miércoles, 28 de enero de 2009

RAZONES PARA NO CREER. LO QUE NO SE DICE DEL VIH/SIDA


http://www.canasanta.com/articulo-x/lo-que-no-se-ha-dado-a-conocer-sobre-el-sida-00001.html

Un informe del organismo del SIDA de las Naciones Unidas (ONUSIDA) advierte del crecimiento del SIDA en el Tercer Mundo. El informe critica el hecho de que los (supuestamente) beneficiosos «cócteles de fármacos» no se aplican allí debido a su coste, y ello perjudica a los correspondientes afectados.

Un padre de los Estados Unidos ha inyectado a su hijo «el virus del SIDA» para que éste muriese y aquel pudiese dejar de pagar a la madre la pensión que le pasaba. El hijo -del cual no se explica qué tratamiento está recibiendo- «ha desarrollado la enfermedad» y está «en fase terminal». El juez ha condenado a cadena perpetua al padre no sin advertirle que no recibiría castigo suficiente hasta que se «consumiese en los infiernos».

Este es el tipo de noticias que aparecen en los medios de comunicación cuando se habla del SIDA. La inmensa mayoría de la población desconoce los contenidos y argumentos que no sean los que sustentan la línea oficial, y solamente recibe informaciones que avalan el terror al presunto virus VIH.

Sin embargo, lo que no sabe la inmensa mayoría de la población es que existe una corriente de más de 800 científicos -entre ellos dos Premios Nobel y tres miembros de la Academia Americana de Ciencias- que cuestionan los tres aspectos claves: la validez de los tests aplicados, la bondad de los tratamientos recibidos e incluso la existencia misma del «retrovirus» VIH.

Los tests.

Los principales «tests del VIH» usados en el Estado español son dos: el ELISA y el Western Blot. El ELISA es considerado menos fiable y es usado como «test de detección». En cambio, el Western Blot es considerado totalmente fiable y es usado como «test de confirmación». En caso que una persona dé positivo a dos tests ELISA, se le aplica un test Western Blot. Si también da positivo al Western Blot, entonces se le diagnostica definitivamente como «infectado por el VIH». Y muchas personas que han dado positivo al ELISA, dan negativo al Western Blot, por lo que oficialmente se considera que los ELISA dan muchos falso-positivos.

Resulta así importante saber que en Inglaterra y en el País de Gales el test Western Blot está prohibido desde 1992 porque el Centro de Referencia de Londres consideró que es poco fiable, y se usa solamente el test ELISA. Sería lógico, pues, suponer que proporcionalmente haya muchos más seropositivos en Inglaterra, por ejemplo, que en el Estado español. Pero no es así: se calcula que hay unos 30.000 seropositivos ingleses frente a 150.000 seropositivos españoles (aunque no se conoce la cifra exacta). La causa de ese resultado es que se puede variar el umbral de los «test del VIH», por encima del cual se los da como positivos, y por debajo, como negativos. El número que resulte de personas «seropositivas» depende, pues, de dónde se decida situar dicho nivel.

Para ilustrar este hecho es bueno recordar que cuando el doctor Robert Gallo ofreció en 1984 su primer test del VIH a la industria de la sangre para controlar las transfusiones, resultó que el 30% de los donantes daba positivo, por lo que fue rechazado inmediatamente puesto que un porcentaje así hundiría este gran negocio. El doctor Gallo decidió entonces subir el umbral de reacción del test hasta que dio un porcentaje de «positivos» suficientemente pequeño, un 3%, como para que resultase aceptable para dichos empresarios. Al parecer, posteriormente se fue elevando hasta dar entorno a un 0,3%.

La revista estadounidense Zenger's, de California, publicó en septiembre de 1996 una lista de 64 artículos aparecidos en diversas revistas científicas, en donde se advierte que los llamados «test del VIH» reaccionan dando positivo ante más de 70 enfermedades (como hemofilia, hepatitis, tuberculosis, gripe, malaria) o situaciones (como embarazo de varios hijos, sexo anal receptivo, recibir transfusiones sanguíneas o transplantes, ser vacunado de hepatitis, gripe, tétanos,...) que no tienen nada que ver con el VIH, son lo que se llama «reacciones cruzadas».

Es ilustrativo el caso de un bebé nacido en la provincia de Málaga. En el hospital donde nació le hicieron (ilegalmente) la «prueba del VIH» y salió positivo. Sin embargo, le aplicaron los tests tanto al padre como a la madre y ambos dieron negativos. Por suerte, un amigo que conocía los planteamientos críticos les comentó que los criterios de interpretación cambian de un país a otro. Los padres decidieron hacer la prueba al hijo en el hospital inglés de Gibraltar, y allí dio negativo al test. Al volver al hospital donde se hicieron los primeros test, les dijeron a los padres que el test aplicado en Gibraltar al bebé no era válido porque no ha sido realizado en territorio del Estado español. Por suerte, el niño crece sano y fuera ya de peligro.

