domingo, 3 de julio de 2011

La gran estafa multimillonaria de las corporaciones farmacéuticas

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Primera parte de un documento en dos entregas que examina los métodos utilizados por las corporaciones farmacéuticas internacionales para controlar los mercados y las vidas.

Junto a enfermedades neumocóccicas como meningitis y neumonía, la diarrea relacionada con rotavirus es una importante asesina de niños en los países en desarrollo, de la que se piensa que destruye las vidas de 500.000 niños cada año. Un abrumador 85% de estos niños son africanos y asiáticos. La necesidad de milagros médicos es mayor que nunca, pero la manipulación de los precios por las corporaciones farmacéuticas genera inmensos beneficios, mientras aumenta el precio de medicinas que pueden salvar vidas.

La corporación farmacéutica basada en Gran Bretaña, GlaxoSmithKline (GSK), ofreció recientemente un convenio para suministrar a naciones pobres 125 millones de dosis de la vacuna rotavirus –Rotarix– a 2,50 dólares la dosis, solo un cinco por ciento del precio habitual en los mercados occidentales. A través del grupo GAVI, la agencia de vacunas internacional financiada por países desarrollados como el Reino Unido, se espera que GSK y la multinacional farmacéutica Merck –que, entre ellas dominan el mercado de la vacuna rotavirus– suministren una línea segura de medicinas a bajo coste a unos cuarenta países en el futuro cercano.

¿Pero es realmente un descuento?, y si lo es, ¿quién paga el coste?

El mecanismo financiero que subvenciona la vacuna se llama Advance Market Commitment (AMC) [Compromiso anticipado de mercado], un proyecto creado por el G8, así como por el Banco Mundial y la Fundación Gates, como incentivo “atrayente” para que las multinacionales farmacéuticas consideren los mercados a largo plazo de los países en desarrollo para “bienes públicos” farmacéuticos como las vacunas. Rotarix ha despegado bien: Desde 2007 unos 50 millones de niños –mediante 100 millones de dosis– ya se han beneficiado de Rotarix; en 2009 las ventas globales de Rotarix llegaron a 440 millones de dólares –un aumento del 50% en comparación con 2008, y Rotateo de Merck llegó a 564 millones de dólares en ventas.

El ejecutivo jefe de GSK, Andrew Witty, describió la estructura de los precios como, “ni como un artilugio ni como un gesto filantrópico aislado”, sino más bien como “parte de una estrategia concertada para cambiar nuestro modelo de negocios” –diseñado para combinar “el éxito comercial con contribuciones sustentables a largo plazo”.

Estructuras de precios y beneficios

Compañías farmacéuticas como GSK han afirmado frecuentemente que el alto coste de la “innovación”, es decir investigación y desarrollo (R&D, por sus siglas en inglés) es de entre 1.000 y 1.700 millones de dólares para introducir un nuevo medicamento al mercado. La recolección de 4.300 millones de dólares por AMC y GAVI para financiar la compra de vacunas se proyectó con la premisa de que hay que compensar el alto coste de R&D de las multinacionales farmacéuticas.

Durante las últimas décadas, la industria farmacéutica de EE.UU. –más de la mitad de la cual incluye compañías basadas en Europa– ha sido en su mayor parte la industria más lucrativa en la economía de la nación, gracias a mecanismos como la ausencia de una estructura de precios impuesta por el gobierno. “La libre fijación de precios y la rápida aprobación aseguran un rápido acceso a la innovación sin racionamiento”, dijo Daniel Vasella, ex jefe de Novartis (basada en Suiza), sobre las ventajas de hacer negocios en EE.UU.

Las multinacionales farmacéuticas afirman que los consumidores estadounidenses están obligados a financiar la investigación y desarrollo necesarios para mantener el funcionamiento de la innovación global. En Australia, Europa, así como en Canadá –la fuente de la “re-importación” de muchos medicamentos recetados por ciudadanos estadounidenses, donde las medicinas se venden a veces por la mitad del precio normal en EE.UU.– los gobiernos aseguran que las estructuras de los precios hagan que los medicamentos patentados sean asequibles.

Aunque las multinacionales farmacéuticas generan considerables beneficios en esos países, cerca de un 50% de las ganancias de la industria farmacéutica global se genera en EE.UU. En 2006, por ejemplo, las ventas globales de medicamentos recetados ascendieron a más de 640.000 millones de dólares, de los cuales casi 300.000 millones fueron ventas generadas en EE.UU.

Pero el verdadero engaño son menos las tácticas maquiavélicas utilizadas por las principales compañías farmacéuticas para aplicar Botox al resultado neto que el terrible mito detrás del “verdadero” precio de la innovación: la píldora de los mil millones de dólares. De 1996 hasta 2005, las grandes compañías farmacéuticas gastaron 739.000 millones de dólares en mercadeo y administración: En este caso los costes de “administración” incluyen contabilidad, salarios de los ejecutivos (incluidas bonificaciones, opciones de compra de acciones, etc.), así como gastos de recursos humanos. “Mercadeo”, mientras tanto, consiste de publicidad directa al consumidor, argumentos de venta y muestras gratuitas para los médicos, junto con publicidad en las revistas médicas.

Un examen más minucioso del coste de los medicamentos

Durante el mismo período de 1996 a 2005, las compañías farmacéuticas gastaron 288.000 millones de dólares en R&D y 43.000 millones en propiedad y equipamiento, y generaron 558.000 millones en beneficios.

