sábado, 17 de enero de 2009

DE MODELAR EL VIH A RECHAZARLO

Culshaw no ha sido galardonada con el Nobel -ni probablemente lo sea ya- pero los diez últimos años de su vida ha vivido inmersa en el paradigma oficial del VIH = SIDA. Su trabajo ha venido siendo crear modelos matemáticos de la infección, un campo en el que entró en 1996. Sola o en equipo tiene, incluso, trabajos publicados al respecto: “Comparison of optimal treatments for HIV”, “Review of HIV Models: The role of the natural immune response and implications for treatment”, “Optimal HIV Treatment by maximizing immune response”, y algún otro más. Bueno, pues su conclusión final hoy es que la visión oficial es falsa. “Durante este tiempo -afirma- he llegado finalmente a comprender que hay suficientes evidencias que permiten sostener que toda la base de esta teoría está equivocada. El SIDA, no es, según parece, tanto una enfermedad como una estructura sociopolítica que pocas personas entienden y aún menos se cuestionan. El problema de la causa parece estar fuera de toda duda e incluso plantearlo se juzga irresponsable”.Sus razones científicas las ha dejado plasmadas en un artículo titulado Por qué abandoné la hipótesis del VIH-SIDA cuya versión original puede encontrar el lector en http://www.lewrockwell.com/orig7/culshaw1.html.

En él recoge las mismas incertidumbres que comparten otros muchos investigadores y aporta argumentos para el debate que quizás no sean suficientemente conocidos y que merecen el respeto al menos de ser tenidos en cuenta en un debate en profundidad. Por ejemplo, ¿sabía usted que no todos los que tienen el VIH acaban padeciendo SIDA? Probablemente sí, pero, ¿sabía que hay quien tiene el SIDA y no tiene el VIH? ¿O que puede ser usted seropositivo en Gibraltar y no en Málaga? Pues sobre estas realidades habla la particular versión de Yo confieso de Rebecca Culshaw, una carta sincera y clara en su argumentación dirigida al corazón de la comunidad ortodoxa y de todos aquellos que experimentan a diario la duda en las convicciones aceptadas: “¿Por qué nosotros como sociedad hemos aceptado tan rápido una teoría para la que existen tan pocas evidencias sólidas? ¿Por qué tomamos las proclamas de las instituciones gubernamentales como el NIH y el CDC, vía portavoces y organizadores, como muestras de fe? El ciudadano medio no tiene ni idea de cuan débil es la conexión que realmente existe entre VIH y SIDA siendo por eso que frases tan insostenibles como ‘el virus del SIDA’ o ‘la prueba del SIDA’ se han vuelto parte de la lengua vernácula común a pesar de que no hay ninguna evidencia de su exactitud.”

POR QUÉ ABANDONÉ LA TEORÍA DEL VIH COMO CAUSA DEL SIDA

Cushaw comienza recordando en su escrito de marzo de este año el impacto que causó en la sociedad norteamericana la irrupción de la enfermedad: “Cuando se anunció en 1984 que la causa del SIDA había sido hallada en un retrovirus que llegó a ser conocido como VIH se creó una gran sensación de pánico. Mi propia familia se vio inmediatamente afectada por ese pánico puesto que mi madre había sufrido varias transfusiones de sangre a comienzos de los 80 como resultado de tres abortos. En los primeros días temimos que nos picaran los mosquitos, temimos besarnos y hasta sentarnos en los retretes públicos. Aún puedo recordar el pánico que sentí cuando después de entrar en un baño público leí un graffiti que decía ‘¿No tienes el SIDA todavía? siéntate en este retrete’”.
Sólo tenía diez años y con el tiempo el pánico se redujo a un murmullo. El miedo a ir al baño o al dentista fue reemplazado por una cautela más realista a la hora de practicar el sexo con desconocidos. Más tarde llegaría la traumática experiencia de someterse a los 21 años a la prueba del SIDA por un exceso de preocupación. “Me pasé dos semanas esperando los resultados convencida de que me moriría pronto y de que sería ‘todo por mi culpa’”. Y eso lo pensaba Cushaw a pesar de no ser drogadicta ni promiscua. Era el miedo. Como era lógico, el resultado fue negativo.