Los «tests del VIH» detectan, en teoría, unos anticuerpos que reaccionan frente a unas determinadas proteínas de «la envoltura del VIH». Lo que no sabe el gran público es como se establecieron cuales son las supuestas «proteínas del VIH», pero lo sabemos con precisión desde la XII Conferencia Mundial de SIDA acaecida en Ginebra del 28 junio al 3 de julio de 1998. El doctor Gallo reconoció involuntariamente en este congreso que había añadido hidrocortisona en sus cultivos para, según él, estimular el crecimiento celular. Esto ya lo denunció en su momento un ex-colaborador suyo, el doctor Popovic. Para comprender este hecho, hemos de saber que la hidrocortisona en realidad no estimula sino que retrae el crecimiento celular, y provoca la aparición de unas proteínas de estrés que son las mismas que se dan en personas estresadas. Ello explica porqué la mayoría de personas que dan positivo a los «tests del VIH» se encuentran en una situación de un tipo u otro estrés crónico: tóxico (drogas, metadona, «poppers», medicamentos de síntesis química, proteínas extrañas que acompañan al Factor VIII administrado a los hemofílicos), psicoemotivo, infeccioso (repetidas infecciones con enfermedades de transmisión sexual), nutritivo (malos hábitos de vida, mala alimentación, Tercer Mundo), etc.

En la actualidad, y en Occidente, se aplica un relativamente nuevo parámetro llamado «carga viral». Se supone oficialmente que el marcador indirecto «carga viral» indica el número de «virus VIH» por mililitro de sangre. Pero la cantidad dada por la «carga viral» se obtiene con la técnica PCR inventada por el doctor Kary Mullis, por cuya invención recibió el Premio Nobel de Química en 1993. Pues bien, el propio doctor Mullis explica que la técnica PCR no sirve para medir carga viral alguna, y ha lamentado públicamente haberla inventado, habida cuenta de su mala utilización en el caso del SIDA.

Para documentar este mal uso, dos miembros de la organización HEAL de Los Ángeles midieron sus «cargas virales». Resultó que Rodney Knoll, oficialmente «seronegativo», tenía una «carga viral» considerablemente mayor que Christine Maggiore, oficialmente «seropositiva».

Además, hay que tener presente que en un encuentro de la OMS celebrado en Bangi (África Central) en 1985 se estableció que en los países del Tercer Mundo no era necesario, por falta de medios, dar positivo a ningún test para considerar a una persona «caso de SIDA» y, por lo tanto, «infectada por el VIH». Solamente es necesario presentar dos de entre tres signos mayores y uno de entre siete signos menores, por lo demás comunes en el continente africano, para ser diagnosticado como «enfermo de SIDA». Esto supone una redefinición a «casos de SIDA» de enfermos con síntomas de enfermedades habituales en África, y explica la tan proclamada «terrible epidemia de SIDA» allí.

Los tratamientos.

En la XI Conferencia Mundial de SIDA celebrada en Vancouver en julio de 1996, se estableció oficialmente administrar en seguida y en grandes dosis la terapia combinada de varios fármacos, los llamados «cócteles». Generalmente consisten en tres medicamentos: dos de la familia de los nucleósidos análogos (AZT-Retrovir, ddI-Videx, ddC-Hivid, 3TC-Epivir, D4T-Zerit...) y uno de la familia de los llamados «inhibidores de la proteasa» (Indinavir-Crixivan, Saquinavir-Invirase, Ritonavir-Norvir...). El negocio de los tratamientos del SIDA se extendía del anterior monopolio de la Glaxo-Wellcome, con el AZT-Retrovir, al posterior comercio compartido, según un acuerdo adoptado por doce empresas un mes antes de dicha Conferencia.

Una de las muchas contradicciones que tienen los nucleósidos análogos aplicados en el tratamiento del llamado SIDA es que precisamente son inmunosupresores. Lo reconocen los propios prospectos, tanto del fabricante Sigma del AZT, al informar de que los «órganos diana son la sangre y la médula ósea», como el del AZT-Retrovir de Glaxo-Welcome, al reconocer que genera anemia y muchas otras escaseces graves. Ello se explica como consecuencia de que los nucleósidos análogos tiene como función impedir la división celular. En efecto, el AZT se inventó en 1964 contra el cáncer, aunque nunca llegó a aplicarse a personas porque los experimentos con animales mostraron que era demasiado tóxico, y entonces fue aparcado. Sólo múltiples maniobras interesadas hicieron que en 1987 fuese proclamado, con el nombre comercial de Retrovir, como «primer tratamiento oficial contra el SIDA» y empezase a ser administrado a centenares de miles de personas.

