasnick, Ph.D. Investigador del sida, diseñador químico de los inhibidores de la proteasa. Entrevista en el documental The Other Side of Aids, dirigido por Robin Scovil, 2004,
www.theothersideofaids.com.
12.
http://www.fda.gov/cber/PMAltr/P9500053L.htm.
13.
www.theothersideofaids.com.
14. Exógeno quiere decir causado por algo por fuera del cuerpo.
15. Robert Da Prato, MD. Especialista en pruebas de VIH para la Armada de Estados Unidos. Entrevista en el documental The Other Side of Aids.
16. El 23 de abril de 1984, Robert Gallo, junto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, citó a una conferencia internacional de prensa en la que comunicó haber descubierto el retrovirus que causaba el sida. A los pocos días estalló el escándalo sobre las denuncias del Dr. Luc Montagnier, del Instituto Pasteur de Francia, acusando a Gallo de haber robado su muestra. El episodio terminó con un arreglo entre las partes, quienes compartieron el crédito como codescubridores del VIH y los derechos de propiedad sobre la prueba.
17. Entre 1996, año en el que se fundó Onusida, y 2005, los fondos anuales destinados a la respuesta al sida en los países de ingresos bajos y medianos han pasado de US$300 millones a US$8.300 millones. Los fondos disponibles sumarán US$8.900 millones en 2006 y US$10.000 millones en 2007. «Financiar el sida», informe sobre la epidemia mundial del sida, 2006.
www.onusida.org.co/.
18. R. Gallo, 1984; Science, 2241; M. Piatak, 1993; Science, 259; D. Ho, 1991, New England Journal of Medicine, 325:961; C. Shaw, 1991; New England Journal of Medicine, 324:954; Cooper, 1992; Lancet, 341:1099, en Christine Maggiore, op. cit., p. 66.
19. P. Duesberg, Inventing the Aids Virus, 1996, Tegnery Press, Washington DC Pl 74-180, en Christine Maggiore, op. cit., p. 66.
20. El Dr. David Rasnick es un antiguo presidente del Grupo para la Revaluación Científica de la Hipótesis VIH /sida. Doctorado en química por el Georgia Tech en 1978, tiene más de veinte años de experiencia con las proteasas y sus inhibidores. Por su condición de disidente, Rasnick recibió una propuesta del profesor universitario Phillip Machanick, partidario de la hipótesis oficial, de inyectarse VIH. Rasnick aceptó el desafío, pero pidió a Machanick que él, a cambio, aceptase empezar a ingerir antirretrovirales. El que viviese más tiempo sería declarado vencedor. Machanick no aceptó el desafío en estas condiciones.
21. David Rasnick, Ph.D. Investigador del sida, diseñador químico de los inhibidores de la proteasa. Entrevista en The Other Side of Aids.
22. Kary Mullis en Heal. Los Ángeles, 25 de octubre de 1995.
23. Christine Maggiore, op. cit., p. 49.
24. Kary B. Mullis, Ph.D. Inventor de la PCR , premio Nobel de química 1993. Entrevista en The Other Side of Aids.
25. Entrevista en The Other Side of Aids.
26. Peter Duesberg, profesor de biología molecular y celular, con un largo currículo y premios. Nominado al Nobel de medicina por sus estudios sobre retrovirus; Kary Mullis, premio Nobel de química, 1993; Harvey Bialy, biólogo molecular en activo, director de la Virtual Library of Biotechnology for the Americas; Eleni Papadopulos-Eleopulos, física médica, profesora en el Royal Perth Hospital, Australia; Serge Lang, matemático franco-norteamericano; Stefan Lanka, virólogo alemán.
27. Rethinking Aids, fundada en 1991. Mantiene una lista de más de 2.100 personas que han firmado la petición de la organización para revaluar la validez de la hipótesis ortodoxa de que el VIH es la causa del sida. En esta lista hay médicos, farmacéuticos, virólogos, bioquímicos, estadísticos, matemáticos, periodistas, psicólogos y antropólogos, entre otras profesiones.
28. Roberto Giraldo, médico cirujano egresado de la Universidad de Antioquia. Magíster en medicina clínica tropical de la Universidad de Londres. Se ha dedicado por más de treinta años a la investigación científica y académica, en enfermedades infecciosas tanto en Colombia como en Estados Unidos. Actualmente trabaja en el Departamento de Inmunología del Cornell Medical Center de Nueva York. Es autor del libro Sida y agentes estresantes.
29. La Corporación Autonomía en Salud, creada en el año 2004 por quince profesionales de la salud en Medellín, se dedica desde entonces a guiar y apoyar a pacientes seropositivos interesados en las posturas disidentes, y cuenta desde hace varios años con el apoyo del doctor Roberto Giraldo. Carrera 64A No 35-13. Tel. 351 2149.
30.
www.aliveandwell.org/.
31. Eliza Jane, hija de Maggiore, murió en el 2005 a causa de lo que se señaló como neumonía relacionada con sida. Tras la autopsia se determinó que la niña no era VIH positiva, ni presentaba sintomatología del síndrome. Un toxicólogo comisionado por Maggiore para revisar las razones de la muerte estableció que se debía a envenenamiento antibiótico.

sábado, 11 de octubre de 2008

TODOS REACCIONAMOS POSITIVO AL TEST ELISA DEL VIH



Todos reaccionamos positivo ante el test ELISA del VIH.


El investigador médico Dr. Roberto A. Giraldo está obteniendo sorprendentes resultados.

Roberto Giraldo. http://www.robertogiraldo.com/esp/index.html


Roberto Giraldo es médico y trabaja en el Laboratorio de Biología Molecular e Inmunología del Medical Cornell Hospital de New York. Tras más de 25 años dedicado al estudio de las inmunodeficiencias, es uno de los científicos que han desmentido la existencia del VIH y señala los factores ambientales y del tipo de vida como los factores responsables del stress celular que causan el S.I.D.A. Actualmente trabaja también junto con la Administración norteamericana en el diseño de experimentos que han de resolver la polémica sobre la existencia del supuesto VIH.

Durante los últimos 6 años he estado trabajando en un laboratorio de Inmunología clínica en un Hospital de una de las más prestigiosas Universidades de la Ciudad de Nueva York. Aquí he tenido la oportunidad de llevar a cabo personalmente y conocer en detalle los actuales tests utilizados para diagnosticar la presencia del VIH: ELISA, Western Blott y Tests de la Carga Viral.

1. Dilución del suero para el test ELISA.

El test ELISA testa los anticuerpos contra lo que se supone es el Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida Humana. Para realizar este tests, el suero sanguíneo de un individuo se disuelve en la proporción de 1:400, con un determinado diluyente. De acuerdo con el fabricante del kit del test, este diluyente contiene:

0,1% triton x-100, Suero de Bovino y Cabra (concentración mínima del 5%) y lisado de Linfocitos-T humanos (proporción mínima 1:7500). Conservantes: 0,1% de Ácido sódico1.

Esta dilución, extraordinariamente alta con respecto al suero (400 veces), me cogió por sorpresa. La mayoría de tests serológicos que buscan la presencia de anticuerpos contra gérmenes emplean suero sanguíneo neto (sin diluir). Por ejemplo los tests que buscan los anticuerpos de los virus de la hepatitis A y B, los de la rubéola, sífilis, histoplasma y cryptococos, por mencionar sólo unos pocos, utilizan el suero sanguíneo directamente (sin diluir). Sin embargo, para intentar evitar reacciones positivas falsas, algunos tests serológicos usan suero sanguíneo diluido; por ejemplo este es el caso de los tests que averiguan los anticuerpos de los virus del sarampión, varicela y paperas, los cuales utilizan una dilución de 1:16, para los citomegalovirus (CMV) 1:20 y para los Virus de Epstein Barr (EBV) 1:10.

La pregunta obvia es: ¿qué hace al VIH tan especial que para analizar el suero sanguíneo, necesite ser diluido 400 veces?. ¿Y qué pasaría si no diluyera este suero sanguíneo?.

2. Ensayando el test ELISA sin diluir el suero.

Para responder a estas preguntas realicé un experimento en un laboratorio médico en Yorktown Heights, Nueva York. Lo llevé a cabo utilizando el mismo kit del test más utilizado en los laboratorios clínicos de todo el mundo.

Primero tomé muestras de sangre que, a una proporción de 1:400, el resultado fue negativo con respecto a los anticuerpos del VIH. Después tomé las mismas muestras de suero sanguíneo y las analicé de nuevo, esta vez sin diluirlas, y el resultado dio en todas positivo.

Desde entonces he llevado a cabo 100 experimentos y obtuve siempre el mismo resultado. Incluso analicé mi propia sangre, la cual a 1:400 daba un resultado negativo. A 1:1 (no diluida) el resultado fue positivo. Debo mencionar que, a excepción de mi sangre, todas las muestras de los pacientes provenían de peticiones médicas solicitando el test del VIH. Por lo tanto es probable que la mayor parte de las muestras de sangre que analicé pertenecieran a individuos con alto riesgo de SIDA.

Según los laboratorios Abbot, el valor de absorción (intensidad de color amarillo),

aumenta en proporción a la cantidad de anticuerpos anti VIH-1, los cuales están unidos en cadena.

Me di cuenta de que los valores de absorción de las muestras daban negativo cuando se habían diluido (1:400) pero positivo cuando no estaban diluidas (1:1), tenían valores más bajos que las muestras que, diluidas, reaccionaban positivo en los dos tests: ELISA y Western Blott. Esto probablemente significa que la sangre que da un resultado negativo cuando se la diluye pero positivo cuando no esta diluida, tiene un nivel más bajo de anticuerpos que la sangre diluida que da doble positivo y, por lo tanto, seguramente dará negativo en el Western Blott. Sin embargo, no he tenido la oportunidad de comprobar esta hipótesis.

El gráfico siguiente ilustra como la sangre que reacciona negativamente para el VIH en una proporción de 1:400 siempre reacciona positivo a 1:1:

Realización del test ELISA para el VIH con dos diferentes concentraciones del suero sanguíneo de una persona.

(a) Resultados a 1:400

(b) Resultados a 1:1
9112324b G5 0.076 ---

9112324b G5 0.262 reactivo
9112325b H1 0.081 ---

9112325b H1 0.259 reactivo
9112326b H2 0.071 ---

9112326b H2 0.329 reactivo
9112327b H3 0.060 ---

9112327b H3 0.401 reactivo
9112328b H4 0.073 ---

9112328b H4 0.345 reactivo
9112329b H5 0.062 ---

9112329b H5 0.343 reactivo
9112330b J1 0.060 ---

9112330b J1 0.234 reactivo
9112331b J2 0.077 ---

9112331b J2 0.306 reactivo
9112332b J3 0.067 ---

9112332b J3 0.248 reactivo
9112333b J4 0.086 ---

9112333b J4 0.222 reactivo
La columna (a) indica los 10 resultados de las muestras que reaccionan negativo a una dilución de 1:400.
La columna (b) indica los resultados de las mismas muestras reaccionando positivo a la dilución de 1:1.

Es importante tener en cuenta que el test de anticuerpos del VIH Western Blott también necesita suero diluido. A pesar de que también contiene una inhabitual alta dilución, aquí este particular suero se diluye sólo en la proporción de 1:502. No he tenido todavía la ocasión de realizar este test con muestras no diluidas (a 1:1).

3. Debate.

Seguidamente expongo las tres explicaciones posibles de porque las muestras de sangre no diluidas siempre reaccionan positivo ante el test ELISA.

3.1. Todo el mundo tiene anticuerpos del VIH.

Está mundialmente aceptado que el test ELISA del VIH detecta anticuerpos contra lo que se conoce como el Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida. Y la empresa farmacéutica que comercializa los componentes del ELISA afirma que:

El Abbot HIVAB HIV-1 EIA es una Inmuno-Enzima cualitativa in vitro para la detección del Anticuerpo del Virus de la Inmunodeficiencia Humana del tipo 1 (VIH-1) en el suero sanguíneo y el plasma1.

Dado que todas las muestras de sangre no diluidas reaccionan positivamente en el test ELISA, un test que supuestamente analiza los anticuerpos del VIH, los resultados que presenta apuntan a que todos y cada uno de los humanos tienen anticuerpos del VIH, y por consiguiente sugiere que todo el mundo ha sido expuesto a los antigenos del VIH.

Esto significaría que todos nosotros hemos estado expuestos al virus considerado como la causa del SIDA. Las personas que reaccionan posititvamente incluso a la dilución de 1:400 deben ser los que han sufrido el nivel más alto de exposición a los antígenos del VIH. El resto de la gente -los que sólo reaccionan positivo con suero sanguíneo no diluido (a 1:1)- son los que seguramente se han enfrentado a una menor exposición al VIH.

3.2. Todo el mundo posee diferentes niveles de infección del VIH.

También está aceptado internacionalmente que una persona que reacciona positivamente ante los anticuerpos del VIH no ha estado sólo expuesta, sino que está infectada por un virus mortal que causa inmunodeficiencia. En consecuencia, las reacciones positivas de todos los sueros no diluidos significan que todos, o por lo menos todas las muestras de sangre que he analizado, incluyendo la mía, estamos infectados por este virus «mortal». Los que reaccionan positivo a la proporción 1:400 sencillamente sufrirían un mayor grado de infección «mortal» que aquellos que sólo reaccionan positivo mediante suero no diluido.

3.3. El test no es específico para el VIH.

Con los resultados que he presentado aquí se podría afirmar que el test utilizado para detectar anticuerpos anti VIH no es el específico para el VIH, como ha quedado expuesto anteriormente. Por lo tanto, deben haber más razones a parte de la infección por VIH, anteriores o actuales, que expliquen porqué una persona reacciona positivo. El test también da resultado positivo ante la ausencia del VIH.

La literatura científica ha publicado más de 70 diferentes razones que pueden provocar una reacción positiva, a parte de la actual infección por VIH. Todos estos condicionantes tienen como denominador común la estimulación de poliantígenos.

Abbott.Incluso los Laboratorios Abbott conocen perfectamente los problemas característicos del test ELISA, y afirman lo siguiente:

El EIA analizado sólo no puede utilizarse para diagnosticar el SIDA, ni siquiera a pesar de que las investigaciones sobre las muestras reactivas sugieran una alta probabilidad de que el anticuerpo anti VIH-1 esté presente.
y
Si bien para todas las aplicaciones, tanto clínicas como a la salud pública del EIA, el grado de riesgo de contraer la infección por VIH en una persona estudiada y el grado de reactividad del suero, pueden ser de utilidad para interpretar el test, estas correlaciones son deficitarias. Por lo tanto, en la mayoría de resultados que se consideran como seguros, sería apropiado investigar repetidamente las muestras reactivas con tests adicionales más específicos o realizar tests suplementarios.

Curiosamente, existen países como Gran Bretaña donde el diagnóstico del VIH se basa sólo en el test ELISA. No necesitan ni el Western Blott ni ningún otro test.

La única manera válida para establecer la sensibilidad y especificidad de un determinado test es empleando el «gold standard». Sin embargo, puesto que el VIH nunca ha sido aislado como una genuina entidad viral, no puede existir un «gold standard» para el VIH. La sensibilidad y especificidad de los tests de anticuerpos del VIH se han determinado, en cambio, basándose en la suposición de que el VIH es la causa del SIDA, de este modo:

Los estudios Abbot demuestran que: La sensibilidad establecida en base al supuesto predominio del 100% de anticuerpos del VIH-1 en pacientes de SIDA, se estima en un 100% (sobre 144 pacientes testados).
y
La sensibilidad establecida en base al supuesto predominio cero del VIH-1 en donantes elegidos al azar, se estima en un 99,9/o (sobre 4.777 donantes testados, elegidos al azar).

Actualmente no existe un standard reconocido para establecer la presencia o ausencia del anticuerpo VIH-1 en la sangre humana. Por lo tanto la sensibilidad se ha determinado a partir de diagnósticos clínicos de SIDA y la especificidad se ha establecido en base a donantes aleatorios.

Partiendo de que no hay evidencia científica de que el test ELISA sea específico para los anticuerpos del VIH, un test ELISA que reaccione a cualquier concentración de suero significaría la presencia de anticuerpos no específicos o poliespecíficos. Estos anticuerpos pueden estar presentes en todas las muestras de sangre. Son muy probablemente el resultado de la respuesta al estrés, no teniendo relación con ningún retrovirus, sin mencionar al VIH. En este caso, un test reactivo podría ser válido para medir el grado de exposición a factores estresantes o a agentes oxidantes.

La conclusión ineludible es que todas las reacciones positivas ante los anticuerpos del VIH son, sencillamente, falsos positivos. Si nadie es «positivo» en cuanto al VIH, las personas que reaccionan «positivo» ante el test ELISA lo hacen ante algo más que el VIH.

4. Propuesta para averiguar el verdadero significado de los tests «anticuerpo del VIH».

Para revelar el significado de estos tests, propongo un sencillo experimento: recoger sangre de tres grupos de personas y llevar a cabo el test de tres formas diferentes: con una alta dilución, no diluido y diluido utilizando una amplia gama de distintas concentraciones. El primer grupo estaría formado por personas sanas de muy diferentes edades; el segundo grupo lo constituirían personas pertenecientes al convencional «grupo de riesgo» del SIDA; el tercer grupo lo formarían personas con características clínicas relacionadas y no relacionadas con el SIDA. A todos los grupos se les realizaría los dos tests: ELISA y Western Blott.

Además, todas las muestras de sangre estarían sometidas al «test de la carga viral del VIH».

Los resultados de tales experimentos determinarían cual de estas medidas de test produce cada relación en un nivel individual de exposición a agentes estresantes o oxidantes. O si bien, los tests podrían ser rescatados como medida de un nivel individual de intoxicación.

Mientras tanto, y puesto que hay personas que están reaccionando positivo ante estos tests que no son específicos para el VIH, por favor, dejemos de etiquetarlos como «VIH positivos».

5. Agradecimientos.

Health Education AIDS Liaison (HEAL).Quiero agradecer a Albert Padovani, Director del Laboratorio Médico de Yorktown, el haberme permitido llevar a cabo en su laboratorio los experimentos descritos aquí, y por proporcionarme los reactivos para los tests. También agradezco a Tom Di Ferdinando, Director Ejecutivo de HEAL en Nueva York por haber editado el manuscrito de este escrito y por sus valiosas sugerencias.

Dr. Roberto A. Giraldo. Médico especialista en medicina interna, infecciosa y enfermedades tropicales. Miembro de la Junta de Directores del Grupo Científico para la Reevaluación de la Hipótesis VIH-SIDA y del Comité para la Educación sobre salud y SIDA (HEAL). Investigador independiente del SIDA. Autor del libro SIDA y Estresantes, New York City. E-mail: RobGiraldo@aol.com Página web: http://www.robertogiraldo.com/

Referencias.

