viernes, 10 de octubre de 2008

SIDA Y LA CORRUPCIÓN DE LA CIENCIA MÉDICA

El SIDA y la corrupción de las ciencias médicas
Por Celia Farber

Joyce Ann Hafford era una simple madre que vivía sola con su hijo de 13 años, Jermal, en Memphis Tenessee, cuando supo que estaba embarazada de su segundo hijo.
Trabajaba como representante del servicio al cliente, en una compañía llamada CMC Call Center. Su hijo era un buen estudiante, atleta y músico.
En abril de 2003, Hafford, embarazada de cuatro meses, fue incitada por su obstetra a que se hiciera un test de HIV. Ella estuvo de acuerdo, aunque estaba saludable y no tenia razones para pensar que estaba infectada. El test resultó positivo, aunque Hafford se lo hizo una sola vez y ella no sabia que el hecho de estar embarazada puede causar un falso positivo. Su primer pensamiento fue sobre su bebe, que aun no había nacido.
Hafford fue inmediatamente recomendada a un especialista en HIV, el Dr. Edwin Thorpe, que era uno de los principales investigadores, que se encargaba de reclutar pacientes, para una prueba clínica, en el Grupo Medico de La Universidad de Tenessee ; el cual estaba esponsoreado por la División de SIDA (DSIDA)- la rama mas importante en la investigación en HIV, del Instituto Nacional de Salud-.
El objetivo de la prueba, PACTG 1022, era comparar “los limites de las toxicidades del tratamiento” de dos regimenes de drogas anti-HIV. Los núcleos de las drogas comparadas eran nelfinavir (nombre tradicional “viracept”) y nervirapina (nombre tradicional “Viramune”).
A ese régimen, dos drogas fueron añadidas –zidovudina (AZT) y lanivudina (Epivir), en una combinación llamada Combivir.
PACTG 1022 fue una “segura” y eficaz prueba, lo que significa que las mujeres embarazadas, estaban siendo usadas como objeto de investigación, además de que el experimento estaba sondeando los límites de toxicidad soportables.
Dada la creencia reinante sobre la patogénesis del HIV, este tipo de pruebas son bastante comunes, espacialmente después de 1994, cuando la AZT fue aclamada por cortar la frecuencia de transmisión de madre a hijo. El lanzamiento de PACTG 1022, fue reclutar 440 mujeres embarazadas, por toda la nación, de las cuales 15 fueron inscriptas en el grupo Medico de la Universidad de Tenessee.
El plan era derivar a las participantes del estudio, a uno de los dos grupos, en el cual recibirían tres drogas para HIV, comenzando a los diez días de gestación. De las cuatro drogas en este estudio, tres pertenecen, según la FDA, a la categoría “C”, lo que significa que la seguridad de madre a feto, no ha sido establecida adecuadamente.
Joyce Ann Hafford tenía 33 años y había sido siempre saludable. Ella no mostró signos o algo parecido a lo esperable en los casos de HIV. Su cantidad de CD4, que son los linfocitos, usados para indicar cuan fuerte es el sistema inmunológico de una persona, al cual el HIV se cree que corroe lentamente, era normal, y ella se sentía bien.
En junio de 2003, ella estaba inscripta en la prueba y el 18 de junio, tomo su primer dosis de drogas, “enseguida se sintió muy enferma” Describe su hermana más grande, Rubbie King. “Dentro de las 72 horas, tenía un sarpullido bastante feo en toda la cara, manos y brazos. Ese fue el primer signo de que había un problema. Le dije que llamara al doctor y lo hizo, pero sólo le dijeron que se pusiera hidrocortisona en crema. Luego, supe que un sarpullido era una muy mala señal, pero los médicos no se habían manifestado con preocupación cuando se les informó por el sarpullido.
Hafford estuvo en el régimen de drogas durante 38 días, “su salud comenzó a deteriorarse desde el momento en que empezó a tomar las drogas” dice King “estaba todo el tiempo dolorida, constantemente vomitando, hasta que llegó al punto en que lo único que podía hacer era descansar”.
Las hermanas decidieron no decirle nada a su mama, del resultado positivo del test de HIV y de la prueba en si misma. Hafford atribuía su estado de enfermedad al hecho de estar embarazada.
Ella era una persona optimista y estaba convencida de ser una afortunada por estar en esta prueba. Ella me decía,”Nell –así es como me llama-, tengo que atravesar esto. No puedo dejar que mi bebé se infecte del virus”, yo dije “Bueno entiendo eso, pero estas demasiado enferma”. Pero ella nunca expresó temor, porque pensaba que el tratamiento iba a evitar que su bebe se contagiara.Nunca supo que estaba en problemas.
El 16 de julio, para su control, el doctor de Hafford, tomo nota del sarpullido, el cual era “prurítico y móculo papular” también noto que estaba sufriendo hiperpigmentación, así como progresivas nauseas, dolor y vómitos. Su sangre estaba registrada en los análisis del laboratorio, pero a ella nunca le habían hecho una extracción para los exámenes de drogas, de acuerdo con los informes legales del NIH (Instituto Nacional de Salud).
Ocho días después, Hafford fue el Centro Medico Regional, el diagnóstico fue, “totalmente sintomático” con esos documentos legales que se caracterizan incluyendo “ojos amarillos, sed oscurecimiento en los brazos, cansancio y nauseas sin vómitos”. También tenía taquicardia y la respiración dificultosa.
En el laboratorio, anotaron todo y ella fue enviada a casa.
Al día siguiente, 25 de julio, llamaron a Hafford, del laboratorio, porque sus estudios ya habían sido analizados
La admitieron en el UTI (terapia intensiva) del hospital, con “necrosis aguda del hígado, derivado por la toxina de la droga, insuficiencia renal aguda, anemia, septicemia, desprendimiento prematuro de la placenta” y amenaza de “parto prematuro”.
Ella finalmente dejo de tomar las drogas, pero ya estaba perdiendo el conocimiento.
El bebe de Hafford, Starling, fue enviado a la sección “C”, el 29 de julio. Ella fue recuperando el conocimiento, aunque no tanto como para sostenerlo en brazos, pero si sabia que había tenido un niño. “Bromeábamos un poco sobre eso, cuando ella estaba todavía, recuperando el conocimiento en UTI” recuerda Rubbie “yo le dije, tu me decías mucho cuando estabas embarazada, que ese bebe se parecería mucho a mi”.
Las ultimas palabras de Hafford fueron que le pusieran el tubo respiratorio “dijo que el respirador tal vez la ayudaría” recuerda Rubbie, “esa fue la ultima conversación que tuve con mi hermana”
En las primeras horas de primero de agosto, recibieron una llamada del hospital, los doctores habían perdido el pulso de Hafford. Jermal estaba durmiendo, Rubbie despertó a su propia hija y le dijo que no le dijera nada a Jermal todavía. Fueron al hospital, y no habían estado allí ni diez minutos, cuando Joyce Ann murió.

Rubbie, recuerda que en el hospital les dijeron que la lavarían y luego las dejarían sentarse con ella. Recuerda también un doctor que pregunto por sus números de teléfono y murmuro “tu tienes una causa judicial abierta” (esa persona no volvió a aparecer).
No hacia mucho tiempo que estaban sentadas junto al cuerpo de Hafford, cuando apareció un oficial del hospital, que pregunto si querían ejecutar la autopsia “nosotras dijimos que si, que seguramente la haríamos”. El oficial dijo que debíamos pagarla, que costaría tres mil dólares. Dijimos “no tenemos tres mil dólares”. “Mi hermana no tenia ningún seguro de vida ni nada parecido”, cuenta Rubbie, “Ella tenia una cobertura medica del Estado y nosotras ya estábamos preocupadas pensando, cómo íbamos a hacer para juntar el dinero para enterrarla”.
En consecuencia, ninguna autopsia fue hecha.
De cualquier forma hubo una biopsia del hígado que reveló, de acuerdo a lo que DSIDA comunicó, que Hafford había muerto por un daño al hígado, causado por la toxicidad nervirapina.
¿Y qué le dijeron a la familia sobre su muerte?, ¿cómo lo explicaron?
Rubbie insiste cuidadosamente,”nos dijeron cuan segura era la droga, ellos nunca atribuyeron su muerte a la droga en si misma.”
“Dijeron que su enfermedad, el SIDA, debía de haber progresado rápidamente.”
Pero Joyce Ann Hafford nunca tuvo SIDA. “Le dije a mi mama, cuando salíamos de allí esa mañana” recuerda Rubbie “dije, algo está mal, ella dijo “¿Qué quieres decir?, yo dije “por un lado nos dicen que la droga es muy segura, por otro lado, dicen que van a estar observando cuidadosamente a los otros pacientes”. “Si su enfermedad estaba progresando, deberían haberle cambiado la medicación”.
“Supe que algo estaba mal, pero no podía darme cuenta de que era”.
Cuando llegaron a su casa esa mañana, le contaron a Jermal lo ocurrido, “pensé que lloraría el día entero cuando le dijimos” recuerda Rubbie, “mi mama trato de prepararlo, le dijo ‘sabes Jermal, mi mama murió cuando yo era muy joven’. “Pero, el ya estaba devastado, ellos eran como dos arvejas en una vaina, inseparables.”
Mas tarde, Jermal vino muy preocupado por el hecho de, cómo iban a hacer para enterrar a su madre, para lo cual no tenían dinero ni seguro.
La comunidad contribuyó, y Hafford fue enterrada.
“Nunca he podido volver a su tumba desde que se fue” dijo Rubbie.

Rubbie King esta llena de preguntas, incluso si su hermana estaba realmente infectada de HIV[1], También el daño ocasionado en Starling, al cual Rubbie esta cuidando en este momento, junto con Jermal y su propio hijo.
Starling en adicción a las drogas, fue expuesto también a un régimen de suministro de AZT, durante ocho semanas, luego de su nacimiento.
Una de las razones por las que la familia sospechaba que Hafford no había tenido HIV, es que en los expedientes del Hospital de Niños de St. Jude, no aparecían anotaciones medicas de este tipo, y aunque les habían dicho que Starling era ahora negativo, nunca tuvieron evidencia alguna de que había nacido positivo, (todos los bebes nacidos de una madre infectada, nacen con HIV positivo, pero es posible que dentro de los dieciocho meses, se vuelvan HIV negativo).
A la familia de Hafford, nunca le dijeron que ella había muerto por la toxicidad nervirapina. “Nunca dijeron eso, nunca supimos de que había muerto hasta que recibimos el llamado del reportero de AP, John Solomon, que nos mandó el informe”, dijo Rubbie King. “Era mas fácil aceptar que había muerto de una enfermedad letal. Eso era mas creíble”. La familia exigió una suma de diez millones, en el proceso, en contra de los doctores que trataron a Hafford; el Grupo Medico de Tenessee, el Hospital de Niños de St. Jude y Boehringer Ingelhaim, el fabricante de la droga.[2]
Rubbie King hizo un perturbador descubrimiento final, cuando volvió a los informes médicos de Hafford: sumado a que su hermana solo se había hecho una simple prueba de HIV, también encontró que la hoja numero quince del formulario de acuerdo, estaba sin firmar.