Tiempo después llegaría su dedicación a la Biología Matemática y de ahí ¡a los modelos matemáticos de la infección del VIH y la respuesta inmunológica! “Como matemática encontré que virtualmente cada modelo que estudiaba era poco realista. Las asunciones biológicas en que los modelos estaban basados variaban de autor a autor y eso no tenía ningún sentido para mí”. Diez años trabajando día y noche en torno al VIH. Todo ello para al final rendirse a las evidencias o a los argumentos que ella considera como tales. Diez años para contestar en voz alta la pregunta más importante de su vida. “Así que ¿por qué ahora y sólo ahora he decidido que ya es bastante y no puedo por más tiempo continuar apoyando el paradigma sobre el cual mi carrera entera se ha construido?”

Cushaw describe su experiencia personal que, por supuesto, no es única: “El SIDA hoy tiene poco o ningún parecido con el síndrome para el que fue nombrado. En primer lugar la definición ha sido cambiada por el CDC varias veces extendiéndose para incluir más enfermedades (todas las cuales existían desde mucho antes del SIDA) y a veces a ninguna enfermedad en absoluto. Más de la mitad de todos los diagnósticos de SIDA en los últimos años en Estados Unidos han sido hechos en base a una cuenta de las células T y a una ‘confirmada’ prueba de anticuerpos positiva. En otras palabras, una enfermedad mortal ha sido diagnosticada una y otra vez en ausencia total de enfermedad clínica”.

Todo comienza pues en el diagnóstico. Neville Hodgkinson, un periodista británico, sostiene en su artículo Sida: una catástrofe ¿viral o científica? lo siguiente: “La teoría del VIH como causa del SIDA ha cubierto ciertas necesidades de salud social y pública pero la comunidad científica no ha reconocido los serios fallos que existen en ella y en la práctica médica derivada de la misma; en particular su fracaso para validar la prueba de ‘diagnóstico del VIH’ con el aislamiento del virus. Se pueden haber interpretado mal signos genéticos y químicos producidos por las células inmunes caotizadas como evidencia de la presencia de un virus letal”.

De hecho no existe un modelo unificado que explique el mecanismo biológico real del VIH. “La razón por la que no había ningún acuerdo general matemático acerca de cómo el VIH mata a las células T -explica Cushaw en este punto- era porque no había ningún acuerdo general biológico. Y no lo hay todavía. El VIH es posiblemente el microorganismo más estudiado de la historia -ciertamente es al que más fondos se han dedicado- a pesar de lo cual no hay todavía ningún acuerdo sobre el mecanismo de patogénesis. Peor que eso: no hay ningún dato para apoyar la hipótesis de que el VIH mata las células T en absoluto. No lo hace en el tubo de ensayo. Él, básicamente, sólo se asienta allí como hace en las personas… si es que llega a encontrarse. En 1984 Robert Gallo afirmó que había ‘probado’ que el VIH causa SIDA. Sin embargo, el actual VIH puede ser encontrado sólo en 26 de cada 72 pacientes de SIDA. Hasta la fecha el VIH permanece siendo un blanco huidizo en aquellas personas diagnosticadas con SIDA o simplemente seropositivos”.

Es la doble cara del SIDA. Por un lado la pública, donde todo parece seguro, conocido y controlado por las autoridades. Sin embargo existe una realidad que se oculta. Liam Scheff, otro periodista investigador en temas de salud que lleva años dedicado a estudiar el tema del SIDA, ha escrito en La cara oculta del SIDA: “Cuando se pasa de los titulares te dirán, imperturbablemente, que las pruebas del VIH no están estandarizadas, que se interpretan arbitrariamente, que no se requiere tener VIH para padecer SIDA y, finalmente, que el término VIH no describe una sola entidad sino una colección de material celular no-específico de reacciones cruzadas”.

Pero, ¡bueno! ¿Acaso no está montado todo el edificio de la atención farmacológica sobre los tests y las pruebas diagnósticas? ¿Cuántas vidas se habrán destrozado entonces en el caso del SIDA por presentar como definitivos unos resultados que varían de un lugar a otro y además dependen de quien los interpreta?

martes, 13 de enero de 2009

SIDA: Una incitación a la Rebelión


Por Jesús García Blanca (extractos)
www.periodicocnt.org/275ene2002/norte/archivos/bnorte02.htm - 33k -

“Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa”.
Ernesto Sábato. La Resistencia.