1Laboratorios Abbot. Virus de la Inmunodeficiencia Humana tipo 1. FUVAB FffVI EIA. Laboratorios Abbott, 66-8805/R5, enero 1997.
2Epitope Organon Teknika. Virus de la Inmunodeficiencia Humana tipo 1 (fuV-1). I-UV-1 «kit» de Western Blott. PN201-3039 revisión número 6.
3Feinberg MA & Volberding PA. Ensayos sobre el virus de la Inmunodeficiencia Humana. En: Cohen PT, Sande MA y Volberding PA. Conocimientos básicos sobre el SIDA. Boston: Little, Brown and Company, 1994: sección 2.
4Pins MR. Teruya y Stowell CP. Ensayos sobre el Virus de la Inmunodeficiencia Humana y Definición del proceso: Resultados Pragmáticos y Técnicos. En: Cotton D y Watts DH. Aplicación Médica del SIDA en Mujeres. New York. John Wiley & Sons, 1997: 163-176.
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7Papadopulos-Eleopulos, E., Turner V. & Papadimitrou JM. ¿Un resultado Western Blott positivo, es una prueba de infección por VIH?. Bio/Technology 1993; 11:696-707.
8Papadopulos-Eleopulos, E., Turner, V., Papadimitrou JM. & Causer D. Anticuerpos del VIH: Nuevas cuestiones y petición de su clarificación. Curr Med Res Opin 1997; 13:627-634.
9Hodgkinson N. La ciencia se equivoca con el «Test del SIDA» en el SIDA: El fracaso de la Ciencia Contemporánea. Un virus que nunca ha engañado al mundo. Londres: Fourth Estate, 1996:232-262.
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13Shenton J. Falso-Positivo: Test erróneo y supervivencia a largo plazo. En: Falso Positivo: Descubriendo los Mitos que rodean al VIH y al SIDA. Londres: I.B. Tauris, 1998: 238-239.
14Giraldo RA. Ordeñando al Mercado. ¿Difundirán las Madres la fórmula W.H.O.?. Continuum (Londres) 1998; 5(4):8-10.
15Papadopulos-Eleopulos E. Reevaluación del SIDA - ¿Es la oxidación producida por los factores de riesgo, la primera causa?. Medical Hyphotesis 1988; 25:151-162.
16Giraldo RA. SIDA y factores estresantes U: Un Proyecto sobre la patogénesis del SIDA. En: SIDA y factores estresantes. Medellín, Colombia: Impresos Begón, 1997: 57-96.
17Papadopulos-Eleopulos, E., Turner, V., Papadimitrou JM. & Causer D. Aislar el VIH. ¿Realmente se ha conseguido?. El caso en contra. Continuum (Londres) 1996; 4(3):S1-S24.
18Lanka, Stefan. No se ha realizado una identificación viral. No se dispone de una clonación como prueba de aislamiento. Continuum (Londres) 1997; 4(5):31-33.
19De Harven E. Observaciones sobre los métodos del aislamiento retroviral. Continuum (Londres) 1998; 5(3):20-21.
20Wing MG. Fundamentos moleculares para el anticuerpo poliespecífico. Clin Exp Immunol 1995; 99:313-315.
21Snyder HW y Fleissner E. Especificidad de anticuerpos humanos ante glicoproteínas oncovíricas: Anticuerpos naturales reconocen antígenos dirigidos contra estructuras de carbohidratos. Proc Nat Acad Sci USA 1980; 77:1622-1626.
22Barbacid K., Bolognesi D. & Aaronson SA. Los seres humanos poseen anticuerpos capaces de reconocer glicoproteínas oncovíricas: Se demuestra que estos anticuerpos se generan como respuesta a la modificación que sufren las células ante las glicoproteínas, en lugar de ser una consecuencia tras la exposición al virus. Proc Nat Acad Sci USA 1980; 77:1627-1621.

Artículo publicado en el número 5, volumen 5, medio invierno del 1999, de la revista «Continuum».

¿Sirven para algo los recuentos de CD4?.

¿Sirven para algo los recuentos de CD4?.
Celia Farber


Traducción: Francisco Javier Manero Vargas.

Un «sin techo» sentado en la acera sostiene un cartel en el que ha garabateado: «Ayúdeme. Tengo SIDA. Sólo tengo 190 células T». En una reunión de un grupo de autoapoyo, la discusión giraba alrededor de las células T, como suele hacerlo a menudo. Las personas con VIH se apegan a sus recuentos de células T como a un marcador del tanteo -a más recuento, más tienes que vivir, supuestamente-. Una persona, tras otros detalles, cuenta su odisea de células T, recitando un vertiginoso espectro de números. «Mi último recuento fue de 267, pero el anterior fue de 340 por tanto realmente están bajando», dice un hombre, «pero lo gracioso es que me encuentro mejor que nunca». Otro hombre, con aspecto ciertamente saludable, alza la mano y anuncia provocativamente: «tan sólo me queda una célula T. ¡Pero esa puñetera es muy buena!». La habitación estalla en carcajadas; -una especie de alivio cómico frente al sin sentido médico- una habitación llena de gente ordinaria tratando de hacerse con una misteriosa jerga inmunológica.

Michael Ellner.«Se aterroriza a la gente con esos recuentos de células T», dice Michael Ellner, un consejero sobre SIDA de la ciudad de Nueva York, con algunas percepciones muy poco ortodoxas sobre el SIDA, es el presidente de este grupo de apoyo, HEAL (Health Education AIDS Liaison) [Enlace SIDA de Educación para la Salud]. «Le digo a las personas que los ignoren. No tenemos idea de lo que significan, entonces ¿por qué la gente se preocupa tanto por ellos?».

La mayoría de la gente que trabaja en el campo del SIDA estará vehementemente en desacuerdo con Ellner. Desde que el SIDA fue por primera vez reconocido como un Síndrome en 1981, el recuento de los linfocitos CD4, o igualmente llamadas células T-4 (medidas en células por milímetro cúbico), ha jugado un papel central en el SIDA, no sólo en esquematizar la progresión de la enfermedad, sino también en determinar todo, desde la investigación en medicamentos para guiar el tratamiento, hasta la mismísima definición del SIDA -quién lo tiene y quién no-. Esto siguió a la observación, hecha en los primeros años de la epidemia, de que las personas con SIDA parecían enfermar más a medida que sus células CD4 disminuían. Con un VIH tan misterioso -ocultándose en las células, matando células mediante todo tipo de mecanismos deconocidos, mutando rápidamente-, la célula CD4, sólida y cuantificable, pasó a ser en su lugar un punto de referencia alternativo.

La puedes ver, puedes observarla, medirla, y la esperanza era que los medicamentos de alta tecnología podrían reponerlas y curar la enfermedad. Sin embargo, ahora los investigadores están empezando a cuestionar el nexo absoluto entre los recuentos de CD4 y el SIDA. E incluso la mayoría de los inmunólogos expertos confiesan que están desorientados sobre el papel exacto de las células CD4 en el sistema inmunitario humano. La investigación ha demostrado que ciertas personas han permanecido saludables durante años con recuentos muy bajos. Algunas personas que ni siquiera dan positivo al VIH han mostrado recuentos bajos de células T -suficientemente bajos como para compararlos al SIDA-. Y el colmo llegó en la Conferencia Internacional sobre el SIDA del año pasado en Berlín, donde se revelaron los resultados del estudio Concorde. El estudio, que trataba sobre el uso a largo plazo del AZT en personas VIH-positivas pero asintomáticas, concluyó que, aunque el AZT era capaz de aumentar el nivel de células T, aquellos con más células T no estaban más sanos por ello. Hacia el final de la conferencia, casi una década después de que fuera elevado a la cumbre de la influencia inmunológica, el valor de los recuentos de células T fue desechado, en medio de promesas de que le reemplazaría un marcador nuevo y mejor.

Centers Disease Control (CDC).Paradójicamente, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) revisó su definición del SIDA hacia enero de 1993 para incluir los recuentos de CD4. De acuerdo con la vieja definición, una persona no tenía SIDA hasta su primera enfermedad definitoria de SIDA. Sin embargo, mediante la nueva definición, cualquiera que sea VIH-positivo y tenga un recuento de CD4 menor de 200 tiene SIDA, independientemente de los síntomas. Un interlocutor de la «línea caliente» del CDC National AIDS, refiriéndose al informe médico general, explica la lógica al cambiar la definición: gracias a las drogas antivíricas y otras terapias, las personas han durado más tiempo sin desarrollar infecciones. Por tanto, la definición fue ampliada en un intento de incluir a todas las personas cuya salud estaba amenazada, debido a que sus recuentos de células T habían bajado hasta cierto nivel, incluso si no tenían infecciones. Presionado sobre el porqué el número fuese precisamente 200, el portavoz del CDC, Tom Skinner, dijo que reflejaba el consenso de varias asociaciones médicas.

Health Education AIDS Liaison (HEAL).El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. todavía recomienda que los recuentos de CD4 sean vigilados cada tres-seis meses en todas las personas VIH-positivas, y muchos médicos todavía piensan que son un buen marcador del declive de la salud, además de ofrecer parámetros para las opciones de tratamiento. Sin embargo, muchas personas que son VIH-positivas están empezando a dar la espalda a los recuentos de CD4 como un indicador crucial. «Personalmente, no me lo voy a hacer más», dice una mujer VIH-positiva en la reunión del HEAL cuando la charla vuelve a los recuentos de células T. «No voy a dejar que un número me amenace de muerte nunca más». «Te bombardean», se lamenta un hombre con voz teñida de desesperación. «-Células T bajas, vas a morir- también yo lo siento. Tengo que pararme. Digo. ¿Cómo me encuentro? Estupendamente -entonces me olvido. Pero otras personas con este asunto de las células T, se vuelven locas. Y debido a ello hacen lo que sea, y toman lo que sea». La discusión en esta habitación es un microcosmos de la confusión real que asoma, aunque raramente se admite, sobre toda la investigación del SIDA. ¿Qué significan realmente los recuentos de células T? ¿Qué las hace subir y bajar? ¿Por qué las personas no se sienten mejor ni peor cuando los recuentos cambian, si es tan buen profeta para la enfermedad? Un hombre alza su mano. «Pregunté a mi médico: hay alguna correlación entre células T altas, células T bajas, enfermedad, salud? Dijo que realmente no lo sabía».

Peter Duesberg.La razón por la que las células T-4 llegaron a jugar un papel tan importante en el SIDA puede ser trazada desde las primeras observaciones que se hicieron sobre el síndrome. En 1981, los investigadores empezaron a encontrar que los primeros pacientes de SIDA casi no tenían células T-4. Más tarde, cuando se descubrió el VIH y se encontró que el VIH infectaba precisamente esas células, se concluyó que el SIDA era básicamente una enfermedad de deficiencia de T-4 causada por el VIH. Sin embargo, hoy, los investigadores han revisado radicalmente esta aproximación, basándose en la observación realizada por primera vez en 1987 por el escéptico del VIH: el Dr. Peter Duesberg, el cual sostenía que el VIH no mataba ni de cerca suficientes células hasta el punto de suponer un descenso. En su lugar, los investigadores están explorando la posibilidad de que varios «mecanismos asesinos de células indirectos» estén involucrados, y están proponiendo que el SIDA puede no ser un problema de supresión inmune, sino de un sistema inmune enloquecido, incluso posiblemente atacándose a sí mismo.

Se cree que el sistema inmune protege al cuerpo contra la enfermedad mediante una compleja interacción entre varias clases de células blancas, que atacan lo que perciben como un foráneo entrando en el cuerpo. Se hace una distinción entre dos brazos del sistema inmunitario: el brazo de células B y el brazo de células T. Mientras que los linfocitos B identifican a los invasores, comenzando el proceso de su destrucción creando anticuerpos, los linfocitos T se atan a los invasores y los destruyen. Se dice que los linfocitos T son la primera línea de defensa del sistema inmunitario. Hay dos tipos de células T que son rutinariamente medidas en el SIDA -los «T-ayudantes» (T-4s) y los «T-supresores» (T-8s), y se encuentran normalmente en una proporción alrededor de dos a uno. En la sangre de los pacientes de SIDA, en lugar de tener dos ayudantes por cada supresor, la proporción es la contraria. Esto pronto fue captado y designado como el sello de la enfermedad. Sin embargo, aunque la elevación de los T-8 fue considerada una vez como una mala notícia, hoy la teoría en sí misma se ha dado la vuelta, a medida que los investigadores encuentran muchos supervivientes a largo plazo con niveles de T-8 altos. «No comprendo cómo se llegó a esa noción de que los niveles altos de T-8 eran malos», dice la Doctora Pamela Jo Harris del Centro de Investigación Clínica del SIDA en Washington, D.C. «Desde el principio observamos que las personas con altos niveles de T-8s estaban muy bien. Hoy los investigadores especulan con la idea de que las células T-8 pueden estar haciendo el trabajo de los T-4 perdidos.

De lo que pocas personas se dan cuenta, frente a la barrera del SIDA y la jerga de las células T, es que la investigación sobre las células T es relativamente nueva. Cuando se hicieron las primeras observaciones allá en la mitad de los 80, las técnicas para contabilizar las poblaciones de linfocitos T acababan de ser desarrolladas. Fue un matrimonio de conveniencia entre algo que estaba siendo estudiado y una epidemia que evolucionó a su lado», explica Harris. «Estábamos empezando a comprender a las células T; por tanto, intentamos emparejarlas con la enfermedad. Y en algunos aspectos esto no hizo ningún servicio a las personas, ya que desvió a la gente de observar otros aspectos».

«Creo que, en general, hay una correlación entre un descenso en los CD4s y un declive de la salud, pero éste no es siempre el caso», dice el Dr. Joseph Sonnabend, un médico veterano del SIDA de la ciudad de Nueva York. «Hay muchas anormalidades en el torrente sanguíneo de las personas con SIDA -no sólo el recuento de CD4; todas las poblaciones de linfocitos están fuera de la norma-. Hay personas con un recuento normal de CD4 y continúan teniendo NPC (Neumonía por Neumocistis Carinii), por ejemplo. Y lo opuesto también es verdad: están aquellos con recuentos muy bajos que han permanecido relativamente saludables. Este problema es el problema que encontramos en toda la investigación del SIDA: que hemos estado operando en estos modelos muy simples de enfermedad, basados en asunciones que fueron realizadas sobre cosas que no podían saberse cuando se realizaron».

El Dr. Gene Shearer, un inmunólogo del Instituto Nacional de la Salud [National Institute of Health] en el filo de la navaja de la investigación del SIDA, está de acuerdo. «No puedes dar razón de todos los problemas del SIDA simplemente contando el número de células que han desaparecido».

Sin embargo, Sonnabend defiende la práctica de vigilar las células T: «Te dice algo», dice, «y, lo más importante, te ofrece guía en términos de profilaxis contra la NPC, que suele ser la principal asesina de las personas con SIDA». Quizás sea éste el quid de la questión, la razón que dan los médicos y las organizaciones del SIDA para testar las células T de uno: si se encuentra que están bajas, se deberían tomar ciertas medidas preventivas.

Se ha organizado una ferviente campaña alrededor de este concepto, conocida como «actuación precoz». La idea es que si eres VIH-positivo y tus células T descienden de forma constante, ciertos medicamentos pueden actuar como sustitutos. En 1989, el gobierno recomendó la terapia con medicamentos para el SIDA poderosos, tóxicos, como el AZT, para un recuento de 500 o menor. Las actuales directrices gubernamentales establecen que cualquiera con un recuento de células T por debajo de 200 debería tomar medicación anti-NPC permanentemente. Los críticos han apuntado, sin embargo, que muchas personas han vivido durante años con recuentos muy por debajo de 200 y no han desarrollado NPC, y que algunas personas que han tomado las drogas profilácticas, que son a menudo bastante tóxicas, a pesar de ello han cogido la enfermedad. «El punto fronterizo de 200 realmente anima a las personas que están justo por encima de 200 células CD4 y están bastante enfermas», dice Harris, refiriéndose a la nueva definición de SIDA, «y a la inversa, hace sentir a las personas que tienen menos de 200 que están muriendo, cuando pueden tener diez o más años de salud frente a ellos. Creo que hemos comentido el error de atribuir «todo bajo el sol» a los niveles de CD4, básicamente porque tuvimos una escasez de información», dice Harris.

«En mi práctica, he visto a un montón de personas que han estado con menos de 50 células T durante años, que están bien. Es verdad que, hablando en general, estás más amenazado de alguna infección oportunista si tus células T están por debajo de 200, pero eso es tan sólo una de una tremenda cantidad de variables, la mayoría de las cuales no hemos identificado. Una bajada de células T por sí misma no es razón para el pánico. Ni un aumento en las células T una razón para estar entusiasmado. Creo que la gente de la comunidad tiene una mejor perspectiva sobre esto de lo que tienen algunos académicos».

El autor e inmunólogo Ed Golub, coincide. «Cuando llegó el SIDA hubo una creencia religiosa de que necesitabas una «función ayudante» y que las células CD4 proporcionaban esa «función ayudante», que el sistema inmunitario estaba a punto de estallar y que si le quitas un poquito de funcionalidad vas a suprimir ese incremento de la inmunidad. Bien, no necesariamente. El sistema inmunológico es increíblemente complejo, y aunque hemos examinado las partes, realmente no tenemos idea de cómo las partes se enlazan en el cuerpo. Estábamos equivocados -el sistema inmunológico no protege-. Y uno de los argumentos que he utilizado es que puedes eliminar el 90 por ciento de las células CD4 y las personas aún están bien; por tanto, éstas deben estar ahí por alguna otra razón, pero la pregunta obvia es: ¿si están decayendo, qué otra cosa va mal?».

El Dr. Haynes Sheppard, inmunólogo, investigador del SIDA en el Departamento de Servicios de Salud del Estado de California [California State Department of Health Services], apunta que de hecho el recuento normal de CD4 en la población no infectada varía enormemente -desde tan bajo como 300 a tan alto como 2000-. «Lo que habitualmente oyes es que lo normal son 1000», dice Sheppard. «Sin embargo, 1000 es la media de la distribución normal de los recuentos de CD4, la cual presenta una curva que comienza en 400 y llega hasta 2000». Continúa, «Lo que es importante y lo que siempre ha sido un marcador de la progresión inmune es la tasa en la que se pierden las células CD4. Alguien que pierde la mitad de su recuento original en un año, está progresando más rápidamente que alguien que pierde un 10 por ciento». Pero, le pregunté, ¿la persona que empieza con 500 está «más inmunosuprimida» que la persona que comienza con 1000? «Bien, eso es algo que estamos comenzando a estudiar, si una persona normal antes de la infección por VIH, si su recuento normal de CD4 está cercano al límite bajo de la distribución, ¿progresará al SIDA más rápidamente? No le puedo dar una respuesta porque realmente aún no hemos examinado los datos desde esta perspectiva. El director de mi laboratorio es un ejemplo perfecto», dice Sheppard. «VIH-negativo, hombre de 50 años perfectamente normal. Medimos sus recuentos como control rutinario y está casi siempre alrededor de 400. Y si se infecta con el VIH mañana, sería un candidato para la terapia con AZT, previa a cualquiera que fuera su progresión».

En 1992, el descubrimiento de los casos de la llamada linfocitopenia idiopática de CD4s (LIC), por la cual las personas son severamente inmunosuprimidas e incluso mueren, aunque no estén infectadas por el VIH, hizo que los investigadores miraran más de cerca las proporciones de células T de las personas VIH-negativas. Los casos de LIC sirvieron como recordatorio de que la inmunosupresión severa puede ocurrir independientemente del VIH y que las personas VIH-positivas no son las únicas con recuentos bajos de células T-4.