Desde el principio, es posible ver que R&D está en penúltimo lugar en términos de gastos. Pero el desglose del propio R&D no es transparente: las compañías no detallan los gastos reales para el desarrollo de un medicamente en particular, y afirman que esa información incluye secretos comerciales exclusivos y/o confidenciales.

Sin embargo, según Harvard Business Review: “El coste de un nuevo medicamento aprobado ha aumentado más de un 800% desde 1987, o 11% por año durante casi dos décadas”. Corporaciones farmacéuticas como Novartis y GSK declaran que compañías que producen medicamentos genéricos –a menudo indias– pueden eludir costes semejantes, y vender sus medicamentos “copiados” por una fracción del precio del producto patentado, vendiendo frecuentemente entre 65% y 99% más barato que las firmas intercontinentales.

El “coste de 1.000 millones de dólares” se deriva de un estudio de 2003 publicado en el Journal of Health Economics por Joe DiMasi et al del Tufts Center for the Study of Drug Development. Los autores y su organización afirmaron que el estudio fue objetivo, a pesar de que el propio Tufts Center está financiado en un 65% por las compañías farmacéuticas.

Aunque los resultados se han normalizado como exactos por los medios, los hechos han sido desacreditados desde hace tiempo por especialistas independientes.

Los autores analizaron diez grandes corporaciones farmacéuticas (responsables entre ellas de un 42% de los gastos en R&D en EE.UU., donde se realiza la mayor parte de ese trabajo), examinando los costes de R&D de 68 medicamentos seleccionados al azar, y determinaron el coste del desarrollo de cada uno en 802 millones de dólares (elevado a 1.000 millones por el ajuste a la inflación).

Como los datos fueron presentados confidencialmente por las compañías farmacéuticas a los autores, no hay modo de verificar la calidad de la información, ni hubo alguna consideración del volumen potencial de manipulación corporativa de los precios entre compañías. Los nombres de las firmas no se mencionaron; tampoco los nombres de los medicamentos, los tipos de medicamentos; o su estatus –si se trataba de un medicamento prioritario, incluyendo tratamiento avanzado, o de un medicamento “para todos”– es decir una variación de productos que ya estaban en el mercado.

“Desmitificando” los costes

Para comenzar, la cifra de 802 millones de dólares no tomó en cuenta la forma opaca y extraña de contabilidad involucrada, comenzando con “costes capitalizados”. Según los autores, los gastos de R&D. “deben ser capitalizados a una tasa de descuento apropiada –el ingreso esperado del que se privan los inversionistas durante el desarrollo cuando invierten en R&D farmacéutica en lugar de una cartera igualmente arriesgada de valores financieros”.

Como declaró Marcia Angell, doctora estadounidense, ex jefa de la redacción de The New England Journal of Medicine y catedrática senior en la Escuela de Medicina de Harvard: "Los consultores de Tufts simplemente lo agregaron a los costes generales de la industria. Esa maniobra contable casi duplicó los 403 millones de dólares a 802 millones.”

Por lo tanto, al tomar en cuenta costes actualizados por PhTMA (2006), el aumento de R&D general a 1.320 millones de dólares, más de 650 millones han sido simplemente incluidos como “investigación y desarrollo” por compañías farmacéuticas pretendiendo ganancias míticas que podrían haber sido generadas, si hubieran invertido en, digamos, Wall Street – y no en la “innovación” científica utilizada para justificar inmensas ganancias de patentes exclusivas.

El estudio tampoco incluyó alivios impositivos y subsidios corporativos, así como la evasión fiscal deliberada y legal de impuestos corporativos (ni hablar de cualquier evasión tributaria ilegal).

En la revista BioSocieties, el sociólogo Donald Light y la economista Rebecca Warburton “desmitifican” los costes del desarrollo de medicamentos en R&D analizando también los alivios impositivos involucrados en los costes de R&D.

La Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. reveló que: “El coste neto de cada dólar gastado en investigación debe ser reducido por el monto de impuestos evitados por ese gasto”. Los autores utilizaron datos de fuentes oficiales como el Tax Policy Center [Centro de política tributaria], para revelar ahorros impositivos adicionales de un 39%. Acumulativamente, los subsidios y créditos de los contribuyentes redujeron los costes generales de 403 millones de dólares a 201 millones.

Secreto fiscal

Además, como explica el artículo “Planificación Tributaria” de Ernst & Young, los costes de R&D usualmente se transfieren a jurisdicciones de alta tributación para compensar costes. Por otra parte, los beneficios generados por patentes frecuentemente se "re-ubican" en jurisdicciones de baja tributación. Las compañías farmacéuticas prefieren generar “gastos” de R&D en jurisdicciones de alta tributación como EE.UU. a fin de compensar los costes contra el ingreso gravable. Sin embargo, el coste de R&D no incluye impuestos “evitados”. No es sorprendente que la mayoría de las compañías farmacéuticas también estén ubicadas en jurisdicciones de impuestos bajos y secreto fiscal como Delaware en EE.UU., donde los beneficios se pueden transferir a beneficios pasivos y a compañías de propiedad intelectual.

En un artículo [impreso originalmente en el periódico New Age, y publicado en línea en Al-Jazeera] escribí con John Christensen, fundador de la Red de Justicia Tributaria y ex consejero económico de Jersey, uno de los máximos paraísos fiscales del Reino Unido, revelamos cómo el secreto fiscal y la propiedad intelectual (IP) se explotan para beneficiar a las corporaciones farmacéuticas, en lugar de servir las necesidades de gente vulnerable.