En efecto, cuando una célula tiene que dividirse, las dos hebras del ADN de sus cromosomas se abren y se van formando dos hebras complementarias, al irse añadiendo nucleósidos naturales del entorno interno de la célula. Resultarán, pues, cuatro hebras de ADN que, unidas dos y dos, transmitirán la misma información genética a las dos células hijas resultantes de la división. Pero los nucleósidos análogos químicos, como el AZT-Retrovir, se incrustan en la formación de las hebras complementarias impidiendo que se continúen formando, con lo que evitan la división. Por consiguiente, la célula madre muere. Esto es una de las explicaciones de porqué los presentados como «enfermos de SIDA» que toman los nucleósidos análogos mueren, esqueléticos, a medio plazo.

Los inhibidores de las proteasas artificiales acaban impidiendo el funcionamiento celular y orgánico, por lo que también son tóxicos. Para digerir los alimentos y reciclar las proteínas del billón de células que mueren diariamente en cada ser humano, en cada célula existe un delicado y complejísimo equilibrio entre las proteasas, que dividen las proteínas, los inhibidores de proteasas naturales, que desactivan provisionalmente la acción de las proteasas, y los activadores de proteasas, que las vuelven a poner en marcha. Los inhibidores de las proteasas artificiales son como soldaduras que impiden definitivamente el funcionamiento de las proteasas, y están diseñados de manera que no pueden ser eliminados (de ahí que los médicos hospitalarios recomienden a sus pacientes tomar mucha agua: intentar eliminar los inhibidores artificiales por orina, y retrasar el aumento de su concentración en el cuerpo). Los efectos de su consumo continuado, con el correspondiente aumento de concentración de inhibidores de proteasas químicos en el cuerpo del paciente, se traducen en problemas digestivos, piedras renales, sangre en la orina, fatiga, náuseas, diarrea, vómitos, dolores en articulaciones, diabetes, acumulaciones de grasa, flaccidez muscular, etc.

El doctor Anthony Fauci, declaró ya en el New York Times del 22 de agosto de 1997 que los casos en que los cócteles habían producido recuperaciones espectaculares, al cabo de una docena de meses caían en picado porque, según él, «el VIH muta, se vuelve resistente, resurge con redoblada energía y acaba matando a la persona afectada». Pero para los especialistas oficiales es muy cómodo responsabilizar de la muerte de sus pacientes a todas las capacidades posibles que atribuyen a un «virus VIH», cuya propia existencia está siendo cuestionada.

El supuesto VIH.

Según el biólogo, virólogo y genetista alemán Dr. Stefan Lanka, no se han cumplido las condiciones científicas necesarias para demostrar que ha sido aislado el «virus VIH». Ello cuestiona su misma existencia.

El doctor Lanka es uno de los pocos virólogos en el mundo que ha aislado un nuevo virus. Se trata del Ectocarpus Siliculosus Virus (EsV), el primero hallado en un alga marina eucariota.

Para aislar un virus hay que presentar cuatro fotografías: del virus infectando células, del virus solo, de las proteínas de su envoltura y de su ácido nucleico. Luego hay que determinar qué aminoácidos componen sus proteínas y qué letras genéticas su ácido nucleico, y en qué orden están colocados, es decir, hay que proceder a secuenciarlos. También hay que efectuar los experimentos de control, es decir, hay que trabajar en paralelo con el mismo tipo de células pero no infectadas. O sea, hay que hacer exactamente las mismas operaciones con los mismos productos, en las mismas concentraciones, durante el mismo tiempo, a la misma temperatura, es decir, exactamente en las mismas condiciones técnicas. El resultado ha de ser no hallar nada que coincida con las fotos del virus. Por último, a medida que se va progresando en la investigación, se han de ir publicando sus conclusiones en revistas científicas adecuadas a fin de que lo hecho pueda ser reproducido en otros laboratorios y llegar a los mismos resultados.

Para denunciar que ninguno de estos pasos se ha realizado en el caso del VIH, la revista de supervivientes del SIDA Continuum de Londres ofrece, desde diciembre de 1995, un premio de mil libras esterlinas para quien aporte las pruebas de su existencia. Otras asociaciones, a nivel internacional, se han añadido a esta iniciativa y, en la actualidad, el premio ofrecido es ya superior a los cuatro millones de pesetas. Hasta ahora, nadie ha podido ganar estos premios.

El papel de los medios de comunicación.