El Dr. Robert Root-Bernstein dedica varios capítulos a las causas del descenso de las células T no relacionadas con el VIH en su libro Rethinking AIDS (Free Press). Registra la literatura médica y encuentra tasas de células T idénticas a las de los pacientes de SIDA en muchas categorías de pacientes de cáncer, pacientes trasplantados, usuarios a largo plazo de drogas intravenosas, niños con deficiencias inmunitarias congénitas, personas que sufren de malnutrición, receptores de transfusiones sanguíneas, personas recién operadas o sometidas a anestesia, por nombrar unas pocas.

El descenso de las células T ha sido también correlacionado con la ansiedad y la depresión, que son factores obvios en las personas a las que se les ha diagnosticado SIDA.

El Dr. James Mosley del Grupo de Estudio de Seguridad en las Transfusiones [Transfusions Safety Study Group] presentó una ponencia en la Conferencia del SIDA de 1993 que exploraba los recuentos de CD4 de los americanos VIH-negativos. Tras testar más de 2000 muestras de sangre recogidas en 1985 para seguir las infecciones por VIH relacionadas con trasfusiones de sangre, Mosley encontró algunas personas sanas que tenían recuentos tan bajos como de 200 y propuso que un recuento de 300 debería entrar dentro de los parámetros de un recuento «normal». Mosley dijo a SPIN: «Nadie ha mirado de forma particular a personas no infectadas con tasas menores de lo normal. Nosotros las hemos observado durante un período superior a seis años y han tenido problemas de salud que pudieran estar relacionados con una deficiencia inmune. Todo el mundo asume que un recuento bajo de CD4 significa necesariamente deficiencia inmune. No es cierto». Los estudios han mostrado que los recuentos de CD4 pueden diferir según el sexo, la edad, la raza e incluso la hora del día.

Una estimación establece que el recuento de CD4 puede fluctuar desde un 35 a un 74 por ciento a lo largo de un día. Un estudio demostró el descenso de las células T con la edad. Los niños tienen recuentos de células T mucho más altos que los adultos. Niños nacidos de madres VIH-positivas han muerto, a pesar de que sus células T estaban por encima de 1.000. Otro estudio reciente mostraba que los recuentos de CD4 son marcadamente mayores en mujeres que en hombres, y mayores en fumadores que en no fumadores.

Aunque los individuos tienden a contener la respiración por cada una de sus células T, los laboratorios que las cuentan son bastante imprecisos. Un estudio presentado en la Conferencia Internacional del SIDA de 1993 estudiaba las variaciones entre los recuentos de CD4 de la misma sangre, en laboratorios diferentes. Nueve de veinticuatro pacientes estudiados tuvieron tal diferencia en los recuentos entre los diferentes laboratorios que los resultados podrían llevar a diferentes recomendaciones de tratamiento. Tres de esos nueve entraban dentro de la definición revisada del CDC sobre el SIDA, de acuerdo con algunos resultados de laboratorio, pero no tenían SIDA de acuerdo con otros.

Un estudio reciente en la Revista de la Asociación Médica Americana [Journal of the American Medical Association] describe a un grupo de personas VIH-positivas en Brasil que tenían recuentos de CD4 muy altos -por encima de 1000- y aún así morían de SIDA. Estaban todos coinfectados con otro virus, el HTLV-1, que provoca la proliferación de las células CD4. Durante todo el estudio, sus recuentos permanecieron altos -tan altos como 1000- y su salud empeoraba. Los autores concluyeron que «para este grupo, la mayor media en el recuento de linfocitos CD4 no parece proporcionar un beneficio inmunológico».

Denny, de 36, ha permanecido VIH-positivo, con células T descendentes y prácticamente sin síntomas, durante los últimos diez años. Su historia ilustra la confusión y la «montaña rusa» emocional de la mayoría de las personas en el mundo que se enfrentan a diagnósticos de SIDA. «Testé positivo a los anticuerpos en 1985. Alrededor del comienzo de 1991 empecé a tener un montón de infecciones de garganta y amigdalitis. Por lo que me testaron las células T. Estaban en 532. Cuatro meses más tarde, eran 304, dos meses más tarde, 428». Las células T de Denny continuaron descendiendo, Sin embargo, después de una amigdalectomía, se mantiene libre de síntomas. Hoy, tiene 59 células T. «Lo curioso», dice, «es que la única vez en la que he estado enfermo, antes, cuando tuve todas esas infecciones de garganta, mis células T eran 496. Desde entonces no he tenido ninguna enfermedad seria. Ciertamente, ninguna infección oportunista. Mis células T-8, por otra parte, han subido hasta 2500. Solía ocurrir que si tus T-8s subían mucho pensaban que era realmente malo, sin embargo, ahora están diciendo que es bueno». Mientras tanto, Denny continúa desafiando las creencias prevalentes sobre las células T-4 bajas y el SIDA. «Debido a todo este mito en los medios de comunicación sobre las células T», dice, «tengo algunas preocupaciones, pero no creo que sean tan importantes como la gente pueda pensar, aunque no me importaría tenerlas un poco más altas, simplemente para estar en el lado seguro».

Este artículo se publicó por primera vez en la Revista SPIN, Nueva York, Primavera 1994.

Contacto: Celia Farber, 2211 Broadway, Apt. 3A, New York, NY 10024 EEUU.

Artículo publicado en el número 38 de la revista «Medicina Holística». Edita: Asociación de Medicinas Complementarias.
free-news.org

Enric Costa ¿Transmisión sexual VIH?

¿Transmisión sexual?.

¿Qué hechos le hicieron pensar que no se trataba de un virus infeccioso?.

En los años ochenta dirigía una consulta de medicina general a la que acudieron los para mí primeros ciudadanos identificados con la «nueva enfermedad infecciosa». Por entonces sólo disponía de la información oficial difundida por los media. Llamó poderosamente mi atención que los primeros dieciocho casos de seropositivos que se presentaron tenían pareja estable, como mínimo desde dos años antes de hacerse la prueba, y en algunos casos desde ocho, doce y hasta dieciocho años. Sin embargo, estos seropositivos no habían contagiado ni a su pareja estable ni a los hijos en común. Si este virus se contagia por el sexo... ¿cómo se podían explicar estos casos? para ver más


viernes, 10 de octubre de 2008

LOS ANTIRETROVIRALES PUEDEN CAUSAR CÁNCER DE HÍGADO

SE NECESITA UN MEJOR MONITOREO DE LAS ENCIMAS HEPÁTICAS PARA SALVAR VIDAS DE SEROPOSITIVOS, DICE UN INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DE PITTBGURGH.

Estudios relacionados muestran la asociación entre antirretrovirales y cáncer de hígado.

PITTSBURGH, 8 de julio de 2002 -

La elevación, de media a moderada, de 2 encimas hepáticas -incrementos normalmente ignorados por la mayoría de los médicos- están relacionadas con el incremento en el riesgo de muerte de personas infectadas por el VIH, de acuerdo con un investigador de la Universidad de Pittsburgh quien presentó sus descubrimientos el 8 de julio en la XIV Conferencia Internacional del SIDA en Barcelona.

Las encimas son Transaminasa Alanina (ALT) y Transaminasa Asparamina (AST).

"Más de un tercio de los pacientes VIH presenta elevaciones medias o moderadas en ALT y AST y aún así los médicos desatienden tales lecturas incluso cuando éstas muestran un incremento de dos a cuatro veces por encima de lo normal." Dice Amy Justice, médico, profesora asociada a los servicios de investigación de la salud de University of Pittsburgh Graduate School of Public Health, profesora de medicina en la Escuela de Medicina de la misma Universidad y médico residente en el Pittsburgh Veterans Administration Medical Center.

"Nuestros estudios muestran que incluso pacientes que presentan incrementos medios o moderados presentan un ratio de muerte que casi dobla a aquellos pacientes con niveles medio-normal. Esta asociación con el incremento de la mortalidad sugiere que debería atenderse cualquier elevación de ALT y AST."

La elevación de estas encimas es señal de daño en las células hepáticas y, en algunos casos, de otras células del cuerpo. Esta condición puede ser el resultado de las Terapias Antirretrovirales de Gran Actividad (TARGA), hepatitis vírica o abuso de alcohol, todos los cuales son tóxicos para las células hepáticas. El fallo hepático es la causa más común de muerte en gente con SIDA.

En las rutinas de testar el ALT y AST en monitoreo de pacientes VIH, los incrementos no son normalmente tenidos en cuenta a menos que supongan una subida de más del doble de lo considerado como normal. El remedio estandard para los extremadamente elevados niveles del ALT y AST, consisten en detener o cambiar los medicamentos TARGA y aconsejar al paciente que deje de tomar alcohol. Las subidas moderadas (desde 0.5 a por encima del doble del nivel normal) no son tenidas en cuenta ni tratadas, en la actualidad.

El Estudio de Pittsburgh mayormente consiste en el análisis de los datos de más de 5.700 participantes provenientes de dos estudios observacionales: voluntarios en la investigación del VIH en USA (CHORUS) compuesto por mayoría de hombres blancos que contrajeron el VIH por relaciones homosexuales, y mujeres que contrajeron el VIH por relaciones sexuales heterosexuales o por vía de drogas intravenosas; y del Estudio de Veteranos Mayores (VACS) compuesto por hombres afroamericanos que contrajeron el VIH por actividad heterosexual y por drogas intravenosas.

Los participantes en el estudio que presentan alzas de medias a moderadas, incrementan 1.73 veces el riesgo que aquellos con un número medio-normal en los niveles encimáticos. Aquellos con niveles que doblan los niveles normales de encimas, presentan un riesgo de 5.06 de incremento de riesgo de muerte.

"El hecho de que estos hallazgos fueran similares en dos cohortes muy diferentes, sugiere que estos resultados pueden aplicarse a todos los pacientes VIH". Dice la Dra. Justice. "Y aún mas allá, el hecho de que la más común causa de muerte entre seropositivos es el fallo hepático, sugiere que los daños hepáticos pueden ser el principal factor limitante de la efectividad de los tratamientos antirretrovirales actuales."

En otros documentos relacionados presentados en la Conferencia, la Dra. Justice y sus colegas muestran los hallazgos provenientes de un estudio que observa que la incidencia de cáncer de hígado entre veteranos VIH+ desde el advenimiento de los TARGA es casi el doble que en veteranos seronegativos. Los investigadores indicaron que las posibles razones de este incremento en la mortalidad pueden incluir la toxicidad de los TARGA y la hepatitis viral.

"Se sabe que la hepatitis viral crónica, incrementa sustancialmente elriesgo de cáncer de hígado", dice la Dra. Justice. "Se debe realizar una investigación adicional para determinar si los TARGA aumentan el riesgo o sólo ayuda a vivir más tiempo a los pacientes seropositivos de tal manera que les dé tiempo a sufrir las consecuencias de otras enfermedades crónicas tales como cáncer.

El estudio de AST y ALT fue una colaboración entre la Universidad de Pittsburg, la Administración de Veteranos y los equipos de los proyectos VACS y CHORUS. Los principales patrocinadores de VACS incluyen el Instituto Nacional de Alcoholismo y Abuso de Alcohol, el Instituto Nacional del Envejecimiento, la Fundación Robert Wood, el Instituto Nacional de Salud Mental y la Administración de Veteranos. CHORUS está financiado por GlaxoSmithKline, Inc.

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Traducido de http://www.healtoronto.com/justice_liver.html

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SIDA Y LA CORRUPCIÓN DE LA CIENCIA MÉDICA

El SIDA y la corrupción de las ciencias médicas
Por Celia Farber

Joyce Ann Hafford era una simple madre que vivía sola con su hijo de 13 años, Jermal, en Memphis Tenessee, cuando supo que estaba embarazada de su segundo hijo.
Trabajaba como representante del servicio al cliente, en una compañía llamada CMC Call Center. Su hijo era un buen estudiante, atleta y músico.
En abril de 2003, Hafford, embarazada de cuatro meses, fue incitada por su obstetra a que se hiciera un test de HIV. Ella estuvo de acuerdo, aunque estaba saludable y no tenia razones para pensar que estaba infectada. El test resultó positivo, aunque Hafford se lo hizo una sola vez y ella no sabia que el hecho de estar embarazada puede causar un falso positivo. Su primer pensamiento fue sobre su bebe, que aun no había nacido.
Hafford fue inmediatamente recomendada a un especialista en HIV, el Dr. Edwin Thorpe, que era uno de los principales investigadores, que se encargaba de reclutar pacientes, para una prueba clínica, en el Grupo Medico de La Universidad de Tenessee ; el cual estaba esponsoreado por la División de SIDA (DSIDA)- la rama mas importante en la investigación en HIV, del Instituto Nacional de Salud-.
El objetivo de la prueba, PACTG 1022, era comparar “los limites de las toxicidades del tratamiento” de dos regimenes de drogas anti-HIV. Los núcleos de las drogas comparadas eran nelfinavir (nombre tradicional “viracept”) y nervirapina (nombre tradicional “Viramune”).
A ese régimen, dos drogas fueron añadidas –zidovudina (AZT) y lanivudina (Epivir), en una combinación llamada Combivir.
PACTG 1022 fue una “segura” y eficaz prueba, lo que significa que las mujeres embarazadas, estaban siendo usadas como objeto de investigación, además de que el experimento estaba sondeando los límites de toxicidad soportables.
Dada la creencia reinante sobre la patogénesis del HIV, este tipo de pruebas son bastante comunes, espacialmente después de 1994, cuando la AZT fue aclamada por cortar la frecuencia de transmisión de madre a hijo. El lanzamiento de PACTG 1022, fue reclutar 440 mujeres embarazadas, por toda la nación, de las cuales 15 fueron inscriptas en el grupo Medico de la Universidad de Tenessee.
El plan era derivar a las participantes del estudio, a uno de los dos grupos, en el cual recibirían tres drogas para HIV, comenzando a los diez días de gestación. De las cuatro drogas en este estudio, tres pertenecen, según la FDA, a la categoría “C”, lo que significa que la seguridad de madre a feto, no ha sido establecida adecuadamente.
Joyce Ann Hafford tenía 33 años y había sido siempre saludable. Ella no mostró signos o algo parecido a lo esperable en los casos de HIV. Su cantidad de CD4, que son los linfocitos, usados para indicar cuan fuerte es el sistema inmunológico de una persona, al cual el HIV se cree que corroe lentamente, era normal, y ella se sentía bien.
En junio de 2003, ella estaba inscripta en la prueba y el 18 de junio, tomo su primer dosis de drogas, “enseguida se sintió muy enferma” Describe su hermana más grande, Rubbie King. “Dentro de las 72 horas, tenía un sarpullido bastante feo en toda la cara, manos y brazos. Ese fue el primer signo de que había un problema. Le dije que llamara al doctor y lo hizo, pero sólo le dijeron que se pusiera hidrocortisona en crema. Luego, supe que un sarpullido era una muy mala señal, pero los médicos no se habían manifestado con preocupación cuando se les informó por el sarpullido.
Hafford estuvo en el régimen de drogas durante 38 días, “su salud comenzó a deteriorarse desde el momento en que empezó a tomar las drogas” dice King “estaba todo el tiempo dolorida, constantemente vomitando, hasta que llegó al punto en que lo único que podía hacer era descansar”.
Las hermanas decidieron no decirle nada a su mama, del resultado positivo del test de HIV y de la prueba en si misma. Hafford atribuía su estado de enfermedad al hecho de estar embarazada.
Ella era una persona optimista y estaba convencida de ser una afortunada por estar en esta prueba. Ella me decía,”Nell –así es como me llama-, tengo que atravesar esto. No puedo dejar que mi bebé se infecte del virus”, yo dije “Bueno entiendo eso, pero estas demasiado enferma”. Pero ella nunca expresó temor, porque pensaba que el tratamiento iba a evitar que su bebe se contagiara.Nunca supo que estaba en problemas.
El 16 de julio, para su control, el doctor de Hafford, tomo nota del sarpullido, el cual era “prurítico y móculo papular” también noto que estaba sufriendo hiperpigmentación, así como progresivas nauseas, dolor y vómitos. Su sangre estaba registrada en los análisis del laboratorio, pero a ella nunca le habían hecho una extracción para los exámenes de drogas, de acuerdo con los informes legales del NIH (Instituto Nacional de Salud).
Ocho días después, Hafford fue el Centro Medico Regional, el diagnóstico fue, “totalmente sintomático” con esos documentos legales que se caracterizan incluyendo “ojos amarillos, sed oscurecimiento en los brazos, cansancio y nauseas sin vómitos”. También tenía taquicardia y la respiración dificultosa.
En el laboratorio, anotaron todo y ella fue enviada a casa.
Al día siguiente, 25 de julio, llamaron a Hafford, del laboratorio, porque sus estudios ya habían sido analizados
La admitieron en el UTI (terapia intensiva) del hospital, con “necrosis aguda del hígado, derivado por la toxina de la droga, insuficiencia renal aguda, anemia, septicemia, desprendimiento prematuro de la placenta” y amenaza de “parto prematuro”.
Ella finalmente dejo de tomar las drogas, pero ya estaba perdiendo el conocimiento.
El bebe de Hafford, Starling, fue enviado a la sección “C”, el 29 de julio. Ella fue recuperando el conocimiento, aunque no tanto como para sostenerlo en brazos, pero si sabia que había tenido un niño. “Bromeábamos un poco sobre eso, cuando ella estaba todavía, recuperando el conocimiento en UTI” recuerda Rubbie “yo le dije, tu me decías mucho cuando estabas embarazada, que ese bebe se parecería mucho a mi”.
Las ultimas palabras de Hafford fueron que le pusieran el tubo respiratorio “dijo que el respirador tal vez la ayudaría” recuerda Rubbie, “esa fue la ultima conversación que tuve con mi hermana”
En las primeras horas de primero de agosto, recibieron una llamada del hospital, los doctores habían perdido el pulso de Hafford. Jermal estaba durmiendo, Rubbie despertó a su propia hija y le dijo que no le dijera nada a Jermal todavía. Fueron al hospital, y no habían estado allí ni diez minutos, cuando Joyce Ann murió.

Rubbie, recuerda que en el hospital les dijeron que la lavarían y luego las dejarían sentarse con ella. Recuerda también un doctor que pregunto por sus números de teléfono y murmuro “tu tienes una causa judicial abierta” (esa persona no volvió a aparecer).
No hacia mucho tiempo que estaban sentadas junto al cuerpo de Hafford, cuando apareció un oficial del hospital, que pregunto si querían ejecutar la autopsia “nosotras dijimos que si, que seguramente la haríamos”. El oficial dijo que debíamos pagarla, que costaría tres mil dólares. Dijimos “no tenemos tres mil dólares”. “Mi hermana no tenia ningún seguro de vida ni nada parecido”, cuenta Rubbie, “Ella tenia una cobertura medica del Estado y nosotras ya estábamos preocupadas pensando, cómo íbamos a hacer para juntar el dinero para enterrarla”.
En consecuencia, ninguna autopsia fue hecha.
De cualquier forma hubo una biopsia del hígado que reveló, de acuerdo a lo que DSIDA comunicó, que Hafford había muerto por un daño al hígado, causado por la toxicidad nervirapina.
¿Y qué le dijeron a la familia sobre su muerte?, ¿cómo lo explicaron?
Rubbie insiste cuidadosamente,”nos dijeron cuan segura era la droga, ellos nunca atribuyeron su muerte a la droga en si misma.”
“Dijeron que su enfermedad, el SIDA, debía de haber progresado rápidamente.”
Pero Joyce Ann Hafford nunca tuvo SIDA. “Le dije a mi mama, cuando salíamos de allí esa mañana” recuerda Rubbie “dije, algo está mal, ella dijo “¿Qué quieres decir?, yo dije “por un lado nos dicen que la droga es muy segura, por otro lado, dicen que van a estar observando cuidadosamente a los otros pacientes”. “Si su enfermedad estaba progresando, deberían haberle cambiado la medicación”.
“Supe que algo estaba mal, pero no podía darme cuenta de que era”.
Cuando llegaron a su casa esa mañana, le contaron a Jermal lo ocurrido, “pensé que lloraría el día entero cuando le dijimos” recuerda Rubbie, “mi mama trato de prepararlo, le dijo ‘sabes Jermal, mi mama murió cuando yo era muy joven’. “Pero, el ya estaba devastado, ellos eran como dos arvejas en una vaina, inseparables.”
Mas tarde, Jermal vino muy preocupado por el hecho de, cómo iban a hacer para enterrar a su madre, para lo cual no tenían dinero ni seguro.
La comunidad contribuyó, y Hafford fue enterrada.
“Nunca he podido volver a su tumba desde que se fue” dijo Rubbie.