"Pfizer, Novartis, GlaxoSmithKline, así como más de un 60% de las multinacionales de Fortune, mantienen todas entidades en Delaware, aprovechando a tope los instrumentos de opacidad legal y financiera. Aparte del secreto fiscal y la nula revelación del beneficiario efectivo, Delaware permite que las sociedades matrices establezcan compañías holding en dos días, que no producen nada, que no realizan ninguna actividad económica en el Estado, y que en general albergan solo un accionista (la compañía madre). Semejantes entidades, que permiten que la compañía madre pague a la entidad recién creada un “honorario” por el uso de la IP, sirve como un conducto pasivo que convierte renta imponible en beneficio pasivo no imponible. El único sentido de la entidad es poseer y ‘administrar’ ingresos blanqueados generados de la IP.”

Los gigantescos gastos legales incurridos por especialistas en el desarrollo de patentes, defensa legal, la contratación de los paraísos fiscales y otros temas relacionados con la IP constituyen más costes, incluidos como R&D. Esta estrategia de optimización tributaria se parece de cerca a la de compañías de “alta tecnología” que dependen de capital intangible para la mayor parte de su riqueza. Según la revista Forbes, en 1999, tres de las cuatro personas más ricas del mundo hicieron su fortuna con derechos de propiedad intelectual. Debían su fortuna, dijo Michael Perelman, a “Microsoft, uno de los mayores propietarios de derechos de propiedad intelectual, algo muy apropiado para la denominada Nueva Economía en la cual el ‘Capital DOS’ ha suplantado a El Capital”.

Beneficios del tratamiento del SIDA

La administración de los derechos de propiedad intelectual puede ser ciertamente un negocio lucrativo. El primer tratamiento de VIH/SIDA, zidovudina [AZT], vendido con el nombre de marca Retrovir, fue fabricado por la compañía Burroughs Wellcome, incorporada posteriormente a GSK. En 1983, dos años después de que se informó por primera vez sobre el SIDA, los Institutos Nacionales de Salud [NIH] de EE.UU. y el Instituto Pasteur de París identificaron su causa –el retrovirus VIH. Ese mismo año Samuel Broder, jefe del Instituto Nacional del Cáncer (una filial de los NIH), estableció un equipo global para seleccionar instrumentos antivirales, incluida la molécula AZT descubierta por la Fundación del Cáncer de Michigan, subsiguientemente adquirida por Burroughs Wellcome.

El equipo NIH-NCI de Broder, junto a eruditos de la Universidad Duke, descubrió la efectividad de AZT contra el virus del SIDA y realizó los primeros ensayos clínicos en 1985. Como explica Marcia Angell en su informativo libro: The Truth About Drug Companies [La verdad sobre las compañías farmacéuticas], Burroughs Wellcome patentó inmediatamente el medicamento y “realizó los ensayos posteriores que posibilitaron que recibiera la aprobación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos o Agencia de Drogas y Alimentos de EE.UU. [FDA] en 1987” después de un estudio de solo unos pocos meses. La corporación cobraba a los pacientes más de 10.000 dólares anuales por el tratamiento y se auto-cumplimentó en demasía por el logro de la medicina salvavidas.

Después de una carta auto-laudatoria de ese tipo del presidente ejecutivo de Burroughs Wellcome al New York Times, Broder y sus colegas del NCI y de la Universidad Duke respondieron airadamente, declarando: “La Compañía no desarrolló específicamente o suministró la primera aplicación de la tecnología para determinar si un medicamente como AZT puede suprimir el virus vivo del SIDA en células humanas, ni desarrolló la tecnología para determinar a qué concentración se puede lograr un efecto semejante en seres humanos. Además, no fue la primera en administrar AZT a un ser humano con SIDA, ni realizó los primeros estudios clínicos farmacológicos en pacientes. Tampoco realizó los estudios inmunológicos y virológicos necesarios para deducir que el medicamento podría funcionar, y que por ello valía la pena continuar con más estudios. Todo esto fue realizado por el personal del NCI trabajando con el personal de la Universidad Duke.”

Acentuando la información, agregaron: “Por cierto uno de los obstáculos para el desarrollo de AZT fue que Burroughs Wellcome no trabajó con virus vivos del SIDA, ni quiso recibir muestras de pacientes con SIDA”.

Tácticas asesinas

Paradójicamente, el medicamento Retrovir fue clasificado por la compañía como “medicamento huérfano”, es decir: un medicamento para el cual existe un mercado de menos de 200.000 personas –y por ello no era probable que fuera lucrativo comercialmente. Esto se hizo para pedir un crédito de 50% del gobierno por los costes de los ensayos clínicos. En 2005 se acusó a GSK de aumentar artificialmente sus beneficios a corto plazo al no aumentar la producción para satisfacer la demanda en drástico aumento, creando así “escasez” de su producto patentado. Esto se vio como un último intento de explotar la patente que debía expirar en septiembre de 2005. Poco después, el gobierno de EE.UU. aprobó versiones genéricas del medicamento.

En África se conoce a GSK –literalmente– por sus tácticas asesinas.