Las noticias que sobre el tema del SIDA recibimos de los medios de comunicación mayoritarios no reflejan la pluralidad de enfoques que existe en la comunidad científica, ya que no recogen los datos y análisis que cuestionan la versión oficial. Esta circunstancia pone en primer plano el papel de los medios de comunicación alternativos para liberar al segmento más crítico de la población de confusiones y manipulaciones impulsadas por intereses comerciales y otros.

CARTA DIMISIÓN DEL COORDINADOR DEL PROGRAMA DE PREVENCIÓN VIH/SIDA. Florida 1999









3 de junio de 1999.

Robin Keene, SCHNS, Communicable Disease Supervisor.
Manatee County Health Department.

Querida Sra. Keene:

Por favor, acepte mi dimisión como empleado del Departamento de Salud, efectiva dos semanas a partir de hoy, el 17 de junio de 1999.

Tras meses de lucha y de intensa investigación, lamento no poder continuar cumpliendo los requerimientos mandatados por la Salud Pública para cubrir este puesto con buena conciencia. Como sabe, durante el año pasado he investigado material científico que pone en cuestión las bases mismas de la respuesta de la Salud Pública al SIDA. Después de una cuidadosa evaluación, considero que no puedo continuar promoviendo la Educación sobre el VIH/SIDA ni la aplicación de los tests de VIH como ordena el Departamento de Salud del Estado de Florida. Además, no puedo presentar la educación sobre el SIDA de acuerdo a las instrucciones de la Salud Pública. Si lo hiciese, estaría violando mi propia consciencia puesto que estas instrucciones reconocen y promueven una única opinión científica respecto de la causa del SIDA.

Después de una cuidadosa investigación, es lamentablemente claro que ha existido un cisma en la investigación sobre el SIDA desde el políticamente cargado anuncio del Dr. Robert Gallo al mundo de que el VIH es la probable causa del SIDA (1984). Desgraciadamente, sólo una parte de los datos científicos han sido puestos al alcance del público. Esta parte es con mucho la más poderosa, respaldada por los depósitos financieros de las agencias del gobierno federal, como los CDC y los NIH, que financian la mayoría de campañas de información y de los programas de investigación. Esta ciencia dominante es promocionada e incluso manipulada por los gigantes farmacéuticos, que tienen un motivo obvio de beneficio. El sistema de Salud Pública y las compañías farmacéuticas son la principal fuente de información sobre el SIDA para los proveedores de cuidados de salud, y limitan su información a tan sólo una parte del debate científico, ignorando e incluso suprimiendo la investigación científica contraria. Ayudado por unos medios de comunicación complacientes, el Servicio de Salud Pública ha hecho todo para silenciar las opiniones científicas contrarias, y en consecuencia ha negado a la población su fundamental derecho a un consentimiento informado.

Por la presente retiro mi participación de lo que un día puede ser visto como la mayor violación del principio de consentimiento informado en la historia de la Salud Pública.

Muy sinceramente

Mark Pierpont
Coordinador del Programa de Prevención sobre el VIH/SIDA.

Copia a:
Dr. Gladys Branic, Director, MCHD.
Alice Gross, Nursing Director, MCHD.
Wayne Walker, Human Resources, MCHD.
Lisie House, HIV/AIDS Program Coordinator, Area 6.

martes, 27 de enero de 2009

Stefan Lanka: "El virus del SIDA no existe"



Pertenece a ese grupo de científicos que abogan por una revisión total de la hipótesis oficial del SIDA. Pero el virólogo alemán va aún más lejos al afirmar que el virus VIH, supuesto responsable de la enfermedad, sencillamente no existe, afirmación cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas -incluidos el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa-. En cualquier caso, sus demás afirmaciones merecen ser tenidas muy en cuenta. De ahí que MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA decidiera entrevistarle.

Alfonso Serra Gallego.

Biólogo y virólogo por la Universidad de Konstanz, en Alemania, Stefan Lanka fue el primer científico que ha conseguido aislar un virus de un alga eucarótica marina -el Ectocapus Siliculosus Virus, también llamado ESV-; y, sin embargo, no sería tal hallazgo el que le hiciera popular, sino la adopción de una postura claramente enfrentada a la oficial en torno al Síndrome de Inmunodeficiencia Humana o SIDA. Y ello porque, para este biólogo alemán, el virus del SIDA -el famoso VIH- sencillamente no existe. Una hipótesis cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas. Y es que no sólo los científicos que apoyan la versión oficial de que el VIH provoca SIDA difieren de él, sino que incluso el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa tampoco coinciden con algunas de sus apreciaciones, arriesgadas y polémicas.