Rubbie King esta llena de preguntas, incluso si su hermana estaba realmente infectada de HIV[1], También el daño ocasionado en Starling, al cual Rubbie esta cuidando en este momento, junto con Jermal y su propio hijo.
Starling en adicción a las drogas, fue expuesto también a un régimen de suministro de AZT, durante ocho semanas, luego de su nacimiento.
Una de las razones por las que la familia sospechaba que Hafford no había tenido HIV, es que en los expedientes del Hospital de Niños de St. Jude, no aparecían anotaciones medicas de este tipo, y aunque les habían dicho que Starling era ahora negativo, nunca tuvieron evidencia alguna de que había nacido positivo, (todos los bebes nacidos de una madre infectada, nacen con HIV positivo, pero es posible que dentro de los dieciocho meses, se vuelvan HIV negativo).
A la familia de Hafford, nunca le dijeron que ella había muerto por la toxicidad nervirapina. “Nunca dijeron eso, nunca supimos de que había muerto hasta que recibimos el llamado del reportero de AP, John Solomon, que nos mandó el informe”, dijo Rubbie King. “Era mas fácil aceptar que había muerto de una enfermedad letal. Eso era mas creíble”. La familia exigió una suma de diez millones, en el proceso, en contra de los doctores que trataron a Hafford; el Grupo Medico de Tenessee, el Hospital de Niños de St. Jude y Boehringer Ingelhaim, el fabricante de la droga.[2]
Rubbie King hizo un perturbador descubrimiento final, cuando volvió a los informes médicos de Hafford: sumado a que su hermana solo se había hecho una simple prueba de HIV, también encontró que la hoja numero quince del formulario de acuerdo, estaba sin firmar.

El 8 de agosto de 2003, Jonathan Fishbein, quien recientemente había tomado el cargo de la Oficina para Policía en las operaciones de de Investigación Clínica en DSIDA, escribió un e-mail a su jefe, el Director de DSIDA, Ed Tramont, alertándole de que, “ha habido una lesión fulminante al hígado que concluyo en la muerte”, en la prueba de DSIDA, y “parece que probablemente fue nervirapina la culpable”. Dijo que el FDA estaba siendo informado., se estaba refiriendo a Joyce Ann Hafford.
Tramont respondió, “Oh, no podemos hacer nada con los doctores estúpidos”.
Este mail se dio a conocer en diciembre de 2004, cuando el reportero de AP, John Solomon, trajo la noticia de que Fishbein, estaba buscando alguien que lo protegiera, en parte porque se había negado a firmar un documento de un Oficial de NIH, el cual había sido mandado al FDA como un “informe seguro”, que decía que la prueba DSIDA, había aprobado el uso de nervirapina, para mujeres embarazadas. El estudio fue llamado HIVNET 012 y comenzó en Uganda en 1997.
Los comunicados internos de DSIDA revelaron que en el momento de la muerte de Hafford, los doctores sabían que había muerto por la toxicidad de la nervirapina.
La respuesta de Tramont a la sugerencia de Fishbein, de que él había pensado que, la culpa podía ser atribuida a los doctores de Hafford, fue que, eso era lo que el NIH en si mismo había concebido del estudio, como un estudio que probaba “los limites de las toxicidades del tratamiento” de las drogas de HIV, en mujeres embarazadas.
La conclusión del de estudio PACTG 1022 fue publicada en el periódico JSIDA, en julio de 2004, “El estudio fue suspendido”, los autores reportaron “debido a una toxicidad mayor de la esperada, y cambios en la información establecida de nervirapina”.
Dijeron que dentro del grupo de nervirapina “un sujeto desarrollo un fulminante daño al hígado y murió, y otro sujeto desarrollo el Sindrome Stevens-Johnson”.
El Síndrome Stevens-Johnson es una necrolisis epidérmica – una reacción toxica severa que es parecida a una quemadura interna de tercer grado, en la cual la piel se desprende del cuerpo. Otro documento titulado “La Toxicidad Nervirapina en el embarazo: Resultados de PACTG 1022”, pusieron los resultados en documentos con ingeniosos gráficos. Una pequeña ilustración del hígado de Hafford, flotando en una caja, lo que parecía como ironía, después de todo esto. Cuatro de las mujeres en el grupo de nervirapina, desarrollaron toxicidad hepática.
Contrariamente a Terri Schiavo que pereció en su año numero cuarenta, de un persistente estado vegetativo, y la Nación, en su momento, había lanzado una clásica opera moral Americana, sobre la santidad e la vida, la historia de Joyce Ann Hafford, sólo hizo una veloz aparición –acompañada de una foto, en la que estaba sosteniendo una rosa roja-, en un articulo escrito por el reportero de AP, John Solomon. Pero luego, surgió un coro condenando, a aquellos que habían provocado la muerte de Hafford y a la controversia de HIVNET con nervirapina,- ya que ellos la habían propuesto para la industria del SIDA como una droga que “salva la vida” y una herramienta muy importante, para combatir el HIV en el Tercer Mundo-.
La recientemente llamada comunidad activista del SIDA, se lanzó como pajaritos cucú, de los relojes antiguos a la hora señalada, para afirmar la catequesis constante del SIDA: las drogas para el SIDA salvan vidas. Sugieren por otro lado, que se ponen en peligro un millón de bebes Africanos.
Principalmente eran organizaciones como la Fundación Pediátrica de SIDA Elizabeth Glaser, quienes alabaron la importancia de la nervirapina. Los defensores de la nervirapina de la Fundación Elizabeth Glaser, aparentemente no se cruzaron con algún medio masivo que supiera o le diera importancia, al hecho de que, la organización había recibido un millón del fabricante de la nervirapina, Boehringer Ingelhaim, en el año 2000.[3] Esto no fue un escándalo, simplemente parte del panorama.
Las compañías Farmacéuticas consolidan organizaciones de SIDA, las cuales están siendo criticadas por la pregunta de cuántas vidas realmente salvan sus drogas. Esta vez, las organizaciones de SIDA, fueron reunidas por nada menos que el Caballo Blanco, el cual estaba en el medio de la promoción del programa más importante, para que este disponible la nervirapina en África.[4]
América es un lugar donde extrañamente la gente dice: Basta. Cosas extremas y sobrenaturales pasan todo el tiempo, y nadie parece saber como hacer para poner el freno. En esta muscular, era del “poder-hacer”, estamos particularmente inclinados a la seducción de la industria farmacéutica, la cual ha vendido exitosamente su, siempre creciente arsenal de drogas, como lo mas novedoso en América. La palabra clave es “accesible”, lo cual tiene la desventaja de circular la pregunta de cuánto realmente funcionan las drogas, obviando completamente la pregunta de si son siempre, efectivamente seguras.
Esta situación ha tenido particularmente trágicas ramificaciones, en el borde entre los americanos que tienen un buen seguro medico, que son generalmente los que consumen buenos fármacos, y aquellos sin seguro, algunos de los cuales consiguen drogas “gratuitas”, pero que poseen un significante aviso: Están sujetas a experimentaciones.
Aquellas personas conocidas en la industria como, “reclutados”, son conseguidas por los doctores directamente de clínicas, o también desde Internet, por la Industria farmacéutica y las pruebas clínicas del gobierno, que aparecen en la web, miles de lo cuales han aparecido recientemente por toda la nación y alrededor del mundo. Este tipo de estudios, ayudan a mantener cuidadosamente la industria cultivando la imagen de que, les importa la caridad y el progreso, mientras al mismo tiempo alimentan la fabricación de la industria experimental, de las cuales emergen las nuevas y destructivas drogas. “Yo los llamo como lo que son: experimentos humanos”, dice Vera Hassner Sharav, de la Alianza por la Protección de los Derechos Humanos de la ciudad de New York. “¿Qué ha pasado durante los últimos diez a quince años, están pensados realmente los avances de la medicina, para el cuidado del paciente en las pruebas clínicas, las cuáles son recientemente una enorme industria ? Todos se preocupan, excepto los sujetos, en hacer plata con esto, como una cadena que se alimenta. En el centro de todo esto está el NIH, el cual cuidadosamente, mientras la gente no este mirando, sigue urgiendo y volviéndose el compañero de la industria.”
En junio de 2004, La Industria Nacional de la Salud había registrado, 10.906, pruebas médicas en 90 países. La magnitud de estas pruebas, las cuales abarcaban mas de 10.000 personas para un simple estudio, crearon un gran mercado de participantes para pruebas, los cuales estaban motivados por diferentes factores, en diferentes sociedades, pero generalmente, por alguna combinación entre, la promesa de un mejor cuidado para su salud, cuidado prenatal, libre “acceso” a las drogas, y también –espacialmente en Estados Unidos- remuneración en efectivo.
Los doctores que participan, cuyos sus ingresos obtenidos por los tratamientos referentes al “cuidado del paciente”, han estado disminuyendo durante los años recientes por las restricciones de las compañías de seguros, complementan sus ingresos reclutando pacientes.

El dr. Jonathan Fishbein, difícilmente sea un agitador. Pero es un apasionado defensor de “la buena práctica clínica”, o GCP, un conjunto de normas internacionales que fueron adoptadas en 1996, cuando las “pruebas médicas” eran una novedad.
La guía del GCP establece: “De acuerdo con estas reglas, se provee garantía publica de que los derechos, seguridad, y el buen trato de los sujetos sometidos a las pruebas, están protegidos, conforme con los principios de sus orígenes en la Declaración de Helsinki, y que las pruebas clínicas constan, son creíbles”.
Durante la primera década de su llegada a DSIDA, Fishbein había supervisado y consultado a miles de pruebas médicas para las compañías farmacéuticas. Fishbein, sabia, antes de tomar el cargo como director de la Oficina de Policía en las Operaciones de Investigación Clínicas, en DSIDA, que había un problemático estudio atormentando a toda la división entera.
Se suponía que nadie debía hablar de ello, pero se presentía en el aire. “Algo sobre Uganda, eso era todo lo que sabia”, dijo. Había una prueba instalada allí, una gran prueba, que había estado plagada de “problemas”, y había, también muchas habladurías sobre un empleado particular conectado con esa prueba que debería ser castigado. Luego, él descubrió, cuán grave era la situación. “el caso HIVNET”, recuerda Fishbein, “me golpeo como una ráfaga de fuego, cuando entre allí”.
La posición de Fishbein era reciente, “sonaba como una posición muy importante”, dijo “Yo estaba para supervisar el manejo de la policía en todas las operaciones de investigación clínicas, aquí y en el extranjero.” Le dijeron que tendría autoridad sobre las pruebas individuales. Eso fue antes de que Fishbein se diera cuenta de que, estaba, en efecto, tomando un trabajo que era el equivalente a pilotear un avión que ya había despegado. “Ellos tenían todas las pruebas andando, y miles de millones de dólares, circulando cada año, pero aparentemente no había ninguno allí, que tuviera una posición importante, alguien que realmente tuviera competencia clínica. –Que conociese todos los matices, reglas y regularidades en el trabajo de día a día de las pruebas clínicas-“.
DSIDA, cuando Fishbein comenzó a trabajar allí, en el 2003, DSIDA, contaba con 400 pruebas experimentales, en Estados Unidos y el extranjero.
Una funcionaria del proyecto DSIDA, cercana al estudio HIVNET, cerró la puerta cuando tuvo su primer encuentro con Fishbein. Ella también había trabajado en el sector privado, entonces, como Fishbein compartía la desilusión de cuanto mas pésima y caótica era la cultura de investigación dentro del Gobierno y la industria. “Estoy realmente asustada de las cosas que pasan aquí”, ella le dijo, “realmente necesitamos a alguien”. Esta funcionaria del proyecto, quien por su propia seguridad, no puede ser nombrada, le contó a Fishbein que, las secciones del estudio en África –HIVNET 012- habían sido corroídas por problemas y carecían completamente de normas reguladoras. Le dijo a Fishbein que los investigadores de las pruebas estaban totalmente “fuera de control”, y que no había ninguna supervisión sobre ellos, ni nadie que tuviese la inclinación, o la autoridad para adherirlos a reglas seguras.
¿Qué aprendió subsecuentemente Fishbein, enredándose en una misteriosa historia, con ciertos ecos del cuento de John Le Carre “”El jardinero constante”?

Para nuestros propósitos la historia de nervirepina comienza en 1996, cuando la gran farmacéutica Alemana, Boehringer Ingelhaim,la aplico para una aprobación de la droga, en Canadá. La droga había sido desarrollada, al principio de los 90’, cuando fue el boom de las nuevas drogas para HIV. Canadá rechazo la nervirapina dos veces, una en 1996, y luego en 1998, después de que la droga no mostrara efecto alguno en los entonces llamados, marcadores sustitutos (carga viral de HIV y cantidad de CD4) y además era, alarmantemente tóxica.
Sin embargo, en 1996, en los Estados Unidos, la FDA, aprobó la droga condicionalmente, es decir, podía ser usada, en combinación con otras drogas para HIV.[5]
Para ese entonces, los investigadores en SIDA Brooks Jackson y John Hopkins, ya habían fundado una importante prueba de nervirapina desde el NIH, en Kampala, Uganda, donde el benevolente dictador, Yoweri Museveni, había abierto sus puertas a las promesas lucrativas, para la investigación de drogas para el SIDA, ya que también existían otro tipo de investigaciones farmacéuticas, medicas.
HIVNET 012, según su protocolo original de 1997, fue creado con el propósito de ser, una prueba de cuatro-etapas, de Fase III, escogida, como un placebo-controlador[6]. Un único sponsor fue anotado, Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), uno de los investigadores era un empleado de Boehriger.
El “tamaño de la muestra” era reclutar 1.500, mujeres de Uganda, embarazadas de mas de treinta y dos semanas. Las cuatro etapas, las dividirían en; 1) Una dosis de 200mg. de nervirapina, al inicio del trabajo de parto, y una dosis de 2mg.al bebe, entre las 48 y 72 hs. Después del parto, y 2) un correspondiente grupo de placebo 3) 600 mg. de AZT, en el inicio de trabajo de parto y 300mg. mas hasta el parto, con una dosis de 4mg. de AZT, durante los sirte días posteriores al nacimiento 4) un correspondiente grupo de placebo.
Tenía que haber 500 mujeres en cada etapa de “agente activo”, y 250 en cada etapa de placebo. El estudio duraba 18 meses, sus “principales objetivos”, eran observar como posiblemente, estos dos regimenes, afectarían los grados de transmisión de HIV de madre a hijo, y para examinar “la proporción de bebes que sobrevivían y quedaban libres de HIV a los 18 meses de edad”.
Otro objetivo principal era probar la “seguridad/tolerancia”, de nervirapina y AZT.
Los realizadores de HIVNET, estimaron que, mas de 4.200, mujeres embarazadas, infectadas con el virus, eran enviadas al hospital de Mulago, cada año, permitiéndoles a ellos, inscribir de ochenta a ochenta y cinco mujeres por mes. El formulario, debía ser llenado por cada madre o tutor, con una firma o “marca”. Uno de los requisitos excluyentes era “que no participaran en ninguna otra prueba, durante el corriente embarazo”.
Aunque HIVNET, fue designada para ser, una prueba, placebo-controladora, doble-ciego, Fase III de 1.500 pares, madre/hijo, terminó siendo ni placebo ni doble, sino una prueba simple-ciego, FaseII, de 626 pares madre/hijo.
Prácticamente rodos los parámetros fijados por HIVNET 012, fueron cambiados, corregidos o completamente abolidos, empezando por, tal vez el mas importante –los controles del placebo-. En una “carta de Rectificación”, fechada el 9 de marzo de 1998, las etapas de control del placebo fueron eliminadas. El estudio fue reconstituido como una simple comparación entre nervirapina y AZT.
El 4 de septiembre de 1999, The Lancet, publicó, los resultados preliminares de HIVNET, reportando que “la nervirapina redujo en un 50% el riesgo de la transmisión de HIV de madre a hijo durante las 14-16 semanas de vida” el informe concluía, “los dos regimenes fueron bien-tolerados y los efectos desfavorables fueron similares en los dos grupos”. El articulo también reportó que 38 bebes habían muerto, 16 en el grupo de nervirapina y 22 en el grupo de AZT. La proporción de transmisión de HIV en el grupo de AZT, fue de 25%, mientras que en el grupo de nervirapina fue de solo 13%.
Como la revista Las Noticias Medicas Hopkins, informó luego, “el estudio fue recibido, entusiastamente. El dato comprueba la eficacia, muestra que nervirapina fue 47% mas efectiva que AZT, y ha reducido el numero de bebes infectados de un 25% a un 13%. Lo mejor de todo la nervirapina es barata –solo 4 dólares para ambas dosis-. Si se implementa en gran cantidad, la droga podría prevenir la transmisión de HIV, en mas de 300.000 partos al año.”
Con los resultados del estudio, ahora publicados en, The Lancet, Boehringer, quien previamente había mostrado un pequeño interés en HIVNET, fue aprobado por el FDA, para tener la licencia de la nervirapina, para usarlo en la prevención de la transmisión del HIV, en el embarazo.