Uno de los efectos fundamentales de la Globalización es la extensión infinita de la manipulación.

Una inmensa mayoría de habitantes del planeta se mueve permanentemente en un espacio falseado, prefabricado, controlado... manipulado.

Marcando territorios

Robert G. Murray, Doctor en Medicina: “Si accidentalmente uno ingiere un veneno, la muerte es un accidente. Si se hace a propósito, es un suicidio. Si uno envenena a otro a propósito es asesinato, a no ser que lo ordene un tribunal, en cuyo caso es ejecución”.

La crudeza del planteamiento no es caprichosa.

Los cócteles del VIH son tóxicos celulares inmunodepresores que destruyen los centros vitales de producción de energía y bloquean la actividad bioquímica celular. Solo las referencias escuetas de los trabajos científicos que describen la toxicidad de estos productos ocuparían decenas de páginas.

Añade el Dr. Murray: “¿Cómo se llama a esta clase de envenenamiento prescrito por el médico y voluntariamente tomado por un paciente asustado y desinformado? Al ser prescrito no es un accidente. Como el paciente no desea morir, no es suicidio. Luego, a menos que un tribunal lo haya ordenado, estas muertes me parecen asesinatos. Todo médico debe saber que estos fármacos son, con toda evidencia, venenos mortales; el médico que no comprenda esto es incompetente o negligente”.

Las fronteras se disipan; las fronteras de lo humano y la capacidad para asimilar el horror.

Pandemias terroristas alimentan el Poder

El miedo continúa siendo un motor fundamental de dominación. Y la maquinaria mediática se emplea a fondo para renovar incesantemente nuevas formas de temor, nuevas formas de terror.

Se ha producido una evolución desde el modelo panóptico de control explícito al modelo informático de control implícito. En el primero los enfermos –los diferentes- son encerrados; en el segundo la enfermedad se asume como prótesis porque el encierro está afuera. En el primero, los disidentes son machacados; en el segundo simplemente no existen porque la censura en el régimen llamado “democrático” no puede ser explícita: no se actúa sobre el que habla callándolo, sino sobre los que oyen y sobre los canales de comunicación.

Más claro: se trata de aborregar a los oyentes mediante mensajes cuanto más absurdos más efectivos y bloquear el acceso de los disidentes a los canales de difusión creíbles –o sea: a los Mass Media del sistema.

En cabeza –en primera página- dos agentes generadores de espanto: los microbios y los terroristas. Los nuevos virus, retrovirus y priones causante de terribles enfermedades, y los nuevos terroristas internacionales, fanáticos, fundamentalistas, integristas y kamikaces causantes de asesinatos casi inverosímiles. Pandemias del horror. Pandemias terroristas.

La prueba del terror es el terror sin pruebas

No hay necesidad de aportar pruebas. Son ellos. Los microbios y los terroristas. La culpabilidad se acepta como un acto de fe. En caso contrario, pasas a engrosar la Lista Negra.

El Estado Clínico sentencia y ejecuta.

Elias Canetti: “Los que matan siguen siendo siempre los poderosos”.

Ese es el auténtico bioterrorismo. La amenaza que se cierne sobre millones de seres humanos y que es recordada constantemente en los medios: para tal fecha nosecuantos miles de niños habrán muerto de SIDA en África; en tal año habrá en el mundo tropecientos millones de infectados por el VIH... y así sucesivamente. Terror. Sin pruebas. Terrorismo.

Pensar es desobedecer

En las presentes circunstancias –un Estado de Sitio virtual- la desobediencia no es un derecho como decía Thoreau- es un mecanismo de supervivencia.

Pensar es desobedecer. Ayudar a pensar es fomentar la desobediencia, la rebelión. Y proteger la vida y los derechos fundamentales de los que se habla por ahí Arriba sabiendo perfectamente que son sólo palabras. Arriba –en las instituciones, sesiones, ministerios, gabinetes, cumbres y demás contubernios- son sólo palabras. La posibilidad de que se transformen en hechos, en vida, está aquí Abajo. Y no nos faltan instrumentos.

Como escribe Carlo Fabretti, “ahora tenemos la Red”. Pero la Red por sí sola no va sacarnos las castañas del fuego. Somos nosotros los que tenemos que librar la batalla contra la inercia.