El 8 de agosto de 2003, Jonathan Fishbein, quien recientemente había tomado el cargo de la Oficina para Policía en las operaciones de de Investigación Clínica en DSIDA, escribió un e-mail a su jefe, el Director de DSIDA, Ed Tramont, alertándole de que, “ha habido una lesión fulminante al hígado que concluyo en la muerte”, en la prueba de DSIDA, y “parece que probablemente fue nervirapina la culpable”. Dijo que el FDA estaba siendo informado., se estaba refiriendo a Joyce Ann Hafford.
Tramont respondió, “Oh, no podemos hacer nada con los doctores estúpidos”.
Este mail se dio a conocer en diciembre de 2004, cuando el reportero de AP, John Solomon, trajo la noticia de que Fishbein, estaba buscando alguien que lo protegiera, en parte porque se había negado a firmar un documento de un Oficial de NIH, el cual había sido mandado al FDA como un “informe seguro”, que decía que la prueba DSIDA, había aprobado el uso de nervirapina, para mujeres embarazadas. El estudio fue llamado HIVNET 012 y comenzó en Uganda en 1997.
Los comunicados internos de DSIDA revelaron que en el momento de la muerte de Hafford, los doctores sabían que había muerto por la toxicidad de la nervirapina.
La respuesta de Tramont a la sugerencia de Fishbein, de que él había pensado que, la culpa podía ser atribuida a los doctores de Hafford, fue que, eso era lo que el NIH en si mismo había concebido del estudio, como un estudio que probaba “los limites de las toxicidades del tratamiento” de las drogas de HIV, en mujeres embarazadas.
La conclusión del de estudio PACTG 1022 fue publicada en el periódico JSIDA, en julio de 2004, “El estudio fue suspendido”, los autores reportaron “debido a una toxicidad mayor de la esperada, y cambios en la información establecida de nervirapina”.
Dijeron que dentro del grupo de nervirapina “un sujeto desarrollo un fulminante daño al hígado y murió, y otro sujeto desarrollo el Sindrome Stevens-Johnson”.
El Síndrome Stevens-Johnson es una necrolisis epidérmica – una reacción toxica severa que es parecida a una quemadura interna de tercer grado, en la cual la piel se desprende del cuerpo. Otro documento titulado “La Toxicidad Nervirapina en el embarazo: Resultados de PACTG 1022”, pusieron los resultados en documentos con ingeniosos gráficos. Una pequeña ilustración del hígado de Hafford, flotando en una caja, lo que parecía como ironía, después de todo esto. Cuatro de las mujeres en el grupo de nervirapina, desarrollaron toxicidad hepática.
Contrariamente a Terri Schiavo que pereció en su año numero cuarenta, de un persistente estado vegetativo, y la Nación, en su momento, había lanzado una clásica opera moral Americana, sobre la santidad e la vida, la historia de Joyce Ann Hafford, sólo hizo una veloz aparición –acompañada de una foto, en la que estaba sosteniendo una rosa roja-, en un articulo escrito por el reportero de AP, John Solomon. Pero luego, surgió un coro condenando, a aquellos que habían provocado la muerte de Hafford y a la controversia de HIVNET con nervirapina,- ya que ellos la habían propuesto para la industria del SIDA como una droga que “salva la vida” y una herramienta muy importante, para combatir el HIV en el Tercer Mundo-.
La recientemente llamada comunidad activista del SIDA, se lanzó como pajaritos cucú, de los relojes antiguos a la hora señalada, para afirmar la catequesis constante del SIDA: las drogas para el SIDA salvan vidas. Sugieren por otro lado, que se ponen en peligro un millón de bebes Africanos.
Principalmente eran organizaciones como la Fundación Pediátrica de SIDA Elizabeth Glaser, quienes alabaron la importancia de la nervirapina. Los defensores de la nervirapina de la Fundación Elizabeth Glaser, aparentemente no se cruzaron con algún medio masivo que supiera o le diera importancia, al hecho de que, la organización había recibido un millón del fabricante de la nervirapina, Boehringer Ingelhaim, en el año 2000.[3] Esto no fue un escándalo, simplemente parte del panorama.
Las compañías Farmacéuticas consolidan organizaciones de SIDA, las cuales están siendo criticadas por la pregunta de cuántas vidas realmente salvan sus drogas. Esta vez, las organizaciones de SIDA, fueron reunidas por nada menos que el Caballo Blanco, el cual estaba en el medio de la promoción del programa más importante, para que este disponible la nervirapina en África.[4]
América es un lugar donde extrañamente la gente dice: Basta. Cosas extremas y sobrenaturales pasan todo el tiempo, y nadie parece saber como hacer para poner el freno. En esta muscular, era del “poder-hacer”, estamos particularmente inclinados a la seducción de la industria farmacéutica, la cual ha vendido exitosamente su, siempre creciente arsenal de drogas, como lo mas novedoso en América. La palabra clave es “accesible”, lo cual tiene la desventaja de circular la pregunta de cuánto realmente funcionan las drogas, obviando completamente la pregunta de si son siempre, efectivamente seguras.
Esta situación ha tenido particularmente trágicas ramificaciones, en el borde entre los americanos que tienen un buen seguro medico, que son generalmente los que consumen buenos fármacos, y aquellos sin seguro, algunos de los cuales consiguen drogas “gratuitas”, pero que poseen un significante aviso: Están sujetas a experimentaciones.
Aquellas personas conocidas en la industria como, “reclutados”, son conseguidas por los doctores directamente de clínicas, o también desde Internet, por la Industria farmacéutica y las pruebas clínicas del gobierno, que aparecen en la web, miles de lo cuales han aparecido recientemente por toda la nación y alrededor del mundo. Este tipo de estudios, ayudan a mantener cuidadosamente la industria cultivando la imagen de que, les importa la caridad y el progreso, mientras al mismo tiempo alimentan la fabricación de la industria experimental, de las cuales emergen las nuevas y destructivas drogas. “Yo los llamo como lo que son: experimentos humanos”, dice Vera Hassner Sharav, de la Alianza por la Protección de los Derechos Humanos de la ciudad de New York. “¿Qué ha pasado durante los últimos diez a quince años, están pensados realmente los avances de la medicina, para el cuidado del paciente en las pruebas clínicas, las cuáles son recientemente una enorme industria ? Todos se preocupan, excepto los sujetos, en hacer plata con esto, como una cadena que se alimenta. En el centro de todo esto está el NIH, el cual cuidadosamente, mientras la gente no este mirando, sigue urgiendo y volviéndose el compañero de la industria.”
En junio de 2004, La Industria Nacional de la Salud había registrado, 10.906, pruebas médicas en 90 países. La magnitud de estas pruebas, las cuales abarcaban mas de 10.000 personas para un simple estudio, crearon un gran mercado de participantes para pruebas, los cuales estaban motivados por diferentes factores, en diferentes sociedades, pero generalmente, por alguna combinación entre, la promesa de un mejor cuidado para su salud, cuidado prenatal, libre “acceso” a las drogas, y también –espacialmente en Estados Unidos- remuneración en efectivo.
Los doctores que participan, cuyos sus ingresos obtenidos por los tratamientos referentes al “cuidado del paciente”, han estado disminuyendo durante los años recientes por las restricciones de las compañías de seguros, complementan sus ingresos reclutando pacientes.

El dr. Jonathan Fishbein, difícilmente sea un agitador. Pero es un apasionado defensor de “la buena práctica clínica”, o GCP, un conjunto de normas internacionales que fueron adoptadas en 1996, cuando las “pruebas médicas” eran una novedad.
La guía del GCP establece: “De acuerdo con estas reglas, se provee garantía publica de que los derechos, seguridad, y el buen trato de los sujetos sometidos a las pruebas, están protegidos, conforme con los principios de sus orígenes en la Declaración de Helsinki, y que las pruebas clínicas constan, son creíbles”.
Durante la primera década de su llegada a DSIDA, Fishbein había supervisado y consultado a miles de pruebas médicas para las compañías farmacéuticas. Fishbein, sabia, antes de tomar el cargo como director de la Oficina de Policía en las Operaciones de Investigación Clínicas, en DSIDA, que había un problemático estudio atormentando a toda la división entera.
Se suponía que nadie debía hablar de ello, pero se presentía en el aire. “Algo sobre Uganda, eso era todo lo que sabia”, dijo. Había una prueba instalada allí, una gran prueba, que había estado plagada de “problemas”, y había, también muchas habladurías sobre un empleado particular conectado con esa prueba que debería ser castigado. Luego, él descubrió, cuán grave era la situación. “el caso HIVNET”, recuerda Fishbein, “me golpeo como una ráfaga de fuego, cuando entre allí”.
La posición de Fishbein era reciente, “sonaba como una posición muy importante”, dijo “Yo estaba para supervisar el manejo de la policía en todas las operaciones de investigación clínicas, aquí y en el extranjero.” Le dijeron que tendría autoridad sobre las pruebas individuales. Eso fue antes de que Fishbein se diera cuenta de que, estaba, en efecto, tomando un trabajo que era el equivalente a pilotear un avión que ya había despegado. “Ellos tenían todas las pruebas andando, y miles de millones de dólares, circulando cada año, pero aparentemente no había ninguno allí, que tuviera una posición importante, alguien que realmente tuviera competencia clínica. –Que conociese todos los matices, reglas y regularidades en el trabajo de día a día de las pruebas clínicas-“.
DSIDA, cuando Fishbein comenzó a trabajar allí, en el 2003, DSIDA, contaba con 400 pruebas experimentales, en Estados Unidos y el extranjero.
Una funcionaria del proyecto DSIDA, cercana al estudio HIVNET, cerró la puerta cuando tuvo su primer encuentro con Fishbein. Ella también había trabajado en el sector privado, entonces, como Fishbein compartía la desilusión de cuanto mas pésima y caótica era la cultura de investigación dentro del Gobierno y la industria. “Estoy realmente asustada de las cosas que pasan aquí”, ella le dijo, “realmente necesitamos a alguien”. Esta funcionaria del proyecto, quien por su propia seguridad, no puede ser nombrada, le contó a Fishbein que, las secciones del estudio en África –HIVNET 012- habían sido corroídas por problemas y carecían completamente de normas reguladoras. Le dijo a Fishbein que los investigadores de las pruebas estaban totalmente “fuera de control”, y que no había ninguna supervisión sobre ellos, ni nadie que tuviese la inclinación, o la autoridad para adherirlos a reglas seguras.
¿Qué aprendió subsecuentemente Fishbein, enredándose en una misteriosa historia, con ciertos ecos del cuento de John Le Carre “”El jardinero constante”?

Para nuestros propósitos la historia de nervirepina comienza en 1996, cuando la gran farmacéutica Alemana, Boehringer Ingelhaim,la aplico para una aprobación de la droga, en Canadá. La droga había sido desarrollada, al principio de los 90’, cuando fue el boom de las nuevas drogas para HIV. Canadá rechazo la nervirapina dos veces, una en 1996, y luego en 1998, después de que la droga no mostrara efecto alguno en los entonces llamados, marcadores sustitutos (carga viral de HIV y cantidad de CD4) y además era, alarmantemente tóxica.
Sin embargo, en 1996, en los Estados Unidos, la FDA, aprobó la droga condicionalmente, es decir, podía ser usada, en combinación con otras drogas para HIV.[5]
Para ese entonces, los investigadores en SIDA Brooks Jackson y John Hopkins, ya habían fundado una importante prueba de nervirapina desde el NIH, en Kampala, Uganda, donde el benevolente dictador, Yoweri Museveni, había abierto sus puertas a las promesas lucrativas, para la investigación de drogas para el SIDA, ya que también existían otro tipo de investigaciones farmacéuticas, medicas.
HIVNET 012, según su protocolo original de 1997, fue creado con el propósito de ser, una prueba de cuatro-etapas, de Fase III, escogida, como un placebo-controlador[6]. Un único sponsor fue anotado, Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), uno de los investigadores era un empleado de Boehriger.
El “tamaño de la muestra” era reclutar 1.500, mujeres de Uganda, embarazadas de mas de treinta y dos semanas. Las cuatro etapas, las dividirían en; 1) Una dosis de 200mg. de nervirapina, al inicio del trabajo de parto, y una dosis de 2mg.al bebe, entre las 48 y 72 hs. Después del parto, y 2) un correspondiente grupo de placebo 3) 600 mg. de AZT, en el inicio de trabajo de parto y 300mg. mas hasta el parto, con una dosis de 4mg. de AZT, durante los sirte días posteriores al nacimiento 4) un correspondiente grupo de placebo.
Tenía que haber 500 mujeres en cada etapa de “agente activo”, y 250 en cada etapa de placebo. El estudio duraba 18 meses, sus “principales objetivos”, eran observar como posiblemente, estos dos regimenes, afectarían los grados de transmisión de HIV de madre a hijo, y para examinar “la proporción de bebes que sobrevivían y quedaban libres de HIV a los 18 meses de edad”.
Otro objetivo principal era probar la “seguridad/tolerancia”, de nervirapina y AZT.
Los realizadores de HIVNET, estimaron que, mas de 4.200, mujeres embarazadas, infectadas con el virus, eran enviadas al hospital de Mulago, cada año, permitiéndoles a ellos, inscribir de ochenta a ochenta y cinco mujeres por mes. El formulario, debía ser llenado por cada madre o tutor, con una firma o “marca”. Uno de los requisitos excluyentes era “que no participaran en ninguna otra prueba, durante el corriente embarazo”.
Aunque HIVNET, fue designada para ser, una prueba, placebo-controladora, doble-ciego, Fase III de 1.500 pares, madre/hijo, terminó siendo ni placebo ni doble, sino una prueba simple-ciego, FaseII, de 626 pares madre/hijo.
Prácticamente rodos los parámetros fijados por HIVNET 012, fueron cambiados, corregidos o completamente abolidos, empezando por, tal vez el mas importante –los controles del placebo-. En una “carta de Rectificación”, fechada el 9 de marzo de 1998, las etapas de control del placebo fueron eliminadas. El estudio fue reconstituido como una simple comparación entre nervirapina y AZT.
El 4 de septiembre de 1999, The Lancet, publicó, los resultados preliminares de HIVNET, reportando que “la nervirapina redujo en un 50% el riesgo de la transmisión de HIV de madre a hijo durante las 14-16 semanas de vida” el informe concluía, “los dos regimenes fueron bien-tolerados y los efectos desfavorables fueron similares en los dos grupos”. El articulo también reportó que 38 bebes habían muerto, 16 en el grupo de nervirapina y 22 en el grupo de AZT. La proporción de transmisión de HIV en el grupo de AZT, fue de 25%, mientras que en el grupo de nervirapina fue de solo 13%.
Como la revista Las Noticias Medicas Hopkins, informó luego, “el estudio fue recibido, entusiastamente. El dato comprueba la eficacia, muestra que nervirapina fue 47% mas efectiva que AZT, y ha reducido el numero de bebes infectados de un 25% a un 13%. Lo mejor de todo la nervirapina es barata –solo 4 dólares para ambas dosis-. Si se implementa en gran cantidad, la droga podría prevenir la transmisión de HIV, en mas de 300.000 partos al año.”
Con los resultados del estudio, ahora publicados en, The Lancet, Boehringer, quien previamente había mostrado un pequeño interés en HIVNET, fue aprobado por el FDA, para tener la licencia de la nervirapina, para usarlo en la prevención de la transmisión del HIV, en el embarazo.