En este sentido, cabe recordar que la mayoría de los científicos escépticos o contrarios a la versión oficial -encuadrados en el llamado Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis VIH=SIDA-, consideran que el supuesto virus VIH no es el responsable de provocar el síndrome de inmunodeficiencia humana, pero no cuestionan su existencia, como sí hace el doctor Lanka

En cualquier caso, MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA consideró conveniente saber algo más sobre las teorías de este virólogo, asistiendo a la conferencia y posterior rueda de prensa que éste ofreció durante su última visita a Barcelona, realizada con el objetivo de organizar un curso y dar a conocer en nuestro país su particular conclusión de que el VIH es una ficción y no el devastador agente biológico que la clase médica y la mayoría de los medios de comunicación han hecho creer. Estas son algunas de las confesiones de este virólogo rebelde.

EL ESTRÉS DE LAS CÉLULAS

Usted sostiene, en contra de la opinión de la mayoría de sus colegas, que no se ha descubierto hasta la fecha ningún virus llamado VIH. ¿En qué se basa para realizar esta afirmación?

En 1970 se comprobó una actividad enzimática nueva que rompió el dogma central de la genética molecular: cuando el ADN se transcribía a la sustancia mensajera del ARN y ésta hacía lo mismo en la proteína, la actividad subsiguiente transformaba el ARN nuevamente en ADN. Pues bien, los científicos de la época creyeron haber descubierto la explicación del cáncer y una manera de localizar virus nuevos. Sin embargo, 6 ó 7 años después otros científicos demostraron que esa actividad era normal en las células de cualquier ser vivo y la denominaron transcriptasa inversa. Hoy en día, ciertos virólogos afirman que si hay transcriptasa inversa es porque existen virus, contradiciendo esa ley universal acordada en 1976. Y aquí pretenden demostrar la existencia del VIH, cuando en realidad se trata de un proceso natural del organismo de cualquier especie viva.

¿Cómo es posible, en ese caso, que los test del VIH arrojen en algunas personas resultados positivos y en otras negativos?

Esas pruebas detectan los anticuerpos que se han formado frente a las proteínas, anticuerpos que son el resultado del estrés de las células. Por tanto, si una persona está estresada puede dar positivo. En ese caso, aconsejo repetir la prueba cuando el individuo se haya estabilizado anímica y físicamente; y comprobará que el test sale negativo.

Si aceptamos la validez de su hipótesis, ¿qué factores influirían entonces para desencadenar un típico caso de SIDA?

Sobre todo, los tratamientos médicos oficiales de los que hemos abusado y que son muy nocivos. Hay muchos organismos que han sido deñados en el pasado con el abuso de antibióticos tan perjudiciales para la salud como las sulfonamidas, que actúan contra las bacterias y las mitocondrias, células que son los centros de oxígeno del organismo y se destruyen con tales medicamentos. Además, dichos fármacos fueron administrados por los médicos durante períodos de un año cuando la prescripción recomendaba que no se utilizaran más allá de 6 o 7 días. Precisamente el de los homosexuales fue el sector de la sociedad que más consumió estos fármacos, debido a las infecciones que contraían por una vida excesivamente promiscua.

No obstante, hay personas con síntomas terminales de SIDA que no han consumido esos medicamentos.

Es cierto, pero también hay que decir que la mayoría de ellas sufren alguna de las 32 enfermedades que se relacionan con el SIDA y que ya mataban antes de la «invención» de éste. Los médicos oficialistas consideran que el VIH destroza el sistema inmunitario, una de las muchas hipótesis falsas vinculadas al SIDA, y por eso afirman, por ejemplo, que los cánceres que aparecen en esos enfermos se deben a ese modo de actuar del VIH; incluso se atreven a hablar de un cáncer exclusivo para homosexuales. Y es que cada vez que añaden una nueva enfermedad al síndrome se hace con la intención de aumentar los casos de SIDA. ¿Es eso científico? Es más: ¿es ético?

UNA NUEVA GENERACIÓN DE FÁRMACOS

MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA viene denunciando desde hace años no sólo la inutilidad del AZT, sino sus tremendos efectos yatrogénicos en quienes lo consumen. Y hemos dicho hasta la saciedad que todo esto es un vergonzoso negocio del que han sido cómplices necesarios -aunque se escuden en su ignorancia- muchos médicos. ¿Está de acuerdo?