Cuando el distribuidor en Ghana, Healthcare Ltd. importó una versión genérica del medicamento (una combinación de AZT y 3TC – conocida como Combivir) de una compañía farmacéutica india llamada CIPLA, que la suministraba a un precio asequible (90 centavos de dólar por píldora) en lugar del precio patentado estadounidense (10 dólares por píldora), GSK amenazó al distribuidor con los tribunales, llevando a Healthcare Ltd. a cesar las ventas. Sin embargo, incluso mientras GSK acusaba a CIPLA de violar los derechos de la patente, GSK no poseía los “derechos” de Combivir en la oficina regional de patentes de África Occidental. AZT y otros tratamientos para el SIDA siguieron siendo medicamentos que fueron éxitos de venta para GlaxoSmithKline, generando 2.400 millones de dólares en beneficios en los primeros seis meses de 1997, gracias en particular a AZT y 3TC. En 1998, se referían al SIDA como “crisis sanitaria a escala mundial”, considerada por muchos como “una epidemia”.

Consecuentemente GSK ganó miles de millones de dólares con una patente, controló un mercado y determinó las vidas –y las muertes– de miles de millones de personas en todo el mundo, mediante algo que ellos no habían inventado. Afirmaron, sin embargo, que ellos concibieron que funcionaba. Esta noción bastó para excluir a los científicos del NCI, incluido Broder, de ser mencionados como inventores.

¿Pero es un ejemplo aislado?

La segunda parte de “La gran estafa de los miles de millones de dólares de las corporaciones farmacéuticas” se publicará próximamente.

Khadija Sharife es periodista y académica visitante en el Centro por la Sociedad Civil (CCS) basado en Sudáfrica, y colaboradora de la Red por la Justicia Tributaria. Es la corresponsal sudafricana de la revista The Africa Report, editora adjunta de la revista

World Poverty and Human Rights de Harvard, y autora de Tax Us If You Can Africa.

miércoles, 29 de junio de 2011

Comunicación de Duesberg y otros autores a la Italian Conference on AIDS and Retroviruses


Comunicación de Duesberg y otros autores a la Italian Conference on AIDS and Retroviruses, Marzo de 2011.
(Traducido y enviado por Naturix Gallaicus)

Extraído de:

META-ANÁLISIS Y ACTUALIZACIÓN DE LA EPIDEMIA GENERAL DE SIDA PREVISTA EN ÁFRICA.

Introducción. En 1984, en Estados Unidos, se presentó la hipótesis de que había un nuevo virus a punto de causar una epidemia mundial de inmunodeficiencia, ‘alias’ SIDA, en línea con la clásica teoría de los gérmenes y la enfermedad. Esta teoría predice que un nuevo microbio, o virus patógeno, causa la propagación exponencial de una epidemia de nuevas enfermedades, específicas de ese microbio, y también la muerte en semanas o meses. Las curvas epidemiológicas resultantes, en forma de campana, de enfermedades y muertes, fueron primeramente descritas a causa de una peste en Londres en 1665. Muchas otras epidemias ‘en forma de campana’ se han descrito desde entonces, como por ejemplo la Gripe global de 1918, mostrada en la figura 1.
Sin embargo, a pesar de los millones de personas con anticuerpos positivos al VIH en todo el mundo (1) no se ha registrado ninguna epidemia general de inmunodeficiencia (2.3). Recientemente, un estudio de la Universidad de Harvard “estimó” que desde el año 2000 al 2005, 1.8 millones de sudafricanos murieron a causa del VIH, a una tasa regular de 300.000 al año. Estas estimaciones se basaron en informaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (4). El estudio también aseguró que los medicamentos antirretrovirales (ARVs) podrían haber impedido al menos 330.000 de las 1.800.000 muertes calculadas, basándose en la ‘modelización’ de la epidemia en Sudáfrica. Dado que no se ha observado ninguna epidemia general de VIH-SIDA en ningún otro continente, a pesar de los millones de positivos a anticuerpos VIH, y puesto que la continua pérdida de vidas al año, durante 6 años, no concuerda con los aumentos y caídas exponenciales de las epidemias de nuevos gérmenes, hemos investigado las pruebas por las que se asegura que el VIH mató a 1.800.000 sudafricanos, a una tasa de 300.000 al año, desde el 2000 al 2005. A la vista de las toxicidades inherentes a los medicamentos VIH, nos preguntamos si sus beneficios potenciales realmente las superan, como se afirma en el estudio de Harvard.

Figura 1.
Resultados. Sorprendentemente, la OMS/ONUSIDA no relaciona ninguna cifra de ‘casos VIH Informados’ ni de ‘casos SIDA Informados’ en su ‘Ficha de Datos’ de Sudáfrica para el período de 2000 a 2005. Descubrimos, inesperadamente, que las Estadísticas de Sudáfrica atribuyeron al VIH una media de sólo 10.000 al año entre 2000 y 2005 (Tabla 1), es decir, 30 veces menos de lo afirmado (4). E incluso este número relativamente bajo puede ser una sobre-estimación, dado que todas las ‘enfermedades VIH’ son parte un Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (5), el cual incluye las enfermedades sudafricanas más comunes que son causa de muerte, a saber: “tuberculosis, neumonías e infecciones intestinales”, relacionadas como “enfermedades VIH”por Statistics South Africa (6).