De todas formas, hubo complicaciones. El 6 de diciembre de 2000, una carta de investigación de “El Periódico de la Asociación Medica Americana”, advirtió sobre el uso de la nervirapina para un tratamiento, luego de registrarse dos casos graves de daño al hígado. Los casos fueron de dos personas que la habían tomado por pocos días (uno de ellos requirió un transplante de hígado).
El 5 de enero de 2001, un artículo del Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad CDC (MMWR), contenía un examen del FDA de “MedWatch” –una investigación informal del sistema de las reacciones de la droga-
Traía a la luz 20 casos adicionales de “severas reacciones adversas” resultado del uso de la nervirapina como preventivo. “importantes reacciones adversas” fueron definidas como “daño a la vida, “discapacidad permanente” o requiere “permanente hospitalización”, o […] intervención para prevenir el permanente deterioro o daño.” El MMWR, insistió en que probablemente, había más casos, no reportados, desde el informe de los doctores de “MedWatch” .Pero, NIAID (Instituto de Alergia y Enfermedades Infecciosas), estaba mirando para otro lado, olvidándose o dejando pasar el problema de la toxicidad. En el 2001, Boehringer Ingelhaim expuso su licencia suplementaria requerida a la FDA. La petición fue aceptada, basada enteramente en los resultados de HIVNET, publicados en The Lancet. Al mismo tiempo, El Consulado de Control de la Medicina Sudafricana (MCC), aprobó condicionalmente la nervirapina, para el uso experimental del tratamiento de transmisión del virus de madre a hijo. De cualquier manera la FDA, decidió, por su propio crédito, ir a Kampala, para inspeccionar el sitio y evaluar las cosas por si mismo.
A partir de que Boehringer Ingelhaim, no tenia originalmente, intención de usar este estudio para fines lícitos, decidió ejecutar una inspección en el lugar, antes de que la FDA arribara.
Boehringer, llegó a Kampala, he hizo una simple revisión. Fueron los primeros en descubrir, cuán desastroso era el estudio. De acuerdo con el reporte de Boehringer, “fueron encontrados serios no- cumplimientos, de acuerdo con las regulaciones de la FDA” en los requerimientos específicos, se reportaron serios efectos adversos. Fueron encontrados también, problemas en la conducción de la prueba de la droga y en el informe de acuerdo de los procedimientos.
Entonces, DSIDA, consiguió un contratista privado, una compañía llamada, Westat, para ir a Uganda a realizar otra inspección. Esta vez, las conclusiones fueron mucho más alarmantes. Uno de los problemas era “la pérdida de registros críticos”, uno de los dos datos pertinentes, que incluía información detallada de los efectos adversos que incluía muertes, fue perdido, como resultado de una inundación. Los registros fallaron para esclarecer qué madres habían tomado, qué drogas, cuando las habían tomado, o si habían sobrevivido, en varios de los resultados más relevantes, posteriores al estudio. Las drogas fueron suministradas a los bebes equivocados, los documentos fueron alterados, y existía información no frecuente, aun cuando, un tercio de las madres fueron marcadas con la palabra “anormal” en sus tablas de registro. Los niños que recibieron cuidados mas delicados, en muchos casos redujeron muchísimo su peso normal,”. Esto paso, porque tal vez, muchos e los bebes ya padecían problemas graves de salud (antes del estudio)”. Los auditores de Westat, examinaron a 43 bebes, y los 43 padecían “efectos adversos” a los 12 meses, de los cuales sólo once, fueron marcados como HIV positivos.
El equipo de HIVNET, esencialmente, habían bajado los puntos de los efectos adversos, a una escala creíble, que habían creado pera adaptar a los patrones “locales”. Esto significa, al parecer, entre otras cosas, que “las amenazas a la vida a la vida”, fueron tratadas como asuntos, sin gravedad.
Las muertes, a no ser que hubiesen ocurrido un cierto margen de tiempo, desde el comienzo del estudio, no fueron reportadas, o fueron anotadas como “serios efectos adversos”, en vez de muertes. En un caso un “parto de un niño muerto”, fue reportado a la madre como un efecto adverso de Grado 3”.
A modo de defensa, el equipo de HIVNET, le echó la culpa a la ignorancia. La dijeron a los investigadores de Westat que, desconocían los informes de reglas de seguridad, que no habían tenido entrenamiento de una buena práctica clínica, y que ellos “nunca habían intentado una prueba de Fase III”.
Los principales investigadores y sub-investigadores “todos reconocieron los resultados (de la revisión) como correctos, en general” dijo el informe de Westat “El Dr. Jackson y el Dr. Guay, notaron que muchos (miles) informes no registrados ocurrieron…
Reconocieron que habían interpretado libremente, palabras como “serio” o “severo”.
“Todos acordaban” que los principales, y los sub-investigadores “en general, no habían visto a los pacientes de la prueba”, y “todos acordaban” que en la evaluación de los efectos adversos serios “habían anotado sin la intención de especificarlos con precisión” Westat, también descubrió que la mitad de los niños infectados de HIV, estaban inscriptos también, en una prueba de vitamina A, lo cual efectivamente invalidaba, asociación alguna con ellos, ya que era parte del acuerdo, no participar en otra prueba al mismo tiempo.

Luego de que los informes de Westat salieran a la luz, DSIDA Y Boehringer, incitaron al FDA, para que aplace su visita de inspección. El FDA respondió, exigiendo ver inmediatamente el informe.
El 14 de marzo de 2002, el FDA convocó a una reunió, a DSIDA, Boehringer y a los investigadores de la prueba, “reprendieron al todo el grupo”, dijo Fishbein. Luego le dijeron a Boehringer que “retiraran la aprobación de la aplicación de la nervirapina, si querían evitar un rechazo publico”. Boehringer accedió a la demanda de FDA, aunque los informes publicados por NIAID, lo hicieron parecer como si la compañía hubiera retirado la aprobación de FDA, para la aplicación, por cuenta propia.
En Sudáfrica, unos meses después, las noticias pusieron en el foco de atención, el enojo de los expertos de DSIDA, y de los activistas.
La MCC de Sudáfrica estaba reconsiderando, su aprobación de la nervirapina en mujeres embarazadas, porque Boehringer la había retirado, y por la Creciente controversia de HIVNET. La prensa asociada informo que “los activistas temen que el gobierno,- por su floja respuesta a la crisis de DSIDA-, esté presionando al consejo para que rechace la nervirapina, y que eso podría dispersar las discusiones actuales, de si la droga es o no toxica.”
“Los estudios muestran que suministrar nervirapina en mujeres embarazadas, y sus niños recién nacidos, puede reducir la transmisión en un 50%.” El problema con este tipo de comunicados, es por supuesto que, el estudio en cuestión, fue precisamente, el único estudio realizado para establecer que la nervirapina corta la transmisión de HIV.
Dos inspecciones, anteriores, han declarado que HIVNET era un desastre total: las realizadas por el propio Boehringer y Westat, quienes lo habían ejecutado en conjunción con DSIDA. Pero, la forma en que los diferentes jugadores fueron enlazados todos juntos, hacia imposible para DSIDA, condenar el estudio sin condenarse a si misma[7]. Pero DSIDA, era bien conciente de lo que había transpirado.
De acuerdo con La versión de los hechos publicada por DSIDA, que fueron repetidas fielmente en la prensa del SIDA, el problema con HIVNET, fue que, éste fue injustamente asaltado por saboteadores pedantes, que no podían comprender la diferencia necesaria entre los parámetros de lo que significa seguridad en EEUU y los parámetros mas indulgentes que merece, un país como Uganda.
Dos semanas después de que el informe de 57 paginas, de Westat fue publicado, el delegado Director de NIAID, Dr. John La Montagne había señalado el tono públicamente en una declaración:”No existe ninguna duda sobre la validez ( de los resultados de HIVNET)…los problemas, mas bien, están en los requerimientos secretos de los datos archivados”. DSIDA, subestimo demasiado los informes de Westat, entonces los abogados de Westat, finalmente informaron a los oficiales, de que ellos estaban impugnando la reputación de Westat.
Mientras las investigaciones continuaban, la nervirapina ya había sido recomendada, por la Organización Mundial de la Salud, y finalmente registrada en 32 países y Boehringer había empezado a exportar cajas de la droga a centros maternales, alrededor del mundo. En el 2002, el presidente Bush destino 500 millones de dólares, para programas de prevención de la transmisión de HIV de madre a hijo, en los cuales el tratamiento con nervirapina tenia el rol principal, a pesar de que la droga nunca había recibido la aprobación de FDA, para este propósito.

En el 2003, cuando Jonathan Fishbein, fue incluido en la saga HIVNET, el encubrimiento (finalmente, eso era en lo que la respuesta de NIH se había convertido) continuaba. Como respuesta a los documentos masivos presentados por Boehringer y Westat, DSIDA dictó una “nueva supervisión de los datos”, en un intento de validar los resultados del estudio. Normalmente, un contratista exterior seria lo más apropiado para tan complejo asunto, pero Tramont, tomo la decisión de hacer la revisión en-casa. El proyecto de la revisión fue una tarea masiva que llevo meses de trabajo, largas entrevistas con los investigadores, y un análisis cuidadoso de la documentación mal organizada, ya que DSIDA, intentaba saber que había pasado, efectivamente en Kampala.
Aun así, Tramon quería reabierto el sitio de HIVNET, para la visita del presidente Bush a Uganda.
En marzo del 2003, Tramont y su equipo, recogieron las diferentes secciones y reescribieron el informe, espacialmente la sección de “seguridad”, minimizando las muertes por toxicidad y los problemas registrados. El informe reescrito, concluyó que la nervirapina era segura y efectiva para disminuir la transmisión de HIV de madre a hijo. Salvando, de esta manera, a HIVNET 012, del montón de estudios médicos fallidos.
De cualquier manera, mientras se preparaba la revisada sección de seguridad, una medina oficial de NIH, llamada Betsy Smith, notó, un patrón elevado de hígados dañados en los bebes del grupo de AZT. Siguiendo las regulaciones de FDA, escribió un documento de seguridad, informando su hallazgo, y se lo envió a Mary Ann Luzar, jefa reguladora de este tipo de asuntos en DSIDA. Luzar, alcanzó el informe de seguridad a FDA. Los investigadores de HIVNET, estaban furiosos; Tramont, quien previamente había firmado el informe de seguridad, ordenó que fuese escrita una nueva versión, que se retractara, esencialmente de la anterior, luego se la envió a la FDA[8].
Las determinaciones políticas fueron muy fuertes: la nervirapina era ahora el principal elemento en la nueva administración de 15 billones de dólares para los programas de SIDA Africanos.
El 11 de julio de 2003, visito el sitio de HIVNET en Kampala, el cual DSIDA había reabierto para la ocasión, a pesar de las objeciones de Fishbein.
Mas tarde, en junio de 2003, el diputado Director de DSIDA, Jonathan Kagan, le dijo a Fishbein que firmara una sanción para Luzar, por insubordinación. Fishbein, revisó la documentación de HIVNET, y concluyó que Luzar no había hecho nada fuera de lugar, que simplemente había obedecido el protocolo.
La negativa de Fishbein de firmar una reprimenda para Luzar, era consecuente con su negación por participar en el encubrimiento de HIVNET.
En julio, Tramont, mando un mail a todo el equipo de DSIDA, ordenando, no hablar del todo, acerca de HIVNET.
“HIVNET 012 ha sido revisada, re-monitoreada, examinada y debatida. Hacer más, estaría fuera de razón. Es tiempo de dejarlo atrás y seguir adelante. De ahora en adelante, todas las preguntas, cuestiones e inquietudes referentes a HIVNET 012 son (sic) asunto del Director de DSIDA[9].”
Lo que sigue, como mails internos y memorandums, muestran claramente, una campaña viciosa y personal de Kagan y Tramont, para finalizar el mandato de Fishbein.
Los Oficiales de DSIDA, escribieron mails, en los cuales manifestaban preocupación por como hacer para despedirlo sin crear repercusiones con el director de NIAID Anthony Fauci, quien había elogiado a Fishbein por su trabajo. Los comunicados tomaron un tinte de conspiración, Tramont manejo la operación y trazó sus desafíos.
El 23 de febrero de 2004, Tramont envió un mail a Kagan: “Jon, vamos a comenzar a trabajar sobre esto,-Tony (Fauci) no querrá que nada se vuelva en contra nuestro, entonces vamos a tener que conseguir documentación rigurosa, sin indicios de hostigamiento o injusticia, como cualquier otra acción personal. Esto nos va a costar bastante. Debemos pisar con “fuerza”. Prepararemos nuestra parte en el trabajo…luego nos iremos de allí”.
Ahora la web incluye varios empleados más de NIH/NIAID, los cuales aportaron sus sugerencias de cómo despedir a Fishbein, sin dejar alguna huella que pudiera imputarlos.
Fishbein se pasó meses tratando de encontrar alguna pista, preguntándole a cada uno, desde Elías Zerrhouni, el director de NIH, hasta el Secretario de Salud, Tommy Thompson. Este fue el momento en que Fishbein se convirtió en un “fantasma”. Nadie le hablaba, ni en los pasillos, ni en los ascensores, ni en la cafetería. “Había una gran campaña para humillarme” dijo “Era como cuando alguien que tiene SIDA en los primeros días, como Tom Hanks en “Filadelfia”, nadie se me acercaba”.
En marzo de 2004, Fishbein comenzó a buscar alguien que lo protegiera, se reunió con el staff del Congreso y llamo bastante, la atención, en “Capitol Hill”, por forzar al NIH para acordar una junta realizada por el Instituto Académico Nacional de Medicina (IOM). Los términos de la petición fueron tergiversados, desde un principio. De cualquier manera, los nueve miembros del jurado, decretaron que no se lidiaría de ninguna manera, con mala administración alguna. El jurado ignoró la evidencia de Fishbein, de que DSIDA había cubierto las fallas del estudio, y que se fió de los testimonios de HIVNET y de los investigadores oficiales de NIH. No fue casual que encontraran validas, las conclusiones de HIVNET. Seis de los nueve miembros eran destinatarios de sueldos otorgados por el NIH, sueldos de alrededor de 120.000 a casi, 2 millones de dólares[10].
Fishbein concedió el informe de IOM como un encubrimiento. En efecto, las conclusiones del documento son difíciles de creer, dada la abrumadora evidencia descubierta por los documentos de las investigaciones de Westat, como el siguiente mail, el cual fue enviado por Jonathan Kagan a Ed Tramont, en junio de 2003. Tramont estaba considerando a los investigadores de HIVNET, Jackson y Guay, para otorgarles una recompensa:

Ed- He estado intentando responder a esto- el asunto de la recompensa. Creo que es una recompensa excesiva. Creo que antes de colmarlos de alabanzas, deberíamos esperar a ver si aprenden la lección.
No podemos perder de vista el hecho de que, ellos han estado apretando por mucho tiempo.
Y tú has salvado sus traseros. Estoy para perdonarlos, etc. No estoy para castigarlos. Pero esto seria “excesivo” para mi, estar proclamándolos como héroes. Algo para pensar antes de extender este asunto del premio…

NIAID decretó la absoluta prohibición a los empleados, de hablar de los alegatos presentados por Fishbein. Sin embargo, ellos habían establecido “Preguntas y Respuestas”, sobre temas importantes en su sitio web. La primera pregunta era: “¿Una sola dosis de nervirapina, es realmente una droga segura y efectiva para prevenir la transmisión de HIV de madre a hijo?”
Fishbein ha dice que debido a las espectaculares fallas de la prueba de HIVNET, la respuesta a esto no se sabe, y es desconocida. Fishbein cree, finalmente que el tema de HIVNET no es “sobre” la nervirapina, ni aun sobre SIDA, sino sobre la conducta del gobierno, que ha estado permitiendo hacer experimentos en seres humanos, y ha olvidado las pautas clínicas, básicas de seguridad.
NIAID responde su primera pregunta, mecánica y confiadamente: “Una sola dosis de nervirapina es, segura y efectiva para la prevención de la transmisión de HIV de madre a hijo”. Esto ha sido probado por múltiples estudios, inclusive el estudio HIVNET 012, llevado a cabo en Uganda. La frase “seguro y efectivo” ha sido incluida en ambas, pregunta y respuesta, desprovista de interpretación o significado, en ambas. La línea de los “múltiples estudios” es una táctica familiar, incluida para desviar la atención del estudio del cual efectivamente se refiere, que es HIVNET 012.

Una pequeña carta publicada el 10 de marzo de 2005, en un artículo en “Nature”, manifestaba el tema central de la demanda de NIAID, y sus organizaciones satélite, en la industria del SIDA, a lo que atañe a la “efectividad” de nervirapina. Escrita por el Dr. Valendar Turner, un cirujano del Departamento de Salud en Perth, Australia, la carta dice:

Sir.-En cuanto al levantamiento causado por “pautas de los archivos guardados” en la prueba de HIVNET en Uganda, publicado en las “Noticias” de la historia, “Activistas e Investigadores corren detrás de las drogas de SIDA para las madres”, ustedes han dejado pasar un gran defecto. Ninguna de las evidencias disponibles para el caso de nervirapina, proviene de una prueba, en la cual la droga haya sido comparada con un placebo.
De hecho, como ha dicho un importante autor, en un estudio, un placebo es la única manera en que un científico puede evaluar la efectividad de una droga, con exactitud científica.
El estudio HIVNET, abandono su grupo de placebo en 1998, bajo presión de las quejas, de que el uso de placebo no era algo ético. Después de que solo 19 de las 645 madres escogidas, habían sido tratadas.
El grado de transmisión de HIV declarado para nervirapine, en el estudio HIVNET 012, fue de 13.1%. De cualquier manera, sin ningún tratamiento antiviral, el grado de transmisión de madre a hijo, va desde el 12% hasta el 48%. El resultado de HIVNET es mayor que el grado de transmisión de un 12%, reportado en un eventual estudio de 561 mujeres Africanas, sin suministro alguno de un anti-retrovirus.

La carta concluía con la pregunta: “¿Con que base estable se puede afirmar entonces que, no existe nada que invalide la conclusión de que, una sola dosis de nervirapina, es efectiva para reducir el grado de transmisión de HIV de madre a hijo? Sin evidencia necesaria de una prueba de control de placebo, estas declaraciones parecen insostenibles.”
HIVNET habia afirmado reducir la transmisión “casi en un 50%”, comparando nervirapina con AZT.
La carta de Turner, señala que 561 mujeres Africanas, sin tratamiento antiviral alguno, transmitieron el HIV en un grado del 12%. ¿Ha sido la nervirapina llamada a competir con ese grupo de placebo?, hubiese perdido. Como de hecho sucedió, no hubo grupo alguno, de placebo, entonces los resultados de HIVNET son un truco estratégico, un juego de sombras, en donde los logros son evaluados en comparación con otra droga, y no con un grupo de placebo – esto es, la moneda corriente en las pruebas clínicas-.
La pregunta no debería ser; ¿es nervirapina mejor que AZT?, sino ¿es nervirapina mejor que “nada”?. La evidencia independiente sugiere que no lo es.
En 1994, por ejemplo, un estudio que le suministraba vitamina “A” a las mujeres embarazadas infectadas con HIV, en Malawi, indico que aquellas madres con los mayores niveles de vitamina “A”, transmitían el virus en un grado de sólo el 7,2%. Esto acuerda con un vasto cuerpo de investigación que liga los estatutos nutricionales como punto de partida de la salud en general.
Otro estudio de la nervirapina, en la transmisión del virus de madre a hijo, fue llevado a cabo en Kenya, por los investigadores de la Universidad de Ghent (Bélgica), en 1994.
La Dra Ann Quaghebeur, la cual condujo el estudio de Ghent, estaba investigando en su casa, cerca de Londres. Le pregunté qué pensaba de la reacción en contra HIVNET 012. Ella respondió con una voz muy tranquila, casi como un susurro: “Nuestros estudios mostraron que la nervirapina tiene pequeños efecto. De hecho, yo sentí que era falto de recursos. HIVNET, sólo fue un estudio, pero por lo general, antes de que un estudio sea aplicado en un campo particular, debes hacer algunos estudios previos, para ver si funciona en la vida real. Lo que creo que deberían haber hecho ellos, es haber esperado por mas estudios, antes de haberlo lanzado por todos esos países.” Cuando le pregunté, cómo explicaba esto, ella respondió: “Bueno, quiero ser cuidadosa, pero por lo pronto, parece ser una industria”.

El fracaso de los investigadores de HIVNET, de controlar adecuadamente su estudio con un grupo de placebo, no es tan insólito como podría uno podría pensar, De hecho, este fracaso es tal vez, la característica sobresaliente, en las investigaciones sobre SIDA, en general.
La prueba Fase II de 1986, que precedió la rápida aprobación de AZT por la FDA, fue presentada como un estudio placebo-controlador, “doble-ciego”, aunque en efecto, estuvo muy lejos de ser eso.
Luego se volvió esclarecedora, después de los esfuerzos de algunos periodistas, y el testimonio de participantes, a la prueba se le eliminó la ceguera, casi inmediatamente, debido a la severa toxicidad de la droga. Los miembros del grupo de control, empezaron a adquirir AZT, independientemente, o de participantes de otros estudios, finalmente el estudio fue abortado, y todos culparon a al droga.
Como en el caso de HIVNET, los documentos obtenidos por el periodista John Lauristen, debajo del Acta de Libertad de Información, sugerían que los datos manipulados habían sido difundidos. Los documentos, fueron alterados, los casos de muerte no fueron verificados, los investigadores asumían que en el estudio las enfermedades del grupo de placebo eran relativas al SIDA, pero aquellas que pertenecían al grupo de AZT, no lo eran.
Fueron muy serias, las desviaciones del protocolo experimental en un hospital de Boston, que un inspector del FDA intento excluir información de aquel centro. De todas formas, al final, todos los datos fueron incluidos en los resultados, y la FDA aprobó la droga en 1987[11].
AZT fue aprobada en un tiempo record, pero ese record no duró mucho.
En 1991 la FDA aprobó otro terminador de la cadena de ADN, “ddI”, aparentemente sin la presencia de un estudio controlador. Las drogas anti-HIV, tales como Crixivan, fueron aprobadas en escaso tiempo, por ejemplo seis semanas, y lanzadas como un triunfo del activismo del SIDA. Esta costumbre de desechar los parámetros de los controles experimentales, continúa en el presente, como lo demuestra ampliamente el caso HIVNET, y no sólo se caracteriza en la investigación de nuevas drogas para la exterminación del HIV, sino que afecta a los principios más fundamentales de la investigación sobre el SIDA.

