viernes, 12 de diciembre de 2008

Nobel de Medicina: “Premio decadente”



Con motivo del Premio Nobel de Medicina 2008 otorgado a los “descubridores” del virus del sida, el Director de EL PEQUEÑO PERIÓDICO entrevistó al doctor Roberto Giraldo Molina médico colombiano residente en Nueva York, reconocido por sus investigaciones sobre el sida desde hace más de 20 años.

robgiraldo@aol.com

www.robertogiraldo.com

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He aquí sus respuestas.

"Este momento exige que continuemos trabajando y luchando para defender a los seres humanos y a nuestro planeta de los descalabros de los poderosos".

P. ¿Cómo le parece el Premio Nobel de Medicina de este año?

R. El Premio de este año no debería sorprender a nadie que comprenda lo invertida en que se encuentra la sociedad actual, donde todo está patas arriba. Premio Nobel de Medicina para Harold Zur Hausen de Alemania “por descubrir que el Virus del Papiloma Humano (HPV) es la causa del cáncer del cuello uterino” y para Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier “por descubrir al Virus de la Inmunodeficien-cia Humana (VIH)”.

Esta es una noticia que esperábamos por 25 años y que golpea fuertemente al establecimiento científico de los Estados Unidos por no haber incluido a Roberto Gallo en ese premio. Pareciera como si la Academia de Ciencias de Estocolmo, al no incluir al exdirector del Laboratorio de Virología del Instituto Nacional de Cáncer del Gobierno de los EEUU, y que por años ha figurado como co-descubridor del “VIH”, reconociera finalmente que Gallo simplemente robo la información al grupo francés, como es de conocimiento del público.

Este premio incrementará los negocios de las compañías farmacéuticas transnacionales, que diseminarán vacunas a niñas, a mujeres jóvenes y de todas las edades, con la muy tóxica e inútil “vacuna contra el cáncer del cuello del útero”, y porque además se prescribirán muchos más antirretrovirales para destruir a un virus que no existe, el VIH, y que por tanto nadie descubrió.

De otro lado el Premio Nobel de Medicina de este año servirá, además, para continuar el genocidio del sida, ahora con el beneplácito de la Academia de Ciencias Sueca. Van 25 millones de muertes innecesarias. ¿Hasta dónde permitiremos que lleguen?

Esta no es la primera vez que pasa algo así… Veamos algunos otros Premios Nobel de Medicina, por descubrir nada:

1966. Peyton Rous “por descubrir que los virus causan cáncer”. Sin embargo, jamás se ha demostrado que un virus cause cáncer, ni el de Rous de principios del siglo pasado ni ahora el de Hausen (HPV). Son sólo ideas delirantes de las mentes patológicas de estos investigadores.

1976. Baruch Blumberg y Carlton Gajdusek “por descubrir los virus lentos”. Acá debemos recordar a Peter Duesberg cuando nos explica que “no hay virus lentos sino virólogos lentos”. ¿Acaso nos olvidamos del abuso sexual de menores que llevó a Gajdusek a la cárcel?

1989. Michael Bishop y Harol Varmus “por descubrir el origen retroviral de los oncogenes retrovirales” Más ideas subjetivas de que los virus puedan causar cáncer, cosa que jamás se ha demostrado, pero de lo que se habla todos los días. Es preferible culpar a los virus que reconocer el carácter tóxico del cáncer.

1997. Stanley Prusiner “por descubrir los priones, un nuevo principio de infección biológica” Los priones, según él, serían proteínas infecciosas, es decir, “microbios” que sin ser seres vivos, pueden infectar a alguien. Ellos serían la causa de la “enfermedad de las vacas locas”, del “Creufeld Jacob’s” y otras enfermedades neurológicas. Este es el clímax de la paranoia de la teoría germinal de Pasteur y Koch, que ha primado en medicina desde 1880. Nadie sospechó jamás que dirían que hay “microbios sin vida….”

