martes, 17 de marzo de 2009

¿Asesinato premeditado?.



Diario 16. Martes, 1 de julio de 1997
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La revista inglesa «Continuum» presentó a Karl Krafeld como «el mejor analista alemán sobre el sida», con motivo del informe que presentó en Londres el 9 de octubre de 1996. Apoyándose en las investigaciones del virólogo doctor Lanka y gran conocedor de las leyes alemanas, ha logrado que los políticos alemanes no hablen en público de sida. En efecto, han comprendido que es una bomba de relojería que les puede explotar en las manos y verse obligados a rendir cuentas en un futuro no muy lejano por la criminal política seguida respecto a este invento estadounidense. En la parte de entrevista publicada aparecen sus dimensiones tanto de científico social como de activista. No ha actuado sólo en el campo del sida. Krafeld ha logrado que Dortmund sea la única ciudad alemana (¿y del mundo?) cuyo ayuntamiento está comprometido a apoyar de manera concreta la integración de los drogadictos que abandonen las drogas. También impulsó una iniciativa que logró que el Parlamento aprobase una ley que bajaba de 1.000 a 500 el límite de peso de los fetos que podían ser abortados. Esta medida ha permitido reducir el número de embriones sacrificados al muy civilizado mercado de tejidos y otros componentes de la placenta. Y ha resaltado que la Constitución alemana establece el derecho de los ciudadanos a insurgirse contra los políticos y funcionarios que no defiendan los intereses del pueblo. Esto ha hecho que la presidenta del Parlamento, doctora Süssmuth, utilice su poder intentando manipular las leyes para enviar a Krafeld a prisión, tras no haber logrado encerrarlo en un psiquiátrico.


«El sida es un asesinato premeditado».
El médico alemán afirma que esta es la conclusión a la que llega tras investigar los documentos oficiales.

Diario 16. ¿Cuál es su declaración principal sobre el sida?.

Karl Krafeld. Puede resumirse así: El único error en relación al sida es creer que el sida es un error. El 29 de noviembre de 1996, con motivo de una conferencia de prensa en la cual el doctor Lanka explicó que no existe demostración científica de la hipótesis VIH=SIDA, el periódico de Dortmund «Westfälische Rundschau» expuso que mi formulación «El sida es un engaño consciente con consecuencias mortales para los afectados», puede ser objetivamente correcta.

Entonces, ¿opina Ud. que las afirmaciones que se consideran la verdad sobre el sida, como que «es una enfermedad infecciosa», «está causada por el virus VIH», «se transmite por vía sexual», etc., son un engaño consciente que produce a sabiendas la muerte de personas?.

Yo no opino nada. Como científico social que soy, hago una declaración científica sobre la realidad del sida, y esta declaración está ligada al criterio científico de que cualquier hipótesis cierta debe ser comprobable y repetible en la práctica. Realizo una afirmación científica en base a los documentos oficiales referidos al sida, que he recopilado desde otoño de 1994.

Robert Gallo.Para expresarlo claramente: Gallo y los demás pseudocientíficos del sida dan opiniones que son insostenibles desde el punto de vista científico. Yo hago formulaciones científicas que son demostrables. Y manifiesto que el sida es un artefacto mortal inventado en el que conscientemente colaboran cargos públicos, también en Alemania.

¿Ha estudiado usted con científicos de renombre?.

De mi profesor doctor Schwarzenau aprendí a tener el valor para pensar y para utilizar la comprensión. La herramienta científica clave, la relación crítica y científica con las hipótesis, la adquirí de mi profesora la doctora Rita Süssmuth.

A veces, la historia tiene unos giros insospechados. Dicha doctora Süssmutch es actualmente, como presidenta del Parlamento, la segunda personalidad en importancia de Alemania, por encima incluso del canciller Kohl. Pero no sólo eso: La Dra. Süssmuth, ministra de sanidad durante los años 80, fue responsable de la política de sida llevada a cabo. Y sigue siéndolo.