De todas formas, hubo complicaciones. El 6 de diciembre de 2000, una carta de investigación de “El Periódico de la Asociación Medica Americana”, advirtió sobre el uso de la nervirapina para un tratamiento, luego de registrarse dos casos graves de daño al hígado. Los casos fueron de dos personas que la habían tomado por pocos días (uno de ellos requirió un transplante de hígado).
El 5 de enero de 2001, un artículo del Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad CDC (MMWR), contenía un examen del FDA de “MedWatch” –una investigación informal del sistema de las reacciones de la droga-
Traía a la luz 20 casos adicionales de “severas reacciones adversas” resultado del uso de la nervirapina como preventivo. “importantes reacciones adversas” fueron definidas como “daño a la vida, “discapacidad permanente” o requiere “permanente hospitalización”, o […] intervención para prevenir el permanente deterioro o daño.” El MMWR, insistió en que probablemente, había más casos, no reportados, desde el informe de los doctores de “MedWatch” .Pero, NIAID (Instituto de Alergia y Enfermedades Infecciosas), estaba mirando para otro lado, olvidándose o dejando pasar el problema de la toxicidad. En el 2001, Boehringer Ingelhaim expuso su licencia suplementaria requerida a la FDA. La petición fue aceptada, basada enteramente en los resultados de HIVNET, publicados en The Lancet. Al mismo tiempo, El Consulado de Control de la Medicina Sudafricana (MCC), aprobó condicionalmente la nervirapina, para el uso experimental del tratamiento de transmisión del virus de madre a hijo. De cualquier manera la FDA, decidió, por su propio crédito, ir a Kampala, para inspeccionar el sitio y evaluar las cosas por si mismo.
A partir de que Boehringer Ingelhaim, no tenia originalmente, intención de usar este estudio para fines lícitos, decidió ejecutar una inspección en el lugar, antes de que la FDA arribara.
Boehringer, llegó a Kampala, he hizo una simple revisión. Fueron los primeros en descubrir, cuán desastroso era el estudio. De acuerdo con el reporte de Boehringer, “fueron encontrados serios no- cumplimientos, de acuerdo con las regulaciones de la FDA” en los requerimientos específicos, se reportaron serios efectos adversos. Fueron encontrados también, problemas en la conducción de la prueba de la droga y en el informe de acuerdo de los procedimientos.
Entonces, DSIDA, consiguió un contratista privado, una compañía llamada, Westat, para ir a Uganda a realizar otra inspección. Esta vez, las conclusiones fueron mucho más alarmantes. Uno de los problemas era “la pérdida de registros críticos”, uno de los dos datos pertinentes, que incluía información detallada de los efectos adversos que incluía muertes, fue perdido, como resultado de una inundación. Los registros fallaron para esclarecer qué madres habían tomado, qué drogas, cuando las habían tomado, o si habían sobrevivido, en varios de los resultados más relevantes, posteriores al estudio. Las drogas fueron suministradas a los bebes equivocados, los documentos fueron alterados, y existía información no frecuente, aun cuando, un tercio de las madres fueron marcadas con la palabra “anormal” en sus tablas de registro. Los niños que recibieron cuidados mas delicados, en muchos casos redujeron muchísimo su peso normal,”. Esto paso, porque tal vez, muchos e los bebes ya padecían problemas graves de salud (antes del estudio)”. Los auditores de Westat, examinaron a 43 bebes, y los 43 padecían “efectos adversos” a los 12 meses, de los cuales sólo once, fueron marcados como HIV positivos.
El equipo de HIVNET, esencialmente, habían bajado los puntos de los efectos adversos, a una escala creíble, que habían creado pera adaptar a los patrones “locales”. Esto significa, al parecer, entre otras cosas, que “las amenazas a la vida a la vida”, fueron tratadas como asuntos, sin gravedad.
Las muertes, a no ser que hubiesen ocurrido un cierto margen de tiempo, desde el comienzo del estudio, no fueron reportadas, o fueron anotadas como “serios efectos adversos”, en vez de muertes. En un caso un “parto de un niño muerto”, fue reportado a la madre como un efecto adverso de Grado 3”.
A modo de defensa, el equipo de HIVNET, le echó la culpa a la ignorancia. La dijeron a los investigadores de Westat que, desconocían los informes de reglas de seguridad, que no habían tenido entrenamiento de una buena práctica clínica, y que ellos “nunca habían intentado una prueba de Fase III”.
Los principales investigadores y sub-investigadores “todos reconocieron los resultados (de la revisión) como correctos, en general” dijo el informe de Westat “El Dr. Jackson y el Dr. Guay, notaron que muchos (miles) informes no registrados ocurrieron…
Reconocieron que habían interpretado libremente, palabras como “serio” o “severo”.
“Todos acordaban” que los principales, y los sub-investigadores “en general, no habían visto a los pacientes de la prueba”, y “todos acordaban” que en la evaluación de los efectos adversos serios “habían anotado sin la intención de especificarlos con precisión” Westat, también descubrió que la mitad de los niños infectados de HIV, estaban inscriptos también, en una prueba de vitamina A, lo cual efectivamente invalidaba, asociación alguna con ellos, ya que era parte del acuerdo, no participar en otra prueba al mismo tiempo.

Luego de que los informes de Westat salieran a la luz, DSIDA Y Boehringer, incitaron al FDA, para que aplace su visita de inspección. El FDA respondió, exigiendo ver inmediatamente el informe.
El 14 de marzo de 2002, el FDA convocó a una reunió, a DSIDA, Boehringer y a los investigadores de la prueba, “reprendieron al todo el grupo”, dijo Fishbein. Luego le dijeron a Boehringer que “retiraran la aprobación de la aplicación de la nervirapina, si querían evitar un rechazo publico”. Boehringer accedió a la demanda de FDA, aunque los informes publicados por NIAID, lo hicieron parecer como si la compañía hubiera retirado la aprobación de FDA, para la aplicación, por cuenta propia.
En Sudáfrica, unos meses después, las noticias pusieron en el foco de atención, el enojo de los expertos de DSIDA, y de los activistas.
La MCC de Sudáfrica estaba reconsiderando, su aprobación de la nervirapina en mujeres embarazadas, porque Boehringer la había retirado, y por la Creciente controversia de HIVNET. La prensa asociada informo que “los activistas temen que el gobierno,- por su floja respuesta a la crisis de DSIDA-, esté presionando al consejo para que rechace la nervirapina, y que eso podría dispersar las discusiones actuales, de si la droga es o no toxica.”
“Los estudios muestran que suministrar nervirapina en mujeres embarazadas, y sus niños recién nacidos, puede reducir la transmisión en un 50%.” El problema con este tipo de comunicados, es por supuesto que, el estudio en cuestión, fue precisamente, el único estudio realizado para establecer que la nervirapina corta la transmisión de HIV.
Dos inspecciones, anteriores, han declarado que HIVNET era un desastre total: las realizadas por el propio Boehringer y Westat, quienes lo habían ejecutado en conjunción con DSIDA. Pero, la forma en que los diferentes jugadores fueron enlazados todos juntos, hacia imposible para DSIDA, condenar el estudio sin condenarse a si misma[7]. Pero DSIDA, era bien conciente de lo que había transpirado.
De acuerdo con La versión de los hechos publicada por DSIDA, que fueron repetidas fielmente en la prensa del SIDA, el problema con HIVNET, fue que, éste fue injustamente asaltado por saboteadores pedantes, que no podían comprender la diferencia necesaria entre los parámetros de lo que significa seguridad en EEUU y los parámetros mas indulgentes que merece, un país como Uganda.
Dos semanas después de que el informe de 57 paginas, de Westat fue publicado, el delegado Director de NIAID, Dr. John La Montagne había señalado el tono públicamente en una declaración:”No existe ninguna duda sobre la validez ( de los resultados de HIVNET)…los problemas, mas bien, están en los requerimientos secretos de los datos archivados”. DSIDA, subestimo demasiado los informes de Westat, entonces los abogados de Westat, finalmente informaron a los oficiales, de que ellos estaban impugnando la reputación de Westat.
Mientras las investigaciones continuaban, la nervirapina ya había sido recomendada, por la Organización Mundial de la Salud, y finalmente registrada en 32 países y Boehringer había empezado a exportar cajas de la droga a centros maternales, alrededor del mundo. En el 2002, el presidente Bush destino 500 millones de dólares, para programas de prevención de la transmisión de HIV de madre a hijo, en los cuales el tratamiento con nervirapina tenia el rol principal, a pesar de que la droga nunca había recibido la aprobación de FDA, para este propósito.

En el 2003, cuando Jonathan Fishbein, fue incluido en la saga HIVNET, el encubrimiento (finalmente, eso era en lo que la respuesta de NIH se había convertido) continuaba. Como respuesta a los documentos masivos presentados por Boehringer y Westat, DSIDA dictó una “nueva supervisión de los datos”, en un intento de validar los resultados del estudio. Normalmente, un contratista exterior seria lo más apropiado para tan complejo asunto, pero Tramont, tomo la decisión de hacer la revisión en-casa. El proyecto de la revisión fue una tarea masiva que llevo meses de trabajo, largas entrevistas con los investigadores, y un análisis cuidadoso de la documentación mal organizada, ya que DSIDA, intentaba saber que había pasado, efectivamente en Kampala.
Aun así, Tramon quería reabierto el sitio de HIVNET, para la visita del presidente Bush a Uganda.
En marzo del 2003, Tramont y su equipo, recogieron las diferentes secciones y reescribieron el informe, espacialmente la sección de “seguridad”, minimizando las muertes por toxicidad y los problemas registrados. El informe reescrito, concluyó que la nervirapina era segura y efectiva para disminuir la transmisión de HIV de madre a hijo. Salvando, de esta manera, a HIVNET 012, del montón de estudios médicos fallidos.
De cualquier manera, mientras se preparaba la revisada sección de seguridad, una medina oficial de NIH, llamada Betsy Smith, notó, un patrón elevado de hígados dañados en los bebes del grupo de AZT. Siguiendo las regulaciones de FDA, escribió un documento de seguridad, informando su hallazgo, y se lo envió a Mary Ann Luzar, jefa reguladora de este tipo de asuntos en DSIDA. Luzar, alcanzó el informe de seguridad a FDA. Los investigadores de HIVNET, estaban furiosos; Tramont, quien previamente había firmado el informe de seguridad, ordenó que fuese escrita una nueva versión, que se retractara, esencialmente de la anterior, luego se la envió a la FDA[8].
Las determinaciones políticas fueron muy fuertes: la nervirapina era ahora el principal elemento en la nueva administración de 15 billones de dólares para los programas de SIDA Africanos.
El 11 de julio de 2003, visito el sitio de HIVNET en Kampala, el cual DSIDA había reabierto para la ocasión, a pesar de las objeciones de Fishbein.
Mas tarde, en junio de 2003, el diputado Director de DSIDA, Jonathan Kagan, le dijo a Fishbein que firmara una sanción para Luzar, por insubordinación. Fishbein, revisó la documentación de HIVNET, y concluyó que Luzar no había hecho nada fuera de lugar, que simplemente había obedecido el protocolo.
La negativa de Fishbein de firmar una reprimenda para Luzar, era consecuente con su negación por participar en el encubrimiento de HIVNET.
En julio, Tramont, mando un mail a todo el equipo de DSIDA, ordenando, no hablar del todo, acerca de HIVNET.
“HIVNET 012 ha sido revisada, re-monitoreada, examinada y debatida. Hacer más, estaría fuera de razón. Es tiempo de dejarlo atrás y seguir adelante. De ahora en adelante, todas las preguntas, cuestiones e inquietudes referentes a HIVNET 012 son (sic) asunto del Director de DSIDA[9].”
Lo que sigue, como mails internos y memorandums, muestran claramente, una campaña viciosa y personal de Kagan y Tramont, para finalizar el mandato de Fishbein.
Los Oficiales de DSIDA, escribieron mails, en los cuales manifestaban preocupación por como hacer para despedirlo sin crear repercusiones con el director de NIAID Anthony Fauci, quien había elogiado a Fishbein por su trabajo. Los comunicados tomaron un tinte de conspiración, Tramont manejo la operación y trazó sus desafíos.
El 23 de febrero de 2004, Tramont envió un mail a Kagan: “Jon, vamos a comenzar a trabajar sobre esto,-Tony (Fauci) no querrá que nada se vuelva en contra nuestro, entonces vamos a tener que conseguir documentación rigurosa, sin indicios de hostigamiento o injusticia, como cualquier otra acción personal. Esto nos va a costar bastante. Debemos pisar con “fuerza”. Prepararemos nuestra parte en el trabajo…luego nos iremos de allí”.
Ahora la web incluye varios empleados más de NIH/NIAID, los cuales aportaron sus sugerencias de cómo despedir a Fishbein, sin dejar alguna huella que pudiera imputarlos.
Fishbein se pasó meses tratando de encontrar alguna pista, preguntándole a cada uno, desde Elías Zerrhouni, el director de NIH, hasta el Secretario de Salud, Tommy Thompson. Este fue el momento en que Fishbein se convirtió en un “fantasma”. Nadie le hablaba, ni en los pasillos, ni en los ascensores, ni en la cafetería. “Había una gran campaña para humillarme” dijo “Era como cuando alguien que tiene SIDA en los primeros días, como Tom Hanks en “Filadelfia”, nadie se me acercaba”.
En marzo de 2004, Fishbein comenzó a buscar alguien que lo protegiera, se reunió con el staff del Congreso y llamo bastante, la atención, en “Capitol Hill”, por forzar al NIH para acordar una junta realizada por el Instituto Académico Nacional de Medicina (IOM). Los términos de la petición fueron tergiversados, desde un principio. De cualquier manera, los nueve miembros del jurado, decretaron que no se lidiaría de ninguna manera, con mala administración alguna. El jurado ignoró la evidencia de Fishbein, de que DSIDA había cubierto las fallas del estudio, y que se fió de los testimonios de HIVNET y de los investigadores oficiales de NIH. No fue casual que encontraran validas, las conclusiones de HIVNET. Seis de los nueve miembros eran destinatarios de sueldos otorgados por el NIH, sueldos de alrededor de 120.000 a casi, 2 millones de dólares[10].
Fishbein concedió el informe de IOM como un encubrimiento. En efecto, las conclusiones del documento son difíciles de creer, dada la abrumadora evidencia descubierta por los documentos de las investigaciones de Westat, como el siguiente mail, el cual fue enviado por Jonathan Kagan a Ed Tramont, en junio de 2003. Tramont estaba considerando a los investigadores de HIVNET, Jackson y Guay, para otorgarles una recompensa:

Ed- He estado intentando responder a esto- el asunto de la recompensa. Creo que es una recompensa excesiva. Creo que antes de colmarlos de alabanzas, deberíamos esperar a ver si aprenden la lección.
No podemos perder de vista el hecho de que, ellos han estado apretando por mucho tiempo.
Y tú has salvado sus traseros. Estoy para perdonarlos, etc. No estoy para castigarlos. Pero esto seria “excesivo” para mi, estar proclamándolos como héroes. Algo para pensar antes de extender este asunto del premio…

NIAID decretó la absoluta prohibición a los empleados, de hablar de los alegatos presentados por Fishbein. Sin embargo, ellos habían establecido “Preguntas y Respuestas”, sobre temas importantes en su sitio web. La primera pregunta era: “¿Una sola dosis de nervirapina, es realmente una droga segura y efectiva para prevenir la transmisión de HIV de madre a hijo?”
Fishbein ha dice que debido a las espectaculares fallas de la prueba de HIVNET, la respuesta a esto no se sabe, y es desconocida. Fishbein cree, finalmente que el tema de HIVNET no es “sobre” la nervirapina, ni aun sobre SIDA, sino sobre la conducta del gobierno, que ha estado permitiendo hacer experimentos en seres humanos, y ha olvidado las pautas clínicas, básicas de seguridad.
NIAID responde su primera pregunta, mecánica y confiadamente: “Una sola dosis de nervirapina es, segura y efectiva para la prevención de la transmisión de HIV de madre a hijo”. Esto ha sido probado por múltiples estudios, inclusive el estudio HIVNET 012, llevado a cabo en Uganda. La frase “seguro y efectivo” ha sido incluida en ambas, pregunta y respuesta, desprovista de interpretación o significado, en ambas. La línea de los “múltiples estudios” es una táctica familiar, incluida para desviar la atención del estudio del cual efectivamente se refiere, que es HIVNET 012.

Una pequeña carta publicada el 10 de marzo de 2005, en un artículo en “Nature”, manifestaba el tema central de la demanda de NIAID, y sus organizaciones satélite, en la industria del SIDA, a lo que atañe a la “efectividad” de nervirapina. Escrita por el Dr. Valendar Turner, un cirujano del Departamento de Salud en Perth, Australia, la carta dice:

Sir.-En cuanto al levantamiento causado por “pautas de los archivos guardados” en la prueba de HIVNET en Uganda, publicado en las “Noticias” de la historia, “Activistas e Investigadores corren detrás de las drogas de SIDA para las madres”, ustedes han dejado pasar un gran defecto. Ninguna de las evidencias disponibles para el caso de nervirapina, proviene de una prueba, en la cual la droga haya sido comparada con un placebo.
De hecho, como ha dicho un importante autor, en un estudio, un placebo es la única manera en que un científico puede evaluar la efectividad de una droga, con exactitud científica.
El estudio HIVNET, abandono su grupo de placebo en 1998, bajo presión de las quejas, de que el uso de placebo no era algo ético. Después de que solo 19 de las 645 madres escogidas, habían sido tratadas.
El grado de transmisión de HIV declarado para nervirapine, en el estudio HIVNET 012, fue de 13.1%. De cualquier manera, sin ningún tratamiento antiviral, el grado de transmisión de madre a hijo, va desde el 12% hasta el 48%. El resultado de HIVNET es mayor que el grado de transmisión de un 12%, reportado en un eventual estudio de 561 mujeres Africanas, sin suministro alguno de un anti-retrovirus.

La carta concluía con la pregunta: “¿Con que base estable se puede afirmar entonces que, no existe nada que invalide la conclusión de que, una sola dosis de nervirapina, es efectiva para reducir el grado de transmisión de HIV de madre a hijo? Sin evidencia necesaria de una prueba de control de placebo, estas declaraciones parecen insostenibles.”
HIVNET habia afirmado reducir la transmisión “casi en un 50%”, comparando nervirapina con AZT.
La carta de Turner, señala que 561 mujeres Africanas, sin tratamiento antiviral alguno, transmitieron el HIV en un grado del 12%. ¿Ha sido la nervirapina llamada a competir con ese grupo de placebo?, hubiese perdido. Como de hecho sucedió, no hubo grupo alguno, de placebo, entonces los resultados de HIVNET son un truco estratégico, un juego de sombras, en donde los logros son evaluados en comparación con otra droga, y no con un grupo de placebo – esto es, la moneda corriente en las pruebas clínicas-.
La pregunta no debería ser; ¿es nervirapina mejor que AZT?, sino ¿es nervirapina mejor que “nada”?. La evidencia independiente sugiere que no lo es.
En 1994, por ejemplo, un estudio que le suministraba vitamina “A” a las mujeres embarazadas infectadas con HIV, en Malawi, indico que aquellas madres con los mayores niveles de vitamina “A”, transmitían el virus en un grado de sólo el 7,2%. Esto acuerda con un vasto cuerpo de investigación que liga los estatutos nutricionales como punto de partida de la salud en general.
Otro estudio de la nervirapina, en la transmisión del virus de madre a hijo, fue llevado a cabo en Kenya, por los investigadores de la Universidad de Ghent (Bélgica), en 1994.
La Dra Ann Quaghebeur, la cual condujo el estudio de Ghent, estaba investigando en su casa, cerca de Londres. Le pregunté qué pensaba de la reacción en contra HIVNET 012. Ella respondió con una voz muy tranquila, casi como un susurro: “Nuestros estudios mostraron que la nervirapina tiene pequeños efecto. De hecho, yo sentí que era falto de recursos. HIVNET, sólo fue un estudio, pero por lo general, antes de que un estudio sea aplicado en un campo particular, debes hacer algunos estudios previos, para ver si funciona en la vida real. Lo que creo que deberían haber hecho ellos, es haber esperado por mas estudios, antes de haberlo lanzado por todos esos países.” Cuando le pregunté, cómo explicaba esto, ella respondió: “Bueno, quiero ser cuidadosa, pero por lo pronto, parece ser una industria”.