2005. Barry Marshall y Robin Warren “por descubrir que la bacteria Helicobacter pilori es la causa de la gastritis y de úlcera péptica”. Se culpa a los virus, a las bacterias, a los hongos, a los parásitos de todo. Son los terroristas de la medicina. En lugar de reconocer el carácter sicosomático de la gastritis, de la úlcera péptida y de todas las enfermedades. Sólo para mencionar algunos ejemplos.


El sida no es una enfermedad infectocontagiosa

P. Usted ha afirmado que el sida es el máximo deterioro del sistema inmunológico de los seres vivos, producido por la acción continua y acumulativa de agentes estresantes. Esto significa que no es producido por ningún agente infeccioso, como el llamado Vih. ¿Mantiene esta afirmación?

R. El Premio Nobel a Luc Montagnier y a Françoise Barré Sinoussi, no modifica en lo mas mínimo mis descubrimientos y puntos de vista sobre el sida. Por el contrario, hoy más que nunca tenemos la obligación de invitar a las personas a estudiar mis argumentos científicos de que el sida es una enfermedad tóxica y nutricional y no viral ni infectocontagiosa, como se nos ha intentado hacer creer. En mi página del Internet, así como en las de otros investigadores disidentes del sida pueden verse nuestros argumentos.

Debemos estudiar además las entrevistas recientes a varios de los integrantes del Comité de los Premios Nobel de Medicina, los cuales han afirmado al diario El País, de España, que una de las razones para otorgar este año ese premio fue precisamente para intentar “derrotar la idea que circula en el mundo de que el VIH no es la causa del SIDA”. Esto demuestra nuevamente que lo de los Premio Nobel, nada tiene que ver con verdades científicas, son arbitrariedades de la política del mundo contemporáneo.

P. Usted ha sostenido que el sida sí tiene cura, siempre y cuando se eliminen los agentes estresantes que la causan, sin necesidad de ninguna de vacuna. ¿Ha curado pacientes con sida siguiendo este tratamiento? En caso afirmativo, ¿puede ilustrarnos dónde, cuándo y si esa persona aún vive?

R. Los principios básicos para el tratamiento y la prevención del sida pueden leerse en dos artículos de mi autoría que aparecen en mi página de internet: “Alternativas no tóxicas, efectivas y de bajo costo para el tratamiento y la prevención del sida” y “Terapia nutricional para el tratamiento y la prevención del sida”.

No tenemos una sino miles de personas que, ellas mismas, han decidido curarse en México, Colombia, Perú, Argentina, Bolivia, Chile, Brasil. Su secreto está en seguir nuestros planteamientos y no dejarse asustar de nada, ni de nadie. La curación jamás viene de terapias externas, sino de estimular a nuestra farmacia interior, aquella con la cual somos creados.

Los países con las prevalencias más bajas de sida en el mundo, son precisamente aquellos que están siendo reportados por algunas investigaciones serias, como los países más felices del mundo: Colombia, México, Brasil. Por el contrario, los países y grupos de personas con mayor prevalencia de sida, son aquellos más depresivos, tristes, con insatisfacción permanente e instintos autodestructivos, así estos sean aparentemente inconscientes. Por lo tanto, la vacuna contra el sida está en la alegría, en la felicidad, en el trabajo con amor por nuestro bien y el de nuestros semejantes.

P. También ha declarado que históricamente se ha partido de un error científico, que en lugar de corregirlo de manera autocrítica, se ha persistido en él. ¿Montagnier o Sinuossi están implicados en este error? ¿Qué tipo de error fue?

R. Luc Montagnier y Françoise Barré Sinoussi participaron activamente en los errores iniciales y los perpetuan con la ayuda ahora de la Academia de Ciencias de Estocolomo. El error acerca de las causas y soluciones del sida se debió y se sigue en ello, a 5 factores fundamentales:

a) Prejuicio microbiológico, en la mente de investigadores, periodistas y personas del común. Proviene de la teoría germinal de Pasteur y Koch, la cual desafortunadamente aún prevalece en medicina y biología. Es culpar a las bacterias, a los virus, a los hongos, a los parásitos, de todo. Como ya dije, son los terroristas de la medicina. Las llamadas armas microbiológicas no son ni probables ni posibles puesto que los microbios jamás nos atacan. Esto lo demuestra el ataque con esporos de la bacteria del ántrax a las oficinas del correo de todos los estados de la costa oriental de los EEUU en octubre del 2001, un mes después del ataque a las Torres Gemelas. Miles de personas se infectaron, pero sólo 22 (debilitados) enfermaron y de estos dos murieron por tener sus sistemas de defensa muy deprimidos. Esta semana, en una entrevista a Montagnier para el diario El País, él afirmó descaradamente que la esquiziofrenia es una enfermedad infecto-contagiosa.