De esta manera las enfermedades comunes africanas pueden haber sido atribuidas erróneamente al VIH, puesto que coinciden con un test positivo a anticuerpos contra
el VIH. De ahí se sigue que Statistics South Africa no apoya las estimaciones de 1.800.000 “muertes VIH”, pretendidas por Chigwedere et al., y que los bajas cifras registradas por Sudáfrica puedan ser incluso una sobre-estimación. Concluimos que no hay pruebas verificables de que una supuesta epidemia-VIH matara a 300.000 sudafricanos al año entre 2000 y 2005. Consistente con estos datos, la población de Sudáfrica se incrementó en tres millones de 2000 a 2005, basándonos en estadísticas concordantes de Sudáfrica y del US Census Bureau. Como se muestra en la Tabla 1 y la Figura 3, este aumento extendió una firme trayectoria de crecimiento en Sudáfrica, de 29 millones en 1980 a 47.5 millones en 2005, que luego continuó constante en la misma tasa (6,7,8). El cambio de la trayectoria de crecimiento previsto por la pérdida de 300.000 al año, durante 6 años, se muestra como una variante hipotética de la curva monótona de crecimiento de la Figura 3A. Pero la curva de crecimiento no mostró evidencia alguna de esa nueva y regular pérdida de 300.000 vidas al año del 2000 al 2005.
En síntesis, ni la OMS, ni las estadísticas de mortalidad de Sudáfrica, ni las estadísticas de población de Sudáfrica proporcionan pruebas verificables de una supuesta epidemia de VIH que matara a 300.000 sudafricanos al año entre 2000 y 2005.
Los modelos epidemiológicos previstos asociados con un nuevo virus mortal no se pusieron de manifiesto en Sudáfrica entre 2000 y 2005. En un esfuerzo por plantear nuestra investigación sobre variaciones entre estadísticas de población y epidemias de SIDA en diferentes países africanos, preguntamos a continuación si la población del África sub-sahariana en su conjunto aumentó o disminuyó –a la vista de la generalización de la prevalencia de anticuerpos contra el VIH (1,9,10,11,12,13). De nuevo descubrimos en las estadísticas del Banco Mundial que la población del África sub-sahariana, en su conjunto, se había duplicado durante la era VIH-SIDA, de 400 millones en 1980 a 800 millones en 2007 (14). Concluimos que los modelos epidemiológicos previstos, asociados con la propagación de un nuevo virus mortal, nunca se pusieron de manifiesto en África. Parecería entonces que el VIH es un virus pasajero no-patógeno. La hipótesis de que el VIH es un pasajero predice así que su propagación y prevalencia no coinciden con la mortalidad. Para probar esta predicción investigamos el efecto de la propagación y prevalencia del VIH en la curva de crecimiento de la población de Sudáfrica. Para este propósito trazamos la prevalencia de los anticuerpos VIH en la población sudafricana, registrada por el National Department of Health South Africa, desde 1990 (15), en la misma Figura 3 que muestra la curva de crecimiento poblacional (Figuras 3A y B). La nueva Figura 3B muestra que los anticuerpos anti-VIH fueron por primera vez detectados en 1990, en el 0.7% de la población. Este porcentaje se incrementó después lentamente (no exponencialmente!) durante casi 10 años, hasta 2000, cuando se estabilizó entre el 25 y 30%. Comparandolos gráficos A y B (Figura 3), se puede ver que la trayectoria constante de crecimiento de la población africana desde 1980 no se ve afectada por el aumento de la prevalencia VIH del 0.7 al 30% entre 1990 y 2000, y la prevalencia constante del VIH desde entonces. La independencia de la trayectoria de crecimiento de la población de Sudáfrica en relación a la prevalencia del VIH confirma nuestra hipótesis de que el VIH es un virus pasajero.
Puesto que el aumento de la prevalencia de anticuerpos-VIH, desde el 0.7% en 1990 a casi el 30% en 2000, es excesivamente lenta para la propagación natural, exponencial, de un nuevo virus (ver Figura 1), proponemos que el VIH ha sido un pasajero establecido desde hace mucho tiempo en Sudáfrica. Evidencias recientes que sitúan al VIH en humanos desde, al menos, comienzos del siglo XX, corroboran la hipótesis de que el VIH es un retrovirus endémico establecido hace mucho tiempo (16).
Inesperadamente, los datos del CDC y la OMS apoyan la idea de que el VIH es un pasajero: estas organizaciones postulan que el VIH causa 27 enfermedades anteriormente conocidas, si el VIH está también presente (1,5). Puesto que todas estas enfermedades eran conocidas con anterioridad al presuntamente reciente origen del VIH (17) y siguen ocurriendo en ausencia del VIH (18,19,20), la conclusión lógica es que el VIH no es necesario en ninguna de esas enfermedades. El CDC y la OMS informan también de millones de positivos a los anticuerpos-VIH, libres-de-SIDA, en los USA, Europa, Asia y, particularmente, en África (21,1,22). Aunque incluso virus altamente patógenos no lo son en todas las infecciones, siempre que causan enfermedad lo hacen sin demora. En contraste, se dice que el VIH causa SIDA después de periodos de latencia excesivamente largos, de 5-10 años (1,23,24), a pesar de que el VIH induce inmunidad anti-viral en semanas después de la infección (25,26). De manera que el VIH se basta para replicarse, pero es intrínsecamente insuficiente para causar SIDA –el sello de un virus pasajero. Además, el ejército de los USA informó recientemente que los soldados VIH-positivo (27), sin riesgos anómalos de SIDA y sin tratamiento anti-VIH (ver siguiente), no desarrollaron SIDA, incluso siendo positivos a los anticuerpos-VIH durante 25 años. De esta manera los CDC, la OMS y el ejército USA proporcionan pruebas de que el VIH no es necesario ni suficiente para causar SIDA, lo que apoya nuestras evidencias demográficas de que se comporta como un virus pasajero.