El fracaso de los investigadores de HIVNET, de controlar adecuadamente su estudio con un grupo de placebo, no es tan insólito como podría uno podría pensar, De hecho, este fracaso es tal vez, la característica sobresaliente, en las investigaciones sobre SIDA, en general.
La prueba Fase II de 1986, que precedió la rápida aprobación de AZT por la FDA, fue presentada como un estudio placebo-controlador, “doble-ciego”, aunque en efecto, estuvo muy lejos de ser eso.
Luego se volvió esclarecedora, después de los esfuerzos de algunos periodistas, y el testimonio de participantes, a la prueba se le eliminó la ceguera, casi inmediatamente, debido a la severa toxicidad de la droga. Los miembros del grupo de control, empezaron a adquirir AZT, independientemente, o de participantes de otros estudios, finalmente el estudio fue abortado, y todos culparon a al droga.
Como en el caso de HIVNET, los documentos obtenidos por el periodista John Lauristen, debajo del Acta de Libertad de Información, sugerían que los datos manipulados habían sido difundidos. Los documentos, fueron alterados, los casos de muerte no fueron verificados, los investigadores asumían que en el estudio las enfermedades del grupo de placebo eran relativas al SIDA, pero aquellas que pertenecían al grupo de AZT, no lo eran.
Fueron muy serias, las desviaciones del protocolo experimental en un hospital de Boston, que un inspector del FDA intento excluir información de aquel centro. De todas formas, al final, todos los datos fueron incluidos en los resultados, y la FDA aprobó la droga en 1987[11].
AZT fue aprobada en un tiempo record, pero ese record no duró mucho.
En 1991 la FDA aprobó otro terminador de la cadena de ADN, “ddI”, aparentemente sin la presencia de un estudio controlador. Las drogas anti-HIV, tales como Crixivan, fueron aprobadas en escaso tiempo, por ejemplo seis semanas, y lanzadas como un triunfo del activismo del SIDA. Esta costumbre de desechar los parámetros de los controles experimentales, continúa en el presente, como lo demuestra ampliamente el caso HIVNET, y no sólo se caracteriza en la investigación de nuevas drogas para la exterminación del HIV, sino que afecta a los principios más fundamentales de la investigación sobre el SIDA.

El encubrimiento de HIVNET, sólo puede ser entendido, dentro de un largo y vasto contexto político en lo que refiere al SIDA. La emergencia de este síndrome en 1980, encendió un estado de emergencia médica, en donde los controles científicos, las reglas que, se supone que existen para regular las emociones y deseos de los investigadores individuales, fueron frecuentemente comprometidas o desechadas enteramente. El SIDA ayudó a introducir la enfermedad en la política, y la política, por lo menos en los Estados Unidos, se basa en tratar de convertir todo el poder en dinero.
Nadie ha sido más persistente en poner la atención en las fallas de las investigaciones sobre SIDA, que Peter Duesberg, un virílogo y especialista en cáncer de la Universidad de California, en Berkeley. Si el nombre de Duesberg, suena familiar, es porque efectivamente, es reconocido, en los medios internacionales, como el virólogo que esta en desacuerdo con la atribución del HIV, como causa del SIDA. Su nombre, ya señalado como negativo, se difundió en la cultura popular, a fines de los 80´. “Sabias que lo que decía estaba mal, antes de saber que había dicho.”
En 1987, Duesberg publicó una nota en el periódico Cancer Research (investigación en Cáncer), titulado: “Retrovirus como Carcinógenos y Patógenos: Expectativas y Realidad”.
El trabajaba en lo mas avanzado del campo de la retrovirologia, habiendo estudiado la estructura genética de los retrovirus, y habiendo determinado el primer gen de cáncer en 1970.
Con 50 años, era el miembro mas joven, jamás elegido en la Academia Nacional de Ciencias. En Este lugar, dicho con las palabras de su biógrafo científico, Harvey Bialy, “Marcó su destino científico por una docena de años”, Duesberg argumentaba que, los retrovirus no causaban el cáncer, y concluía, detallando cómo y por qué, el retrovirus del HIV no podría nunca causar el SIDA.
Como el SIDA creció en los 80´, globalmente en billones de dólares, monstruosos diagnósticos, drogas y organizaciones activistas, de los cuales, el único objetivo de la lucha contra el SIDA, era la lucha contra el HIV, condenar a Duesberg, se volvió parte de la cruzada moral.
Previo a la nota publicada en 1987, Duesberg era uno de los mas sublimes, importantes y valorizados científicos del país. Subsecuentemente, concluyeron sus fondos en el NIH, y no ha recibido ni un dólar mas, para investigación, a partir del periodo posterior a 1987. La concesión de Destacado Investigador se acabo.
Duesberg perdió sus facilidades de trabajo, y tuvo que mudarse dos veces, en unos pocos años, a trabajos mas pequeños en ciudad universitaria de Berkeley, donde utilizo mucho de su tiempo, escribiendo documentos inútiles, para que le otorgaran la petición de probar su hipótesis, de que el SIDA es un síndrome químico, causado por las toxinas acumuladas, por el excesivo uso de la droga. Perdió sus estudiantes de grado, quienes fueron prevenidos de que compatibilizar con su tarea, perjudicaría sus carreras.
Fue socialmente rechazado, y tuvo que luchar día a día por aumentos de sus empleadores en la CU de Berkeley, en donde tenía una ocupación y todavía enseñaba. El era un “nunca-invitado”, de las conferencias científicas, y sus colegas siempre declaraban, que se negarían a asistir a alguna conferencia, que lo incluyera. Duesberg también fue desterrado de las publicaciones en periódicos científicos, los cuales anteriormente habían agradecido sus contribuciones, con máxima teatralidad, el editor de Nature (Naturaleza), el Sr. John Madox, escribió una nota editorial extraña, declarando que, a Duesberg le seria negado el criterio científico “derecho de contestar”, en respuesta a los ataques personales, que fueron frecuentemente publicados en ese mismo periódico. Antes de 1987, nunca había sido rechazada una sola propuesta de Peter Duesberg, por el NIH.
Desde 1991, ha escrito un total de 25 solicitudes de investigación, las cuales todas, han sido rechazadas. “Ellos se lo han quitado de encima, simplemente se lo han quitado”, dijo Richard Strohman, un profesor honorario de Biología de la CU de Berkeley.
¿Y, qué era exactamente lo que Peter Duesberg, había hecho? El simplemente señaló que, nadie ha probado todavía que el HIV, sea capaz de causar una simple enfermedad, mucho menos las 25 enfermedades, que son parte, ahora, de la definición clínica de SIDA[12]. También señaló algunas paradojas relacionadas con el SIDA, y argumentó que lejos de ser éstas, una evidencia de que el HIV, es “enigmático” y “misterioso”, evidencian que, el HIV es un virus pasajero.
El test clásico, para probar si un microorganismo es o no, la causa de una enfermedad infecciosa, es conocido como Los postulados de Koch; los cuales estableces, 1) El microorganismo debe ser encontrado en todos los casos de la enfermedad. 2) Debe ser aislado de la multitud y crecer en un cultivo puro. 3) Debe reproducir la enfermedad original cuando es introducido en un cultivo susceptible; y 4) Debe ser encontrado, en el cultivo experimental, muy infectado.
Aunque se ha clamado lo contrario, Duesberg, sostiene que nunca ha sido demostrado que el HIV, satisface todos los postulados de Koch. Sus exhaustivos análisis, de literatura científica, revisados una y otra vez, han revelado más de 4000 casos documentados de HIV, en los cuales no existe la presencia del HIV, o anticuerpos de éste. Este número es significante, porque hay importantes fuerzas institucionales, disuadiendo este tipo de descripciones, y porque la gran mayoría de casos de SIDA, nunca son descriptos en artículos científicos formales.
De hecho, muchos de los pacientes con SIDA, no tienen activo el virus HIV, en su sistema, porque ha sido neutralizado por anticuerpos. (Como en todas las otras enfermedades virales, la presencia de anticuerpos, es señal de inmunidad a la enfermedad. ¿Por qué en el caso de HIV, esto nunca ha sido demostrado?)
Se dice en general, que el HIV, sólo puede ser aislado “reactivando”, copias latentes del virus, y aun así es extraordinariamente difícil. La carga viral, uno de los marcadores clínicos para el HIV, no es un signo de la verdadera presencia del virus en el cuerpo, ya que los fragmentos amplificados de ADN, muestran una infección, aunque haya sido suprimida por anticuerpos. Otra cuestión con la hipótesis de HIV, es el extraordinario periodo de latencia, entre la infección y el comienzo de la enfermedad, a pesar de que, el HIV es bioquímicamente mas activo, dentro de las primeras semanas de infección. Este periodo de latencia, el cual aparentemente crece a medida que pasan los años, habilita las proposiciones, de que el virus evade los postulados cuarto y tercero de la teoría de Koch.
Lo anterior es simplemente un escenario, del misterio central presentado por el HIV, en la teoría del SIDA. Hay mucho mas, de lo que Duesberg ha presentado en sus escritos sobre el SIDA, y en un libro publicado diez años atrás, pero todo se centra en el punto, de que cuando de SIDA se trata, los parámetros científicos básicos, ya no parecen aplicarse[13]. El SIDA, es un “síndrome”, definido por 25 enfermedades, todas las cuales existen independientemente del HIV. Nadie ha demostrado, el mecanismo de destrucción de la célula, por el cual el HIV, se supone, causa, estas diferentes enfermedades, como tampoco nadie ha podido demostrar cómo la transmisión sexual del virus, acotarse tan restrictivamente, a los hombres homosexuales, y a otros grupos de riesgo de SIDA, en lugar de propagarse indistintamente, por toda la población, como hacen todas las otras enfermedades infecciosas. El carácter “abrumador”, de la evidencia para la causalidad de HIV, ha sido siempre, epidemiológico, que es lo mismo que decir, una correlación, una coincidencia. De cualquier forma, cuando en investigación se habla del SIDA, también se está hablando de HIV.
Pero esta correlación, es resultado de la definición oficial del SIDA, la cual establece que, una enfermedad se entiende como SIDA, solo si, esta corresponde con la presencia de anticuerpos del HIV. (“Al SIDA sin HIV, se le ha dado un singular e inmemorable nombre: linfocitiponia idiomática CD4).
Dado que la evidencia con el HIV, es coincidente, algunos canales de investigación sugirieron que, -aunque los investigadores ortodoxos del SIDA todavía, no han podido demostrar usando estudios controlados a gran-escala-, que la incidencia de las enfermedades que definen al SIDA, es mayor entre los individuos infectados con HIV, que entre los que no están infectados.
Consecuentemente, este podría bien ser el caso, de que el HIV sea un virus pasajero inofensivo, que infecta a un número reducido de la población, y se propaga principalmente, de madre a hijo, aunque en un grado relativamente bajo. (Esta hipótesis intentaría explicar, el hecho de que, el número estimado de Americanos HIV positivos, ha permanecido constante en un millón aproximadamente, desde 1985). Al no tener estudios controlados a gran-escala, llevados a cabo, para probar directamente la hipótesis de la droga del SIDA, la cual sostiene que muchos casos de SIDA, son consecuencia del fuerte uso de las drogas, recreativas (popper, cocaína, anfetaminas, etc. ) y medicinales (AZT, etc. )[14]. No existen estudios llevados a cabo, que prueben que los hemofílicos infectados con HIV, mueren mas rápido, que aquellos que no lo están. Estos estudios tal vez sean caros y tediosos, pero el dinero, nunca ha sido una dificultad para los investigadores del SIDA, los cuales han gastado muchos billones de dólares en la investigación del HIV, en los últimos 20 años, y prácticamente nada en la investigación de otras causas alternativas, o cofactores (de hecho, Luc Montagnier, quien descubrió el HIV, ha dejado en claro, repetidas veces que, el virus no puede causar el SIDA, sin otras causa que contribuyan).
En el intento riguroso de probar la hipótesis medica dominante de la época, no nos encontramos con un debate razonable, sino con el retórico chantaje moral: “Peter Duesberg tiene en sus manos, la sangre de bebes Africanos infectados de SIDA. Duesberg en un maldito, un científico psicópata. Debería estar en prisión.”
Todos aquellos que desearían llevar el establecimiento de la investigación del SIDA, a algo así como un debate casual, que continúe como en la mayoría de las otras investigaciones del esfuerzo científico, son denominados como SIDA “denialist” (negacionales), como si el escepticismo sobre la patogenicidad de un retrovirus, fuera el equivalente moral, a negar que los Nazis asesinaron a 6 millones de judíos. Más que el escepticismo científico, es el celo moral lo que define el campo. Ha sido decidido por adelantado, que el HIV, causa el SIDA; consecuentemente, toda la investigación y todos los descubrimientos, proceden de ese supuesto. De manera similar, se supo por adelantado que AZT era una “bala mágica”, contra el HIV; el mundo supo que era una “droga salva-vidas”, antes de que alguien haya podido verificarlo, y entonces, las medidas científicas fueron puestas en marcha. Los periodistas (incluso yo misma), que informamos en aquel momento, que la droga, aparentemente, estaba matando pacientes, fuimos etiquetados como, “renegadores de AZT” y también como “asesinos”.
El debate sobre la nervirapina sigue el mismo, histriónico y anticientífico, patrón. Por su consentimiento ésta y otras drogas, el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, fue idolatrado en la prensa internacional y las farmacéuticas internacionales, por su bien-fundado “activismo”. Los embajadores, repiten su mantra sobre “las drogas que salvan vidas”.
Tampoco Jonathan Fishbein, cuestionó nunca la premisa, de que el HIV causa el SIDA, aunque también fue marcado y señalado por sostener que el estudio del NIH, sobre la nervirapina, era un completo desastre. El fracaso de Fishbein, de tratar de entender por adelantado a la prueba experimental, fue que la nervirapina era demasiado importante para fallar, lo que significa que los anticuerpos neutralizadores de la burocracia del SIDA, tenían que estar activados para destruirlos.
Al final, el NIH fracasó en su intento por silenciar a Fishbein. En diciembre de 2005, ganó su caso, y fue reinsertado a la agencia, aunque no retornó a DSIDA. El no está en condiciones de discutir los términos de su contrato, pero ha prometido continuar su compromiso en buscar la integridad y la protección de las personas que se utilizan para la investigación.
Peter Duesberg ha sido menos afortunado, aunque existen algunos signos de aceptación en el campo científico.
Sin importar si Duesberg tiene razón o no sobre el HIV, su caso, como el de Fishbein, deja al descubierto la maquinaria política de la ciencia Americana, demuestra, además, su hostilidad hacia las ideas que desafían el paradigma dominante. Este tipo de hostilidad no es inusual en la historia de la ciencia[15], pero la situación actual es, dramáticamente diferente de la de aquellos científicos caratulados de inconformistas, en el pasado. Ahora los científicos están casi totalmente dependiendo de la buena voluntad del gobierno de los investigadores y del poder de la mirada hostigadora de los que controlan financian y manejando juntos a los Institutos Nacionales de Salud, a la academia y a la industria farmacéutica y biotecnológica.
Muchos científicos, viven con miedo de perder sus financiamientos. “Nadie está a salvo”, me dijo un investigador fundador del NIH. “El Complejo médico-científico es una industria de dos trillones de dólares”, dijo el antiguo fabricante de drogas, Dr. David Rasnick, quien ahora trabaja en los programas de nutrición relacionados al SIDA, en Pretoria, Sudáfrica. “Puedes comprar una suma tremenda de simpatizantes con todo ese dinero”.
“Tienes que solicitar, casi, una subvención por año. Y tienes que solicitar cuatro, para que te otorgue una, si no eres conocido. Yo me retiré justo a tiempo. Cualquiera que este todavía en esto, te dirá lo mismo.” Dice Strohman, de Berkeley. “Antes del estallido biotecnológico, nunca habíamos tenido esta incesante búsqueda, para producir algo “útil”, lo que en verdad significa, algo “vendible”. Todos están atrapados en esto. Préstamos, millones de dólares fluyendo de los laboratorios, se fabrican “carreras” y “estrellas”. La única manera de ser un científico exitoso hoy en día, es, siguiendo el consenso. Si vas a producir algo y ponerlo en el mercado, tú no querrás ninguna maldita sorpresa. Tienes poco tiempo para producir, y no quieres malas noticias. Ahora todo es en tiempos cortos. La Ciencia esta totalmente rendida a los intereses corporativos. Dado su poder y su dinero, va a ser muy difícil poder trabajar fuera de esto.”
Duesberg nunca ha temido desafiar al consenso, pero contrariamente a lo que muchos, en el establecimiento del SIDA nos quieren hacer creer, el esta muy lejos de ser un científico psicópata[16]. En 1997, al borde de su culminación científica en los EEUU, Duesberg, fue invitado de regreso a su Alemania nativa, a continuar su investigación en cáncer. Durante este tiempo, viajando semestralmente, entre Mannheim y Berkeley, Duesberg formulo y probó una teoría que cambia el foco de la teoría del “gen mutante”, como causa del cáncer, la cual ha reinado durante tres décadas, por una simple explicación, que revive el abandonado conducto de investigación de principios del siglo XX, la cual postula que el cáncer es causado por un malfuncionamiento cromosómico, hoy conocido como “aneuploidia”.
Harvey Bialy, el científico editor de, “Naturaleza Biotecnológica”, un periódico hermano de “Nature”, ha pasado recientemente, cuatro años escribiendo la biografía científica de Duesberg, titulada “Oncogenes, Aneuploidia y SIDA”. El libro es una historia de los papeles, artículos y cartas, que Duesberg publicó entre 1983 y 2003, y las respuestas que estos generaron. Le pregunté por qué escribió el libro. “Estoy convencido de que la aneuploidia, es el hecho inicial en carcinogénesis.” Bialy dijo, “Peter ha fundado la base genética para el cáncer. La aplicación mas inmediata de esto, será el diagnostico temprano.”
“Cuando la aneuploidia, o inestabilidad genética, o como quieras llamarle, sea reconocida, como la teoría dominante a la explicación de la génesis de cáncer, Peter Duesberg será reconocido como el principal contribuyente de la teoría”, dijo Bialy. “Quiero asegurar que sus aportes, no fueron hechos a un lado o ignorados”. Le pregunté sobre la controversia del SIDA. “El SIDA es un asunto político, y Peter quedó pegado a eso. No hay nada más para decir sobre eso.”
Bialy destacó un punto crítico: “La Ciencia es amoral, y así debe ser. No hay bien y mal, sólo correcto e incorrecto”. “Duesberg”, dijo Bialy, “es un clásico biólogo molecular. Lo único que le interesa es, probar rigurosamente, las hipótesis en duelo. Los dos pilares gemelos, el SIDA y los oncogenes, ambos están derrumbándose, a causa de las preguntas que Peter Duesberg, ha planteado.”
“La base de la espacialización es, cambiar el contenido y el numero de los cromosomas”, dijo Duesberg. “El cáncer es esencialmente una especiacialización fracasada. No es mutación. El cáncer es una “especie”. Un cáncer severo de pecho, pulmón o próstata, tiene setenta, ochenta o más, cromosomas. Son ellos los verdaderos “chicos malos” –están por fuera de nuestra especie. Pero es un tipo raro de especie, la cual, como un parasito, es mas exitoso su grupo, que el grupo de las células normales.”
Ha habido un considerable interés internacional, en las nuevas investigaciones de Duesberg[17].
En enero de 2004, dio una conferencia sobre la aneuploidia, e invito a 50 investigadores en cáncer, provenientes de todo el mundo, los cuales también habian estado trabajando conectando el tema de cáncer y la aneuploidia. Asistieron setenta, incluso de los más importantes como, Thomas Ried, el líder en el estudio de genómica en cáncer, del Instituto Nacional de Cáncer, Pert Auer, del Instituto Korolinska en Estocolmo, y Walter Giaretti, quien lidera el equivalente al NCI, en Italia.
El 31 de mayo, del último año, en medio de una considerable tensión, Duesberg fue invitado por el Instituto Nacional de Cáncer, a dar una charla sobre el NIH. En el auditorio se sentía una nerviosa tensión, mientras la gente se sentaba en sus butacas. Su charla fue sucinta, y pregnada de su característica ironía, pero las preguntas que siguieron fueron tranquilas, sin hostilidad ostensible. De cualquier manera, nada fue perdonado. Luego de la charla, mientras Duesberg conversaba con un pequeño grupo, en el podio del auditorio, Observe una mirada furiosa de un publicista del NIH -que estaba parado en la parte trasera del salón-, amonestando a un colega, un científico que había planteado una pregunta que, de algún modo, conectaba la aneuploidia con el HIV. “Tu lo iniciaste”, gruñó. “Lo estábamos llevando bien, pero tu lo iniciaste”. Como el que había hecho la pregunta trato de defenderse, un hombre que estaba parado junto con ellos, en el grupo, le dijo, -levantando la voz, intentando que su comentario se escuche en todo el salón-, “Bueno, al menos si él esta equivocado sobre este asunto, no estará matando a millones de personas”.