El 28 de junio de 1995, en una entrevista realizada por sorpresa, la doctora Süssmuth reconoció implícitamente que no existe demostración alguna de las tan extendidas opiniones oficiales sobre el sida. Respondió: «Si Ud. acepta que (el VIH) es endógeno, es decir, que se encuentra en el material genético, eso tampoco Ud. lo puede demostrar...». Es un comportamiento singularmente raro para un responsable del sida el traspasar a los ciudadanos la obligación de demostrar las aserciones sobre el sida. Como científica educacional, la doctora Süssmuth conoce las negativas consecuencias psicoinmunológicas que un «resultado positivo de los tests» tiene para la persona afectada. También sabe que la administración de los llamados medicamentos del sida, como el AZT-Retrovir, por sí solos, y aunque no se padezca otra enfermedad, resultan mortales a medio plazo. A pesar de conocer estos hechos totalmente demostrables, la doctora Süssmuth reafirma (por ejemplo, en cada «Día mundial del sida») la creencia en que existe un virus VIH mortal.

En la mencionada entrevista dijo: «Pero de todas formas, sabemos que existen enfermos que mueren por esa enfermedad como quiera que se llame, por lo que debe existir un transmisor, un portador o un virus». Con esta afirmación, la doctora Süssmuth recurrió a usar a los fallecidos con la etiqueta «muerto de sida» como demostración de la existencia de un supuesto virus mortal. Esta señora, como presidenta del Parlamento alemán, sabe perfectamente lo que hace con su política sobre el sida. La doctora Süssmuth es demostrablemente culpable intencionada. Basándonos en los criterios del derecho penal alemán, puede llamarse asesina con premeditación a la doctora Süssmuth.

¿Intentó entrar en contacto con su antigua profesora para tratar del sida?.

Por supuesto. Al principio creí que había una equivocación. Una equivocación con consecuencias mortales, pero una equivocación al fin y al cabo. Tenía un enorme respeto por mi antigua profesora. Pero al ver sus negativas y sus reacciones, tuve que aceptar la realidad: Se trata de una asesina con premeditación. Recuerdo el instante preciso en que llegué a tal conclusión. Me encontraba sentado en un restaurante de Essen. Mi cara debió cambiar de tal manera, que la señora de la mesa de al lado me preguntó si necesitaba ayuda. La declaración «La presidenta del Parlamento alemán es una asesina con premeditación por su actuación en relación con el sida» es puramente racional y es comprobable racionalmente. Sin embargo, suele desencadenar emociones en la persona que la escucha. Para mi es comprensible, porque lo que declaro no es creíble. Pero la ciencia no debe apoyarse en creencias o, dicho más exactamente, la creencia sólo debe ser en la ciencia, sometida siempre al reto de ser superada a través de hechos demostrables y de la verdad lógica.

¿Llamaría asesinos con premeditación a todos los que toman parte en la política oficial del sida?.

No. Dentro de ellos existen muchos que cometen errores mortales por los que a su vez son víctimas y culpables. Lo que sí puede demostrarse es que en ellos hay negligencia.

Stefan Lanka.Voy a aclararlo con el ejemplo de la política sanitaria de Dortmund. Parto de la base de que, mientras no se demuestre lo contrario, se equivocan por negligencia. En este caso fue así hasta el otoño de 1996. Realizando una serie de actuaciones específicas, el Dr. Lanka y yo comenzamos a privar de la presunción de inocencia a la directora de la Concejalía de Salud, la doctora Düsterhaus, al coordinador del sida, Bühmann, y al director del Departamento Social, doctor Schäfer. Por ejemplo, el «Dia mundial del sida» de 1996 demostramos públicamente que no existe ninguna prueba que legitime la política del sida llevada a cabo por estas tres personas. Esto también privó de presunción de inocencia al director municipal, doctor Koch, al primer alcalde, Samtlebe, y al alcalde, Ladage.

Por ejemplo, el 22 de noviembre de 1996 mantuve una conversación con la mecionada doctora Düsterhaus, en quién delegó el director del Departamento Social. El doctor Lanka también asistió a este encuentro. Comprobamos que sabía perfectamente que no se dispone de demostración alguna de que exista el VIH y de que provoque el sida.

Por ejemplo, a finales de diciembre de 1996, solicité la realización de un ensayo de anticuerpos VIH insistiendo previamente en obtener una demostración clara de su validez científica, dentro del marco de la obligación que tiene el médico de informar al paciente. También el doctor Lanka realizó este paso. No nos proporcionaron ninguna demostración. Se limitaron a pasarnos un folleto en el que se afirma que «la prueba de anticuerpos VIH proporciona seguridad...». Debería conocerse en todo el mundo que, como conclusión de estas actuaciones, Dortmund es la primera ciudad en el que, de forma demostrable, se ha privado a los responsables de sida de su presunción de inocencia. Desde inicios de 1997 ya no son víctimas y culpables, sino únicamente malhechores conscientes.