El encubrimiento de HIVNET, sólo puede ser entendido, dentro de un largo y vasto contexto político en lo que refiere al SIDA. La emergencia de este síndrome en 1980, encendió un estado de emergencia médica, en donde los controles científicos, las reglas que, se supone que existen para regular las emociones y deseos de los investigadores individuales, fueron frecuentemente comprometidas o desechadas enteramente. El SIDA ayudó a introducir la enfermedad en la política, y la política, por lo menos en los Estados Unidos, se basa en tratar de convertir todo el poder en dinero.
Nadie ha sido más persistente en poner la atención en las fallas de las investigaciones sobre SIDA, que Peter Duesberg, un virílogo y especialista en cáncer de la Universidad de California, en Berkeley. Si el nombre de Duesberg, suena familiar, es porque efectivamente, es reconocido, en los medios internacionales, como el virólogo que esta en desacuerdo con la atribución del HIV, como causa del SIDA. Su nombre, ya señalado como negativo, se difundió en la cultura popular, a fines de los 80´. “Sabias que lo que decía estaba mal, antes de saber que había dicho.”
En 1987, Duesberg publicó una nota en el periódico Cancer Research (investigación en Cáncer), titulado: “Retrovirus como Carcinógenos y Patógenos: Expectativas y Realidad”.
El trabajaba en lo mas avanzado del campo de la retrovirologia, habiendo estudiado la estructura genética de los retrovirus, y habiendo determinado el primer gen de cáncer en 1970.
Con 50 años, era el miembro mas joven, jamás elegido en la Academia Nacional de Ciencias. En Este lugar, dicho con las palabras de su biógrafo científico, Harvey Bialy, “Marcó su destino científico por una docena de años”, Duesberg argumentaba que, los retrovirus no causaban el cáncer, y concluía, detallando cómo y por qué, el retrovirus del HIV no podría nunca causar el SIDA.
Como el SIDA creció en los 80´, globalmente en billones de dólares, monstruosos diagnósticos, drogas y organizaciones activistas, de los cuales, el único objetivo de la lucha contra el SIDA, era la lucha contra el HIV, condenar a Duesberg, se volvió parte de la cruzada moral.
Previo a la nota publicada en 1987, Duesberg era uno de los mas sublimes, importantes y valorizados científicos del país. Subsecuentemente, concluyeron sus fondos en el NIH, y no ha recibido ni un dólar mas, para investigación, a partir del periodo posterior a 1987. La concesión de Destacado Investigador se acabo.
Duesberg perdió sus facilidades de trabajo, y tuvo que mudarse dos veces, en unos pocos años, a trabajos mas pequeños en ciudad universitaria de Berkeley, donde utilizo mucho de su tiempo, escribiendo documentos inútiles, para que le otorgaran la petición de probar su hipótesis, de que el SIDA es un síndrome químico, causado por las toxinas acumuladas, por el excesivo uso de la droga. Perdió sus estudiantes de grado, quienes fueron prevenidos de que compatibilizar con su tarea, perjudicaría sus carreras.
Fue socialmente rechazado, y tuvo que luchar día a día por aumentos de sus empleadores en la CU de Berkeley, en donde tenía una ocupación y todavía enseñaba. El era un “nunca-invitado”, de las conferencias científicas, y sus colegas siempre declaraban, que se negarían a asistir a alguna conferencia, que lo incluyera. Duesberg también fue desterrado de las publicaciones en periódicos científicos, los cuales anteriormente habían agradecido sus contribuciones, con máxima teatralidad, el editor de Nature (Naturaleza), el Sr. John Madox, escribió una nota editorial extraña, declarando que, a Duesberg le seria negado el criterio científico “derecho de contestar”, en respuesta a los ataques personales, que fueron frecuentemente publicados en ese mismo periódico. Antes de 1987, nunca había sido rechazada una sola propuesta de Peter Duesberg, por el NIH.
Desde 1991, ha escrito un total de 25 solicitudes de investigación, las cuales todas, han sido rechazadas. “Ellos se lo han quitado de encima, simplemente se lo han quitado”, dijo Richard Strohman, un profesor honorario de Biología de la CU de Berkeley.
¿Y, qué era exactamente lo que Peter Duesberg, había hecho? El simplemente señaló que, nadie ha probado todavía que el HIV, sea capaz de causar una simple enfermedad, mucho menos las 25 enfermedades, que son parte, ahora, de la definición clínica de SIDA[12]. También señaló algunas paradojas relacionadas con el SIDA, y argumentó que lejos de ser éstas, una evidencia de que el HIV, es “enigmático” y “misterioso”, evidencian que, el HIV es un virus pasajero.
El test clásico, para probar si un microorganismo es o no, la causa de una enfermedad infecciosa, es conocido como Los postulados de Koch; los cuales estableces, 1) El microorganismo debe ser encontrado en todos los casos de la enfermedad. 2) Debe ser aislado de la multitud y crecer en un cultivo puro. 3) Debe reproducir la enfermedad original cuando es introducido en un cultivo susceptible; y 4) Debe ser encontrado, en el cultivo experimental, muy infectado.
Aunque se ha clamado lo contrario, Duesberg, sostiene que nunca ha sido demostrado que el HIV, satisface todos los postulados de Koch. Sus exhaustivos análisis, de literatura científica, revisados una y otra vez, han revelado más de 4000 casos documentados de HIV, en los cuales no existe la presencia del HIV, o anticuerpos de éste. Este número es significante, porque hay importantes fuerzas institucionales, disuadiendo este tipo de descripciones, y porque la gran mayoría de casos de SIDA, nunca son descriptos en artículos científicos formales.
De hecho, muchos de los pacientes con SIDA, no tienen activo el virus HIV, en su sistema, porque ha sido neutralizado por anticuerpos. (Como en todas las otras enfermedades virales, la presencia de anticuerpos, es señal de inmunidad a la enfermedad. ¿Por qué en el caso de HIV, esto nunca ha sido demostrado?)
Se dice en general, que el HIV, sólo puede ser aislado “reactivando”, copias latentes del virus, y aun así es extraordinariamente difícil. La carga viral, uno de los marcadores clínicos para el HIV, no es un signo de la verdadera presencia del virus en el cuerpo, ya que los fragmentos amplificados de ADN, muestran una infección, aunque haya sido suprimida por anticuerpos. Otra cuestión con la hipótesis de HIV, es el extraordinario periodo de latencia, entre la infección y el comienzo de la enfermedad, a pesar de que, el HIV es bioquímicamente mas activo, dentro de las primeras semanas de infección. Este periodo de latencia, el cual aparentemente crece a medida que pasan los años, habilita las proposiciones, de que el virus evade los postulados cuarto y tercero de la teoría de Koch.
Lo anterior es simplemente un escenario, del misterio central presentado por el HIV, en la teoría del SIDA. Hay mucho mas, de lo que Duesberg ha presentado en sus escritos sobre el SIDA, y en un libro publicado diez años atrás, pero todo se centra en el punto, de que cuando de SIDA se trata, los parámetros científicos básicos, ya no parecen aplicarse[13]. El SIDA, es un “síndrome”, definido por 25 enfermedades, todas las cuales existen independientemente del HIV. Nadie ha demostrado, el mecanismo de destrucción de la célula, por el cual el HIV, se supone, causa, estas diferentes enfermedades, como tampoco nadie ha podido demostrar cómo la transmisión sexual del virus, acotarse tan restrictivamente, a los hombres homosexuales, y a otros grupos de riesgo de SIDA, en lugar de propagarse indistintamente, por toda la población, como hacen todas las otras enfermedades infecciosas. El carácter “abrumador”, de la evidencia para la causalidad de HIV, ha sido siempre, epidemiológico, que es lo mismo que decir, una correlación, una coincidencia. De cualquier forma, cuando en investigación se habla del SIDA, también se está hablando de HIV.
Pero esta correlación, es resultado de la definición oficial del SIDA, la cual establece que, una enfermedad se entiende como SIDA, solo si, esta corresponde con la presencia de anticuerpos del HIV. (“Al SIDA sin HIV, se le ha dado un singular e inmemorable nombre: linfocitiponia idiomática CD4).
Dado que la evidencia con el HIV, es coincidente, algunos canales de investigación sugirieron que, -aunque los investigadores ortodoxos del SIDA todavía, no han podido demostrar usando estudios controlados a gran-escala-, que la incidencia de las enfermedades que definen al SIDA, es mayor entre los individuos infectados con HIV, que entre los que no están infectados.
Consecuentemente, este podría bien ser el caso, de que el HIV sea un virus pasajero inofensivo, que infecta a un número reducido de la población, y se propaga principalmente, de madre a hijo, aunque en un grado relativamente bajo. (Esta hipótesis intentaría explicar, el hecho de que, el número estimado de Americanos HIV positivos, ha permanecido constante en un millón aproximadamente, desde 1985). Al no tener estudios controlados a gran-escala, llevados a cabo, para probar directamente la hipótesis de la droga del SIDA, la cual sostiene que muchos casos de SIDA, son consecuencia del fuerte uso de las drogas, recreativas (popper, cocaína, anfetaminas, etc. ) y medicinales (AZT, etc. )[14]. No existen estudios llevados a cabo, que prueben que los hemofílicos infectados con HIV, mueren mas rápido, que aquellos que no lo están. Estos estudios tal vez sean caros y tediosos, pero el dinero, nunca ha sido una dificultad para los investigadores del SIDA, los cuales han gastado muchos billones de dólares en la investigación del HIV, en los últimos 20 años, y prácticamente nada en la investigación de otras causas alternativas, o cofactores (de hecho, Luc Montagnier, quien descubrió el HIV, ha dejado en claro, repetidas veces que, el virus no puede causar el SIDA, sin otras causa que contribuyan).
En el intento riguroso de probar la hipótesis medica dominante de la época, no nos encontramos con un debate razonable, sino con el retórico chantaje moral: “Peter Duesberg tiene en sus manos, la sangre de bebes Africanos infectados de SIDA. Duesberg en un maldito, un científico psicópata. Debería estar en prisión.”
Todos aquellos que desearían llevar el establecimiento de la investigación del SIDA, a algo así como un debate casual, que continúe como en la mayoría de las otras investigaciones del esfuerzo científico, son denominados como SIDA “denialist” (negacionales), como si el escepticismo sobre la patogenicidad de un retrovirus, fuera el equivalente moral, a negar que los Nazis asesinaron a 6 millones de judíos. Más que el escepticismo científico, es el celo moral lo que define el campo. Ha sido decidido por adelantado, que el HIV, causa el SIDA; consecuentemente, toda la investigación y todos los descubrimientos, proceden de ese supuesto. De manera similar, se supo por adelantado que AZT era una “bala mágica”, contra el HIV; el mundo supo que era una “droga salva-vidas”, antes de que alguien haya podido verificarlo, y entonces, las medidas científicas fueron puestas en marcha. Los periodistas (incluso yo misma), que informamos en aquel momento, que la droga, aparentemente, estaba matando pacientes, fuimos etiquetados como, “renegadores de AZT” y también como “asesinos”.
El debate sobre la nervirapina sigue el mismo, histriónico y anticientífico, patrón. Por su consentimiento ésta y otras drogas, el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, fue idolatrado en la prensa internacional y las farmacéuticas internacionales, por su bien-fundado “activismo”. Los embajadores, repiten su mantra sobre “las drogas que salvan vidas”.
Tampoco Jonathan Fishbein, cuestionó nunca la premisa, de que el HIV causa el SIDA, aunque también fue marcado y señalado por sostener que el estudio del NIH, sobre la nervirapina, era un completo desastre. El fracaso de Fishbein, de tratar de entender por adelantado a la prueba experimental, fue que la nervirapina era demasiado importante para fallar, lo que significa que los anticuerpos neutralizadores de la burocracia del SIDA, tenían que estar activados para destruirlos.
Al final, el NIH fracasó en su intento por silenciar a Fishbein. En diciembre de 2005, ganó su caso, y fue reinsertado a la agencia, aunque no retornó a DSIDA. El no está en condiciones de discutir los términos de su contrato, pero ha prometido continuar su compromiso en buscar la integridad y la protección de las personas que se utilizan para la investigación.
Peter Duesberg ha sido menos afortunado, aunque existen algunos signos de aceptación en el campo científico.
Sin importar si Duesberg tiene razón o no sobre el HIV, su caso, como el de Fishbein, deja al descubierto la maquinaria política de la ciencia Americana, demuestra, además, su hostilidad hacia las ideas que desafían el paradigma dominante. Este tipo de hostilidad no es inusual en la historia de la ciencia[15], pero la situación actual es, dramáticamente diferente de la de aquellos científicos caratulados de inconformistas, en el pasado. Ahora los científicos están casi totalmente dependiendo de la buena voluntad del gobierno de los investigadores y del poder de la mirada hostigadora de los que controlan financian y manejando juntos a los Institutos Nacionales de Salud, a la academia y a la industria farmacéutica y biotecnológica.
Muchos científicos, viven con miedo de perder sus financiamientos. “Nadie está a salvo”, me dijo un investigador fundador del NIH. “El Complejo médico-científico es una industria de dos trillones de dólares”, dijo el antiguo fabricante de drogas, Dr. David Rasnick, quien ahora trabaja en los programas de nutrición relacionados al SIDA, en Pretoria, Sudáfrica. “Puedes comprar una suma tremenda de simpatizantes con todo ese dinero”.
“Tienes que solicitar, casi, una subvención por año. Y tienes que solicitar cuatro, para que te otorgue una, si no eres conocido. Yo me retiré justo a tiempo. Cualquiera que este todavía en esto, te dirá lo mismo.” Dice Strohman, de Berkeley. “Antes del estallido biotecnológico, nunca habíamos tenido esta incesante búsqueda, para producir algo “útil”, lo que en verdad significa, algo “vendible”. Todos están atrapados en esto. Préstamos, millones de dólares fluyendo de los laboratorios, se fabrican “carreras” y “estrellas”. La única manera de ser un científico exitoso hoy en día, es, siguiendo el consenso. Si vas a producir algo y ponerlo en el mercado, tú no querrás ninguna maldita sorpresa. Tienes poco tiempo para producir, y no quieres malas noticias. Ahora todo es en tiempos cortos. La Ciencia esta totalmente rendida a los intereses corporativos. Dado su poder y su dinero, va a ser muy difícil poder trabajar fuera de esto.”
Duesberg nunca ha temido desafiar al consenso, pero contrariamente a lo que muchos, en el establecimiento del SIDA nos quieren hacer creer, el esta muy lejos de ser un científico psicópata[16]. En 1997, al borde de su culminación científica en los EEUU, Duesberg, fue invitado de regreso a su Alemania nativa, a continuar su investigación en cáncer. Durante este tiempo, viajando semestralmente, entre Mannheim y Berkeley, Duesberg formulo y probó una teoría que cambia el foco de la teoría del “gen mutante”, como causa del cáncer, la cual ha reinado durante tres décadas, por una simple explicación, que revive el abandonado conducto de investigación de principios del siglo XX, la cual postula que el cáncer es causado por un malfuncionamiento cromosómico, hoy conocido como “aneuploidia”.
Harvey Bialy, el científico editor de, “Naturaleza Biotecnológica”, un periódico hermano de “Nature”, ha pasado recientemente, cuatro años escribiendo la biografía científica de Duesberg, titulada “Oncogenes, Aneuploidia y SIDA”. El libro es una historia de los papeles, artículos y cartas, que Duesberg publicó entre 1983 y 2003, y las respuestas que estos generaron. Le pregunté por qué escribió el libro. “Estoy convencido de que la aneuploidia, es el hecho inicial en carcinogénesis.” Bialy dijo, “Peter ha fundado la base genética para el cáncer. La aplicación mas inmediata de esto, será el diagnostico temprano.”
“Cuando la aneuploidia, o inestabilidad genética, o como quieras llamarle, sea reconocida, como la teoría dominante a la explicación de la génesis de cáncer, Peter Duesberg será reconocido como el principal contribuyente de la teoría”, dijo Bialy. “Quiero asegurar que sus aportes, no fueron hechos a un lado o ignorados”. Le pregunté sobre la controversia del SIDA. “El SIDA es un asunto político, y Peter quedó pegado a eso. No hay nada más para decir sobre eso.”
Bialy destacó un punto crítico: “La Ciencia es amoral, y así debe ser. No hay bien y mal, sólo correcto e incorrecto”. “Duesberg”, dijo Bialy, “es un clásico biólogo molecular. Lo único que le interesa es, probar rigurosamente, las hipótesis en duelo. Los dos pilares gemelos, el SIDA y los oncogenes, ambos están derrumbándose, a causa de las preguntas que Peter Duesberg, ha planteado.”
“La base de la espacialización es, cambiar el contenido y el numero de los cromosomas”, dijo Duesberg. “El cáncer es esencialmente una especiacialización fracasada. No es mutación. El cáncer es una “especie”. Un cáncer severo de pecho, pulmón o próstata, tiene setenta, ochenta o más, cromosomas. Son ellos los verdaderos “chicos malos” –están por fuera de nuestra especie. Pero es un tipo raro de especie, la cual, como un parasito, es mas exitoso su grupo, que el grupo de las células normales.”
Ha habido un considerable interés internacional, en las nuevas investigaciones de Duesberg[17].
En enero de 2004, dio una conferencia sobre la aneuploidia, e invito a 50 investigadores en cáncer, provenientes de todo el mundo, los cuales también habian estado trabajando conectando el tema de cáncer y la aneuploidia. Asistieron setenta, incluso de los más importantes como, Thomas Ried, el líder en el estudio de genómica en cáncer, del Instituto Nacional de Cáncer, Pert Auer, del Instituto Korolinska en Estocolmo, y Walter Giaretti, quien lidera el equivalente al NCI, en Italia.
El 31 de mayo, del último año, en medio de una considerable tensión, Duesberg fue invitado por el Instituto Nacional de Cáncer, a dar una charla sobre el NIH. En el auditorio se sentía una nerviosa tensión, mientras la gente se sentaba en sus butacas. Su charla fue sucinta, y pregnada de su característica ironía, pero las preguntas que siguieron fueron tranquilas, sin hostilidad ostensible. De cualquier manera, nada fue perdonado. Luego de la charla, mientras Duesberg conversaba con un pequeño grupo, en el podio del auditorio, Observe una mirada furiosa de un publicista del NIH -que estaba parado en la parte trasera del salón-, amonestando a un colega, un científico que había planteado una pregunta que, de algún modo, conectaba la aneuploidia con el HIV. “Tu lo iniciaste”, gruñó. “Lo estábamos llevando bien, pero tu lo iniciaste”. Como el que había hecho la pregunta trato de defenderse, un hombre que estaba parado junto con ellos, en el grupo, le dijo, -levantando la voz, intentando que su comentario se escuche en todo el salón-, “Bueno, al menos si él esta equivocado sobre este asunto, no estará matando a millones de personas”.