Kary Mullis, galardonado con el premio Nóbel, quien descubrió la revolucionaria técnica de ADN, llamada la reacción en cadena de la polimerasa, ha apoyado a Duesberg, pero se ha cansado de las guerras en el ámbito del SIDA, de los ataques políticos de otros científicos. “Mira, no hay misterio sociológico aquí”, me dijo, “Esto es sólo el rédito de la gente, la posición tomada al tipo de cosas que plantea Duesberg. Esa es la razón por la que son tan molestos. En el campo del SIDA hay una neurosis generalizada entre los científicos, pero el frenesí con el cual la gente enfocó el debate sobre el HIV, se ha apagado, porque existe basta evidencia que se ha ido acumulando lentamente, en contra de ello, les es realmente difícil lidiar con esto. Cometieron un gran error y nuca podrán repararlo. Todavía están envenenando gente.”
Duesberg piensa que más del 75% de los casos de SIDA en el Este, pueden atribuírsele a la toxicidad de la droga. El dijo que si los tratamientos tóxicos del SIDA se interrumpieran, miles de vidas podrían ser salvadas, prácticamente de la noche a la mañana.
Cuando el SIDA se trasladó a África, él acordaba con los que argumentaban que, el SIDA era mayormente entendido como un término que encubría un determinado numero de viejas enfermedades, formalmente conocidas con otros nombres, el tratamiento de las cuales generalmente, no dispone de gran ayuda internacional.
El dinero gastado en antirretrovirales, estaría mejor empleada en gastos concernientes a la sanidad y al facilitar el acceso al agua potable (ausencia por la cual, están muriendo 1,4 millones de niños por año).
Es muy tarde para salvar a gente como Joyce Ann Hafford, pero es posible que un debate abierto y honesto, sobre los riesgos que acarrean los tratamientos actuales del SIDA, y los asuntos científicos referidos al HIV, pudiera salvar otras.

NOTAS

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[1] El test de HIV detecta huellas, nunca el virus en si mismo. Estas huellas, anticuerpos, son identificados por medio de la influencia de ciertas proteínas moleculares, que fueron limitadas a dos en 1984,cuando el primer test fue desarrollado y patentado, pero a través de los años se expandieron, incluyendo muchas proteínas que anteriormente, no habían sido asociadas con el HIV. Como muchos Americanos, Hafford creyó que, un simple “HIV positivo”, significaba que “tenia” HIV,-una segura sentencia de muerte-. Pero la mayoría de los test positivos de HIV, cuando se vuelven a testear, resultan indeterminados o negativos. En muchos casos, diferentes resultados surgen de la misma muestra de sangre, en diferentes laboratorios. Existen por lo menos, once criterios diferentes, de cuantas y que proteínas y en que densidad de bandas significan un “positivo”. El criterio más estricto (cuatro bandas) es sostenido en Australia y Francia, el menos estricto (dos bandas) en África, donde un test de HIV, no es siempre requerido, para diagnosticar el SIDA. El parámetro en EEUU es, tres bandas reactivas. Esto pone en evidencia que, una persona podría volverse HIV negativo simplemente, comprando un boleto de avión de Uganda a Australia.

[2] El Dr. Thorpe, se rehusó a hacer comentario alguno, citando el corriente asunto, de igual manera reaccionaron, el Grupo Medico de Tennessee, el Centro Medico Regional de Menphis y el Hospital de Niños St. Jude.

[3] “Nuestra misión como erradicadores del SIDA, es informar siempre y manejarnos de la manera mas profesional posible”, dijo Mark Isaac, el vicepresidente del departamento de policía.
La Fundación Elizabeth Glaser argumentó, cuando se le preguntó por el cometido: “El cuerpo entero de investigación, así como nuestra vasta experiencia, validan la seguridad y eficacia de una sola dosis de nervirapina, como una de las amplias opciones existentes, para la prevención de la transmisión del virus HIV, de madre a hijo.

[4] África, como los actuales medios masivos nunca se empeñan en mostrarlo, se ha vuelto el punto de partida de la epidemia del SIDA, la definición del SIDA en África se ha vuelto, sorprendentemente extensa y genérica, presuntamente está desarrollada como una determinación mas, en vez de mostrar una intención por consolidarla. No hay manera de compararla con las definiciones de Western. La “definicion de Bangui” del SIDA, fue formulada en la ciudad de Bangui, en l Republica Central de África, en una conferencia en 1985, ésta, no requiere ni un test de HIV ni un registro de bajo recuento de células “T”, como en el West, sólo requiere la presencia de diarrea crónica, fiebre, perdida significante de peso, astenia y otros síntomas menores. Estos también pueden ser los síntomas de una malnutrición crónica, malaria, enfermedades parasitarias y otras enfermedades comunes en África, (en 1984 la versión fue actualizada, y se sugirió el uso del test de HIV, pero en la practica era demasiado caro).De hecho cuando los test de HIV son llevados a cabo, muchas enfermedades que son endémicas en África, tales como la malaria y el TB, son reconocidas por causar falsos positivos. Entonces, la imagen estadística del SIDA en África es consecuentemente, una proyección, basada en toscas de terminaciones de HIV positivos, extraídos de muestras selectas y escasas, las cuales son extrapoladas a través del continente, usando modelos computados y suposiciones, altamente cuestionables.

[5] A la pregunta por el caso de Hafford, HIVNET 012, y la controversia de la nervirapina, Boehringer Ingelhaim argumentó el estatuto siguiente: Viramune, (nervirapina), significó una innovación en el tratamiento contra el HIV, como el primer miembro de la familia de drogas inhibidoras de la transcriptasa reversa no-nucleosídicas (NNRTI). Ahora en su año décimo de uso, Viramune ha sido usada en más de 800.000 pacientes, alrededor del mundo.

[6] El estudio fue originalmente titulado, “HIVNET 012: Una Prueba controladora por placebo, Fase III, para determinar la eficacia de AZT vía oral, y de nervirapina vía oral, para la prevención de la transmisión vertical de HIV-1 de mujeres embarazadas en Uganda, y su hijos. “Aleatorización”, significa que los participantes son azarosamente elegidos para una u otra rama del estudio, el procedimiento supone, que controla las variables que podrían afectar el resultado. Los “placebo-controladores”, son la base para la prueba de drogas, y son la única manera de saber si el tratamiento es efectivo. Las pruebas de Fase I, comprenden pequeños grupos de personas, de20 a 80, están focalizadas en evaluar la seguridad y los efectos colaterales. En las pruebas de Fase II, la droga es suministrada a una cohorte expandida, entre 100 y 200 personas, se evalúa nuevamente la seguridad y empieza a chequearse la efectividad. Las pruebas de drogas Fase III, se expanden mas allá de los miembros inscriptos, a casi más de 1000 personas, es el medio para confirmar la efectividad de una droga, monitorear los efectos colaterales y comprar el tratamiento, con otros corrientemente utilizados. Una pequeña prueba de Fase I, precedió a HIVNET 012, que estudio previamente, la seguridad de la nervirapina en mujeres embarazadas, pero también la eficacia, se llamó HIVNET 006, e inscribió a 21 mujeres embarazadas para un estudio inicial. De 22 niños nacidos, cuatro murieron. Había 20 casos de “efectos adversos graves”, registrados. El estudio también mostró que, no existía disminución en la carga viral de las madres que tomaron parte en el estudio (el requisito fundamental para la industria de las drogas en la interrupción de la transmisión de madre a hijo).

[7] Brooks Jackson se rehusó a declarar para este articulo, Laura Guay, respondió con la siguiente declaración: Las profundas evaluaciones sobre la conducción de HIVNET 012, así como los resultados y los datos recolectados, sobre las subsecuentes pruebas, también los programas PMTCT, han establecido las conclusiones a las que se arribaron en Hivnet 012, de que la nervirapina es segura y efectiva, en la prevención de la transmisión del virus de HIV de madre a hijo. Nervirapina queda así establecida, en el mundo subdesarrollado, como una de las herramientas más importantes, en la prevención de la transmisión del virus de HIV de madre a hijo, en donde existen todavía miles de millones de mujeres embarazadas afectadas, que no tienen acceso a un test de HIV, tratamiento antiretroviral, o cuidado alguno. Para muchos PMCTC con recursos limitados, nervirapina es la única opción disponible.”
Salud Familia Internacional, y el contratista de NIH, originariamente responsable por supervisar HIVNET 012 contestaron al informe de Westat, diciendo que los resultados del estudio, habían sido validados por el NIH y por el Instituto de Medicina.

[8] Smith y Luzar han estado prohibiendo al NIH, hablar con la prensa acerca de HIVNET, Luzar fue destituido por el abogado de Fishbein, por su injusto-fallo, Stephen Kohn, en diciembre de 2004, y esta justificación esta presuntamente basada en su declaración.

[9] En este punto la historia se vuelve un tanto mas complicada, ya que Fishbein apoyó a Luzar, en una denuncia de acoso sexual que hizo contra Kagan.

[10] Una investigación interna del NIH, la cual fue obtenida por la Prensa Asociada, el verano pasado, reivindicaba muchos de los asuntos de Fishbein y concluía, “es claro que DSIDA, es una institución problemática”, y en cuanto al caso de Fishbein, “es claramente un ejemplo, de un asunto mas profundo”. Kagan y Tramont no contestaron las reiteradas llamadas, para hacer algún comentario acerca del tema. En su lugar un vocero del NIH, Dr. Clifflane, dijo que la agencia apoya a HIVNET 012.

[11] AZT, la cual fue desarrollada como un agente quimioterapéutico en 1964, y luego hecha a un lado por su extrema toxicidad, es un interruptor de la cadena de ADN, lo que significa que lleva la síntesis de ADN a una detención. Es, por lo tanto, un aniquilador eficiente, de la célula, El HIV, es un retrovirus, y como tal, se reproduce insertando sus genes en el genoma de una célula, por consiguiente cuando una célula se divide, una nueva copia del virus es producida. AZT, previene la copia del HIV, matando las células “T” infectadas, desafortunadamente, mata todas la reproducciones de células, indiscriminadamente, estén o no infectadas, y rápidamente disminuirá, afectado o no, el sistema inmunológico de una persona. El fabricante de AZT, Glaxo Smith Kline, decidió no hacer comentario alguno para este artículo.

[12] HIV fue declarada como le causa probable del SIDA, en EEUU, en una conferencia de prensa del gobierno, en 1984. Se declaró que el virus había sido descubierto por un investigador del NIH, Robert Gallo. El hecho es que Gallo, no había descubierto el HTLV-III (Virus Linfotrópico III de las células Humanas “T”), como era conocido anteriormente, antes de ser registrado con el nombre memorable de HIV), ese honor pertenece propiamente a Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, quien le había enviado a Gallo una muestra del virus.

[13] Se ha declarado que el HIV causa, de algún modo, la muerte de la célula, aun cuando no esta presente por los programados mecanismos “suicidas”. Algunos investigadores argumentan que, el HIV aprovecha ciertos receptores especiales en las células “T”, debido a una mutación genética, de la cual muchos” europeos caucazos”, carecen, pero muchos Africanos la poseen. Lo interesante es que muchos hombres homosexuales, parecen también poseer estos receptores misteriosos, así como los consumidores de drogas intravenosas, y destinatarios de transfusiones. Se argumenta también que aunque el HIV, no mata las células “T” creadas en los laboratorios, usadas para fabricar los test de SIDA, si lo hace en el cuerpo humano, de cualquier manera sólo infecta una proporción muy pequeña de ellas, típicamente un promedio de 0,1 %. El HIV, no enferma ni mata a los chimpancés, aunque su organismo produce anticuerpos. Recientemente, se difundió que el HIV, parece estar evolucionando en una forma menos dañina para el ser humano. Tal hipótesis improbable, de la ingenuidad del HIV, prolifera en el ámbito científico popular, como algo temporario sin importancia.
Rara vez las revistas aportan abundante y buena información, para este tipo de afirmación.

[14] Existe una amplia evidencia estadística y epidemiológica, que liga el crecimiento del abuso masivo de las drogas en lo 60’y los 70’, en el tiempo de la repentina aparición del SIDA, la mayoría de las personas con SIDA, con el carcoma Karposi, por ejemplo, han sido fuertes consumidores de inhaladores de nitrato, o “popper”. El caso de “super SIDA”, que fue recientemente reportado en New York, muestra como el tratamiento generó un extraordinario hábito de fuerte consumo de metanfetaminas.

[15] Pocos hoy recuerdan las controversias sobre el escorbuto y la pelagra, los cuales hasta el descubrimiento de la vitamina “C” y niacina, fueron culpadas por los institutos médicos, de misteriosos agentes infecciosos. Todos aquellos que las señalaban, aun sin saber con anticipación la causa, que los cambios de alimentación curan las dos condiciones, fueron descartados de igual manera que los que creían que la tierra era plana.

[16] Duesberg no está solo, en su disconformidad con el SIDA ortodoxo. Más de 2300 personas, mayormente médicos y científicos, incluso Nobels en química y medicina han firmado la petición del Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis de HIV-SIDA, la cual reclama una aproximación a la causalidad del SIDA más escéptica e independiente.

[17] Aun así, el Instituto Nacional de Cáncer todavía se rehúsa a invertir en él. Duesberg ha sugerido cinco grandes propuestas para estudiar la aneuplodia, y todas han sido rechazadas. Uno de los investigadores en cáncer mas influyentes del país, Bert Volgestein Clayton. Profesor de Oncologia y Patología en la Universidad Johns Hopkins, ha escrito una carta al NCI, para que reconsidere ciertas cuestiones: “Yo coincido con él, en el punto de que la aneuplodia es una parte esencial del cáncer”, escribió Volgestein. “El Dr. Duesberg, continua teniendo un fuerte impacto en su área de investigación, a través de sus cuidadosas observaciones experimentales, así como también, a través de sus reflexivas criticas sobre el tema. No hay duda de que él es un líder en el campo de la investigación”.


El objetivo del ensayo, PACTG 1022, era comparar "las limitaciones del tratamiento por toxicidades" de 2 régimenes de fármacos anti-VIH. Los fármacos que iban a ser comparados eran NELFINAVIR (nombre comercial VIRACEPT)y NEVIRAPINA (VIRAMUNE).A este régimen se le añadió 2 fármacos más: Zidovudine-añadido (AZT) y LAMIDUVINA (EPIVIR) en una nueva combinación llamada COMBIVIR. PACTG 1022 era un ensayo "seguro"así como eficáz, lo que significa que mujeres embarazadas estaban siendo utilizadas como objetos de investigación de la "seguridad" de los fármacos, así como para sondear los límites soportables de toxicidad. Considerando la creencia de la patogeneidad del VIH, tales ensayos son banales, especialmente en la era post-1994, cuando el AZT fue aclamado como la panacea para evitar la transmisión madre-hijo.

La meta de PACTG 1022 era reclutar al menos 440 mujeres embarazadas de toda la nación (USA), 15 de las cuales fueron reclutadas por el Grupo Médico de la Universidad de Tennesse. El plan era asignar a las participantes del estudio en uno de los dos grupos, administrándose 3 fármacos antirretrovirales, empezando a las 10 semanas de gestación. De los cuatro fármacos incluidos en el estudio, tres pertenecían a la categoría "C" según la FDA, lo que significa que la seguridad tanto para la madre como para el feto no han sido establecida adecuadamente.

Joyce Ann Hafford tenía 33 años y buena salud, siempre. No mostraba signos de ninguna de las marcas clínicas asociadas con SIDA. Su conteo de CD4 era normal:la medida de linfocitos utilizada para indicar cuán fuerte se encuentra el sistema inmunológico de la persona y el cual se supone que corroe, lentamente, el VIH, y ella se encontraba bien. A principios de junio de 2003, la enrolaron en el ensayo y el 18 de julio tomó su primera dosis de medicamentos. "Se sintió enferma casi inmediatamente" recuerda su hermana mayor, Rubbie King. "A las 72 horas sufría una grave reacción alérgica,una erupción en su cara, manos y brazos. Este fue el primer signo de que allí había un problema. Le dije que llamara a su doctor, cosa que hizo, pero ellos sólo le dijeron que se aplicara una crema de hidrocortisona. Después, supe que el "rash" es una mala señal pero ellos no parecían para nada alarmados."

Hafford llevaba 38 días en tratamiento. "Su salud empezó a deteriorarse desde el momento en que comenzó a tomar los fármacos", dice King. "Siempre sentía dolor, vomitaba constantemente y al final llegó al punto que lo único que podía hacer era estar tumbada. La hermana le contó a la madre lo del resultado positivo del test de VIH de Hafford así como lo del ensayo clínico y la propia Hafford atribuía su malestar al embarazo. Era una persona alegre que nunca se quejaba y estaba convencida de que era afortunada de haber sido captada para aquel ensayo.
"Me dijo, Nell, (así es como me llamaba) tengo que salir de esta. No puedo dejar que mi bebé se infecte de este virus.- Le dije: Bueno, lo entiendo pero tú estas horriblemente enferma - Pero nunca expresó ningún miedo porque pensaba que estaba protegiendo a su futuro bebé de nacer como VIH positivo. Ni siquiera se dió cuenta que tenía un problema."

El 16 de julio, cuando fue examinada, su doctor tomó nota del prurito, que era "prurito y macular-papular" y también anotó que ella sufría hiperpigmentación así como náusea recurrente, dolor y vómitos. En aquel momento, todo lo que ella podía mantener dentro eran latas de Ensure. Se monotirazaban sus parámetros sanguíneos pero nunca la retiraron del ensayo de fármacos, según los documentos legales y las memos internas del NIH.