VIH/SIDA: la prueba del algodón de los disidentes

Y en el caso del SIDA, la situación roza los límites de lo grotesco: de un lado tenemos que los propios perpetradores de la versión oficial, no sólo no se la creen –aunque sí la hacen creer- sino que aportan argumentos para desmentirla. El caso extremo, Luc Montagnier, el “descubridor del VIH” dice –con luz y taquígrafos- que no aisló ningún virus y que no estableció que fuese la causa del SIDA.

Pero aún más preocupante es la otra cara de la parodia: la enorme cantidad de (supuestos) “disidentes del sistema” que aceptan a pie juntillas y defienden con uñas y dientes una de las mentiras más infames, torpemente ideada y peor mantenida de los últimos siglos: la pandemia SIDA.

Resulta patético ver como gentes capaces de movilizar energías y ardor guerrero contra la globalización, el racismo, la censura, el pensamiento único o la contaminación electromagnética, se dejan atrapar con pasmosa facilidad por la Religión de la Ciencia, la Fe en el Progreso, los 10 Mandamientos de la Tecnología y el Catecismo de los Circuitos Informáticos a pesar de que todos sabemos que al otro lado de la línea está el Gran Capital.

Epílogo: Instrucciones para la Rebeldía

Voltaire: “en un Estado intolerante, el Príncipe es un verdugo a sueldo del sacerdote”.

En el Estado Neoliberal, el Príncipe es un verdugo a sueldo de las multinacionales.

No es la tolerancia lo que nos salvará en los confines del Imperio. Escribamos entre todos el Tratado sobre la Rebeldía.

Almuñecar, 1 de diciembre de 2001.


Peter Deusberg es un profesor de biología molecular y célular que trabaja en University of California, Berkeley. Su controversial tesis acerca de la inexistencia del virus del SIDA, a pesar de los recientes avances realizados en el entendimiento del virus, especialmente por los estudios de Anthony Fauci. Esto le ha hecho ganar el rechazo de la comunidad científica, y la perdida de fondos para realizar sus investigaciones. Aunque la mayoría de los científicos niegan su teoria, muchos respetan su derecho a disentir y sus aportes a la comunidad científica en campos diferentes a la investigación del SIDA.

* “No existe correlación entre HIV y SIDA; un ejemplo, el riesgo de SIDA de los sujetos infectados varía en más de 10 veces según género y país. Riesgos anormales para la salud que nunca son controlados como causas independientes de SIDA por las estadísticas del SIDA, como la adicción a drogas y la hemofilia, se correlacionan directamente con una anormal incidencia de las enfermedades del SIDA. Y sobre todo, las enfermedades del SIDA ocurren en todos los grupos en ausencia del HIV”.[1]

* “El SIDA en América es incompatible con una enfermedad infecciosa, debido a que está casi exclusivamente restringido a los hombres (91 %), debido a que si ocurre es sólo después de un promedio de 10 años desde la adquisición del HIV, debido a que las enfermedades específicas no son transmisibles entre los diferentes grupos de riesgo, y debido a que a diferencia de otras nuevas enfermedades infecciosas, el SIDA no ha aumentado exponencialmente desde que el test del SIDA fue establecido y el SIDA recibió su actual definición en 1987”.[1]

* "No existen los retrovirus lentos, sólo los retrovirólogos lentos". Recogido en "Repensar el Sida. Lo que no os han dicho. Entrevistas con los disidentes de la hipótesis oficial".[1]

* "La cuestión que todo el mundo parece olvidar es que todos esos informes originales que Gallo escribió sobre el VIH han probado ser fraudulentos. Bien, entonces, eso pone en cuestión la hipótesis del VIH al completo, ¿No?, la hipótesis está basada en esos papeles". Peter Duesberg. Recogido en "Repensar el Sida. Lo que no os han dicho. Entrevistas con los disidentes de la hipótesis oficial".

"No existen los retrovirus lentos, sólo los retrovirólogos lentos"

* "Si usted piensa que un virus es la causa del sida, haga un control sin virus. Hacer un control es lo primero que usted enseña a los que no se han graduado. Pero no se ha hecho. La epidemiología del sida es un montón de historias anecdóticas seleccionadas por partidarios de la hipótesis virus-sida. La gente no se molesta en comprobar los detalles de los dogmas populares o de los puntos de vista consensuados".