CONCLUSIONES. Nuestro meta-análisis del SIDA africano reveló inesperadas discrepancias entre las epidemias de SIDA y VIH informadas. El modelo epidemiológico previsto de mortalidad asociada con el supuesto nuevo virus del SIDA, nunca se manifestó en Sudáfrica ni en ninguna otra parte de África entre 2000 y 2005.
Al contrario, a pesar de la alta prevalencia del VIH, la población africana se duplicó durante la era del VIH-SIDA. Nuestros análisis resuelven así la paradoja de que el VIH causara una epidemia general de SIDA en África pero no en el resto del mundo. Parece que el VIH en sí mismo no causa SIDA. Esto explicaría también la estrecha asociación del SIDA con riesgos no-virales, como las drogas antivirales y las recreacionales (30).
A la vista de ello y de las toxicidades inherentes a las drogas anti-VIH, aquí revisadas por nosotros, proponemos una reevaluación de la hipótesis VIH-SIDA. Hasta que haya nuevas pruebas, verificables, de que el VIH es mortalmente patógeno, inferimos que “el no aceptar el uso de los ARVs disponibles (drogas anti-VIH)” por parte de Sudáfrica (31,32), ha salvado probablemente más vidas que las que ha costado. Sin embargo, no descartamos que las drogas anti-VIH, debido a su citotoxicidad inherente y a sus efectos anti-cáncer, puedan tener efectos beneficiales contra enfermedades ‘oportunistas’ y cánceres, si son prescritas para periodos de tiempo limitados (30,33).

martes, 28 de junio de 2011

Diagnóstico Universal VIH

Desde:
Jesús García Blanca*

La Plataforma VIH en España ha propuesto dos estrategias que, según afirman sus integrantes, “servirían para frenar la infección por VIH”. Estas propuestas son: realizar sistemáticamente tests a quienes se consideren “grupos de riesgo” (“diagnóstico dirigido”), o hacérselos a toda la población (“diagnóstico universal”). En realidad, de llevarse a la práctica estas propuestas, se provocaría un aumento del número de personas etiquetadas como “seropositivas”, que a su vez se verían atrapadas en la dinámica destructiva del montaje SIDA. La única forma de frenar el número de etiquetados “VIH positivos” y de comenzar la tarea de acabar realmente con el SIDA, es dejar de aplicar los tests.

El Dr. Santiago Moreno, miembro de la plataforma, valoraba ambas propuestas el pasado 17 de junio en el XIV Congreso Nacional sobre SIDA celebrado en Zaragoza, pronunciándose a favor de la segunda: el diagnóstico universal “permitiría diagnosticar la enfermedad a muchos pacientes en un estadio asintomático, con lo cual se beneficiarían plenamente de todas las ventajas del tratamiento antirretroviral y se podría evitar la transmisión de la infección por parte de este tipo de pacientes” [1].

¿Es esto cierto? ¿Servirían estas medidas para frenar la “infección por VIH”? Más aún: ¿se trata de propuestas que incluso siendo equivocadas se hayan hecho con honestidad? Para ello tendríamos que aceptar que quienes las han hecho –todos ellos destacados expertos en su campo- ignoran el debate internacional que en relación con el VIH/SIDA viene desarrollándose desde hace décadas y que abarcan desde la investigación básica, hasta los derechos humanos, pasando por las implicaciones éticas, sociales, médicas, psicológicas, políticas, económicas, personales o familiares.

En todo caso, para valorar correctamente estas propuestas así como las consecuencias que tendrían en la práctica y los posibles motivos de quienes las hacen, es imprescindible conocer algunos hechos:

1. A fecha de hoy, treinta años después de que se publicara el primer informe de supuestos “casos de SIDA” y veintisiete desde que Robert Gallo afirmara fraudulentamente haber encontrado el “virus del SIDA”, nadie ha presentado las mínimas pruebas científicamente exigibles para afirmar que existe el virus VIH [2].

2. Aún en el caso de que –sin haber sido aislado- ese virus existiese, sería indispensable disponer de un instrumento válido de diagnóstico para poder hablar de “infectados con el VIH” o “prevalencia de infección por VIH”, así como para proponer estrategias que impliquen diagnósticos. Ese no es el caso de los tests de VIH. Los datos científicos de que disponemos descartan totalmente su validez y fiabilidad, básicamente porque es preciso aislar un virus antes de fabricar tests para detectarlo. Dicho de otro modo: no es cierto que las personas etiquetadas como “seropositivas” estén infectadas por un supuesto virus VIH [3].

3. Los integrantes de la Plataforma VIH en España son o han sido asesores del Plan Nacional sobre SIDA, el organismo responsable de las políticas sobre SIDA del Ministerio de Sanidad. El 1 de febrero de 2010 me dirigí al Plan Nacional sobre SIDA para pedirles los documentos técnicos que servían como base a sus políticas sobre SIDA en España, entre ellas las recomendaciones de tests. Esta es una petición que he venido haciendo desde 1997 sin obtener respuesta alguna. En mi último escrito recordaba a la Secretaría del Plan Nacional sobre SIDA que la Administración tiene obligación legal de facilitar a los ciudadanos la información relativa a sus competencias y funcionamiento [4]. A pesar de ello, la Secretaría del Plan Nacional sobre SIDA continúa sin aportar los criterios y la documentación técnica que utiliza como base para sus políticas; criterios y documentos que son establecidos y elaborados por el Consejo Asesor Clínico al que pertenecen o han pertenecido los integrantes de la Plataforma VIH en España [5]. ¿Qué ocurre con esos documentos? ¿Es que el Consejo Asesor no los ha elaborado? Si es así, ¿sobre qué base toman decisiones de tanta trascendencia para la salud de las personas? Y si existen ¿cuál es el motivo para negarse a entregarlos? ¿Qué esconden?