b) Homofobia. Precisamente Luc Montagnier es uno de los más homofóbicos y en su libro Virus, del año 2000, comienza el 2º Capítulo afirmando: “Fue a comienzos de la década de los años 80, que por la frecuencia del sida en homosexuales, sabíamos que se trataba de una enfermedad infecto-contagiosa de transmisión sexual”. Como si los homosexuales no tuviesen derecho a sufrir otro tipo de enfermedades, tóxicas, nutricionales, etc.

c) Racismo. La idea de que el sida se originó en el África por relaciones indebidas entre africanos y algunos primates, es una fantasía racista propia de investigadores occidentales como Roberto Gallo.

d) Corrupción social. Que abunda en todos los niveles del establecimiento científico y lo confirma de nuevo el Premio Nobel de Medicina de este año. Es de público conocimiento que la idea del sida como enfermedad viral, nace del robo que hiciera Gallo a los resultados de laboratorio de investigaciones del grupo de Montagnier. El 23 de abril de 1984, Roberto Gallo, junto con la Ministra de Salud del Gobierno de Ronald Reagan, Margaret Heckler, informaron a los periodistas en la ciudad de Washington, que “investigadores del gobierno de los Estados Unidos acababan de descubrir el virus que causaba el sida”.

e) Crisis del establecimiento científico. No se controlan los experimentos, como sucedió con los realizados por el grupo de Montagnier, para afirmar que habían descubierto el “Virus del sida” Las llamadas revistas científicas publican toda clase de ideas aprioristas creadas por la psicopatología de los investigadores contemporáneos. Esto ocurre en medicina, biología, antropología, física, química y todas las demás ciencias. Hace poco las revistas de ciencia Science, de los Estados Unidos, y Nature de Inglaterra, publicaron investigaciones donde se afirmaba que las personas más inteligentes nacían durante los meses de invierno con nevadas fuertes. ¿Y como sería entonces la inteligencia de los que nacemos en el trópico?

P. Al cumplirse los 25 años de la “aparición” del sida, muchas entidades académicas y de salud dijeron que el número de personas que ha muerto por esta enfermedad no ha disminuido, sino que ha aumentado. ¿Es cierto? ¿A qué cree que se deba?

R. A que todas las políticas oficiales de prevención, tratamiento y control están basadas en una idea equivocada: Que el VIH es la causa del sida. La ecuación errada que circula por todo el mundo es: VIH = sida = Muerte.

El sida ha venido a engrosar la lista de las llamas “enfermedades incurables” y esa sola idea, equivocada claro está, programa a los seropositivos y a los enfermos de sida para la muerte.

P. En el caso del sida en África, usted ha sido enfático en afirmar que la situación de este continente es alarmante y que la causa principal del aumento en la muerte de enfermos allí es la miseria, el hambre. ¿Ha revalorado este enfoque?

R. El hecho de que el sida se presente en todas las clases sociales es un indicativo y una alerta: La especie humana está en peligro. El sida del África lo confirma. La pobreza no es un asunto estático: África nunca había sido tan pobre, ni sus personas vivían en una tristeza tan profunda como ahora. Hay lugares de África donde la esperanza de vida ha disminuido de 60 a 35 años. Tenemos la obligación de levantarnos con valor para defender a África de tanto oprobio, de lo contrario éste sería el primer continente donde desaparecería la especie humana.


http://fundarteyciencia.wordpress.com/2008/11/10/nobel-de-medicina-premio-decandente/