lunes, 28 de julio de 2008

EL GRUPO DE PERTH



Por Jesús García Blanca
http://saludypoder.blogspot.com/2008/04/los-trabjos-del-equipo-de-perth.html
El retorno al espíritu científico: preguntar por sistema
“Cada frase que pronuncio no debe ser tomada como una afirmación sino como una pregunta”
Niels Bohr


La Dra. Papadopulos y sus colaboradores han realizado dos aportaciones trascendentales a la investigación dentro del campo conocido como "VIH/SIDA": han sentado las bases para desmontar las afirmaciones oficiales y han propuesto una explicación coherente y documentada para lo que sucedió en los tubos de ensayo del Dr. Gallo y otros que pretenden haber aislado un nuevo virus (o sea para la mentira in vitro) así como para lo que está sucediendo en los organismos de las personas etiquetadas como "seropositivas", como "enfermas de SIDA" o como "muertos de SIDA" (o sea para la mentira in vivo).
La Dra. Eleni Papadopulos es Biofísica en el Departamento de Física Médica del Hospital Royal Perth, Perth, Este de Australia. En el mismo departamento trabajan David Causer, Bruce Hedland-Thomas y Barry A. P. Page. El Doctor Valendar F. Turner es miembro del Real Colegio Australiano de Cirujanos y del Colegio Australiano de Medicina de Emergencia y trabaja en el departamento de urgencias del Hospital Perth. El Doctor John M. Papadimitriou es Profesor de Patología de la Universidad de Australia Occidental.
Tres rasgos básicos caracterizan la obra de este excepcional equipo de investigadores: el rigor conceptual; la documentación minuciosa aportada para cada hallazgo; la utilización de textos de los propios investigadores a los que crítica para contradecir sus afirmaciones.
Leyendo estos trabajos uno se da cuenta de hasta que punto difiere lo que se ha publicado en las revistas científicas (en su mayoría llenas de precisiones, dudas, referencias parciales, sutilidades, condiciones), de la información habitual simplificada, sintetizada, filtrada y, por ello mismo, pervertida que nos llega de los medios de comunicación o a través de las campañas informativas perpetradas por instituciones y asociaciones.
El ejemplo más claro y a la vez paradigmático y generador del resto de las confusiones es que, en contra de lo que se cree, ni Montagnier ni Gallo afirmaron rotundamente en sus artículos científicos que el VIH fuese la causa del SIDA. De hecho, estrictamente hablando, esta afirmación no la ha hecho nadie. Se ha hecho a sí misma a través de los Medios de Comunicación de Masas. Pero analizar este importante aspecto del montaje multiforme que es el SIDA significaría transgredir los límites de este cuaderno.

Replanteando el SIDA
En un artículo firmado en solitario y publicado en 1988, la Dra. Papadopulos inaugura su revisión crítica de la investigación oficial del “VIH/SIDA”. Se puede decir que los elementos fundamentales de su trabajo están en ese artículo publicado apenas unos meses después del de Peter Duesberg pero mucho más directo. En un primer avance de lo que será su táctica habitual, la Dra. Papadopulos utiliza los artículos de los propios Gallo y Montagnier para argumentar contra ellos:
Science, 7 de diciembre. Gallo y equipo obtienen resultados negativos con la hibridación Southern blot en linfocitos frescos, ganglios linfáticos, médula ósea de Sarcoma de Kaposi y bazo de pacientes de SIDA; concluye: "así que el agrandamiento de ganglios encontrado comúnmente en pacientes de SIDA y ARC (complejo relacionado con el SIDA) no puede ser debido directamente a la proliferación de HTLV‑III".
Nature, el mismo año. Montagnier y equipo: "No es correcto no obstante que el SIDA sea el resultado de una progresiva destrucción de células T4 por el virus debido al menos a dos razones...".
La Dra. Papadopulos concluye aplastante: "así que los originadores de la teoría viral del SIDA están de acuerdo en que no hay evidencia directa para sostener su teoría".
Dos ideas básicas se exponen en este texto: que el "aislamiento" y los "efectos citopáticos" del LAV (VIH) sólo se obtienen con agentes mitogénicos (oxidantes) y que esos agentes pueden producir las anormalidades clínicas e inmunológicas asociadas al SIDA sin infección del LAV. Es decir: la variable significativa no es el VIH sino los agentes oxidantes y por tanto la prevención e incluso la cura debe ir orientada hacia el uso de antioxidantes.