Kary Mullis, galardonado con el premio Nóbel, quien descubrió la revolucionaria técnica de ADN, llamada la reacción en cadena de la polimerasa, ha apoyado a Duesberg, pero se ha cansado de las guerras en el ámbito del SIDA, de los ataques políticos de otros científicos. “Mira, no hay misterio sociológico aquí”, me dijo, “Esto es sólo el rédito de la gente, la posición tomada al tipo de cosas que plantea Duesberg. Esa es la razón por la que son tan molestos. En el campo del SIDA hay una neurosis generalizada entre los científicos, pero el frenesí con el cual la gente enfocó el debate sobre el HIV, se ha apagado, porque existe basta evidencia que se ha ido acumulando lentamente, en contra de ello, les es realmente difícil lidiar con esto. Cometieron un gran error y nuca podrán repararlo. Todavía están envenenando gente.”
Duesberg piensa que más del 75% de los casos de SIDA en el Este, pueden atribuírsele a la toxicidad de la droga. El dijo que si los tratamientos tóxicos del SIDA se interrumpieran, miles de vidas podrían ser salvadas, prácticamente de la noche a la mañana.
Cuando el SIDA se trasladó a África, él acordaba con los que argumentaban que, el SIDA era mayormente entendido como un término que encubría un determinado numero de viejas enfermedades, formalmente conocidas con otros nombres, el tratamiento de las cuales generalmente, no dispone de gran ayuda internacional.
El dinero gastado en antirretrovirales, estaría mejor empleada en gastos concernientes a la sanidad y al facilitar el acceso al agua potable (ausencia por la cual, están muriendo 1,4 millones de niños por año).
Es muy tarde para salvar a gente como Joyce Ann Hafford, pero es posible que un debate abierto y honesto, sobre los riesgos que acarrean los tratamientos actuales del SIDA, y los asuntos científicos referidos al HIV, pudiera salvar otras.

NOTAS

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[1] El test de HIV detecta huellas, nunca el virus en si mismo. Estas huellas, anticuerpos, son identificados por medio de la influencia de ciertas proteínas moleculares, que fueron limitadas a dos en 1984,cuando el primer test fue desarrollado y patentado, pero a través de los años se expandieron, incluyendo muchas proteínas que anteriormente, no habían sido asociadas con el HIV. Como muchos Americanos, Hafford creyó que, un simple “HIV positivo”, significaba que “tenia” HIV,-una segura sentencia de muerte-. Pero la mayoría de los test positivos de HIV, cuando se vuelven a testear, resultan indeterminados o negativos. En muchos casos, diferentes resultados surgen de la misma muestra de sangre, en diferentes laboratorios. Existen por lo menos, once criterios diferentes, de cuantas y que proteínas y en que densidad de bandas significan un “positivo”. El criterio más estricto (cuatro bandas) es sostenido en Australia y Francia, el menos estricto (dos bandas) en África, donde un test de HIV, no es siempre requerido, para diagnosticar el SIDA. El parámetro en EEUU es, tres bandas reactivas. Esto pone en evidencia que, una persona podría volverse HIV negativo simplemente, comprando un boleto de avión de Uganda a Australia.

[2] El Dr. Thorpe, se rehusó a hacer comentario alguno, citando el corriente asunto, de igual manera reaccionaron, el Grupo Medico de Tennessee, el Centro Medico Regional de Menphis y el Hospital de Niños St. Jude.

[3] “Nuestra misión como erradicadores del SIDA, es informar siempre y manejarnos de la manera mas profesional posible”, dijo Mark Isaac, el vicepresidente del departamento de policía.
La Fundación Elizabeth Glaser argumentó, cuando se le preguntó por el cometido: “El cuerpo entero de investigación, así como nuestra vasta experiencia, validan la seguridad y eficacia de una sola dosis de nervirapina, como una de las amplias opciones existentes, para la prevención de la transmisión del virus HIV, de madre a hijo.

[4] África, como los actuales medios masivos nunca se empeñan en mostrarlo, se ha vuelto el punto de partida de la epidemia del SIDA, la definición del SIDA en África se ha vuelto, sorprendentemente extensa y genérica, presuntamente está desarrollada como una determinación mas, en vez de mostrar una intención por consolidarla. No hay manera de compararla con las definiciones de Western. La “definicion de Bangui” del SIDA, fue formulada en la ciudad de Bangui, en l Republica Central de África, en una conferencia en 1985, ésta, no requiere ni un test de HIV ni un registro de bajo recuento de células “T”, como en el West, sólo requiere la presencia de diarrea crónica, fiebre, perdida significante de peso, astenia y otros síntomas menores. Estos también pueden ser los síntomas de una malnutrición crónica, malaria, enfermedades parasitarias y otras enfermedades comunes en África, (en 1984 la versión fue actualizada, y se sugirió el uso del test de HIV, pero en la practica era demasiado caro).De hecho cuando los test de HIV son llevados a cabo, muchas enfermedades que son endémicas en África, tales como la malaria y el TB, son reconocidas por causar falsos positivos. Entonces, la imagen estadística del SIDA en África es consecuentemente, una proyección, basada en toscas de terminaciones de HIV positivos, extraídos de muestras selectas y escasas, las cuales son extrapoladas a través del continente, usando modelos computados y suposiciones, altamente cuestionables.

[5] A la pregunta por el caso de Hafford, HIVNET 012, y la controversia de la nervirapina, Boehringer Ingelhaim argumentó el estatuto siguiente: Viramune, (nervirapina), significó una innovación en el tratamiento contra el HIV, como el primer miembro de la familia de drogas inhibidoras de la transcriptasa reversa no-nucleosídicas (NNRTI). Ahora en su año décimo de uso, Viramune ha sido usada en más de 800.000 pacientes, alrededor del mundo.

[6] El estudio fue originalmente titulado, “HIVNET 012: Una Prueba controladora por placebo, Fase III, para determinar la eficacia de AZT vía oral, y de nervirapina vía oral, para la prevención de la transmisión vertical de HIV-1 de mujeres embarazadas en Uganda, y su hijos. “Aleatorización”, significa que los participantes son azarosamente elegidos para una u otra rama del estudio, el procedimiento supone, que controla las variables que podrían afectar el resultado. Los “placebo-controladores”, son la base para la prueba de drogas, y son la única manera de saber si el tratamiento es efectivo. Las pruebas de Fase I, comprenden pequeños grupos de personas, de20 a 80, están focalizadas en evaluar la seguridad y los efectos colaterales. En las pruebas de Fase II, la droga es suministrada a una cohorte expandida, entre 100 y 200 personas, se evalúa nuevamente la seguridad y empieza a chequearse la efectividad. Las pruebas de drogas Fase III, se expanden mas allá de los miembros inscriptos, a casi más de 1000 personas, es el medio para confirmar la efectividad de una droga, monitorear los efectos colaterales y comprar el tratamiento, con otros corrientemente utilizados. Una pequeña prueba de Fase I, precedió a HIVNET 012, que estudio previamente, la seguridad de la nervirapina en mujeres embarazadas, pero también la eficacia, se llamó HIVNET 006, e inscribió a 21 mujeres embarazadas para un estudio inicial. De 22 niños nacidos, cuatro murieron. Había 20 casos de “efectos adversos graves”, registrados. El estudio también mostró que, no existía disminución en la carga viral de las madres que tomaron parte en el estudio (el requisito fundamental para la industria de las drogas en la interrupción de la transmisión de madre a hijo).

[7] Brooks Jackson se rehusó a declarar para este articulo, Laura Guay, respondió con la siguiente declaración: Las profundas evaluaciones sobre la conducción de HIVNET 012, así como los resultados y los datos recolectados, sobre las subsecuentes pruebas, también los programas PMTCT, han establecido las conclusiones a las que se arribaron en Hivnet 012, de que la nervirapina es segura y efectiva, en la prevención de la transmisión del virus de HIV de madre a hijo. Nervirapina queda así establecida, en el mundo subdesarrollado, como una de las herramientas más importantes, en la prevención de la transmisión del virus de HIV de madre a hijo, en donde existen todavía miles de millones de mujeres embarazadas afectadas, que no tienen acceso a un test de HIV, tratamiento antiretroviral, o cuidado alguno. Para muchos PMCTC con recursos limitados, nervirapina es la única opción disponible.”
Salud Familia Internacional, y el contratista de NIH, originariamente responsable por supervisar HIVNET 012 contestaron al informe de Westat, diciendo que los resultados del estudio, habían sido validados por el NIH y por el Instituto de Medicina.

[8] Smith y Luzar han estado prohibiendo al NIH, hablar con la prensa acerca de HIVNET, Luzar fue destituido por el abogado de Fishbein, por su injusto-fallo, Stephen Kohn, en diciembre de 2004, y esta justificación esta presuntamente basada en su declaración.

[9] En este punto la historia se vuelve un tanto mas complicada, ya que Fishbein apoyó a Luzar, en una denuncia de acoso sexual que hizo contra Kagan.

[10] Una investigación interna del NIH, la cual fue obtenida por la Prensa Asociada, el verano pasado, reivindicaba muchos de los asuntos de Fishbein y concluía, “es claro que DSIDA, es una institución problemática”, y en cuanto al caso de Fishbein, “es claramente un ejemplo, de un asunto mas profundo”. Kagan y Tramont no contestaron las reiteradas llamadas, para hacer algún comentario acerca del tema. En su lugar un vocero del NIH, Dr. Clifflane, dijo que la agencia apoya a HIVNET 012.

[11] AZT, la cual fue desarrollada como un agente quimioterapéutico en 1964, y luego hecha a un lado por su extrema toxicidad, es un interruptor de la cadena de ADN, lo que significa que lleva la síntesis de ADN a una detención. Es, por lo tanto, un aniquilador eficiente, de la célula, El HIV, es un retrovirus, y como tal, se reproduce insertando sus genes en el genoma de una célula, por consiguiente cuando una célula se divide, una nueva copia del virus es producida. AZT, previene la copia del HIV, matando las células “T” infectadas, desafortunadamente, mata todas la reproducciones de células, indiscriminadamente, estén o no infectadas, y rápidamente disminuirá, afectado o no, el sistema inmunológico de una persona. El fabricante de AZT, Glaxo Smith Kline, decidió no hacer comentario alguno para este artículo.

[12] HIV fue declarada como le causa probable del SIDA, en EEUU, en una conferencia de prensa del gobierno, en 1984. Se declaró que el virus había sido descubierto por un investigador del NIH, Robert Gallo. El hecho es que Gallo, no había descubierto el HTLV-III (Virus Linfotrópico III de las células Humanas “T”), como era conocido anteriormente, antes de ser registrado con el nombre memorable de HIV), ese honor pertenece propiamente a Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, quien le había enviado a Gallo una muestra del virus.