4. Asimismo, los miembros de esa plataforma tienen o han tenido cargos de responsabilidad en la Sociedad Española Interdisciplinar del SIDA (SEISIDA), el Grupo de Estudio del SIDA (GESIDA), la Fundación para la Formación e Información sobre Tratamientos en el ámbito del VIH (FIT) y la Red Española de Investigación en Sida (RIS). Los patrocinadores de estas fundaciones o sociedades son los siguientes:

Patrocinadores SEISIDA: Abbott, Boehringer Ingelheim, Gilead, Janssen (Johnson and Johnson), MSD (Merck Sharp & Dohme), ViiV Healthcare (GlaxoSmithKline and Pfizer).

Patrocinadores de GESIDA: Abbott, Boehringer Ingelheim, Glaxo, Gilead, Janssen (Johnson and Johnson), MSD (Merck Sharp & Dohme), Pfizer, Roche, ViiV Healthcare (GlaxoSmithKline and Pfizer).

Patrocidadores de FIT: Abbott, ViiV Healthcare, Janssen-Cilag, Gilead Sciences, Merck Sharp & Dome, Roche Farma.

Es decir, que quienes financian las instituciones públicas y organismos privados en los que medran estos autodenominados “expertos” –incluido el propio Congreso Nacional que ha servido de plataforma de lanzamiento de las propuestas- son los fabricantes y vendedores de los tests-chapuza de VIH que la plataforma pretende realizar en masa, así como de los carísimos productos tóxicos que se les prescribiría a los que dieran positivo a los tests, y de las pruebas que forman parte de los protocolos de seguimiento periódico que se les harían a esas personas, pruebas y protocolos igualmente carentes de base técnica o biológica [6].

5. Los propios laboratorios mencionados advierten en las instrucciones y prospectos de los tests que fabrican que no son válidos. Para muestra, un botón: Abbott dice: “Actualmente no hay patrón oro reconocido para establecer presencia o ausencia de anticuerpos del VIH-1 en sangre humana”[7].

6. Por su parte, la Red Española de Investigación en SIDA (RIS), además de recibir fondos públicos del Ministerio de Ciencia e Innovación y europeos, está financiada por el Instituto de Salud Carlos III, principal conexión en España con el Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS), servicio cuasisecreto integrado en los Centros de Control de Enfermedades (CDC) del Servicio de Salud estadounidense. El EIS tiene agentes “incrustados” en numerosos organismos públicos, medios de comunicación, instituciones internacionales y puestos claves de las estructuras sanitarias de numerosos países, incluido por supuesto España, donde sus agentes ocupan o han ocupado cargos de responsabilidad en el propio Plan Nacional sobre SIDA en particular en su Consejo Asesor. [8]. Estas dos agencias jugaron en 1981 un papel clave en la creación de la falsa epidemia SIDA –como ya lo hicieron en otras falsas epidemias, como la Polio o las sucesivas Gripes- y continúan siendo los principales impulsores del Montaje SIDA.

7. En cuanto a los productos presentados, vendidos, prescritos y administrados como “tratamientos antivirales” es preciso saber que:

Todos, sin excepción, son potentes tóxicos que dañan la información genética y los centros de energía de las células, y han producido y continúan produciendo una parte importante de las muertes atribuidas al VIH [9].

Esos gravísimos daños no son efectos secundarios, sino el único efecto que puede esperarse de esos venenos ya que tanto sus fabricantes como los responsables del Departamento de Salud estadounidense reconocen públicamente su inutilidad. La página web “InfoSIDA” (del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EUA), dice sobre Conbivir: “No cura ni previene la infección por el VIH ni el SIDA, ni reduce el riesgo de transmisión del virus a otras personas” [10]. Y las fichas de los productos son suficientemente elocuentes: “Retrovir no es una cura para la infección por VIH o el SIDA” (Glaxo), “Conbivir no es una cura para la infección por VIH” (GlaxoSmithKline), “Viramune no cura el VIH ni el SIDA” (Boehringer Ingelheim), “No se sabe si Crixivan prolongará la vida” (Merck), “Viread no cura la infección por VIH-1 ni el SIDA” (Gilead)...

La revista Lancet dejó bien claro en 2005 que “por razones éticas, no ha habido ningún ensayo placebo controlado a doble ciego en la TARGA (Terapia Anti Retroviral de Gran Actividad)”. La situación no ha cambiado en los seis años transcurridos [11]. Por tanto, cualquier afirmación sobre supuestas ventajas de los Antivirales es pura especulación.

La misma revista publicó en 2005 uno de los más ambiciosos estudios realizados sobre los antivirales: más de 22.000 adultos de 40 países en una valoración global sobre la efectividad de la targa. Resultados: entre 1995 y 2003, el riesgo de SIDA ha aumentado casi un 30% y el riesgo de muerte casi un 10%. El editorial de ese número de Lancet dice: “no hubo reducción alguna en la mortalidad por todas las causas, y (sí hubo) un significativo aumento del riesgo combinado de muerte por SIDA y relacionada con SIDA, en los años más recientes”.