Posteriormente, tanto la propia Dra. Papadopulos como otros autores que pasarían a formar parte de su equipo insistieron en este importante tema. En 1989, por ejemplo, aconsejaban la “administración de antioxidantes y en particular componentes sulfidrilos que son conocidos como correctores de inmunodeficiencia” (Papadopulos, Hedland-Thomas, Causer, Dufty. 1989).
Y, en una carta a The Medical Journal of Australia, Valendar Turner decía en 1990: “hay al menos dos sustancias reductoras que son baratas, fácilmente disponibles y virtualmente libres de cualquier efecto secundario importante. Son el glutatión y la N-acetilcisteína... El stress oxidativo como mecanismo importante en el SIDA y su posible inversión mediante agentes reductores fue propuesto desde 1988 por otro investigador australiano [cita a Papadopulos]; seguramente es hora de que alguien lleve a cabo pruebas de tratamiento con agentes reductores”.
En 1991 se publica en Lancet una carta firmada por primera vez conjuntamente por Eleni Papadopulos, Valendar Turner y John Papadimitriou en la que muy resumidamente cuestionan el aislamiento del “SIV” (Simian Inmunodeficiency Virus: virus de la inmunodeficiencia de los simios) sobre la base de los mismos razonamientos que servirán para cuestionar el del propio “VIH”. Básicamente: partículas celulares y “procedimientos oxidantes”. La carta fue publicada conjuntamente con una respuesta del Profesor Wulf Drogue, del Instituto de Inmunología y Genética en la que se dice: “estamos de acuerdo con Papadopulos y colegas en la interpretación básica de que un equilibrio distorsionado de oxidantes y antioxidantes puede jugar un papel clave en la inmunología de la infección por VIH/SIV”.
Pero es en “Stress oxidativo, VIH y SIDA”, ya con la colaboración de Turner y Papadimitriou, donde la Dra. Papadopulos realiza importantes precisiones a las ideas planteadas en 1988, todas ellas argumentos aplastantes contra la presentación oficial del “SIDA”: los retrovirus (incluidos el “VIH”) podrían ser efecto y no causa de enfermedades; la enzima Retro-Transcriptasa no es exclusiva de los retrovirus; según Montagnier no hay “expresión de VIH” sin estimulación de las células; asimismo, según Gallo, sin activación de los T4 no hay expresión del virus; no se informa de “aislamiento del VIH” sin presión oxidativa; los “pacientes de SIDA” están sometidos a factores oxidativos: malnutrición, diarrea, nitritos, esperma por vía anal, opiáceos, Factor VIII.
Empezar por el principio: ¿Qué hizo Gallo?
Apoyándose en el informe Crewson y en documentos de las instituciones que investigaron su trabajo (la Oficina para la Integridad Científica –OSI; y la Oficina para la Integridad en la Investigación –ORI) los autores relatan el fraude perpetrado en 1984 por Gallo. Paradójicamente aunque estas instituciones lo encontraron a él y a sus colegas culpables de mala conducta científica, sus hallazgos no se cuestionaron en absoluto. En este artículo se examinan esos hallazgos para determinar si hay evidencia de aislamiento y si hay evidencia del papel causal del “VIH”.
Puesto que el equipo de Gallo sólo detectó actividad de RT, fotografió partículas semejantes-a-virus y presentó proteínas que en realidad no se distinguen de proteínas humanas, la conclusión es que sus trabajos no demuestran ninguna de las dos afirmaciones básicas y por tanto, según concluyen los autores, nos encontramos frente a un problema enorme: los tests. ¿Cómo se han fabricado tests de anticuerpos para un virus que no ha sido aislado? Esto condujo a otra importante revisión crítica.

Sentencias de muerte sin fundamento
El equipo de Perth publicó el resultado de su minuciosa investigación de los “tests del SIDA” en 1995. Realizaron un exhaustivo estudio de toda la literatura científica relacionada con las pruebas de anticuerpos para diagnosticar la “infección por VIH” (referidas principalmente al Western Blot que se considera como 100% fiable). Llegaron a estas conclusiones:
· El WB no está estandarizado. Lo cual significa que no rigen los mismos criterios en todos los países o para todos los fabricantes y organismos que los aplican (ver il.1).
· El WB no es reproducible. Es decir, que si repetimos la prueba no está garantizado que se obtengan los mismos resultados (ver il. 2).