Decía el doctor Peter Duesberg, un prestigioso biólogo molecular de la Universidad de Berkeley (California), que el AZT era el SIDA recetado. Yo estoy de acuerdo con su apreciación. El AZT nació para ser utilizado contra el cáncer, pero se vetó su difusión sanitaria en la década de los años sesenta a raíz de comprobarse su letal toxicidad. Ahora se receta a miles de personas del mundo entero para gozo de la multinacional Wellcome, respaldada además por los más importantes organismos internacionales de salud pública. ¿Efectos yatrogénicos? Entre otras cosas, el AZT impide la división celular, especialmente de aquellas células que más rápidamente se dividen, como las sanguíneas, las seminales y las de las mucosas intestinales. Así que no es extraño comprobar en qué estado tan lamentable se encuentran todos los que han ingerido durante largo tiempo un tratamiento tan tóxico.

Ahora ha aparecido otra nueva generación de fármacos que actúan sobre las proteasas y de los que se dice no producen esa clase de efectos secundarios. ¿Qué opina al respecto?

Reconozco que no son tan tóxicos como el AZT, pero ya se empiezan a conocer sus efectos secundarios como náuseas, vómitos u hormigueos, síntomas, por cierto, que se esconden a la sociedad. Por otro lado, no conviene olvidar que estos nuevos medicamentos son inhibidores de la protesas, algo que resulta cuando menos peligroso, ya que las proteasas son enzimas cuya función es dividir las proteínas, por ejemplo, durante la digestión, y sin ellas los aminoácidos no pueden ser absorbidos por los intestinos ni reorganizados nuevamente por las células para formar otras proteínas, insulina o fibras musculares. Además, aquí nos volvemos a encontrar con el negocio económico que mueven las multinacionales farmacéuticas en torno al SIDA. Se calcula que un tratamiento de este tipo cuesta 40.000 dólares anuales más 20.000 dólares en consultas médicas y test de anticuerpos -más de siete millones de pesetas, pues, en total. De hecho, el presidente norteamiericano Bill Clinton ha tenido que pedir 52 millones de dólares -unos 6.300 millones de pesetas- de presupuesto extra para sufragar estos medicamentos, con la lógica alegría de laboratorios como Merck y Abbot.

¿Realmente debemos creer que hasta los gobiernos están involucrados en lo que para usted es una enfermedad inventada?

No hay duda de que los responsables sanitarios de los respectivos ministerios de Salud Pública no desconocen la verdad sobre el SIDA, como también sucede con muchos científicos. Pero existen demasiados intereses en juego.

SANGRE CONTAMINADA: ¿DONDE ESTÁ EL «CUERPO DEL DELITO»?

¿Podría resumirnos brevemente los puntos clave del juicio por «la sangre contaminada» de Gottingen?

En Alemania se acusa de asesinato a personas relacionadas con transfusiones de sangre supuestamente contaminada por el VIH. Pues bien, mi planteamiento es el siguiente: me ofrezco ante el tribunal escogido a declarar -bajo juramento- que el VIH no existe y reto a cualquier otro científico a que demuestre la existencia del virus. Si yo tuviera razón, el juicio sería ilegal ante la evidente falta del «cuerpo del delito». En realidad, el juicio es una cuestión política, ya que la presidenta del Parlamento alemán, Rita Susumud, es a la sazón científica y responsable del SIDA en Alemania. En mi opinión, es un proceso judicial que intenta consolidar definitivamente el mito de la versión oficial del SIDA. SI esto llegara a la prensa internacional, si se supiese cómo actúa el modelo judicial alemán, considerado tan democrático y perfecto, tal vez lográramos romper el entramado creado conscientemente en torno a lo que es un negocio más que una enfermedad.

¿Ha aceptado el Tribunal su ofrecimiento?

Hasta ahora lo han ignorado; sin embargo, creo que al final no podrán escabullirse ante mi insistencia.

¿No tiene miedo a posibles represalias?

No, la gente que tiene poder es demasiado arrogante como para sentirse amenazada. Pero sí he recibido presiones de otro tipo. Por ejemplo, me robaron el coche y lo encontré totalmente quemado; y además me amenazaron académicamente con denegarme el doctorado si difundía mis hipótesis...

RECOMENDACIONES PARA LOS ENFERMOS

¿Qué terapia recomendaría usted a las personas con graves deficiencias en su sistema inmunitario?

Si es seropositiva y piensa que lleva una sentencia de muerte encima, lo más importante es convencerla de que no está enferma y cambiar su actitud. El componente psicológico es fundamental. Cuando un médico de hospital regido por la versión oficial dicta la sentencia fatal a su paciente, eso repercute gravemente en el sistema inmunitario. Hay personas que han engordado sensiblemente tras haber dado negativo en un segundo control, lo que debería hacernos pensar. Pero si una persona ya está enferma y con graves desarreglos en su sistema inmunitario, lo primero es encontrar las causas que le han llevado a este estado, desintoxicarla y empezar la curación a partir de ahí. En principio, ningún medicamento es especialmente eficaz a la hora de hacer subir las defensas del organismo. No obstante, hay que insistir en una vida natural. Por ejemplo, es primordial tener una buena digestión y estar mineralizado e hidratado convenientemente, para así equilibrar el organismo falto de estos componentes. Conozco un excelente producto tibetano que se comercializa en Suiza y que recomiendo para estas ocasiones: CATMA-28. Además, es fundamental acudir simepre a un médico experimentado que, al menos, no crea en la versión oficial de que el VIH es la única causa del SIDA.