[13] Se ha declarado que el HIV causa, de algún modo, la muerte de la célula, aun cuando no esta presente por los programados mecanismos “suicidas”. Algunos investigadores argumentan que, el HIV aprovecha ciertos receptores especiales en las células “T”, debido a una mutación genética, de la cual muchos” europeos caucazos”, carecen, pero muchos Africanos la poseen. Lo interesante es que muchos hombres homosexuales, parecen también poseer estos receptores misteriosos, así como los consumidores de drogas intravenosas, y destinatarios de transfusiones. Se argumenta también que aunque el HIV, no mata las células “T” creadas en los laboratorios, usadas para fabricar los test de SIDA, si lo hace en el cuerpo humano, de cualquier manera sólo infecta una proporción muy pequeña de ellas, típicamente un promedio de 0,1 %. El HIV, no enferma ni mata a los chimpancés, aunque su organismo produce anticuerpos. Recientemente, se difundió que el HIV, parece estar evolucionando en una forma menos dañina para el ser humano. Tal hipótesis improbable, de la ingenuidad del HIV, prolifera en el ámbito científico popular, como algo temporario sin importancia.
Rara vez las revistas aportan abundante y buena información, para este tipo de afirmación.

[14] Existe una amplia evidencia estadística y epidemiológica, que liga el crecimiento del abuso masivo de las drogas en lo 60’y los 70’, en el tiempo de la repentina aparición del SIDA, la mayoría de las personas con SIDA, con el carcoma Karposi, por ejemplo, han sido fuertes consumidores de inhaladores de nitrato, o “popper”. El caso de “super SIDA”, que fue recientemente reportado en New York, muestra como el tratamiento generó un extraordinario hábito de fuerte consumo de metanfetaminas.

[15] Pocos hoy recuerdan las controversias sobre el escorbuto y la pelagra, los cuales hasta el descubrimiento de la vitamina “C” y niacina, fueron culpadas por los institutos médicos, de misteriosos agentes infecciosos. Todos aquellos que las señalaban, aun sin saber con anticipación la causa, que los cambios de alimentación curan las dos condiciones, fueron descartados de igual manera que los que creían que la tierra era plana.

[16] Duesberg no está solo, en su disconformidad con el SIDA ortodoxo. Más de 2300 personas, mayormente médicos y científicos, incluso Nobels en química y medicina han firmado la petición del Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis de HIV-SIDA, la cual reclama una aproximación a la causalidad del SIDA más escéptica e independiente.

[17] Aun así, el Instituto Nacional de Cáncer todavía se rehúsa a invertir en él. Duesberg ha sugerido cinco grandes propuestas para estudiar la aneuplodia, y todas han sido rechazadas. Uno de los investigadores en cáncer mas influyentes del país, Bert Volgestein Clayton. Profesor de Oncologia y Patología en la Universidad Johns Hopkins, ha escrito una carta al NCI, para que reconsidere ciertas cuestiones: “Yo coincido con él, en el punto de que la aneuplodia es una parte esencial del cáncer”, escribió Volgestein. “El Dr. Duesberg, continua teniendo un fuerte impacto en su área de investigación, a través de sus cuidadosas observaciones experimentales, así como también, a través de sus reflexivas criticas sobre el tema. No hay duda de que él es un líder en el campo de la investigación”.


El objetivo del ensayo, PACTG 1022, era comparar "las limitaciones del tratamiento por toxicidades" de 2 régimenes de fármacos anti-VIH. Los fármacos que iban a ser comparados eran NELFINAVIR (nombre comercial VIRACEPT)y NEVIRAPINA (VIRAMUNE).A este régimen se le añadió 2 fármacos más: Zidovudine-añadido (AZT) y LAMIDUVINA (EPIVIR) en una nueva combinación llamada COMBIVIR. PACTG 1022 era un ensayo "seguro"así como eficáz, lo que significa que mujeres embarazadas estaban siendo utilizadas como objetos de investigación de la "seguridad" de los fármacos, así como para sondear los límites soportables de toxicidad. Considerando la creencia de la patogeneidad del VIH, tales ensayos son banales, especialmente en la era post-1994, cuando el AZT fue aclamado como la panacea para evitar la transmisión madre-hijo.

La meta de PACTG 1022 era reclutar al menos 440 mujeres embarazadas de toda la nación (USA), 15 de las cuales fueron reclutadas por el Grupo Médico de la Universidad de Tennesse. El plan era asignar a las participantes del estudio en uno de los dos grupos, administrándose 3 fármacos antirretrovirales, empezando a las 10 semanas de gestación. De los cuatro fármacos incluidos en el estudio, tres pertenecían a la categoría "C" según la FDA, lo que significa que la seguridad tanto para la madre como para el feto no han sido establecida adecuadamente.

Joyce Ann Hafford tenía 33 años y buena salud, siempre. No mostraba signos de ninguna de las marcas clínicas asociadas con SIDA. Su conteo de CD4 era normal:la medida de linfocitos utilizada para indicar cuán fuerte se encuentra el sistema inmunológico de la persona y el cual se supone que corroe, lentamente, el VIH, y ella se encontraba bien. A principios de junio de 2003, la enrolaron en el ensayo y el 18 de julio tomó su primera dosis de medicamentos. "Se sintió enferma casi inmediatamente" recuerda su hermana mayor, Rubbie King. "A las 72 horas sufría una grave reacción alérgica,una erupción en su cara, manos y brazos. Este fue el primer signo de que allí había un problema. Le dije que llamara a su doctor, cosa que hizo, pero ellos sólo le dijeron que se aplicara una crema de hidrocortisona. Después, supe que el "rash" es una mala señal pero ellos no parecían para nada alarmados."

Hafford llevaba 38 días en tratamiento. "Su salud empezó a deteriorarse desde el momento en que comenzó a tomar los fármacos", dice King. "Siempre sentía dolor, vomitaba constantemente y al final llegó al punto que lo único que podía hacer era estar tumbada. La hermana le contó a la madre lo del resultado positivo del test de VIH de Hafford así como lo del ensayo clínico y la propia Hafford atribuía su malestar al embarazo. Era una persona alegre que nunca se quejaba y estaba convencida de que era afortunada de haber sido captada para aquel ensayo.
"Me dijo, Nell, (así es como me llamaba) tengo que salir de esta. No puedo dejar que mi bebé se infecte de este virus.- Le dije: Bueno, lo entiendo pero tú estas horriblemente enferma - Pero nunca expresó ningún miedo porque pensaba que estaba protegiendo a su futuro bebé de nacer como VIH positivo. Ni siquiera se dió cuenta que tenía un problema."

El 16 de julio, cuando fue examinada, su doctor tomó nota del prurito, que era "prurito y macular-papular" y también anotó que ella sufría hiperpigmentación así como náusea recurrente, dolor y vómitos. En aquel momento, todo lo que ella podía mantener dentro eran latas de Ensure. Se monotirazaban sus parámetros sanguíneos pero nunca la retiraron del ensayo de fármacos, según los documentos legales y las memos internas del NIH.


Ocho días después, Hafford fue al Centro Médico Regional "enteramente sintomática" tal como dicen los documentos legales, incluyendo: "ojos amarillos, sed, oscurecimiento de sus brazos, cansancio y náusea sin vómitos". También tenía taquicardias y dificultad respiratoria. La mandaron a casa aún en tratamiento. Al día siguiente, 25 de julio fue enviada de nuevo al hospital una vez que llegaron los resultados de los análisis realizados nueve días antes. La admitieron en la UCI del hospital presentando "necrosis del hígado, aguda y subagudatoxicidad secundaria a los fármacos, fallo renal agudo, anemia y septicemia, separación prematura de la placenta y parto prematuro". Finalmente, le retiraron el tratamiento pero ella ya había perdido la conciencia. El bebé de Hafford, Sterling, fue enviado a la Sección C el 29 de julio y ella permaneció consciente no para cogerlo en sus brazos pero sí lo suficiente para verlo y darse cuenta que había tenido un hijo. Bromeamos un poco sobre eso, las veces que recuperaba la conciencia en la UCI", recuerda Rubby. "Le dije: me hablaste tanto durante el embarazo de que el bebé iba a salir a mi". Las últimas palabras de Hafford fueron para decir que, a lo mejor un tubo de respiración artificial la ayudaría" dice Rubbie. "Esta fue la última conversación que tuve con mi hermana". A primera hora de la mañana del 1 de agosto, Rubbie y su madre recibieron una llamada para que acudieran al hospital porque los médicos habían perdido el pulso de Hafford. Jermal estaba durmiendo y Rubbie despertó a su propia hija para darle instrucciones de no decir aún nada a Jermal. Fueron al hospital y llevaban alli unos 10 minutos cuando Joyce Ann murió.

Rubbie recuerda que el equipo del hospital la asearía y que entonces podrían sentarse con ella. También recuerda a un médico que les pidió los números de telefono de casa y murmuró: "Aquí tenéis un pleito" (esta persona nunca más apareció). Aún no se habían sentado junto al cuerpo de Hafford cuando vino un oficial del hospital y preguntó a la familia si querían hacerle una autopsia. "Dijimos que claro, seguro que queremos". El oficial les explicó que entonces tendrían que pagar 3.000$. "Dijimos que no teníamos ese dinero. Mi hermana no tenía seguro de vida ni nada", dice Rubbie. "Tenía cobertura sanitaria estatal y ya nos estabamos preocupando de dónde sacar el dinero para enterrarla". Consecuentemente, no se hizo ninguna autopsia. Sí hubo una biopsia de hígado,que reveló que Hafford había muerto de fallo hepático provocado por la toxicidad de la Nevirapina.

¿Y qué les dijeron a la familia que había sido la causa de la muerte de Hafford?
"¿Cómo pudo ocurrir esto?, preguntó Rubbie suavemente. "Nos dijeron que los fármacos eran seguros, nunca atribuyeron su muerte a los medicamentos. Dijeron que su enfermedad, SIDA, debió de progresar rapidamente". Pero Joyce Ann Hafford nunca tuvo SIDA ni ningún diagnóstico de progresión de SIDA. "Le dije a mi madre cuando salíamos del hospital: aquí hay algo que está mal. -¿Qué quieres decir?- preguntó su madre. "Por un lado nos dicen que los fármacos son seguros, por el otro, nos dicen que van a monitorear más cuidadosamente a otras pacientes. Si su enfermedad estaba progresando, le podían haber cambiado la medicación". "Sabía que había algo erróneo en esta historia, pero no era capáz de dirigir un dedo acusador hacia algo en concreto".

Cuando volvieron a casa, le dieron la noticia a Jermal. "Estuvo llorando todo el día", recuerda Rubbie. "Mi madre trató de prepararlo. Le dijo: - sabes, Jermal, mi madre murió cuando yo era muy joven - pero él estaba desvastado. Habían estado muy unidos, nunca podías separarlos". Después, Jermal empezó a preocuparse de cómo enterrar a su madre, pues no tenían ahorros ni seguro. La comunidad reunió el dinero y Hafford fue enterrada. "No he sido capáz de ir a su tumba desde que ella se fue", dice Rubbie.

A Rubbie King le asaltan muchas dudas, incluída si su hermana estaba realmente infectada por el VIH.
Los tests del VIH detectan las huellas, nunca el animal mismo. Estas huellas, anticuerpos, son identificadas en términos del peso de la proteína molecular y en 1984 se limitaban a dos, cuando se desarrolló y patentó el primer test, pero con el paso de los años se extendió hasta incluir muchas proteinas que previamente no se asociaban al VIH. Como la mayoría de los americanos, Hafford pensó que un único test positivo significa que "tenía" el VIH - sentencia de muerte - Pero la mayoría de los tests del VIH cuando se repiten, presentan un resultado "indeterminado" o negativo. En muchos casos, emergen diferentes resultados para la misma muestra de sangre si son testados en laboratorios diferentes. En la actualidad, hay al menos 11 criterios diferentes para determinar qué y cuántas proteínas hay en cada banda para resultar "positivo". El criterio más restrictivo (4 bandas) se da en Francia y Australia. El menos (2 bandas) se da en Africa donde no es necesario ningún test para diagnosticar SIDA. El estándard en EEUU es 3 bandas reactivas (2 en España). Se ha constatado que una persona puede revertir su condición de sero+ a sero- sólo con comprar un billete de avión de Uganda a Australia

Rubbie King se pregunta por las secuelas a largo plazo que han podido provocar en Sterling, a quien ahora cuida, además de Jermal y sus propias hijos. Sterling fue expuesto en el vientre materno no sólo a los fármacos del ensayo sino a un régimen de 8 semanas con AZT después de nacer. Una de las razones por las que la familia sospecha que Hafford pudo dar un falso positivo es que en el Hospital de Investigación Infantil St. Jude ( St. Jude's Children's Research Hospital) es que no han facilitado el historial médico de Sterling y, aunque les dijeron que el niño es sero-, ellos nunca tuvieron ninguna evidencia de que naciera sero+. (Todos los niños nacidos de madres sero+ son seropositivos, pero la mayoría negativizan el virus en un periodo de 18 meses.