Un artículo en el que se revisaba el historial de casi tres mil pacientes para ver la incidencia de episodios graves o de riesgo vital se concluyó que más del doble eran debidos a los antivirales y no al SIDA [12].

En conclusión: las propuestas de la Plataforma VIH en España no servirían para frenar ninguna supuesta “infección por VIH”, sino para que hubiese más personas etiquetadas y atrapadas en la dinámica destructiva del Montaje SIDA, lo cual sólo puede beneficiar a quienes de una forma o de otra viven de él.


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* Escritor e investigador independiente. Autor de El rapto de Higea. Mecanismos de Poder en el terreno de la salud y la enfermedad, Barcelona, Virus Editorial, 2009. E-mail: keffet@gmail.com. Blog: http://saludypoder.blogspot.com.

NOTAS:

[1] anisalud.com/show_annex.html?id=44339

[2] Una exposición sintética:http://www.kaosenlared.net/noticia/desafio-gobiernos-antiimperialistas-ante-montaje-vihsida. Más información:www.plural-21.org, http://replantearsida.blogspot.com/, http://free-news.org/htm/index-GM-Genocidio-SIDA.htm,http://www.cleanhandss.blogspot.com/,http://www.axel.org.ar/articulos/sida.htm.

[3] PAPADOPULOS-ELEOPULOS, E., TURNER, V. F. & PAPADIMITRIOU, J. M. “Is a positive Western Blot proof of HIV infection?”. Bio/technology 11, 696-707 (1993):http://www.theperthgroup.com/SCIPAPERS/biotek8.html

[4] Real Decreto 208/1996, de 9 de febrero, por el que se regulan los Servicios de Información Administrativa y Atención al Ciudadano, Capítulo I, Artículo 1:http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rd208-1996.html#a1

[5] “¿En qué se apoyan las políticas sobre VIH/SIDA del Ministerio de Sanidad español?”:

http://saludypoder.blogspot.com/2010/07/documento-el-plan-nacional-del-sida-no.html

[6] HÄSSIG, A.; KREMER, H.; LIANG, W.-X. y K. STAMPFI: “Pathogenesis of inmune suppression in hypercatabolic diseases. AIDS, septicaemia, toxic schock syndrome and protein calorie malnutrition”. Continuum, 6, vol. 4, 1997 (http://free-news.org/hassig01.htm). PAPADOPULOS, Eleni et al. The Perth Group Affidavit in regards to the Parenzee Case(http://www.theperthgroup.com/LATEST/PGAffidavit.pdf).

[7] Puede verse una recopilación con numerosas advertencias de laboratorios aquí: http://aras.ab.ca/test-disclaimers.html.

[8] Agencias estadounidenses determinan la política sanitaria mundial. Discovery Dsalud, 128, junio 2010:http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=1205

[9] La literatura científica que documenta la toxicidad de los antivirales es abrumadora. Dos artículos especialmente contundentes son: PAPADOPULOS-ELEOPULOS, E. Et al “A Critical Analysis of the Pharmacology of AZT and its Use in AIDS”. Current Medical Research and Opinion, Vol. 15: Supplement, 1999 (http://www.theperthgroup.com/SCIPAPERS/cmroazt.html) yHÄSSIG, A., KREMER, H., LANKA, S., W-X LIANG, STAMPFLI, K. “15 years of AIDS: The continuous failure in the prevention and treatment of AIDS is rooted in the misinterpretation of an inflammatory auto immune process as a lethal, viral venereal disease (http://www.whale.to/a/lanks14.html).

[10] www.aidsinfo.nih.gov/DrugsNew/DrugDetailSP.aspx?int_id=285&ClassID=8&TypeID=1&Spanish=1

[11] “Respuesta y Pronóstico en Europa y Norte América en la primera década de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART): Un análisis de colaboración”, The Lancet 368:451-458.

[12] REISLER, Ronald B. et al. “Grade 4 Events Are as Important as AIDS Events in the Era of HAART”, JAIDS, 34(4):379-86.

lunes, 20 de junio de 2011

Crítica a la Industria del SIDA en Madrid

Crítica a la Industria del SIDA
JUEVES 30 DE JUNIO / VIERNES 1º DE JULIO
CENTRO SOCIAL OKUPADO CASABLANCA
Calle Santa Isabel nº 21 - 23 - Metro Antón Martín- Madrid

PROGRAMA

Jueves 30 Junio

18 hrs. Documental "House of Numbers"
19:30 hrs.Exposición Raúl Ehrichs
Asociación para el Replanteamiento Integral de la Salud, Málaga
20 hrs. Debate Colectivo

Viernes 1º Julio

18 hrs. Documental "La Ciencia del Pánico"
19:30 hrs.Exposición Alfredo Embid
Asociación de Medicinas Complementarias, Madrid
20 hrs. Debate Colectivo.

*Somos un colectivo, en proceso de formación, de personas etiquetadas como seropositivas, familiares y amigos. El CSOA Casablanca nos ha ofrecido espacio para nuestras reuniones y actividades y deseamos ser parte activa de este proyecto social.
Nuestro objetivo fundamental es propiciar el intercambio de experiencias e información en torno a la inmunodeficiencia humana desde una perspectiva crítica.

Mail Contacto: disidenciavhimadrid@gmail.com