¿Tiene alguna explicación para lo que ocurre en África con el SIDA?

Desde el Congreso de Bangui, celebrado en 1985, el SIDA en África se diagnostica, por falta de dinero, aplicando la «definición de Bangui»; es decir, si un africano sufre durante un mes diarrea, tos y fiebre, ya tiene SIDA. El problema es que esos son síntomas comunes a muchas de las enfermedades endémicas de ese continente. Por otro lado la UNO tiene un plan denominado «SIDA y África», que cuenta con 1.300 millones de dólares de presupuesto -unos 160.000 millones de pesetas-, en el que se desarrollarán tres puntos principales: aborto a todas las mujeres africanas que supuestamente tienen SIDA; esterilización de las que se piense puedan ser portadoras del VIH y, por último, AZT para recetarlo indiscriminadamente en la población africana que posea alguno de los síntomas ya mencionados. Treinta millones de africanos son potencialmente «usuarios» de este plan, que para mí no es sino una nueva arma de control demográfico.

En su opinión, ¿qué hace falta para que las versiones de los disidentes sean más divulgadas?

Hay que presionar a los responsables políticos y científicos que defienden la hipótesis oficial; hay que obligarles, en suma, a que revelen una verdad ocultada impunemente. En los años sesenta surgió un grupo llamado «Marcha a través de las instituciones», que intentó esto mismo que propongo, aunque no prosperó por corrupción de sus dirigentes.

¿No teme que eso mismo pueda ocurrir ahora?

En este momento somos pocos los que diferimos de la hipótesis oficial, una minoría que trata de llegar a otras minorías que considero inteligentes, analíticas y que tienen su peso específico e influencia social. Con la ayuda de científicos de prestigio como el Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis VIH=SIDA, y otros investigadores críticos que puedan añadirse, quizá obtengamos el premio de acabar con este mal sueño.

¿Es eso el SIDA? ¿Sólo un mal sueño?

El SIDA, entre otras cosas, es un error gravísimo de la Medicina y la Biología modernas que hay que superar y que ojalá sirva como ejemplo para nuestro propio proceso evolutivo. Diez mil científicos investigan hoy sobre un virus inexistente y la inteligencia de tantas personas no puede perderse en ese invento para que otros hagan sus particulares negocios con el SIDA. Mi labor está dirigida por la esperanza de que algún día se sepa la verdad, sea ésta cual sea.

lunes, 26 de enero de 2009

Nuevas dudas sobre la infección del SIDA al declararse los test al VIH no válidos.



SELECCION DE ARTICULOS DEL SUNDAY TIMES.
Traducción: Francisco Javier Manero Vargas.

Neville Hodgkinson.
Corresponsal científico del Sunday Times.

La «prueba del SIDA» es científicamente inválida e incapaz de determinar cuándo las personas están realmente infectadas por el VIH, de acuerdo con un nuevo informe de un equipo de científicos australianos que han realizado la primera revisión extensiva de investigación concerniente a los test.

Los doctores deberían pensar de nuevo acerca de su uso, dicen los autores: «Un estatus positivo tiene implicaciones tan profundas que a nadie debería exigírsele soportar esa carga sin garantía sólidas de la veracidad de los test y su interpretación», concluyen.

Los descubrimientos, cercanos a causar un intenso debate en la fraternidad médica y angustia para muchas personas VIH-positivas, están contenidos en un artículo publicado por el respetado periódico científico Biotechnology1.

Muchas personas que parecen estar infectadas por el VIH, dicen los investigadores, pueden padecer de otras afecciones tales como malaria o malnutrición que producen un resultado positivo en el test. Incluso los accesos de gripe pueden producir el mismo efecto. Como resultado, las predicciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que millones de personas están destinados a morir debido a que son VIH-positivos pueden ser radicalmente inexactas.

El artículo :
¿Es un Western Blott positivo prueba de infección por VIH? E. Papadopoulos, V.F. Turner, J.M Papadimitriou.
Biotechnology (1993)
también añade apoyos poderosos a la teoría, mantenida por un número creciente de científicos, de que el VIH no es la causa del SIDA. Una de sus autores, Eleni Eleopulos, una biofísica del Royal Perth Hospital2 dijo: «No hay pruebas de que la gente etiquetada como «VIH-positiva» esté infectada con tal retrovirus. Debemos cuestionar realmente el papel del «VIH» en la causación del SIDA».