¿Puede usted demostrar la intencionalidad en otros responsables concretos?.

Sí. El Gobierno federal tiene un organismo que invita a «Si tienen dudas respecto al sida, pregunten y se les responderá». Pregunté en febrero de 1995 dónde estaba publicada la foto del llamado «virus del sida» aislado, indicando yo explícitamente que esa foto no había sido presentada por los considerados «descubridores del VIH», doctores Montagnier y Gallo. El doctor Marcus, redactor de prensa del Centro de Referencia Científica adscrito a la Política Federal del sida, me envió justamente las copias de las publicaciones de Montagnier y Gallo, afirmando: «Aquí se encuentra la foto...», sin indicar ni página ni número de foto. Esto constituye una mentira o una inducción intencionada a error. Puede probarse que el doctor Marcus, una autoridad sanitaria federal, es un culpable consciente. Igualmente puede demostrarse la culpabilidad consciente en el doctor Müller, de la Central Federal de la Salud, y en el doctor Grupp y en Franz Binder, del Ministerio de Sanidad. Este proceso está documentado en el Parlamento alemán, bajo el acta de petición 5-13-15-2002-010526, que fue negada, por lo que también la presidenta del Comité de Petición del Parlamento, la señora Nikels, es una demostrable delincuente consciente.

Usted afirma que podría demostrar la participación delicitiva consciente, y habla incluso de asesinato. ¿No debería notificarlo a la policía e implicar a la fiscalía?.

Lo hice por primera vez en junio de 1994. Por aquel entonces, partía de la hipótesis de que existía negligencia. El 29 de setiembre de 1995, en la Feria de la Salud de Essen, repartí una lista con los nombres y números de referencia de diez fiscales implicados. Por ejemplo, la fiscalía admitió que en una clínica se impidió la administración de soluciones salinas y de otros medios estabilizantes a una persona enferma de sida que, según el parte médico, presentaba estado general de desnutrición. Así demostré que una persona con sida no tiene derecho a la vida. La inacción de la fiscalía está apoyada por el ministro de justicia de Düsserldorf, mediante el acta de referencia 4121E-IIIB370/94. El señor Krottmeier, de la policía de Dortmund, así como el fiscal de Dortmund, Roxel, están completamente informados sobre los hechos de asesinato en caso de sida en Dortmund. También los señores Köblitz y Schmidt, de la central de la policía General Criminal, están informados sobre el hecho de que, en el caso del sida, hay una alevosa actuación dirigida a producir una matanza humana. La intencionalidad demostrable abarca en Alemania a responsables de la policía y de la fiscalía.

¿Por qué trata usted tan duramente al doctor Gallo, a la doctora Süssmuth y a estas personas que ha nombrado?.

No las trato duramente. El tema que estamos tratando aquí, sí es muy duro. Se trata del sida. Se trata de vidas humanas. Cuando hay vidas humanas en juego, no se puede tolerar la negligencia. Es necesario un trabajo científico riguroso, y este requerimento lo dirijo de igual manera a Gallo que a Lanka, por nombrar dos científicos representativos de dos enfoques opuestos. Y se precisa una honestidad y justicia que exijo a quienes son los responsables de preservarlas e imponerlas.

¿Alguna puntualización final?.

Que no soy seguidor de nadie. Tan sólo sigo el derecho a la vida: Mi derecho a la vida, el derecho de los demás a la vida, y el derecho de las generaciones futuras a la vida. El sida es el primer dogma aterrorizador que se ha conseguido extender por todo el planeta. Cada vez es más clara la contradicción existente entre el sida, este producto de determinados intereses de los EE. UU. y de algunos responsables en todos los países, y las necesidades de los pueblos y de los Estados de Derecho democráticos, en especial de los Derechos Humanos. Por esto tengo la absoluta confianza de que entraremos en un tercer milenio sin sida, en un siglo que dará a la humanidad la oportunidad de vivir una vida justa.