sábado, 8 de agosto de 2009

LUC MONTAGNIER Y LA VERDAD SOBRE EL SIDA

en: http://www.dsalud.com/editoriales_102.htm

En 1981 una empleada del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (EEUU) se sorprendió del repentino aumento de petición de un fármaco poco corriente que se usaba para tratar una rara neumonía que se achacaba al Pneumocystis carinii, afectaba normalmente sólo a personas con las defensas muy bajas y, sin embargo, estaba afectando a jóvenes. Eso sí, con unas características comunes: eran todos varones homosexuales algunos de los cuales presentaban además un singular tipo de cáncer, el Sarcoma de Kaposi. Y en todos ellos el nivel de linfocitos CD4 era muy bajo. De ahí que se empezara a hablar de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) ignorándose qué lo causaba. Fue entonces cuando dos investigadores afirmaron -casi al mismo tiempo- haberlo descubierto: se trataba de un virus. Y se le bautizó por eso como Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Uno de ellos fue el francés Luc Montagnier -investigador del famoso Instituto Pasteur- y el otro el norteamericano Robert Gallo que trabajaba entonces en el laboratorio de investigación de tumores experimentales del Instituto Nacional del Cáncer (NIH) de Estados Unidos. Curiosamente en los primeros años el Sida sólo apareció en Occidente y entre los denominados "grupos de riesgo" -drogadictos, varones homosexuales y bisexuales, hemofílicos, receptores de transfusiones sanguíneas y hemoderivados, y, con el tiempo, en los hijos de los infectados- pero pasado el tiempo empezó a contagiar a todo tipo de personas de los cinco continentes -incluidas las heterosexuales- calculándose que hoy se infectan más de 15.000 personas diarias y hay ya más de 40 millones de infectados, las dos terceras partes en África. Pronto surgiría sin embargo un grupo de científicos que se negó a aceptar que el virus descubierto por Montagnier y Gallo fuera el causante del Sida y empezó exigiéndoles que demostraran al menos que había sido aislado enseñando su fotografía. No pudieron. Quien esto suscribe solicitó hace años varias veces y por escrito al entonces Ministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaría así como a Rafael Nájera -ex presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida- una fotografía del virus o al menos la indicación de dónde encontrarla. Jamás lo hicieron. Escribí tres veces a S. M. el Rey para que como Jefe del Estado les instara a hacerlo y tres veces me respondió el Jefe de la Casa Real en su nombre indicándome que habían solicitado por escrito al ministro que atendiera mi petición. No se le hizo al Rey el más mínimo caso. Quienes me siguen desde hace años y han leído las publicaciones anteriores que he dirigido saben que lo que cuento es verdad y ahí están además los archivos de la Casa Real si alguien quiere constatarlo. Es más, a día de hoy si alguien entra en Google, teclea VIH y busca en Imágenes se encontrará con supuestas fotos y montajes de ordenador. Y uno se pregunta: ¿cómo es posible que no haya miles -o cuando menos cientos- de fotos del VIH si es un problema tan grave? Y no busque la foto en nuestros grandes hospitales porque ya lo hemos hecho nosotros y tampoco existen. Bien, nosotros no vamos a entrar en esta ocasión en si el famoso VIH existe o no. Ni siquiera en si los tests Elisa y Western Blot que se utilizan para comprobar si alguien está infectado son fiables porque sencillamente se sabe que no lo son. Como se sabe que tampoco sirve medir la "carga viral" de los enfermos la técnica PCR desarrollada por el Premio Nobel (1993) Kary Mullis como él mismo ha denunciado públicamente sin que nadie quiera escucharle. Es más, ni Mullis ni el también Premio Nobel (1980) Walter Gilbert -dos de los científicos más eminentes de la Biología contemporánea- subscriben el modelo ortodoxo sobre el Sida. Ni vamos a hablar del tristemente famoso AZT-Retrovir con el que se envenena a los enfermos de Sida ni de los supuestos cócteles "antirretrovirales" porque nunca han demostrado la eficacia que se les achaca. Eso lo hemos denunciado ya muchas veces. Lo que ahora nos ocupa es el reconocimiento público que el propio Luc Montagnier ha hecho a esta revista: que el VIH no es más peligroso que cualquier otro virus cuando el sistema inmune está bien, cuando nuestras defensas están altas. Y que para combatirlo lo que de verdad hay que hacer es elevar las defensas y proporcionar al organismo potentes antioxidantes. En suma, reconociendo implícitamente lo que los disidentes vienen afirmando desde hace años: que el Sida es una "enfermedad" que sólo se manifiesta cuando el sistema inmune está deprimido. Y que por eso en África hay tantos enfermos: porque escasea la comida y las condiciones higiénicas y de salubridad son lamentables. En otras palabras: para acabar con el Sida no hay que mandar antirretrovirales a África. Lo que hay que hacer es ayudarles a salir de la pobreza porque así el VIH no tendrá nada que hacer. Ya está bien de demagogia.


José Antonio Campoy
Director