martes, 23 de diciembre de 2008

PREMIADOS NOBEL QUE NO CREEN EN LA TEORIA OFICIAL VIH/SIDA


BARBARA MACCLINTOCK

Barbara MacClintock, genetista, premio Nobel de Fisiología y medicina en 1983. por su descubrimiento de los genes saltarines o intercambiables llamados “transposons”.

"Debemos abrir camino a las teorías de los cofactores, las cuales pueden preceder, activar o incluso sustituir la del VIH en el proceso del sistema inmune que lleva al SIDA”.


STANLEY B. PRUSINER

“Identificar el VIH fue el primer paso crítico en definir la causa del sida, pero, como Robert Koch señaló elegantemente hace más de un siglo, mostrando que un particular agente infeccioso causa una enfermedad específica, puede ser un proceso arduo. Este proceso es especialmente complicado cuando la exposición al agente se sigue por un periodo de incubación de meses o incluso años, antes de que los síntomas aparezcan. Este es el caso del sida”.


Wangari Muta Maathai

Wangari Muta Maathai

Wangari Muta Maathai (nacida el 1 de abril de 1940 en Nyieri, Kenia) es una activista política y ecologista keniana. En 2004 recibió el Premio Nobel de la Paz por "sus contribuciones al desarrollo sostenible, a la democracia y a la paz"


Pero si ella insinúa que el sida es producto del trabajo científico –una suerte de Frankenstein diminuto– la cosa cambia; se pone color de hormiga si la escuchamos bien: el virus de inmunodeficiencia adquirida es un agente biológico creado “deliberadamente”. Y se hace francamente inaceptable cuando recuerda: “Nosotros, los negros, morimos (de sida) en mucho mayor número que los demás pueblos de este planeta”.


Kari Mullis, surfero y premio Nobel de Química


Kary Banks Mullis (* Carolina del Norte, 28 de diciembre de 1944), bioquímico estadounidense, conocido por haber permitido, a través de la invención de la técnica de la PCR, una revolución en la investigación biológica y médica, lo que le llevó a recibir el premio Nobel de Química de 1993.

Declaró en 1993: «Si hay alguna evidencia de que el VIH causa el SIDA, deben existir documentos científicos que de manera singular o colectivamente demuestren ese hecho, al menos con una elevada probabilidad. No existen tales documentos.» (Entrevista al Sunday Times de Londres, 28 de noviembre de 1993.)