· El WB posee numerosas reacciones cruzadas y puede dar positivo debido a una multitud de enfermedades y situaciones biológicas que nada tienen que ver con el “VIH” (ver Bibliografía).
Esto es de una enorme trascendencia para las personas que han recibido y aceptado la condena a muerte que implican los resultados positivos a estos tests. Pero el argumento más importante contra el Western Blot va mucho más allá de la inutilización de una herramienta de diagnóstico. Significa privar de base a toda la presentación oficial del SIDA (etiología, epidemiología, tratamientos,...). Y es que el WB no tiene Patrón Oro (“Gold Standard”). Puesto que el Patrón Oro de un test de anticuerpos para un microorganismo es el propio microorganismo, en este caso el “VIH”, lo que aquí se plantea por primera vez con precisión y rotundidad es que el “VIH” no ha sido aislado y que sólo se han presentado pruebas de presencia de partículas semejantes-a-virus brotando de la superficie celular; estas partículas son fotografiadas fijándolas en gel (es decir, matándolas) y cortándolas en secciones ultrafinas.
Sin embargo, está aceptado por eminentes retrovirólogos que la RT no es exclusiva de retrovirus y los virus pueden fotografiarse directamente en vivo ya que pueden ser separados sin problema de la célula que infectan (al contrario de las partículas celulares). Tomando como base este hallazgo fundamental, el Virólogo alemán Dr. Stefan Lanka avanzó un paso más explicando que el “VIH” no ha sido aislado por la sencilla razón de que no existe. En sus trabajos (artículos científicos y cursos) desde el 95 hasta ahora aporta documentación y razonamientos para demostrar que, no sólo el “VIH”, sino todos los retrovirus son artefactos de laboratorio. No se debe entender por esta expresión que sean “virus fabricados en laboratorio”, sino que los “descubridores” de estos nuevos culpables de la miseria humana están presentando como “retrovirus” lo que no son mas que un cúmulo de experimentos llevados a cabo en condiciones totalmente artificiales, forzadas en sus laboratorios.
En una palabra: jamás se ha publicado evidencia directa de ningún retrovirus.

Un análisis crítico de la relación VIH-T4-SIDA
En 1995, la prestigiosa revista Genetica publicó un número especial dedicado a las “hipótesis alternativas del SIDA”. El número se abre con dos artículos del equipo de Perth que contienen hallazgos de grave trascendencia.
El primero de estos textos supone un replanteamiento global de la relación VIH-T4-SIDA. Si se hace caso de las afirmaciones oficialistas el “VIH” provoca una “Inmuno-Deficiencia” que se caracteriza por la caída de las defensas, supuestamente los “Linfocitos T4”; esto a su vez provoca el Síndrome Clínico formado por una lista creciente de enfermedades alguna de ellas consideradas como infecciosas. Sin embargo este artículo, a través de un impecable razonamiento lógico con una detallada base documental, deshace totalmente este encadenamiento.
El artículo comienza estableciendo los requerimientos mínimos para poder sostener una relación de causa efecto entre el VIH, la caída de T4 y el SIDA:
1. El VIH debe ser necesario y suficiente para provocar el descenso de T4.
2. El descenso de T4 debe ser necesario y suficiente para provocar el Síndrome.
3. Todos los pacientes de SIDA deben estar infectados con el VIH.
Sin embargo nada de esto se cumple:
1. Respecto a la primera condición
· la caída de T4 se produce antes de la expresión del VIH;
· no existe acuerdo sobre el mecanismo por el cual mata el VIH;
· según Montagnier, en células con infección crónica no se detectó apoptosis y sí en células no infectadas pero estimuladas;
· los cultivos de SIDA y los pacientes de SIDA están expuestos a mitógenos (activadores) que son agentes oxidantes.
Conclusión: El VIH no es ni necesario ni suficiente para provocar el descenso de T4.
2. Respecto a la segunda condición la evidencia muestra
· que los T4 se “transforman” en T8 mientras la suma permanece constante;
· que el descenso de T4 no es suficiente para padecer las enfermedades del SIDA;
· que el descenso de T4 no precede al Síndrome clínico;
· que no todos los individuos con enfermedades del SIDA tienen una caída de los T4.
Conclusión: El descenso de T4 no es ni necesario ni suficiente para desarrollar el SIDA.