Ocho días después, Hafford fue al Centro Médico Regional "enteramente sintomática" tal como dicen los documentos legales, incluyendo: "ojos amarillos, sed, oscurecimiento de sus brazos, cansancio y náusea sin vómitos". También tenía taquicardias y dificultad respiratoria. La mandaron a casa aún en tratamiento. Al día siguiente, 25 de julio fue enviada de nuevo al hospital una vez que llegaron los resultados de los análisis realizados nueve días antes. La admitieron en la UCI del hospital presentando "necrosis del hígado, aguda y subagudatoxicidad secundaria a los fármacos, fallo renal agudo, anemia y septicemia, separación prematura de la placenta y parto prematuro". Finalmente, le retiraron el tratamiento pero ella ya había perdido la conciencia. El bebé de Hafford, Sterling, fue enviado a la Sección C el 29 de julio y ella permaneció consciente no para cogerlo en sus brazos pero sí lo suficiente para verlo y darse cuenta que había tenido un hijo. Bromeamos un poco sobre eso, las veces que recuperaba la conciencia en la UCI", recuerda Rubby. "Le dije: me hablaste tanto durante el embarazo de que el bebé iba a salir a mi". Las últimas palabras de Hafford fueron para decir que, a lo mejor un tubo de respiración artificial la ayudaría" dice Rubbie. "Esta fue la última conversación que tuve con mi hermana". A primera hora de la mañana del 1 de agosto, Rubbie y su madre recibieron una llamada para que acudieran al hospital porque los médicos habían perdido el pulso de Hafford. Jermal estaba durmiendo y Rubbie despertó a su propia hija para darle instrucciones de no decir aún nada a Jermal. Fueron al hospital y llevaban alli unos 10 minutos cuando Joyce Ann murió.

Rubbie recuerda que el equipo del hospital la asearía y que entonces podrían sentarse con ella. También recuerda a un médico que les pidió los números de telefono de casa y murmuró: "Aquí tenéis un pleito" (esta persona nunca más apareció). Aún no se habían sentado junto al cuerpo de Hafford cuando vino un oficial del hospital y preguntó a la familia si querían hacerle una autopsia. "Dijimos que claro, seguro que queremos". El oficial les explicó que entonces tendrían que pagar 3.000$. "Dijimos que no teníamos ese dinero. Mi hermana no tenía seguro de vida ni nada", dice Rubbie. "Tenía cobertura sanitaria estatal y ya nos estabamos preocupando de dónde sacar el dinero para enterrarla". Consecuentemente, no se hizo ninguna autopsia. Sí hubo una biopsia de hígado,que reveló que Hafford había muerto de fallo hepático provocado por la toxicidad de la Nevirapina.

¿Y qué les dijeron a la familia que había sido la causa de la muerte de Hafford?
"¿Cómo pudo ocurrir esto?, preguntó Rubbie suavemente. "Nos dijeron que los fármacos eran seguros, nunca atribuyeron su muerte a los medicamentos. Dijeron que su enfermedad, SIDA, debió de progresar rapidamente". Pero Joyce Ann Hafford nunca tuvo SIDA ni ningún diagnóstico de progresión de SIDA. "Le dije a mi madre cuando salíamos del hospital: aquí hay algo que está mal. -¿Qué quieres decir?- preguntó su madre. "Por un lado nos dicen que los fármacos son seguros, por el otro, nos dicen que van a monitorear más cuidadosamente a otras pacientes. Si su enfermedad estaba progresando, le podían haber cambiado la medicación". "Sabía que había algo erróneo en esta historia, pero no era capáz de dirigir un dedo acusador hacia algo en concreto".

Cuando volvieron a casa, le dieron la noticia a Jermal. "Estuvo llorando todo el día", recuerda Rubbie. "Mi madre trató de prepararlo. Le dijo: - sabes, Jermal, mi madre murió cuando yo era muy joven - pero él estaba desvastado. Habían estado muy unidos, nunca podías separarlos". Después, Jermal empezó a preocuparse de cómo enterrar a su madre, pues no tenían ahorros ni seguro. La comunidad reunió el dinero y Hafford fue enterrada. "No he sido capáz de ir a su tumba desde que ella se fue", dice Rubbie.

A Rubbie King le asaltan muchas dudas, incluída si su hermana estaba realmente infectada por el VIH.
Los tests del VIH detectan las huellas, nunca el animal mismo. Estas huellas, anticuerpos, son identificadas en términos del peso de la proteína molecular y en 1984 se limitaban a dos, cuando se desarrolló y patentó el primer test, pero con el paso de los años se extendió hasta incluir muchas proteinas que previamente no se asociaban al VIH. Como la mayoría de los americanos, Hafford pensó que un único test positivo significa que "tenía" el VIH - sentencia de muerte - Pero la mayoría de los tests del VIH cuando se repiten, presentan un resultado "indeterminado" o negativo. En muchos casos, emergen diferentes resultados para la misma muestra de sangre si son testados en laboratorios diferentes. En la actualidad, hay al menos 11 criterios diferentes para determinar qué y cuántas proteínas hay en cada banda para resultar "positivo". El criterio más restrictivo (4 bandas) se da en Francia y Australia. El menos (2 bandas) se da en Africa donde no es necesario ningún test para diagnosticar SIDA. El estándard en EEUU es 3 bandas reactivas (2 en España). Se ha constatado que una persona puede revertir su condición de sero+ a sero- sólo con comprar un billete de avión de Uganda a Australia

Rubbie King se pregunta por las secuelas a largo plazo que han podido provocar en Sterling, a quien ahora cuida, además de Jermal y sus propias hijos. Sterling fue expuesto en el vientre materno no sólo a los fármacos del ensayo sino a un régimen de 8 semanas con AZT después de nacer. Una de las razones por las que la familia sospecha que Hafford pudo dar un falso positivo es que en el Hospital de Investigación Infantil St. Jude ( St. Jude's Children's Research Hospital) es que no han facilitado el historial médico de Sterling y, aunque les dijeron que el niño es sero-, ellos nunca tuvieron ninguna evidencia de que naciera sero+. (Todos los niños nacidos de madres sero+ son seropositivos, pero la mayoría negativizan el virus en un periodo de 18 meses.

A la familia de Hafford nunca se les dijo que murió por la toxicidad de la Nevirapina. "Nunca dijeron tal cosa. No supimos de qué había muerto hasta que recibimos una llamada de John Solomon y nos envió el informe", dice Rubbie King. "Es más fácil aceptar que ella murió de una enfermedad letal. Más facil de llevar". La familia ha puesto una demanda de 10 millones $ contra los médicos que trataron a Hafford, el Equipo Médico de Tennese, al St. Jude's Children's Research Hospital y al fabricante del fármaco, Boehringer Ingelheim.

El Dr. Thorpe declinó cualquier comentario, escudándose en secreto de sumario, tal y como hicieron los otros encausados.

Rubbie King hizo un sospechoso descubrimiento cuando consiguió el historial médico de Hafford: además de que a su hermana le hicieron un único test del VIH, también accedió al formulario de 15 páginas del Consentimiento Informado, que no estaba firmado.


El 8 de agosto de 2003, Johathan Fishbein, que acababa de ser nombrado director de la Oficina para las Políticas de Operaciones de Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, escribió un email a su jefe, el director de DAIDS, Ed Tramont, alertándole de que "hubo un fallo hepático fulminante con resultado de muerte" en un ensayo del DAIDS y que parecía como que "la Nevirapina fue la culpable". Dijo que la FDA había sido informada. Se refería a Joyce Ann Hafford. Tramont le mandó un email de respuesta : "¡Ahj! No hay mucho que podamos hacer por a esos malditos doctorcillos".

Este intercambio de emails salió a la luz en diciembre de 2004, cuando John Solomon, reportero de AP, lanzó la historia de que Fishbein estaba buscando protección como soplón, en parte porque porque no se suscribió a la reprimenda del oficial de NIH, quien había enviado un informe confidencial concerniente al ensayo clínico del DAIDS que permitió el uso masivo de la nevirapina a mujeres embarazadas del mundo entero. El estudio se llama HIVNET 012 y empezó en Uganda en 1997.

Los comunicados internos de DAIDS por el tiempo de la muerte de Haafford, ponen en claro que los médicos sabían que ella murió por toxicidad de la Nevirapina. La respuesta de Tramont a Fishben sugieren que él pensaba que la culpa iría dirigida directamente a los médicos que atendieron a Hafford, pero fue el NIH mismo quién conciibó el estudio y el que ensayó "los límites tóxicos del tratamiento" de los fármacos VIH en mujeres embarazadas.

La conclusión del equipo del estudio PACTG 1022 fue publicada en la revista JAIDS en julio de 2004. "El estudio fue suspendido" escriben los autores del artículo "porque ocurrieron mayores toxicidad y cambios en la información de la nevirapina prescrita". Informaron que en el grupo tratado con Nevirapina "una paciente desarrolló fallo hepático fulminante y murió y otra desarrolló el Síndrome de Stevens-Johnsons". El Síndrome de Stevens-Johnsons es necrolisis de la piel- una reacción tóxica severa similar a las quemaduras internas de tercer grado, en las cuales la piel se separa del cuerpo. Otro documento titulado "Toxicidad con Continua Nevirapina en el Embarazo: resultados de PACTG 1022", expone los resultados con artísticos gráficos . Una pequeña ilustración del hígado de Hafford flotando en una caja con algo como una incisión dentada que lo atraviesa. Cuatro de las mujeres en el grupo de Nevirapina desarrollaron toxicidad hepática.



As Terri Schiavo lay in her fourteenth year of a persistent vegetative state, and the nation erupted into a classically American moral opera over the sanctity of life, Joyce Ann Hafford's story made only a fleeting appearance—accompanied by a photo of her holding a red rose in an article that was also written by the AP's John Solomon. But soon a chorus of condemnation was turned against those who were sensationalizing Hafford's death and the growing HIVNET controversy to condemn nevirapine, which had been branded by the AIDS industry as a “life-saving” drug and a “very important tool” to combat HIV in the Third World.

Al mismo tiempo que Terri Schiavo (caso que dividió y conmocionó a EEUU en relación con la conveniencia o no de la eutanasia) continuaba en su catorceavo año de estado vegetativo y la nación erupcionó en una opereta de moral clásicamente americana sobre la santidad de la vida, la historia de Joyce Ann Hafford tuvo un breve aspecto -acompañada por una foto de ella llevando una rosa roja - en un artículo también escrito por John Solomon. Pero, pronto un coro de condenas se volvió en contra de aquellos que sensacionalizaron la muerte de Hafford y la controversia de HIVNET para condenar la Nevirapina, la cual se presentaba por la industria del SIDA como un "fármaco salvavidas" y "una herramienta muy importante para combatir el VIH en el Tercer Mundo.

La así llamada comunidad de activistas del SIDA saltaron como cucos en el reloj del abuelo en a la hora de reafirmar el catecismo del SIDA: los antiretrovirales salvan vidas. Sugerir lo contrario es poner en peligro a millones de bebés africanos. En el centro de la trifulca se encuentran organizaciones como la Fundación de SIDA Pediatrico Elisabeth Glaser (Elizabeth Glaser Pediatric AIDS Foundation), quienes alaban la importancia de la Nevirapina. Los defensores de la Nevirapina de Elisabeth Glaser aparentemente no encuentran ni un solo profesional que sepa o le importe que esta organización ha recibido 1 millón de dólares del fabricante de la Nevirapina, Boehringer Ingelheim, en el año 2000.

"Nuestra misión de erradicar el SIDA está continuamente dirigida y formada por la ciencia más capáz y no por donaciones", dice Mark Isaac, el vicepresidente de políticas de Elisabeth Glazer cuando se le pidió una aclaración. "El cuerpo entero de investigación, así como nuestra extensa experiencia avalan la seguridad y la eficacia de una sola dosis de Nevirapina como una de las varias opciones para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo". Esto no fue un escándalo sino simplemente parte de un paisaje. Las compañías farmacéuticas subvencionan a las organizaciones del SIDA que, a cambio no critican en los medios cuántas vidas salvan sus fármacos. Esta vez, a las organizaciones (ONGs) del SIDA se suma nada menos que la Casa Blanca que medió en la promoción de un programa que comanda la prescripción de la Nevirapina en toda Africa.

4. Africa, tal y como los medios nunca se cansan de decirnos, se ha convertido en la zona 0 de la epidemia de SIDA. La definición clínica del SIDA en Africa, sin embargo, es sorprendentemente vaga y genérica, y parece diseñada exclusivamente para la consecución de subvenciones. No tiene nada que ver con la definición en los paises desarrollados. La "Definición de Bangui" del SIDA fue establecida en la ciudad de Bangui y la República Central Africana, en la conferencia de 1985. La definición no requiere ningún test de VIH+ o un bajo conteo de CD4, como en los paises occidentales, sino solamente la presencia de diarrea, fiebre, pérdida significativa de peso y astenia, así como otros síntomas menores. Estos, vienen a ser síntomas de malnutrición, malaria e infecciones parasitarias y otras enfermedades comunes en Africa. (En 1994, la definición fue actualizada para sugerir el uso de los tests de VIH pero en la práctica, son prohibitamente caros). Incluso cuando se utilizan los tests de VIH, muchas enfermedades que son endémicas de Africa, como la malaria y la tuberculosis provocan falsos positivos. Así, el diagrama estadístico de Africa, consecuentemente, consiste en una proyección general basada en la estimación de muchos resultados positivos, recogidos de una pequeña y selecta selección de muestras que son extrapoladas a a todo el continente utilizando modelos computerizados y supuestos altamente cuestionables.

América es un sitio donde la gente raramente dice: Stop. Todo el tiempo ocurren las cosas más extrañas y antinaturalesy nadie parece saber cómo ponerles freno. En esta era supermusculada, la era de "todo es posible", somos particularmente propensos a la seducción de la farmaindustria, que vende su particular mercancia como si su creciente arsenal de fármacos fuera el máximo derecho de los americanos. El término clave es "acceso universal", que tiene la ventaja de cortocircuitar la cuestión de si los fármacos realmente funcionan y se obvia la cuestión de si son remontamente seguros. Esta situación tiene ramificaciones particularmente trágicas en la frontera entre los americanos con un buen seguro sanitario que son esencialmente consumidores de fármacos y aquellos que no tienen seguro, los cuales tienden a utillizar fármacos gratuitos que llevan consigo una condición: la de estar de acuerdo en que experimenten contigo. Esta gente, conocida por la industria como "reclutas", son captados a través de los médicos en las clínicas o incluso en Internet, en las webs de la industria farmaceutica o incluso en las webs oficiales de ensayos clínicos
que ultimamente proliferan en toda la nación y en el mundo entero. Tales estudios ayudan a mantener la imagen cuidadosamente cultivada de la industria de caridad y progreso al mismo tiempo que alimentan las fábricas de experimentos de donde salen los nuevos medicamentos. "Los llamo por lo que son: experimentos humanos", dice Vera Hassner Sharav, de la Alianza para la Protección de la Investigación Humana en New York ( Alliance for Human Research Protection in New York City). "Lo que ha ocurrido en los últimos 15 años es que los beneficios en medicina se incrementaron gracias a los pacientes en ensayos clínicos, lo que, ahora, supone una gran industria. Todos los implicados, excepto los pacientes, ganan mucho dinero con ello, como en una cadena alimentaria. En el centro de todo esto, se encuentra el NIH, que, disimuladamente y mientras el público miraba para otro lado, se convirtió en socio de la industria.

En Junio de 2004, el NIH (National Institutes of Health) registró 10.906 ensayos clínicos en 90 países. La envergadura de estos ensayos, que implican desde cientos a más de 10.000 personas por un solo ensayo, crea un inmenso mercado de participantes de estudios clínicos quienes están motivados por diferentes factores según las diferentes sociedades pero, generalmente, la motivación común es una combinación de la promesa de una atención sanitaria mejor, atención prenatal, acceso gratuito a medicamentos y, a menudo -especialmente en los EEUU- se paga con dinero. Los médicos participantes cuyos emulumentos por la atención al paciente han disminuido en los últimos años debido a las restricciones de las compañías aseguradoras, aumentan sus ingresos reclutando pacientes.

El Dr. Jonathan Fishbein no es un agitador de masas. Pero aboga apasionadamente por las "buenas prácticas médicas" o CGP (Clinical Good Practice) un conjunto de directrices estándard internacionales que se adoptaron en 1996 para bombardear los ensayos clínicos. El manual de la GCP establece "El cumplimiento de estos estándares permite a la sanidad pública contar con los derechos, la protección, la seguridad y el bienestar de los individuos sometidos a estudios clínicos según los principios de la Declaración de Helsinki y confiere credibilidad a los datos resultantes de los ensayos clínicos".

Durante la década anterior a su llegada a DAIDS, Fishbein ha supervisado y consultado cientos de ensayos clínicos de todas y cada una de las compañías farmaceuticas existentes. Fishbein conocía, antes de obtener su empleo como director de la Oficina para las Políticas en Operaciones de Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, que existía un problema que ponía en peligro a toda la organización. Se suponía que nadie iba a hablar del asunto, pero su amenaza pendía pesadamente en el aire. "Algo sobre Uganda, es todo lo que sé", dijo.

Durante la década anterior a su llegada a DAIDS, Fishbein supervisó y consultó cientos de ensayos clínicos de todas y cada una de las compañías farmaceuticas existentes. Fishbein sabía, antes de acceder a su puesto de director de la Oficina para Políticas de Operaciones de la Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, que existía una estudio problemático que se cernía sobre toda la división. Nadie hablaba de ello, pero pendía pesadamente en el aire. "Algo sobre Uganda, es todo lo que sé", dice. Había un ensayo que se había organizado alli, uno grande, plagado de "problemas" y se hablaba mucho de un empleado en paticular conectado con este ensayo que necesitó ser disciplinado. Pronto, descubrió. Pronto descubrió lo mal que estaba la situación.


During the decade prior to his arrival at DAIDS, Fishbein had overseen and consulted on hundreds of clinical trials for just about every pharmaceutical company. Fishbein knew, before he took his job as director of the Office for Policy in Clinical Research Operations at DAIDS, that there was a troubled study haunting the whole division. Nobody was supposed to talk about it, but it hung heavily in the air. “Something about Uganda, that's all I knew,” he says. There was a trial staged there, a big one, that had been plagued with “problems,” and there was also a lot of talk about one particular employee connected to this trial who would need to be disciplined. Soon he discovered just how bad the situation was. “The HIVNET thing,” he recalls, “it hit me like a fire hose when I walked in there.”

Fishbein's position was new. “It sounded like a very important position,” he says. “I was to oversee the policies governing all the clinical-research operations, both here and abroad.” He was told he would have “go‒no go” authority over individual trials. It wasn't long before Fishbein realized that he was, in effect, taking a job that was the equivalent of piloting an already airborne plane. “They had all these trials going on, and hundreds of millions of dollars flowing in every year, but there was apparently no one in a senior position there who really had clinical expertise—who knew all the nuances, rules, and regulations in the day-to-day running of clinical trials.” DAIDS, when Fishbein came to work there in 2003, was running about 400 experimental trials both in the United States and abroad.




EXTRAIDO Y TRADUCIDO DE http://www.harpers.org/archive/2006/03/0080961
(CONTINUARÁ)