A la familia de Hafford nunca se les dijo que murió por la toxicidad de la Nevirapina. "Nunca dijeron tal cosa. No supimos de qué había muerto hasta que recibimos una llamada de John Solomon y nos envió el informe", dice Rubbie King. "Es más fácil aceptar que ella murió de una enfermedad letal. Más facil de llevar". La familia ha puesto una demanda de 10 millones $ contra los médicos que trataron a Hafford, el Equipo Médico de Tennese, al St. Jude's Children's Research Hospital y al fabricante del fármaco, Boehringer Ingelheim.

El Dr. Thorpe declinó cualquier comentario, escudándose en secreto de sumario, tal y como hicieron los otros encausados.

Rubbie King hizo un sospechoso descubrimiento cuando consiguió el historial médico de Hafford: además de que a su hermana le hicieron un único test del VIH, también accedió al formulario de 15 páginas del Consentimiento Informado, que no estaba firmado.


El 8 de agosto de 2003, Johathan Fishbein, que acababa de ser nombrado director de la Oficina para las Políticas de Operaciones de Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, escribió un email a su jefe, el director de DAIDS, Ed Tramont, alertándole de que "hubo un fallo hepático fulminante con resultado de muerte" en un ensayo del DAIDS y que parecía como que "la Nevirapina fue la culpable". Dijo que la FDA había sido informada. Se refería a Joyce Ann Hafford. Tramont le mandó un email de respuesta : "¡Ahj! No hay mucho que podamos hacer por a esos malditos doctorcillos".

Este intercambio de emails salió a la luz en diciembre de 2004, cuando John Solomon, reportero de AP, lanzó la historia de que Fishbein estaba buscando protección como soplón, en parte porque porque no se suscribió a la reprimenda del oficial de NIH, quien había enviado un informe confidencial concerniente al ensayo clínico del DAIDS que permitió el uso masivo de la nevirapina a mujeres embarazadas del mundo entero. El estudio se llama HIVNET 012 y empezó en Uganda en 1997.

Los comunicados internos de DAIDS por el tiempo de la muerte de Haafford, ponen en claro que los médicos sabían que ella murió por toxicidad de la Nevirapina. La respuesta de Tramont a Fishben sugieren que él pensaba que la culpa iría dirigida directamente a los médicos que atendieron a Hafford, pero fue el NIH mismo quién conciibó el estudio y el que ensayó "los límites tóxicos del tratamiento" de los fármacos VIH en mujeres embarazadas.

La conclusión del equipo del estudio PACTG 1022 fue publicada en la revista JAIDS en julio de 2004. "El estudio fue suspendido" escriben los autores del artículo "porque ocurrieron mayores toxicidad y cambios en la información de la nevirapina prescrita". Informaron que en el grupo tratado con Nevirapina "una paciente desarrolló fallo hepático fulminante y murió y otra desarrolló el Síndrome de Stevens-Johnsons". El Síndrome de Stevens-Johnsons es necrolisis de la piel- una reacción tóxica severa similar a las quemaduras internas de tercer grado, en las cuales la piel se separa del cuerpo. Otro documento titulado "Toxicidad con Continua Nevirapina en el Embarazo: resultados de PACTG 1022", expone los resultados con artísticos gráficos . Una pequeña ilustración del hígado de Hafford flotando en una caja con algo como una incisión dentada que lo atraviesa. Cuatro de las mujeres en el grupo de Nevirapina desarrollaron toxicidad hepática.



As Terri Schiavo lay in her fourteenth year of a persistent vegetative state, and the nation erupted into a classically American moral opera over the sanctity of life, Joyce Ann Hafford's story made only a fleeting appearance—accompanied by a photo of her holding a red rose in an article that was also written by the AP's John Solomon. But soon a chorus of condemnation was turned against those who were sensationalizing Hafford's death and the growing HIVNET controversy to condemn nevirapine, which had been branded by the AIDS industry as a “life-saving” drug and a “very important tool” to combat HIV in the Third World.

Al mismo tiempo que Terri Schiavo (caso que dividió y conmocionó a EEUU en relación con la conveniencia o no de la eutanasia) continuaba en su catorceavo año de estado vegetativo y la nación erupcionó en una opereta de moral clásicamente americana sobre la santidad de la vida, la historia de Joyce Ann Hafford tuvo un breve aspecto -acompañada por una foto de ella llevando una rosa roja - en un artículo también escrito por John Solomon. Pero, pronto un coro de condenas se volvió en contra de aquellos que sensacionalizaron la muerte de Hafford y la controversia de HIVNET para condenar la Nevirapina, la cual se presentaba por la industria del SIDA como un "fármaco salvavidas" y "una herramienta muy importante para combatir el VIH en el Tercer Mundo.

La así llamada comunidad de activistas del SIDA saltaron como cucos en el reloj del abuelo en a la hora de reafirmar el catecismo del SIDA: los antiretrovirales salvan vidas. Sugerir lo contrario es poner en peligro a millones de bebés africanos. En el centro de la trifulca se encuentran organizaciones como la Fundación de SIDA Pediatrico Elisabeth Glaser (Elizabeth Glaser Pediatric AIDS Foundation), quienes alaban la importancia de la Nevirapina. Los defensores de la Nevirapina de Elisabeth Glaser aparentemente no encuentran ni un solo profesional que sepa o le importe que esta organización ha recibido 1 millón de dólares del fabricante de la Nevirapina, Boehringer Ingelheim, en el año 2000.

"Nuestra misión de erradicar el SIDA está continuamente dirigida y formada por la ciencia más capáz y no por donaciones", dice Mark Isaac, el vicepresidente de políticas de Elisabeth Glazer cuando se le pidió una aclaración. "El cuerpo entero de investigación, así como nuestra extensa experiencia avalan la seguridad y la eficacia de una sola dosis de Nevirapina como una de las varias opciones para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo". Esto no fue un escándalo sino simplemente parte de un paisaje. Las compañías farmacéuticas subvencionan a las organizaciones del SIDA que, a cambio no critican en los medios cuántas vidas salvan sus fármacos. Esta vez, a las organizaciones (ONGs) del SIDA se suma nada menos que la Casa Blanca que medió en la promoción de un programa que comanda la prescripción de la Nevirapina en toda Africa.

4. Africa, tal y como los medios nunca se cansan de decirnos, se ha convertido en la zona 0 de la epidemia de SIDA. La definición clínica del SIDA en Africa, sin embargo, es sorprendentemente vaga y genérica, y parece diseñada exclusivamente para la consecución de subvenciones. No tiene nada que ver con la definición en los paises desarrollados. La "Definición de Bangui" del SIDA fue establecida en la ciudad de Bangui y la República Central Africana, en la conferencia de 1985. La definición no requiere ningún test de VIH+ o un bajo conteo de CD4, como en los paises occidentales, sino solamente la presencia de diarrea, fiebre, pérdida significativa de peso y astenia, así como otros síntomas menores. Estos, vienen a ser síntomas de malnutrición, malaria e infecciones parasitarias y otras enfermedades comunes en Africa. (En 1994, la definición fue actualizada para sugerir el uso de los tests de VIH pero en la práctica, son prohibitamente caros). Incluso cuando se utilizan los tests de VIH, muchas enfermedades que son endémicas de Africa, como la malaria y la tuberculosis provocan falsos positivos. Así, el diagrama estadístico de Africa, consecuentemente, consiste en una proyección general basada en la estimación de muchos resultados positivos, recogidos de una pequeña y selecta selección de muestras que son extrapoladas a a todo el continente utilizando modelos computerizados y supuestos altamente cuestionables.

América es un sitio donde la gente raramente dice: Stop. Todo el tiempo ocurren las cosas más extrañas y antinaturalesy nadie parece saber cómo ponerles freno. En esta era supermusculada, la era de "todo es posible", somos particularmente propensos a la seducción de la farmaindustria, que vende su particular mercancia como si su creciente arsenal de fármacos fuera el máximo derecho de los americanos. El término clave es "acceso universal", que tiene la ventaja de cortocircuitar la cuestión de si los fármacos realmente funcionan y se obvia la cuestión de si son remontamente seguros. Esta situación tiene ramificaciones particularmente trágicas en la frontera entre los americanos con un buen seguro sanitario que son esencialmente consumidores de fármacos y aquellos que no tienen seguro, los cuales tienden a utillizar fármacos gratuitos que llevan consigo una condición: la de estar de acuerdo en que experimenten contigo. Esta gente, conocida por la industria como "reclutas", son captados a través de los médicos en las clínicas o incluso en Internet, en las webs de la industria farmaceutica o incluso en las webs oficiales de ensayos clínicos
que ultimamente proliferan en toda la nación y en el mundo entero. Tales estudios ayudan a mantener la imagen cuidadosamente cultivada de la industria de caridad y progreso al mismo tiempo que alimentan las fábricas de experimentos de donde salen los nuevos medicamentos. "Los llamo por lo que son: experimentos humanos", dice Vera Hassner Sharav, de la Alianza para la Protección de la Investigación Humana en New York ( Alliance for Human Research Protection in New York City). "Lo que ha ocurrido en los últimos 15 años es que los beneficios en medicina se incrementaron gracias a los pacientes en ensayos clínicos, lo que, ahora, supone una gran industria. Todos los implicados, excepto los pacientes, ganan mucho dinero con ello, como en una cadena alimentaria. En el centro de todo esto, se encuentra el NIH, que, disimuladamente y mientras el público miraba para otro lado, se convirtió en socio de la industria.

En Junio de 2004, el NIH (National Institutes of Health) registró 10.906 ensayos clínicos en 90 países. La envergadura de estos ensayos, que implican desde cientos a más de 10.000 personas por un solo ensayo, crea un inmenso mercado de participantes de estudios clínicos quienes están motivados por diferentes factores según las diferentes sociedades pero, generalmente, la motivación común es una combinación de la promesa de una atención sanitaria mejor, atención prenatal, acceso gratuito a medicamentos y, a menudo -especialmente en los EEUU- se paga con dinero. Los médicos participantes cuyos emulumentos por la atención al paciente han disminuido en los últimos años debido a las restricciones de las compañías aseguradoras, aumentan sus ingresos reclutando pacientes.

El Dr. Jonathan Fishbein no es un agitador de masas. Pero aboga apasionadamente por las "buenas prácticas médicas" o CGP (Clinical Good Practice) un conjunto de directrices estándard internacionales que se adoptaron en 1996 para bombardear los ensayos clínicos. El manual de la GCP establece "El cumplimiento de estos estándares permite a la sanidad pública contar con los derechos, la protección, la seguridad y el bienestar de los individuos sometidos a estudios clínicos según los principios de la Declaración de Helsinki y confiere credibilidad a los datos resultantes de los ensayos clínicos".

Durante la década anterior a su llegada a DAIDS, Fishbein ha supervisado y consultado cientos de ensayos clínicos de todas y cada una de las compañías farmaceuticas existentes. Fishbein conocía, antes de obtener su empleo como director de la Oficina para las Políticas en Operaciones de Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, que existía un problema que ponía en peligro a toda la organización. Se suponía que nadie iba a hablar del asunto, pero su amenaza pendía pesadamente en el aire. "Algo sobre Uganda, es todo lo que sé", dijo.

Durante la década anterior a su llegada a DAIDS, Fishbein supervisó y consultó cientos de ensayos clínicos de todas y cada una de las compañías farmaceuticas existentes. Fishbein sabía, antes de acceder a su puesto de director de la Oficina para Políticas de Operaciones de la Investigación Clínica (Office for Policy in Clinical Research Operations) en DAIDS, que existía una estudio problemático que se cernía sobre toda la división. Nadie hablaba de ello, pero pendía pesadamente en el aire. "Algo sobre Uganda, es todo lo que sé", dice. Había un ensayo que se había organizado alli, uno grande, plagado de "problemas" y se hablaba mucho de un empleado en paticular conectado con este ensayo que necesitó ser disciplinado. Pronto, descubrió. Pronto descubrió lo mal que estaba la situación.


During the decade prior to his arrival at DAIDS, Fishbein had overseen and consulted on hundreds of clinical trials for just about every pharmaceutical company. Fishbein knew, before he took his job as director of the Office for Policy in Clinical Research Operations at DAIDS, that there was a troubled study haunting the whole division. Nobody was supposed to talk about it, but it hung heavily in the air. “Something about Uganda, that's all I knew,” he says. There was a trial staged there, a big one, that had been plagued with “problems,” and there was also a lot of talk about one particular employee connected to this trial who would need to be disciplined. Soon he discovered just how bad the situation was. “The HIVNET thing,” he recalls, “it hit me like a fire hose when I walked in there.”

Fishbein's position was new. “It sounded like a very important position,” he says. “I was to oversee the policies governing all the clinical-research operations, both here and abroad.” He was told he would have “go‒no go” authority over individual trials. It wasn't long before Fishbein realized that he was, in effect, taking a job that was the equivalent of piloting an already airborne plane. “They had all these trials going on, and hundreds of millions of dollars flowing in every year, but there was apparently no one in a senior position there who really had clinical expertise—who knew all the nuances, rules, and regulations in the day-to-day running of clinical trials.” DAIDS, when Fishbein came to work there in 2003, was running about 400 experimental trials both in the United States and abroad.




EXTRAIDO Y TRADUCIDO DE http://www.harpers.org/archive/2006/03/0080961
(CONTINUARÁ)