3. Respecto a la tercera condición:
· los tests de anticuerpos, la PCR y el aislamiento viral no son específicos ni reproducibles;
· por aislamiento se ha entendido: detección de RT, proteínas que coinciden con otras celulares ubicuas y partículas semejantes-a-virus; esto, aunque fuese específico de un virus determinado, sería detección, pero no aislamiento;
· el genoma humano normal contiene secuencias retrovirales endógenas;
· el cultivo de células normales conduce a producción de retrovirus;
· la relación VIH-SIDA está basada en la relación epidemiológica entre los tests de anticuerpos y el Síndrome clínico, pero al aplicar el Western Blot (WB) con los criterios más estrictos solo el 50% de los pacientes de SIDA da positivo (con los criterios menos estrictos, el 80%); por tanto, si el WB es 100% sensible y específico como se afirma, entre el 20% y el 50% de los pacientes de SIDA no está infectado por el VIH.
Conclusión: No es posible afirmar que todos los pacientes de SIDA están infectados por el VIH.
O lo que es lo mismo: toda la presentación oficial del “SIDA” carece de la más elemental base científica o lógica. No sólo no hay relación “VIH-T4-SIDA” sino que estos tres conceptos son precisamente eso: conceptos vacíos. Ni se ha probado que exista el “VIH”, ni la subdivisión de Linfocitos en “CD4”, “CD8” y otros tiene entidad biológica, ni el “SIDA” tiene entidad patológica propia.

¿Se ha conseguido el aislamiento del VIH?
Dr. Peter Duesberg considera que el VIH, aunque inofensivo ha sido aislado realmente y presentó un breve texto explicando sus razones.
La respuesta a este texto es el artículo más extenso, minucioso y contundente escrito por el equipo australiano y probablemente el documento más importante de la historia de la investigación del “VIH”: “El aislamiento del VIH. ¿Se ha conseguido realmente? Documentación en contra”. Fiel a la más pura tradición científica los autores plantean el título en forma de pregunta. Por supuesto que al igual que otras anteriores (¿Es un WB positivo prueba de infección por VIH? ¿Ha probado Gallo el papel del VIH en el SIDA?) la respuesta es un NO rotundo cuidadosamente documentado.
Los argumentos básicos contenidos en este texto imprescindible son estos:
1. Clonación no es sinónimo de Aislamiento.
2. La Retro-Transcriptasa no es específica del VIH, ni de los retrovirus, ni de partículas de ninguna clase; además: en la literatura del SIDA la presencia de RT se demuestra indirectamente y la retrotranscripción puede ser realizada por enzimas celulares normales (polimerasas) sin intervención de RT.
3. Los investigadores del VIH/SIDA han entendido por aislamiento: detección de partículas, proteínas y RT. Dado que todo ello podría ser material no viral, el VIH podría reflejar material no viral.
4. No hay evidencia de que los antígenos (proteínas) del “VIH” sean constituyentes de una partícula retroviral o semejante-a-virus, menos aún de un retrovirus determinado al que se ha llamado “VIH”.
5. Para evitar dudas los autores nos recuerdan que AISLAMIENTO viene del latín “Insulatus” que significa “convertir en una isla” y se refiere al acto de separar un objeto de todo material extraño que no sea ese objeto. Montagnier no ha presentado ninguna prueba de haber hecho esto. Gallo no consideró la información de Montagnier como verdadero aislamiento, sin embargo él hizo prácticamente lo mismo. Montagnier encontró reacciones a tres proteínas (p24, p41 y p80) pero sólo consideró del VIH la p24. Gallo consideró en cambio como específica del VIH la p41. Más adelante, sin pruebas de que fuesen codificadas por el “ADN del VIH”, se consideraron proteínas del VIH la gp160, la gp45, la p32, la p24 y la p18

6. Respecto al “ADN del VIH”:
· Ningún equipo plantea evidencia de aislamiento de partículas
· Encontrar un ARN, seleccionar fragmentos y llamarlos “ARN del VIH” no prueba nada (¿qué son los demás fragmentos?)
· El primer paso absolutamente necesario para probar que el ADN del VIH se origina en los linfocitos es realizar experimentos de hibridación con ADN de linfocitos frescos no cultivados y ADN del VIH como probe. Ni Montagnier ni Levy lo han hecho. Gallo obtuvo resultados negativos
7. Puesto que en la argumentación de Peter Duesberg, y en la literatura del VIH en general, se toma la Clonación como sinónimo de Aislamiento, los autores analizan detalladamente los trabajos de los equipos que han presentado evidencias de Clonación comenzando por precisar el significado de algunos conceptos básicos (plásmido, clonación de ADN, transfección) “para evitar malentendidos” (dicho sea con la mayor carga posible de sarcasmo ya que cada vez está más claro que el SIDA no es en absoluto fruto de “malentendidos” sino de un montaje intencionado. Torpe, pero intencionado).