En cualquier caso, los descubrimientos «implican que los test no han sido evaluados científicamente», dijo.

Los autores dicen que ninguno de los dos principales test del VIH utilizados han sido adecuadamente controlados en su precisión. Estos test confían en detectar anticuerpos del VIH en las muestras de sangre. Sin embargo, las personas cuyos sistemas inmunitarios han sido activados por varias otras afecciones, incluidas la tuberculosis y esclerosis múltiple, pueden desencadenar la misma reacción, dando un resultado de falso-positivo.

Los homosexuales masculinos promiscuos, los usuarios de drogas ilícitas, los receptores de múltiples transfusiones sanguíneas -tales como los hemofílicos- y personas sometidas a múltiples infecciones se convierten de modo creciente en los responsables de dar un resultado positivo en la medida que sus sistemas inmunitarios están debilitados, independientemente del VIH.

Para tener confianza en un test de anticuerpos, debe primero ser validado habiendo confrontado sus resultados contra un «patrón oro», es decir, el aislamiento del virus en sí mismo. Sin embargo, ésto jamás se ha hecho con el test del SIDA.

El informe añade que el procedimiento usado para confirmar la validez de los test diagnósticos, mediante la búsqueda del material genético del virus3, ha demostrado también producir falsos resultados y no puede ser considerado como sinónimo del aislamiento del virus.



Los test del SIDA buscan la detección de una proteína llamada p24, considerada generalmente como el equivalente al aislamiento del virus. Sin embargo, se ha detectado también en otros desordenes del sistema inmunitario: en uno de cada 150 individuos sanos, en un 13% de personas con verrugas -una condición que indica una debilidad del sistema inmunitario- y en un 41% de pacientes con esclerosis múltiple.

Fuertes exposiciones al esperma pueden también establecer una reacción a anticuerpos, especialmente cuando ha penetrado en el cuerpo por vía anal. Es otra probable fuente de falsos-positivos.

La OMS, que está solicitando dos billones de libras extras para su programa de prevención del SIDA, estima que alrededor de 14 millones de personas han sido infectadas por el VIH en el mundo. Aduce que el total alcanzará los 30-40 millones en el año 2.000 y la mayoría contraerá eventualmente el SIDA.

Se dice que los países en desarrollo presentan la mayor amenaza, con sólo en África teniendo ya estimados 8 millones de infectados por VIH. Sin embargo, de acuerdo con el informe de BioTechnology, éstos son los países donde los test pueden ser más irreales debido a la generalización de la mala salud causada por otras enfermedades.

La malnutrición severa y las infecciones múltiples son especialmente favorables en producir un resultado erróneo en el test.

Las aseveraciones de que los test actuales del SIDA son correctos al 100% están basadas en estudios sobre sujetos sanos.

Eleopulos dijo que el informe, que se ha sometido a un detallado examen por otros expertos, se centra en las deficiencias de uno de los dos tipos de «test del SIDA» conocido como el «Western Blott», generalmente considerado como el más definitivo de los dos.

Sin embargo, ella dijo que las dudas eran si cabe mayores sobre la validez del otro test, llamado Elisa. Este es habitualmente usado en primer lugar4 pero es ampliamente manifiesto que conlleva un alto riesgo de falsos-positivos.

Las pruebas con Elisa, en Rusia en 1991, produjeron 30.000 test positivos, de los cuales sólo 66 fueron confirmados usando el Western Blott.

En los Estados Unidos, un estudio sobre aspirantes a la marina produjo 6.000 individuos con un positivo inicial pero un subsecuente test Elisa negativo.

El Dr. Philip Mortimer, de la división de referencia en virus del Britain's Public Health Laboratory Service, aceptó la semana pasada que se habían hecho algunas justas objecciones sobre las debilidades del Western Blott y arrojó declaraciones de que el Elisa era aún peor. Mantuvo que la situación descrita en el artículo no era típica de ese país, donde hay menos confianza en el Western Blott.

Un test positivo inicial iría seguido por una combinación de muchos test Elisa, incluso a veces algún Western Blott, y test de un espécimen de seguimiento, dijo Mortimer. «Sólo si se confirman las reacciones positivas de ambos especímenes, normalmente en un laboratorio de referencia, se tramita un informe positivo». Piensa que no existen evidencias de que se haya dicho falsamente a personas en Gran Bretaña que fueran VIH-positivos.

Estos descubrimientos han sido aprobados por el Profesor Peter Duesberg, un virólogo americano puntero, que mantiene que el VIH no es la causa del SIDA.

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