En cuanto a los equipos que afirman haber clonado el VIH (Fisher y Gallo en el 85, Levy en el 86 y Barnett en el 93) la conclusión es que ninguno de ellos “han satisfecho las condiciones absolutamente necesarias para afirmar que han clonado un retrovirus, VIH”. La razón principal es que para clonar hay que disponer del ARN retroviral y esto sólo es posible aislando previamente el retrovirus: “SIN AISLAMIENTO NO HAY CLONACIÓN”. Sin embargo “Fisher, Levy y Barnett no comienzan con un ARN que se hubiera probado proveniente de un retrovirus y no obtuvieron partículas retrovirales de las que se hubiera probado que contenían el mismo ARN, el requerimiento más básico para la clonación. De hecho, dada la evidencia que presentan, ni siquiera pueden pretender la transfección [es decir, una especie de infección artificial] de células con ARN viral”.
8. Finalmente, los autores se ocupan de la pretendida “identificación del VIH” advirtiendo ante todo que de ningún modo puede realizarse sobre la base de la longitud de su genoma. No basta con hallar en determinadas células un ADN de tal o cual longitud, hay que determinar cuales son los elementos (los nucleotidos) que lo componen, esto es, secuenciarlo. Pero diferentes equipos de investigadores presentan diferentes resultados incluso para la longitud del ADN o para la cantidad de genes que lo componen: diez según Lazo y equipo; ocho según Montagnier; nueve según Barré-Sinoussi. En lo que respecta a la longitud:
· nunca se ha secuenciado un “genoma completo del VIH” a partir de células frescas no cultivadas;
· los genomas secuenciados (siempre de células cultivadas, es decir manipuladas) no tienen en ningún caso la misma longitud, por lo que se ha asignado al VIH la media de los resultados obtenidos: 9150 bases;
· se reconoce que la mayoría de estos genomas son defectivos (incompletos).
Por si esto fuera poco, para la detección del “ADN del VIH” en pacientes se ha utilizado un fragmento del gen gag. Sin embargo, encontrar un fragmento de un gen no significa que esté allí el gen completo y mucho menos el genoma completo. Pero más decisivo es que la mayoría de los expertos está de acuerdo en que los genes gag de los retrovirus exógenos y endógenos (es decir de secuencias humanas) son homólogos.
La conclusión final, definitiva, escueta pero de incalculables consecuencias, no sólo científicas o médicas, sino políticas, morales o incluso judiciales es que hasta la fecha no se ha conseguido el aislamiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana, ni siquiera se ha dado el primer paso “en el único método científicamente válido del aislamiento de retrovirus, esto es, demostración con microscopia electrónica de partículas con las características morfológicas de retrovirus que bandeen en gradientes de densidad de sacarosa a 1.16 gm/ml”.
Dicho está. Con todo rigor, serenidad y honradez.
Los responsables de quince años de terror tienen ahora la obligación moral de contestar a los argumentos aquí presentados. El silencio es en este caso la mejor prueba de culpabilidad, de complicidad en este monstruoso engaño. Y en la reciente conferencia Internacional de Ginebra hemos podido comprobar una vez más que el silencio va a continuar siendo la única respuesta a las preguntas clave del “SIDA”.
Ahora sabemos que en esta batalla el enemigo no es un virus, ni siquiera quienes lo inventaron. El enemigo es la inercia, la dejadez, el fatalismo, la obediencia ciega... las terribles fuerzas que empujan desde siempre al ser humano contra sí mismo. Los trabajos del equipo de Perth pueden ser la clave para salvar miles, quizá millones de vidas. Pero tenemos que trabajar para hacerlo efectivo. Y esto significa tesón, constancia, entereza, tenacidad, perseverancia, humildad, firmeza, capacidad de aprender... “el conocimiento conduce a la esperanza” decía Reich. Si esto es así, la Dra. Papadopulos y su equipo significan no ya un soplo, sino una tormenta de esperanza. Para los que han sido injusta y miserablemente condenados a la desesperación y a la muerte y para todos aquellos que luchamos por la vida.